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Eric Clapton: Yer Blues Eric, Yer Blues

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Eric Clapton visitaba el país en un momento en donde nos cubre una nebulosa, fin de semana agitado, ídolos pop desatando euforia en jovencitas, actos reprochables de clasismo en el sector oriente, protestas varias; un escenario no muy acogedor, pero la decisión de cambiar el show a un recinto que queda en uno de los pulmones de Santiago, fue de lo más acertado. Así, y con todas las expectativas que había por ver a esta leyenda del Blues/Rock, eran enormes.

El show partió a eso de las 19:00 hrs. con la presencia de los nacionales de La Rata Blusera y su invitado argentino Miguel Vilanova (ex Botafogo y actual Don Vilanova), que venían a presentar su colaboración más reciente. Patas Negras (Autoedición, 2011) Una correcta presentación con un buen sonido, con un Arena a medio llenar, pero siempre apoyado por la gente en las gradas, y con una interesante adaptación al español de un tema de Robert Johnson. Cerraron su show que se extendió por sobre la media hora.

Pasada las 7:50, la gente seguía llegando en masa, pero el desorden y el caos en la entrada  a los sectores Vip fue un punto negro en la organización, y de paso, el público de entradas poco accesibles, se daba el lujo de llegar sobre la hora, entorpeciendo la visibilidad de los que llegaban puntualmente.

Pasada las 20:00 hrs, Clapton salió a escena y sin pronunciar palabra alguna, se lanzó -al igual que en su anterior visita- a interpretar esa joyita de Charles Segar y Big Bill Broonzy llamada “Key To The Highway”, en donde su tecladista Tim Carmon, partió robándose los aplausos con su tremenda ejecución en el primer momento alto de la noche. Luego vendría otro clásico, “Tell The Truth”, de su época con Derek and the Dominos, en donde el denominado mano lenta, hace gala de toda su maestría al mando de su apastelada Stratocaster. A esas alturas, y con un Movistar Arena repleto, continuaría con otro clásico, “Hoochie Coochie Man”, escrita por el influyente Willie Dixon, esta se transformó en otro momento cumbre, en donde nuevamente destacó la ejecución de Carmon y su otro compañero en teclados, Chris Stainton -otro formidable actor secundario del rock-, dejando al público deleitado con lo que observaban hasta ese momento. Con un Clapton parco, pero relajado sobre el escenario, empieza la cuarta de su repertorio, “Old Love”, extraída de su disco “Journeyman” (1989), con una intro monumental y con un Clapton perfecto en su ejecución, hicieron de esta canción unos de los momentos emocionantes del show.  Luego pasaría para sorpresa de algunos la correcta y muy ochentera “Tearing Us Apart”, para luego dar paso al momento acústico de la jornada, acá el británico se saca el sombrero ante sus referentes musicales, desfila la sobrecogedora versión que hace de Driftin’ Blues y la mejor de su show para muchos “Nobody Knows You When You’re Down and Out”, tema de Jimmy Cox y popularizada por la leyenda del blues Bessie Smith. En ese momento, Clapton y su banda habían creado una atmósfera entrañable y el público respondía ovacionando a destajo cualquier destello de maestría del ex miembro de Blind Faith. Luego vendrían una tras otra, la coreada “Lay Down Sally”, de su aplaudido disco “Slowhand” (1977), y “When Somebody Thinks You’re Wonderful”, original de Harry M. Woods, incluída en su disco más reciente de estudio, “Clapton” (2010). Tras eso, ejecuta una bella versión reposada de “Layla”, similar a la de su disco unplugged, para continuar con otro momento memorable del show, su interpretación del clásico de Cream, “Badge”, compuesta con su amigo George Harrison, sonó mucho más potente y distorsionada que la original, con una excelente base rítmica a cargo del baterista, Steve Gadd  -otro que brilla con luces propias y que esta semana hará una clínica de batería en Santiago- y el bajista Willie Weeks (ex miembro de la banda de Harrison), un lujo para los fanáticos y los no tanto. Volviendo nuevamente al relajo, Clapton se manda uno de sus hits, la madura y coreada “Wonderful Tonight”, seguida de otra perla de su mencionado disco “Slowhand”, “Before You Accuse Me”, original del compositor y músico estadounidense Bo Diddley. La sorpresa de la noche fue “Little Queen of Spades”, en donde Clapton se pone en los zapatos del satánico y venerado Robert Johnson, con una interpretación épica y con su banda en estado de gracia. El final estuvo a cargo de la correcta y poco inspirada versión de “Cocaine”, para cerrar con otra de Johnson, “Crossroad”, otra que pasó sin pena ni gloria, pero que no terminaron de afectar en lo absoluto lo implacable del resto de su show. Un espectáculo sencillo en presentación, pero efectivo en emoción, un deleite para esas ratas bluseras subterráneas, que vieron a uno de sus mejores exponentes.

Al final, el desconcierto por no ver al Clapton de “Bad Love” e “It’s Probable Me”, fue de pocos, pero la satisfacción de haber presenciado al socio de Allman, Lennon, Harrison, Ray Vaughan, Bruce, Baker, Winwood, King, entre tantos otros, fue de la mayoría, tanto así que hasta los murciélagos que nos esperaban a la salida del Arena, nos parecían buena compañía.

Por Missael Godoy
Fotos por Sebastian Rojas Muñoz

Setlist:

  1. Key To The Highway
  2. Tell The Truth
  3. Hoochie Coochie Man
  4. Old Love
  5. Tearing Us Apart
  6. Driftin’ Blues
  7. Nobody Knows You When You’re Down and Out
  8. Lay Down Sally
  9. When Somebody Thinks You’re Wonderful
  10. Layla
  11. Badge
  12. Wonderful Tonight
  13. Before You Accuse Me
  14. Little Queen of Spades
  15. Cocaine
    ————————–
  16. Crossroads

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Eduardo Callejas P.

    17-Oct-2011 en 4:11 pm

    Para mi el punto alto fue Old Love, y luego Badge + Wonderful Tonight… impecable Clapton!!

  2. Valentina

    17-Oct-2011 en 4:19 pm

    excelente Clapton, cumplió todas mis expectativas. Me hubiese gustado escuchar Motherless Children.Muy buena la nota.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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