Conéctate a nuestras redes
PHOENIX PHOENIX

En Vivo

Fauna Primavera 2017

Publicado

en

A veces, cuando un festival alterna a los artistas entre los dos escenarios principales, existe un principio casi meramente comercial, desde lo menos conocido a lo más connotado, como si fuera algo que escalara poco a poco, acumulando gente de la misma forma. Pero en Fauna Primavera 2017 no sólo podía advertirse ese fenómeno, sino que también la vocación por, dentro de lo posible, entender que los escenarios debían poseer su identidad propia, con ciertos conceptos que podían verse a lo largo de la jornada. Mientras House Of Vans era el proscenio más alternativo, enfocado en propuestas que podrían crecer en popularidad y que tenían cara de apuesta, incluso con trayectorias enormes, en el Ballantine’s la regla era tener sonidos absolutamente frescos, con novedades que no sobrepasaran la línea de 2016, y también con la potencia entendida de formas diferentes, pero convergentes.

House Of Vans Stage

Con el pasar de los años, el Festival Fauna Primavera se transformó en una de las citas musicales imperdibles para el público chileno, en parte gracias a sus Line Up que mezclan diversos estilos de música en una agradable jornada al aire libre. Luego de una versión 2016 dividida en dos lugares (Espacio Centenario y Espacio Riesco), y las críticas por parte del público frente a este formato, la organización optó por volver a su casa de todos los años, el siempre requerido Espacio Broadway, que por sexta vez en su historia se encargaría de recibir al festival. Con un Line Up encabezado por nombres como Phoenix, Yo La Tengo o Iggy Azalea, fueron más de doce horas de música, donde hubo espacio para todos los estilos.

El escenario House Of Vans se alzó como uno cargado a las guitarras, desde el frenesí sonoro de The Black Angels o Yo La Tengo, hasta los acordes más puros de artistas como Whitney o Seu Jorge. Todos se dieron cita en un proscenio que se declaraba secundario, pero que entregó muchos de los puntos más altos de esta edición. Con un retraso de unos 20 minutos, la banda nacional Planeta No fue quien dio inicio a la jornada, con un show que animó a quienes iban ingresando al recinto. La agrupación se lució en escena interpretando lo más destacado de su repertorio, con tracks como “Señorita”, “Ya No Veo Mis Zapatos” y “Maricón Zara”, que hicieron cantar y bailar bajo el sol a los más entusiastas. El trío ha desarrollado una exitosa carrera desde que gestaron el proyecto en su natal Concepción, presentándose en los más destacados festivales a nivel nacional. Planeta No trae consigo una puesta en escena colorida e ideal para pasar un momento agradable. Como no era de extrañar, la energía del siempre animado García permitió encender al público en lo que fue la primera ronda de toda la música que se vendría durante el día, sirviendo como la partida precisa para el festival. Finalmente, “Sol A Sol” y “El Campo” remataron la excelente presentación de Planeta No, quienes demostraron con creces la constante evolución que los tiene alzándose año a año como uno de los números más destacados de la escena nacional.

El músico Peter Sagar, conocido por muchos como el ex guitarrista de Mac DeMarco, trajo a nuestro país su proyecto Homeshake, el que se presentó bajo el implacable sol a eso de las dos de la tarde y fracción. Con un estilo entre neo-soul y soft-rock, elementos propios del lo-fi, Sagar se acompañó de sus músicos en una presentación que no le hizo mucha justicia a su música en vivo, probablemente por el contexto menos íntimo en que se desarrolló el set. Con “Hello Welcome” inició su repertorio frente a un considerable número de fanáticos, quienes aguantaron todo lo que duró la presentación de Miss Garrison en el otro escenario para poder estar más cerca de su ídolo. Con un enfoque en “Fresh Air” (2017), Sagar entregó canciones como “Every Single Thing” que, aunque no se sintió tan acogedora como la versión de estudio, igualmente animó a sus fanáticos, quienes celebraron cada movimiento. Independiente de que se haya visto como una presentación floja y un tanto monótona, queda el beneficio de la duda para verlos en una instancia solitaria, quizás en ese contexto puedan hacerle más justicia a la notable ejecución instrumental de la mayoría de sus composiciones.

Contrario a lo sucedido con Homeshake, Whitney fue implacable y pulcro en vivo, al punto de que las composiciones sonaron mucho mejor que en “Light Upon The Lake” (2016), única placa de estudio de los oriundos de Chicago. Con “Dave’s Song”, comenzó una presentación donde destacó notablemente el papel de Julien Ehrlich, encargado de la batería y voz, que se dispuso al centro y frente de su banda durante el show, contrario a la posición normal de la batería. Asimismo, covers de artistas como Neil Young (“On The Way Home”), Bob Dylan (“Tonight I’ll Be Staying With You”) o NRBQ (“Magnet”), dieron cuenta de la influencia a la hora de tocar que posee la agrupación, en especial la del guitarrista Max Kakacek, que con sus punteos en las seis cuerdas le entregó toda la vibra old school al show. Finalmente, con la tremenda “No Woman” Whitney cerró su show, bordeando cincuenta minutos como una de las presentaciones más cortas de ese escenario.

Una silla, una pequeña mesa, una guitarra, un timón y un salvavidas. Todo eso estaba dispuesto en el escenario cuando ingresó un presentador para contarle al público que estaríamos junto a dos artistas: Seu Jorge en carne y hueso, y el recordado David Bowie en espíritu. El aplauso fue inmediato, mientras Seu Jorge ingresó a escena vestido de la misma manera que su personaje Pelé Dos Santos de “The Life Aquatic With Steve Zissou” (Wes Anderson, 2004), para tomar su guitarra y despachar una desgarradora versión de “Ziggy Stardust“, ante la ovación de una considerable cantidad de asistentes con gorros rojos, tal como los personajes de dicha cinta. El show del brasileño consistió en un homenaje al Duque Blanco, impulsado principalmente por la banda sonora del mencionado filme, donde el músico reversionó las canciones de Bowie en portugués, sumándole además una esencia acústica propia de la música brasileña.

Sin duda, el escepticismo frente a este show quedó opacado desde el comienzo, ya que la manera en que sonaron clásicos de Bowie como “Changes“, “Rebel Rebel” o “Suffragette City” emocionaron a todos los asistentes, sin importar las modificaciones obvias de la letra debido al idioma. Entre algunos intermedios, Jorge aprovechó de relatar algunas anécdotas, generando risas y haciendo de este un momento de intimidad, como si se tratara de una reunión de amigos. La capacidad del brasileño para entregarle una identidad propia a canciones tan importantes de la música moderna ayudó bastante en la forma en que el público disfrutó de himnos como “Rock ‘N’ Roll Suicide“, “Quicksand” o “Space Oddity“, además de una emocionante versión de “Starman“, rebautizada como “O Astronauta De Mármore” en la versión de Nenhum De Nós, agrupación brasileña que popularizó este cover a fines de los ochenta. Así, mientras sonaba “Let’s Dance” de fondo, la imagen de Bowie en las pantallas despidió a los asistentes, con Seu Jorge diciendo adiós y mostrándose muy agradecido por el cariño de los fans ante su presentación. Un momento de conexión única, donde quedó demostrado que el legado de nuestro querido Starman vivirá eternamente en este mundo.

Jugando a ganador. Así entró The Black Angels a una nueva presentación en nuestro país. Los oriundos de Texas iniciaron su show con toda la potencia de “Currency“, directamente de “Death Song” (2017), desatando la locura en todos los que se apostaron en el escenario House Of Vans, donde la banda generó una verdadera tormenta de distorsión luego de la calma previa que entregó Daughter en el proscenio contiguo. Los comandados por Alex Maas reflejan una prestancia que se desborda, con una actitud que no busca impresionar ni demostrar algo al respecto de su música. The Black Angels se paró como si se encontrara en un escenario propio, y la manera en que la banda interpretó canciones como “Bad Vibrations” o “The Prodigal Sun” lo corroboró.

Con una carrera que ya supera los diez años de actividad, los Angels poseen un sonido que es perfectamente adaptable a cualquier formato. No importa si es un teatro o un festival, la potencia estará presente de igual manera. Con una serie de gráficas psicodélicas, The Black Angels se presentó casi en penumbras, concentrados detrás de sus instrumentos y el muro sonoro que idearon gracias a los estridentes riffs de Christian Bland y los furiosos golpes de Stephanie Bailey en la batería, componentes claves del sonido de garage que tiene la agrupación. Entre la calma y el caos, “Medicine“, “Black Grease” o “Half Believing” demostraron por qué sus discos siempre destacan entre lo mejor del año, pasando desde un estado a otro, con una naturalidad que ya la quisiera cualquiera.

No existe duda de que “Comanche Moon” fue uno de los puntos más altos de su set, orquestado por toda la psicodelia de los teclados, que generaron las atmósferas perfectas detrás de todo el ruido proveniente de las seis cuerdas. De igual manera, “I’d Kill For Her” enseñó cómo The Black Angels puede ser amo y señor del escenario que se les dé la gana, entregando en poco más de una hora una presentación digna de un headliner de cualquier festival internacional.

Cuando Iggy Azalea apenas se estaba bajando del Ballantine’s Stage, Yo La Tengo de inmediato tomó posiciones en el House Of Vans. La versatilidad del trío se notó desde el comienzo, ya que sus integrantes rotan entre los instrumentos constantemente, dejando para el inicio una configuración que vio a Ira Kaplan en guitarra, la baterista Georgia Hubley en el bajo y el bajista James McNew en la batería. Con esa formación partieron el show con “Cherry Chapstick“, dando paso a un pensamiento general, porque la única manera de describir lo que realizó Yo La Tengo en el escenario es: una verdadera locura. Considerando el amplio número de álbumes que la banda posee en su catálogo, no hay espacio para setlist estructurados, por lo que fue una verdadera sorpresa escuchar canciones como “Before We Run“, “One PM Again” o la tremenda “Stockholm Syndrome“, increíblemente uno de los pocos momentos de karaoke masivo dentro de toda la jornada en el festival.

“Muchas gracias a todos por estar aquí y por hacer que volviéramos; hemos recibido muchos correos pidiéndonos canciones para el set de hoy. Por supuesto, no tomaremos en cuenta ninguna de esas peticiones”, bromeó entre risas Ira Kaplan sentado al teclado antes de interpretar “Beanbag Chair“, otra de las sorpresas de la noche, proveniente del álbum “I Am Not Afraid And I Will Beat Your Ass” (2006). La frase que da título a ese trabajo perfectamente podría representar la manera en que Yo La Tengo ha continuado con su carrera a través de los años, siguiendo adelante sin demostrar miedo alguno, parándose en un festival independiente del horario en que les corresponda tocar y, por supuesto, pateando por paliza a cualquier banda que intente ponerse por delante. La continua rotación de instrumentos, el continuo cambio de estilos y la armonía que lograban entre las tres diferentes voces del grupo, hizo de esta presentación un verdadero ensayo sobre la experiencia y la atención hacia la atingencia, demostrando una forma de composición que se mantiene atenta a los nuevos sonidos de hoy en día.

Ataviado en una polera de Run The Jewels, el bajista James McNew se sentó en una segunda batería al lado de Georgia para entregar una coordinada versión de “Autumn Sweater“, orquestada por el teclado de Kaplan generando el cimiento de la canción. Luego de interpretar “From A Motel 6” y “Ohm“, la banda completa se sumergió en un viaje sonoro gracias a “Pass the Hatchet, I Think I’m Goodkind“, que se extendió por varios minutos de estruendosos riffs, acoples en los amplificadores y una rabia desatada por Ira Kaplan contra su guitarra, a la cual golpeó, botó al suelo, la hizo chocar contra los micrófonos, incluso bajando al público para hacerla sonar entre ellos. Luego del momento de rabia generado por la canción, Yo La Tengo pareció salir del trance para dar las gracias y abandonar el escenario rápidamente. La tarea ya estaba cumplida.

Por Manuel Cabrales


Ballantine’s Stage

Lo anterior se pudo ver desde temprano con Miss Garrison, conjunto nacional que, con poco más de diez minutos de retraso, se ponía a disposición del sol imperante y de las ganas del par de cientos de personas frente al trío, que el año pasado sacó uno de los álbumes destacados en Chile, “Al Sol de Noche”, y fue eje del show breve pero profundo que entregó Fran Straube, Rodrigo de la Rivera y Tomás Rivera, porque lo suyo no es sólo canciones sofisticadas, sino que existe mucho de alma y desgarro en ellas. No sólo la voz de Straube se encarga de disponer la catarsis como opción permanente, sino que la impecable elección de los sonidos hace que la elegancia se plante con significado. Cuando en “Navegante” Rodrigo se despacha un solo de guitarra en medio de un tema donde los sintetizadores son predominantes, no sólo suena bien, sino que implica una fuerza emotiva que quiebra con cualquier asomo de rutina. Es esa capacidad y madurez la que se nota en un escenario como el de Fauna Primavera, con Miss Garrison siendo tan sobrio como explosivo, algo que pocos pueden conseguir, como en “Mamba”, fluyendo con una naturalidad que los instala de lleno entre lo más sólido que haya pasado como artista nacional en este festival.

Otro caso de control a disposición de lo que se quiere está con Alan Palomo y su proyecto Neon Indian. Aunque Palomo se encarga de bailar y disponer su carisma por todo el escenario, nada se le escapa de las manos, algo que también puede explicarse en cuánto reposa en la comodidad de tener un disco tan consistente como “Vega Intl. Night School” (2015) para echar mano. “Dear Skorpio Magazine” parte como siempre sus shows, siguiendo con la latina “Annie”, un caballo ganador a estas alturas, y es en este momento que se forma la primera gran multitud de la jornada, conectada a un show que funciona mejor con luces apagadas, pero que de día no escatima en energías dispuestas a la entretención y, por supuesto, la conexión con la gente. Mucho ayuda que Alan hable en español (es mexicano, regiomontano, aunque cante en inglés) y trate de llamar al público con candidez. Esto también se logra en canciones implacables como “Slumlord” o el cover de QueenCool Cats”, todo con un filtro funky cuya raíz quedaría más de manifiesto hacia el final. Mientras, el outro Slumlord Re-Lease” extendía la excelencia y compacta predilección por el seguimiento del ritmo de la banda, lo que operaba también en la vitoreada “Deadbeat Summer” o en la conocida “Polish Girl”, aunque el grado final de excelencia vino con “Pop Life”, el otro cover de la jornada, de Prince, que parece la explicación sonora necesaria para la gran primera visita (y segundo show, tras el debut el jueves pasado) de Neon Indian en Chile.

Mientras los anteriores proyectos se basan en una banda bien aceitada en su funcionamiento, AlunaGeorge logra hacer lo contrario, incluso prescindiendo de George Reid y sólo teniendo a Aluna Francis en el escenario, encargándose de cantar y además de ser precisa en las pistas y secuencias pregrabadas. Todo eso se complementaba con visuales muy adecuadas, y también con un par de bailarinas que operó como relevo en la energía para Aluna. El show se basó principalmente en “I Remember” (2016), segundo disco del conjunto que no pudo igualar el impacto de “Body Music” (2013), y quizás por ello no tuvo un horario mejor o un hype más desarrollado. Las expectativas no eran altas, aunque sí tuvieron buena conexión con su gente que coreó mucho la versión más tribal de “White Noise” (el hit con Disclosure) o “I’m In Control”. Aluna era capaz de sostener el show con precisión y una voz tremenda, pero cerca del final apareció un recurso innecesario: poner la más antigua “American Boy” de Estelle con Kanye West. Por lo menos la extrañeza se fue cerca del final con “You Know You Like It”, que cerró un muy buen debut en Chile del conjunto que en Fauna Primavera fue uno.

Daughter entregó la cuota de emoción necesaria para un festival que a ratos era más ligero de lo que necesitan los acontecimientos para ser recordados y pasar a la historia. El conjunto inglés había dejado huella en Cúpula Multiespacio el jueves pasado, y en el festival tenía una tarea un poco más complicada, pensando en el contexto de un show de día, más breve y en medio de la fiesta. Mucho ayudó que Seu Jorge fuera el acto anterior porque las revoluciones se habían calmado un poco y, por lo tanto, la potencia de Daughter era mejor recibida porque fue más impactante. Aun así, es claro que un sonido como el de la banda encabezada por la sonriente Elena Tonra funciona mejor en lugares cerrados o nocturnos, y tal vez los espacios vacíos que se advertían en el público y la sensación de amplitud, hacía que algo de magia se perdiera. La intimidad de “Doing The Right Thing”, canción donde Elena se pone en el lugar de su madre y su abuela, no alcanza a capturar las emociones que puede detonar, en tanto que el frenesí abrasivo de “Don’t Care” no podía penetrar las mentes. Esto no era culpa de una banda que entregaba con transparencia y misterio lo suyo, con capacidad y sencillos que podían sostener la labor, e incluso sonaba mejor que en Cúpula, sin embargo, esto sólo permeó de forma satisfactoria a la gente de las primeras filas, que vivió el show de forma intensa, y cuyos aplausos y gritos de apoyo lograban distraer a Elena, quien se reía y se ponía tímida mientras más atrás el movimiento de gente era más distractor aún.

A diferencia de otros años en que el show de rock más contemplativo de los Fauna (Explosions In The Sky, Mogwai, This Will Destroy You, entre otros) era algo esperado por muchos, lo de Daughter queda como un recuerdo lindo, pero con demasiados elementos anexos como para volverlo inolvidable. Finalmente, luego de una rendición impactante de “Fossa”, la agrupación salió del escenario tras sólo 55 minutos de show, aunque con grupos así da igual que el público no sea masivo, que la hora señalada se retrase y más, porque la honestidad y fuerza pueden dar vuelta la situación, y viendo cómo reaccionó la gente convencida, la parroquia de Daughter puede acumular nuevos fieles en el devenir.

Quien no necesita convencer gente para que se dejen llevar, y sí contó con espacios llenos y una energía de la cual se podía servir, es Iggy Azalea. La australiana no es brillante en sus fraseos ni en su carisma, pero la actitud y personaje que configura en el escenario, sumado a las formas en las que interactúa con el público, sus bailarinas y el DJ que mezcla las pistas sobre las que rapea, todo eso conforma un mensaje poco ambicioso revestido de una mística más acorde a las figuras que se admiran, llenas de poder y confianza en sí mismas.

Iggy ponía a bailar a la gente con “Work”, un tema dedicado al amor propio como “Sexy”, y otra canción contra la noción de amor romántico como ideal (“Fuck Love”) y quedaba claro que, aunque todavía no saque un nuevo disco, su astucia le permite levantar un show con tracks propios y ajenos, como “Problem” –hecha con Ariana Grande– o “Pretty Girls” –con Britney Spears– sin despeinarse. Parte de su personaje es mandar en el escenario y coquetear, robando páginas del libro de los íconos del r&b y el rap, como Missy Elliot o Nina Simone incluso, sin la gracia de ellas, pero sí con una simpatía que no se adivinaba hace un par de años, cuando Azalea hacía más polémicas que discos y parecía que desaprovechaba la chance de ser el prospecto de artista pop de esta década. En Chile, tanto el viernes como en Fauna Primavera, Iggy mostró que lo suyo no es sólo una anatomía de la que muchos hablan, sino que existe la intención de transmitir vibras, ritmos y líricas, y ahí puede haber mejoras, ojalá sin olvidar la fluidez que existió en 60 minutos en un escenario del Espacio Broadway.

Y lo mejor tenía que venir al final. El número más esperado del festival también fue el que cerró los escenarios principales (luego sólo habría un escenario electrónico en un espacio cerrado). Phoenix inmediatamente se veía como un headliner fuerte, que podía convocar gente, y “Ti Amo”, el disco que editaron este año, podía ser mejor carta de presentación que “Bankrupt!” (2013).

Tras la excelencia rock de Yo La Tengo, de inmediato las pantallas y efectos sonoros dejaban de manifiesto que los franceses no pondrían resistencia a sus afanes de verse grandilocuentes. Esto pasa desde las ideas multiculturales que inundan las letras de Phoenix hasta cómo las pantallas se convierten en un instrumento más, mientras Thomas Mars y su clásico micrófono de cable rojo hacía de las suyas en “J-Boy”, acompañado de colores en la pantalla y una iluminación que jugaba entre las siluetas y la exposición de los intérpretes.

El público chileno tiene una cercanía con Phoenix que no se ve en otros parajes del mundo, y eso es real. En general, la música de los franceses se ve como algo más liviano de lo que es, se le mira de costado, de reojo, sin mayor crédito, pero en vivo esto se cae con mayor facilidad. Thomas Hedlund es el mejor recurso de la banda, siendo no sólo un baterista potente, sino que generando capas de sonido para las percusiones que hacen galopar a toda velocidad, incluso a canciones que no necesitan de esa ayuda, como “Tuttifrutti”. En Stereogum hace un par de semanas explicaban que en vivo pareciera que Phoenix será la banda con el mejor “Grandes Éxitos” de esta generación, y cuando enganchan “Lasso”, “Entertainment” y “Lisztomania” pegadas, no cabe mucha duda de eso.

La reacción efervescente de la gente sube como espuma cada vez que viene la banda, y era divertido observar cómo el bajista Deck D’Arcy jugaba con sus expresiones al ver al público saltando, o a Laurent Brancowitz sonriendo complacido. La conexión entre las imágenes, iluminación y sonido denotaban un show con muchísimo ensayo y consideración, apuntando a lo nuevo, pero con una referencia inesperada al pasado cuando “If I Ever Feel Better” –primer éxito extraído de “United” de 2000– se mezcló con “Funky Squaredance”, uno de los tracks más desafiantes del conjunto. Punto aparte para la sorpresiva aparición de “Telefono”, el que se está convirtiendo en el track de culto de “Ti Amo”. El corte que cierra el último disco de Phoenix sólo está reservado para shows extensos, no festivales, donde la banda opera bajo un set de 17 temas, pero “por la chica que la pidió como 100 veces” los franceses hicieron una excepción, otorgando un carácter más único a un espectáculo que se inscribe como una consolidación de Phoenix con su público. El cierre con “1901” y luego con Thomas nadando por sobre la gente largos minutos en el reprise conocido como “Ti Amo Di Piu”, eran postales de un show altamente visual, con canciones que tienen pinta de hit, y donde los franceses se lucen. Quizás el papel picado del final era un exceso, algo burdo, pero innegablemente fue el componente de exagerada diversión que se requería para cerrar el festival.

Fauna Primavera puede tener un marco que lo haga blanco de críticas, entre el público y el predominio aparente de las marcas, pero en lo musical presenta consistentemente uno de los carteles más cuidadosos en su curatoría en el país, e incluso en este año hubo esa consideración en los escenarios principales. Propuestas con algo que aportar en el presente y futuro próximo pasaron por el escenario ubicado al poniente, y es ahí donde se dieron las postales más relevantes del festival (además de la impactante presentación de Matías Aguayo & Las Desdemonas en el Red Bull Music Academy Stage), por masividad, conexión e impacto. Desde la elegancia de Miss Garrison a la sencillez de AlunaGeorge, desde el desgarro emocional de Daughter hasta la superficialidad divertida de Iggy Azalea, desde el carisma de Neon Indian hasta la pulcritud de Phoenix, lo que pasó en ese escenario tuvo estándares altos que tal vez necesitaban de mayor compromiso del público, probablemente abatido por el calor a media tarde. Se cierra un Fauna Primavera, pero se abre la ventana para ver cómo sorprende en 2018 porque hay una cosa clara: pase lo que pase, la calidad de su armado prevalece enalteciendo a un evento consolidado en la cartelera musical nacional.

Por Manuel Toledo-Campos

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Publicidad
Clic para comentar

Responder

En Vivo

Eterna Inocencia: Hermanos a la distancia

Publicado

en

Eterna Inocencia

La contingencia ha permeado múltiples ámbitos de la vida cotidiana, sin embargo, Eterna Inocencia es un proyecto que pareciera ser incluso más coherente en tiempos álgidos. Más allá de la lectura fácil, que explica la explosión social como un fenómeno inusitado, las letras del conjunto argentino nos recuerdan que estamos viviendo la respuesta a años de demandas frente a un modelo desigual. Por la misma razón, la fuerza de las canciones resonó con más necesidad que nunca durante la noche del sábado en el Teatro Teletón, en una jornada donde el compromiso con la palabra y la acción fueron el hilo conductor.

Como primer número de la noche, La Reacción entraba al escenario mientras sonaba el canto de protesta “Un Violador En Tu Camino”. Con letras contingentes que tratan la temática del abuso, junta a un fuerte llamado a no dejar las manifestaciones sociales, Macarena Fuentes cerró la presentación con unas palabras dedicadas al sentido que ha cobrado el nombre del conjunto y un firme llamado a recuperar la dignidad.

Si bien, el motivo central de esta jornada se enmarcó en la celebración de los veinte años del conjunto en tierras capitalinas, la misma banda tomó en cuenta que las circunstancias sociales serían la senda de un show fraterno y emotivo. Guille y Roy entraron a dúo para dedicar una versión de “Yo Pisaré Las Calles Nuevamente” en homenaje a los cincuenta días de movilización. Con toda la banda en posición, “Las Distancias Son Nada, A Veces” fue el puntapié de una jornada que recogió composiciones de toda su discografía.

En una primera pausa, Guille saludó a los asistentes, comentando que ellos siguen con atención lo que está ocurriendo en el país, agregando que están dispuestos a colaborar con lo que mejor saben hacer, mediante la energía y aliento de la música. Acompañados de “Hazlo Tú Mismo” y “Congreso”, las palabras del vocalista alentaron el ímpetu vertiginoso de los asistentes. Remitiéndose constantemente a la lucha y la resistencia, la banda interpretó las canciones “A Los Que Se Han Apagado”, “Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario”, “A Elsa y Juan” y “La Muerte Pobre”.

La contundencia y cariño detrás de las palabras de Eterna Inocencia son parte elemental de sus presentaciones en vivo; con especial emotividad, el conjunto se dedicaba a puntualizar y poner en contexto cada una de sus canciones. Antes de interpretar “Abrazo”, Guille rescataba en el valor de dicho gesto y lo dedicaba a las Madres de la Plaza de Mayo, quienes encuentran en sus nietos los abrazos que nunca más pudieron recibir de sus hijos. Además, la banda destacó el importante trabajo de los medios independientes, dedicando “La Radio Comunitaria” a aquellos quienes comunican desde fuera del cerco informativo. Por su parte, “Resistencia” fue dedicado a aquellas personas que siguen resistiendo en la línea del frente durante estos álgidos días de movilización social.

Volviendo al espíritu americanista que se vivió a inicios del show, Eterna Inocencia interpretó una versión de “Soldado, Aprende A Tirar” del cantautor uruguayo Daniel Viglietti. En la misma tónica, “Paren Esta Guerra” hizo referencia a las fuerzas armadas que atacan a sus propios pueblos, y para cerrar esta sección especialmente apuntada a la contingencia, la banda tocó el cover de Bob Marley And The WailersQuemando y Saqueando” junto a “Weichafe Catrileo”, en evidente reconocimiento a la lucha del pueblo mapuche.

Tal como se anunciaba previamente, la banda interpretaría canciones de todos sus trabajos de estudio. Dedicados a la nostalgia y a aquellos fanáticos más longevos, interpretaron material de su primer disco, recogiendo las canciones “Let’s Start The Sunrise Together”, “Country Song” y “Tus Zapatillas (Inocencia)”, todas celebradas por la fanaticada a través de un intenso moshpit que luchaba por hacerse espacio en un teatro repleto. Ofreciendo el mismo espacio a su segunda obra, interpretaron los clásicos “Forgotten Cause”, “SK8 For Life” y “Días Tristes”, cerrando con “Mi Familia” en un momento de gran nostalgia entre los asistentes, y también entre los músicos.

Luego de una treintena de canciones, los argentinos ya marcaban el cierre con “Le Pertenezco A Tus Ojos” y “Nuestras Fronteras”, como un último llamado al cariño fraterno entre hermanos más allá de los límites geográficos. Para despedirse de una manera intensa y cargada de energía, lanzaron su declaración de principios “Arte Es Disfrutar”, junto a la velocidad de “Cartago”. Con algunas canciones en el tintero, concluyeron una extensa celebración con un sentido agradecimiento y la interpretación de “Puente De Piedra”.

Para sus fanáticos, cada show de Eterna Inocencia contiene una fuerte carga de complicidad. En tiempos como hoy, aquella emoción y cercanía se pudo evidenciar en todo momento con una fuerza tremenda, y Eterna Inocencia es una banda que comprende el tremendo valor discursivo de un proyecto artístico enmarcado dentro del punk, quienes por más de dos décadas han hecho música desde una postura clara, bajo la expectativa permanente de luchar por un mundo nuevo. La visita de estos hermanos a la distancia es, sobre todo, un encuentro inspirador.

Setlist

  1. Yo Pisaré Las Calles Nuevamente (original de Pablo Milanés)
  2. Las Distancias Son Nada, A Veces
  3. Viejas Esperanzas
  4. Hazlo Tú Mismo
  5. Congreso
  6. Trizas de Vos
  7. A Los Que Se Han Apagado
  8. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  9. A Elsa y Juan
  10. La Muerte Pobre
  11. Abrazo
  12. La Radio Comunitaria
  13. La Risa De Los Necios
  14. Cassiopeia
  15. Vivan Mis Caminos
  16. Vientos Del Amanecer
  17. Resistencia
  18. Sin Quererlo, Mi Alma Se Desangra
  19. En Busca Del Sol
  20. Cuando Pasan Las Madrugadas
  21. América
  22. Soldado, Aprende A Tirar (original de Daniel Viglietti)
  23. Paren Esta Guerra
  24. Quemando y Saqueando (original de Bob Marley And The Wailers)
  25. Weichafe Catrileo
  26. Let’s Start The Sunrise Together
  27. Country Song
  28. Tus Zapatillas
  29. Forgotten Cause
  30. SK8 For Life
  31. Días Tristes
  32. Mi Familia
  33. Le Pertenezco A Tus Ojos
  34. Nuestras Fronteras
  35. Beatriz
  36. Arte Es Disfrutar
  37. Cartago
  38. Puente de Piedra

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Deceiver Deceiver
DiscosHace 1 semana

DIIV – “Deceiver”

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada...

Macro Macro
DiscosHace 1 semana

Jinjer – “Macro”

Para destacar en el actual y variado espectro musical, se puede tomar la opción de desmarcarse de algún género en...

Pyroclasts Pyroclasts
DiscosHace 2 semanas

Sunn O))) – “Pyroclasts”

La densa y oscura capa que Stephen O’Malley y Greg Anderson han construido a través de los años a punta...

No Home Record No Home Record
DiscosHace 2 semanas

Kim Gordon – “No Home Record”

En su primera experiencia solista, Kim Gordon da con un disco abstracto y cambiante, mostrando una faceta aún más experimental...

Corpse Flower Corpse Flower
DiscosHace 2 semanas

Mike Patton & Jean-Claude Vannier – “Corpse Flower”

En el cuestionamiento en torno a qué resultado puede salir frente a una colaboración de mundos tan diferentes siempre hay...

Ode To Joy Ode To Joy
DiscosHace 2 semanas

Wilco – “Ode To Joy”

El camino que Wilco ha trazado en sus más de veinte años de carrera es la prueba viviente de unos...

Railer Railer
DiscosHace 3 semanas

Lagwagon – “Railer”

Cada vez que un histórico del punk rock decide anotarse un nuevo álbum de estudio, se genera un ambiente de...

Ghosteen Ghosteen
DiscosHace 3 semanas

Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds han visto un cambio en la década presente. Dejando descansar a...

All Mirrors All Mirrors
DiscosHace 3 semanas

Angel Olsen – “All Mirrors”

Con los primeros acordes de su debut, “Half Way Home” (2012), Angel Olsen dejó en claro su perspectiva del folk:...

Metronomy Forever Metronomy Forever
DiscosHace 3 semanas

Metronomy – “Metronomy Forever”

Ha pasado más de una década desde el clásico de Metronomy, “Nights Out” (2008), material que los estableció como parte...

Publicidad
Publicidad

Más vistas