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Feist: Sintiendo todo

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Un concierto tiene en su génesis y su puesta en escena una cantidad de elementos que lo hacen impredecible en la realidad, pese a las horas, días o incluso meses de planificación que pueda tener. Por eso es que muchas veces vemos un show y sentimos que falta algo, aunque no sepamos con certeza qué, exactamente. Es ahí donde presentaciones como la de la canadiense Leslie Feist, en un Centro Cultural Amanda prácticamente repleto, cobran un valor gigantesco. En la noche del 20 de octubre, poco más de 700 afortunados vieron el que quizás sea uno de los grandes shows del año, precisamente por la comunión de las variables de un espectáculo para converger en la calidad y el éxito.

Quizás para una buena parte de los asistentes, fue el lugar el que perjudicó la “experiencia” Feist. Su estructura hace que para muchos sea difícil mirar el show y ahí existe cierta frustración que –como hemos visto en conciertos de otros artistas- derivan en esa falta de respeto que es que la gente hable y haga vida social en los eventos. Pero Feist no permitió esto con un show que tuvo como elemento distintivo la comunicación y la participación del público, algo propiciado por la propia cantante y su sentido del espectáculo y la empatía. También en esto ayudaron las Mountain Man, el trío que acompaña a Leslie como coro, quienes jugaron, coquetearon y arengaron a la audiencia.

Todo partió pasadas las 23.10 horas. Feist entra de un salto, inicia con “How Come You Never Go There” (de su disco “Metals” de 2011) y se notó de inmediato la constante: las canciones sonaron más potentes que en sus versiones de estudio, pero de todas formas las versiones sonaban genuinas e íntimas. La propia “How Come…” sonó más rockera que de costumbre, mientras que “A Commotion” explotaba de la nada entre las estrofas frágiles y sensibles. Un efecto que una voz con un registro único como la de Feist puede lograr. Es que el bagaje de la cantante en bandas punk en su adolescencia marcó su forma de interpretar, resistiendo mucho mejor los alaridos que muchas veces hace resonar. Y también por eso es que las guitarras son eléctricas en la mayoría de las canciones. No obstante, su sensibilidad le permite interpretar tan bien como canta.

El tercer tema de la noche fue “Mushaboom”, uno de esos momentos donde la gente se maravilla con los cambios que Feist le hace a su clásico éxito, para convertirlo en sonidos crípticos, en progresión electrónica y denotando uso de muchas variables. Luego siguieron los susurros potentes y románticos de “The Circle Married The Line” y la vibra folk de “Graveyard”. En estas cinco primeras canciones hubo problemas de sonido evidentes en los teclados, acoplando varias veces e incomodando a la propia Feist.

Coincidentemente juntas, “My Moon My Man” y “I Feel It All” fueron dos de los puntos altos de una noche con pocos puntos bajos y, mágicamente, no volvieron a haber problemas con los teclados o los acoples, y fue ahí donde Leslie se soltó aún más. Ambas canciones fueron derroches de energías y, entremedio, subió a un fan para que tradujera al español el título “I Feel It All” resultando eso en una situación jocosa. Para “So Sorry” volvió a la emoción, con el público coreando cada letra.

Luego de la belleza oscura de “Anti-Pioneer” vino la primera gran sorpresa de la noche: “Pine Moon”, lado B rara vez tocado, un folk romántico que sacó entusiastas aplausos de los que menos conocían la canción. En “The Limit To Your Love” tan cambiada era la versión, que un tipo preguntó tres veces por ella, generando un rotundo y coreado “¡Ya la tocó!” como respuesta, pero lo cierto es que fue una versión electrónica que se reinventó por completo. Tras la ternura y explosión constantes de “Caught A Long Wind” y “Comfort Me”, llegó el momentum exquisito de la guitarrera “The Bad In Each Other”, otro highlight del evento. La primera sección del show acabó con la calma de “Get It Wrong, Get It Right”, dando paso a Bob, el sonidista que Feist presentó al público utilizando el grito “Bob, Bob, Bob”.

Feist volvió sólo con el baterista a tocar “When I Was A Young Girl”, para luego dar paso a la gran “Sealion”. Sorpresa gigante: “Lover’s Pit” de Broken Social Scene, “Undiscovered First” y “Let It Die”.

El final fue aún más sublime para algunos fanáticos. Tras una majadera petición desde el público –se dice que una chica borracha pedía una canción-, Feist toca “Secret Heart”, mientras que el show es cerrado con la delicadeza masiva de “Intuition”, tras intensas 2 horas y 20 minutos de matices, emociones e intensa fragilidad.

Mientras muchos apuestan a la parafernalia, Feist lo hace con la música y actitud, con los sentimientos y las diferencias, con las parejas y la soledad, con todo y nada a la vez, pero siempre tratando de incluirlos a todos y todas para hacerlos partícipes, incluso lanzando chistes, como en un pasaje que desde el público le hablaron de la piscola, y ella respondió que la había probado y que por su culpa había olvidado su español.

No es menor que Feist haya logrado que el siempre esquivo público del Amanda, que se distrae con facilidad cuando no puede ver bien el show –hecho que sin dudas a muchos les ocurrió-, haya sido tan parte del espectáculo, y también es interesante la búsqueda de la canadiense de entender y explicarse en español, pese a que no sea su obligación, simplemente por el placer de comunicarse.

El show en Chile fue un lujo, entre otras razones por la acotada cantidad de público. También por el nivel de simpatía derrochado por Feist y por los talentos involucrados, pero además porque tuvo todos los elementos que debe tener un show. Un promedio sobresaliente para una actuación que difícilmente se olvide o se deje morir con facilidad.

Setlist

  1. How Come You Never Go There
  2. A Commotion
  3. Mushaboom
  4. The Circle Married The Line
  5. Graveyard
  6. My Moon My Man
  7. I Feel It All
  8. So Sorry
  9. Anti-Pioneer
  10. Pine Moon
  11. The Limit To Your Love
  12. Caught A Long Wind
  13. Comfort Me
  14. The Bad In Each Other
  15. Get It Wrong, Get It Right
    ———————————————-
  16. When I Was A Young Girl
  17. Sealion
  18. Lover’s Spit
  19. Undiscovered First
  20. Let It Die
    ———————————————-
  21. Secret Heart
  22. Intuition

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Praxila Larenas

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10 Comentarios

10 Comments

  1. recuatico

    21-Oct-2012 en 11:55 am

    Aclaración, la mina q pedía secret heart no estaba ebria, eso si muy insistente, lo bueno de todo es que si no lo hubiese pedido tantas veces probablemente no la hubiese tocado.
    Con el incidente me acordé de el finao Spinetta cuando reclamaba q el no era “rockola”.

  2. Nicho

    21-Oct-2012 en 12:58 pm

    Pese a que el lugar no es el más adecuado, realmente estuvo increíble. Esa intimidad lograda con el publico es lo que te marca como experiencia -recital- Solida Feist, pura energía rockanrollera y folk. Lujo absolutamente para quienes estuvimos a unos metros de ella.

  3. Valeria

    21-Oct-2012 en 2:28 pm

    Yo era quién pedía Secret Heart! Y no, no estaba borracha, ni siquiera tomé jajajaja. Fui súper insistente, pero me fui feliz! Muy que si no la hubiese pedido tanto, no la hubiese tocado, porque ni se acordaba 🙂 Igual el setlist era perfecto, pero que haya tocado la canción que tanto pedí fue como la guinda de la torta <3

    • JF Montero

      21-Oct-2012 en 2:33 pm

      Jajajaja, arriba la gente decía eso, puedo dar fe #chismes

      • Valeria

        21-Oct-2012 en 2:53 pm

        jajajaja los de arriba deben haber estado borrachos! Yo no tomé nada anoche :B

  4. Ivonne

    21-Oct-2012 en 3:24 pm

    yo estaba al lado de la loca que decía piscola (quería q Leslie le hablara y lo logró).
    Una aclaración: creo que muchos de los que llegamos anoche al lugar era porque somos fans de Feist, no porque fueramos público del Amanda. No tengo idea que tipo de público se estila en el lugar, pero si la hubieran mandado a cantar a Puerto Natales; allá la sigo.

  5. Patricio Meza

    21-Oct-2012 en 5:01 pm

    “SE DICE que una chica borracha pedía una canción…” JAJAJAJAJAJA. ¿Que es esto S.Q.P.?. Super serias las “fuentes” del redactor para lanzar cualquier afirmación… en lo único que tiene razón es que fue un show inolvidable. ¡Gracias Feist!.

    • JF Montero

      21-Oct-2012 en 5:15 pm

      A mi también me llegó ese cahuín pero es como folklórico, como show en un bar… oh, wait, sí era en un bar jajajja

  6. carmen luisa olivares rebolledo

    21-Oct-2012 en 9:18 pm

    que chistoso todos los comentarios!! yo como seguidora de feist la sigo ,pero el lugar Centro Cultural Amanda realmente un asco ,lo digo porque no tome ,no fume y termine saliendome antes del lugar ya q era irrespirable ,ademas de la poca visión q tenia..

  7. Manu

    21-Oct-2012 en 10:16 pm

    Increíble Feist, increíble la banda, increíble como reversiona sus propias canciones, increíble el set list, increíble la empatía con los fans, increíble las Mountain Man, increíble la voz que tiene y su estilo de guitarra con tanta actitud que es difícil olvidarse, suena 100 veces mejor en vivo que cualquier video en youtube. Sintiendo todo. Increíblemente MALO el “Centro Cultural” Amanda.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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