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Faith No More: Reyes por un día…

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Promediando el show de Chris Cornell en el Transistor Stage, ya existía mucho público esperando que comenzara la presentación de Faith No More en el Claro Sony Ericson Stage. La ansiedad por volver a ver a los californianos se podía percibir en el ambiente, y no sólo por ser una de nuestras bandas predilectas, sino también porque nos tienen acostumbrados a shows de un alto nivel técnico, musical y emocional. Un escenario completamente blanco -quizás un presagio de lo pulcra que sería la presentación de esa noche-, algunos arreglos florales multicolores adornando puntos estratégicos y la misión de superar la vara dejada por Alice In Chains un par de horas antes, eran los condimentos perfectos para una velada histórica. A las 22:17 hrs., ante la ovación y el delirio de cada uno de los fans, hacen su entrada los miembros de la banda vestidos completamente de blancos y con una misión clara: escribir un nuevo capítulo en su historia de éxitos.

Faith No More cumplió su palabra, interpretando íntegramente su quinto álbum de estudio “King For A Day… Fool For A Lifetime” (para muchos el mejor de toda su carrera) y además sumando la participación de Trey Spruance, quien fue el encargado de las guitarras durante la grabación del disco en 1995. La banda demoró una hora exacta en recorrer los 14 tracks que componen la placa, los que fueron tocados en su orden original y sin imperfecciones.

La presentación comenzó de inmediato, sin mediar ningún tipo de introducción, en donde la energía y potencia de “Get Out” encendió instantáneamente el ambiente, haciendo olvidar la baja temperatura del recinto. Cuando empezaron a sonar los primeros acordes de “Ricochet” se incorporó al escenario Roddy Bottum, quien no había entrado con el resto de la banda; la fuerza del inicio ya hacía presagiar que se estaba en presencia de un show que, a la postre, sería memorable. Posteriormente, llegó el turno de uno de los mayores hits de FNM, “Evidence”, presentado por Patton como “una canción muy flaite”, y que fue interpretado en español/inglés, causando el delirio de cada uno de los fans que la corearon de principio a fin. Bottum vuelve a desaparecer del escenario y al público, que ya salta con la rápida y pegajosa “The Gentle Art Of Making Enemies”, parece no importarle.

Para lograr el estilo propio del soul/jazz de “Star A.D.” se incorporan cuatro músicos, que son bautizados por Patton como “trompetas calientes”, la misión se cumple a la perfección y el sonido resulta tan nítido como en el disco. Durante la ejecución de “Cuckoo For Caca” los gritos desgarradores de Patton se apoderan del Club Hípico, sin duda su marca registrada, cuya técnica maneja a la perfección. La calma llega de la mano del bossa nova de “Caralho Voador”, quizás el momento más relajado en lo que va transcurrido del show. Sin embargo, la tranquilidad no dura mucho y comienzan a sonar los crudos sonidos de “Ugly In The Morning” y “Digging The Grave” (otro de los singles del disco).

Para la interpretación de “Take This Bottle”, Trey Spruance se toma un receso, siendo objeto de burlas por parte de sus compañeros, quienes indican que se encuentra cansado debido a su edad. Su lugar es ocupado por Jon Hudson, quien tampoco se escapa de las burlas al ser tratado por Patton como “viejo pelao”. El ambiente se llena de romanticismo con la melodía de una de las principales baladas que tiene la banda en su repertorio. Entre canción y canción, Patton hace alarde de las nuevas palabras en español que ha aprendido, tales como: “cachai”, “la raja”, “bakán” e inclusive dándose la maña de decirle al público que no le pidan canciones de Myriam Hernández (en un guiño al episodio acontecido en el Festival de Viña del Mar de 1991).

King For A Day” transcurre sin mayores sobresaltos, aunque se evidencia una leve baja en las revoluciones del show. La energía vuelve a subir abruptamente con la batería de Bordin y las guitarras de Spruance y Hudson, que ahora suenan en conjunto durante la interpretación de “What A Day”. Para cuando suena el penúltimo track, “The Last To Know”, ya se puede percibir en el ambiente que queda poco para que se termine el recorrido a través de uno de los discos más emblemáticos de la década del 90. Toma la palabra Roddy para anunciar lo que ya todos saben, la ejecución de la última canción de la placa: “Just A Man”. La banda es acompañada por un coro de 20 personas vestidas con túnicas de colores, quienes hicieron aún más majestuosa la puesta en escena. El grupo agradece a su público y desaparece tras los amplificadores. Algunos fans empiezan a retirarse a las zonas de servicios y al Transistor Stage, sin imaginarse que aun quedan sorpresas.

Al cabo de unos minutos de espera, Faith No More vuelve a salir al escenario, con una bandera chilena de apoyo al movimiento estudiantil, con el texto “Educación”. Trey Spruance no vuelve y la guitarra queda a cargo de Hudson. Tal como había acontecido el pasado 8 de noviembre en el Estadio Malvinas Argentinas de Buenos Aires, la banda vuelve a interpretar una canción que aún no ha sido posible identificar y que podría corresponder a un tema inédito (*). Roddy Bottum dedica el tema a Felipe Herrera, fallecido miembro de la banda tributo Please No More.

El show prosigue con las interpretaciones de “Caffeine” del disco “Angel Dust” de 1992 y “Ashes To Ashes” de “Album Of The Year” de 1997. Para el cierre vuelve al escenario Spruance, y Patton lo incita a hablar en español. Billy Gould pregunta si ellos “hablan como mexicanos” y Patton comenta que cuando va a México le dicen que “habla como chileno”, causando las risas de todo el público. La última canción en sonar es “Absolute Zero”, que corresponde a uno de los temas que fue grabado como Lado B del “King For A Day…”. La guinda de la torta para una presentación que prácticamente no tuvo puntos bajos y de una calidad pocas veces vista en nuestras tierras.

El grupo se vuelve a retirar del escenario, pero en esta ocasión no volverían. Mientras los roadies (también vestidos de blanco) desmontan los equipos, comienzan a sonar los fuegos artificiales que dan la despedida a una de las bandas más queridas en Chile. Más que sentir nostalgia por el adiós, es mejor quedarse con las palabras de Patton: “La verdad es que cada año estamos acá”. Ojalá podamos tenerlos pronto de vuelta y, quién sabe, quizás con un nuevo álbum bajo el brazo.

Fotos por Praxila Larenas

Setlist:

  1. Get Out
  2. Ricochet
  3. Evidence
  4. The Gentle Art of Making Enemies
  5. Star A.D.
  6. Cuckoo for Caca
  7. Caralho Voador
  8. Ugly In The Morning
  9. Digging the Grave
  10. Take This Bottle
  11. King For a Day
  12. What a Day
  13. The Last to Know
  14. Just a Man
  15. Matador (*)
  16. Caffeine
  17. Ashes to Ashes
  18. Absolute Zero

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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