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Epica: “Tercera sinfonía épica”

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Finalmente se concretó esta tercera visita, recordemos que ya para el 2005 se agendaban dos escurridizas -por un cambio de fechas repetitivo- presentaciones de la banda (16 y 17 de diciembre). Tres años más tarde un ansiado concierto por muchos -con sold-out incluido-, en el “Novanadie” (Teatro Novedades) que a decir verdad cumplió las expectativas, para beneplácito de quiénes asistieron aquella vez (quién conoce las bondades de aquel recinto, sabrá).

La presentación de este año, se irguió como “la que podía redimir cualquier falencia anterior”, para el más quisquilloso de los seguidores -no sé uds., pero en lo personal, me identifico con esa categoría- Múltiples fueron las premisas, para quienes compraban su ticket para ver a Epica, por segunda o tercera vez. Cambios, y canciones olvidadas en setlist anteriores, certidumbre en la fecha del show, un sonido más amigable y definido, un mejor manejo escénico de los integrantes, y presenciar a una banda no tan distante, y mucho menos a Simone tan lejana como en otrora sobre un pedestal inalcanzable.

¿Resultado?

Mark Jansen -ex miembro y fundador de After Forever– repitió parte de su libreto, pero de todos modos, no fue el hiperventilado simpaticón medio forzado de hace más de un año y medio atrás. El sonido sin ser pulcro (desde la mesa de sonido) fue más que suficiente para que la audiencia quedara extasiada bajo, tanto la potencia e intensidad, como en las atmósferas de la música y melodía. Un fanático complaciente hubiera tenido un orgasmo ahí mismo al escuchar ‘Tides of time’, por ejemplo, de eso estoy seguro. Sobre todo considerando ese constante juego de luces de colores y tonalidades, tan sincrónico y ambiental que permitía sumergirse en una atmosfera épica.

Quizás faltaron algunos “clásicos”, eso siempre pasa. Siempre queda en el tintero uno que otro emblema, y por cierto ‘Façade of reality’, ‘Solitary ground’, ‘Chasing the dragon’, entre otras, brillaron por su ausencia.

Menos egoísta, y lejana se mostró la pelirroja, vocalista de la banda. Anteriormente se le criticaba el cristal que por delante puso cuando vino por segunda vez a Chile. Esta vez se le notó más empática con sus seguidores presentes. Pero de igual manera Mark, le robó la película, y fue el más insistente al momento de intentar reforzar los lazos con Chile. Isaac sin demostrar demasiado nerviosismo dio luces acertadas de comodidad con respecto de su recibimiento. Por su parte, Ariën, Coen e Yves se limitaron a interactuar por medio de sus instrumentos y el oficio con que se entregaron durante casi 2 horas de show.

Pasando a otro tema, el “local” de San Diego es y será un gran referente para conciertos, superado solamente por locaciones como Movistar Arena, o, en contadas ocasiones, por el Club Hípico, o el improvisado Estadio de La Florida amoldado para alojar esta calaña de eventos.

En tanto la agrupación holandesa, es otra de las bandas que se repite el festín por tercera vez, ya lo hizo el jueves pasado, Placebo. Hay que destacar, que ambas bandas comparten asiduas e incondicionales aficiones de parte de su fanaticada. Aunque la verdad una comparación entre ambas, no viene al caso. De todos modos, los únicos que regresaron por tercera vez, en este caso, Mark, Simone y Coen, por su lado Isaac Delahaye -quién superó la prueba con honores- entró como debutante. De hecho así lo recalcó Mark, antes del core. A lo que Isaac respondió entre risas, cuando reingresaba al escenario: “Odio a este tipo,  yo debería renunciar a la banda”.

Como ya se vio el 2008, la concurrencia que atrae Simone (voz), Coen (teclados), Mark (guitarra), Yves (bajo), Ariën (batería) e Isaac (guitarra) no es menor. Más bien, debiera causar envidia para muchas bandas con mayor bagaje han pisado las tablas del Caupolicán o recintos similares, frente a audiencias más escuetas. Pero hay que decir que durante años este estilo, y sus aledaños han gozado de muy buena salud en nuestro país, y es digno de elogio, puesto que los seguidores, no son precisamente de lo más complacientes. De todas maneras, si los hay, resignados, complacientes y facilistas, pero no son precisamente ellos los que convierten en iconos imperecederos a estas bandas a través de los años.

En lo personal, para una banda tan llena de matices y contraste hubiera esperado gran nitidez en el sonido, como cuando en 2008 se presentó Black Rebel Motorcycle Club, en el mismo lugar. Y muchos se preguntarán, ¿eso que tiene que ver?…. Simple. El sonidista aquella vez dejó en claro que aun subiendo el volumen a su máximo para lograr un clímax y de golpe bajarle, jugar con un vaivén de sonoridades, sonaba igual de bien. Algo así como fue hace unos días, The Gathering x Chile.

Eran las 21:05, cuando las luces se esfumaron y comenzaba a sonar ‘Samahdi (Prelude)’, entre el griterío y toda la emoción, aparecía repentinamente Coen en medio del escenario, luego Ariën por detrás de su batería y poco después el trío de cuerdas (Jansen y Delahaye en guitarras y Huts en bajo) para dejar la entrada libre a la resplandeciente mezzosoprano de 25 años que haría su aparición durante el verso correspondiente de ‘Resign To Surrender (A New Age Dawns – Part IV)’. Las seis figuras se enaltecieron por aquel momento.

A continuación, ‘Sensorium’ seguida de ‘Unleashed’,  desataron todo el ímpetu  de la banda, el rigor del dúo de guitarras, los arreglos sintéticos y la operática voz celestial, indujeron a un trance al  público que llenaba ¾ del teatro.

Martyr Of The Free World’, desató la euforia y desentrañó lo más agresivo con su introducción. La anécdota más trillada del sexteto metal sinfónico, es aquella especial afición por “Star Wars”. La interpretación, un tanto infantil, de su propia versión de ‘The imperial march’, que tras una breve pausa, dijo presente la noche del jueves en el recinto santiaguino. Fue de todas maneras aplaudida y celebrada.

Tras la humorada, que por cierto fue de gran factura, en especial la participación de Ariën hacia el final. Simone se plantó sobre el escenario para dar paso una arrolladora interpretación de ‘Mother of light’, que precedió al “peak” de la noche. A eso de las 21:45, ‘Cry for the moon’, en una versión hiperextendida, que el público coreo sin parar. Fue inclusive desde que se anunciara, el un éxtasis generalizado. Diez minutos en que el público le respondió a Epica, en un 200%.

Sí, está de moda empatizar con la desgracia del terremoto, y Epica como tantas otras bandas, no quiso quedar fuera. “El Mercurio” lo cubrió, entre muchos otros medios, hasta apareció en “La Nación”. Epica, en otras fechas de su actual gira, ya había recaudado una donación para Chile. Pero para la presentación en suelo nacional, acordaron que todo lo ganado de merchandising vendido durante el show fuese destinado como ayuda excepcional a lo anterior. Y claro, frente a un público que quedó de rodillas a los pies de Simone y compañía, las palabras de aliento de ella, y del resto de la banda, hacia el pueblo chileno, no se hicieron esperar previamente a ‘Tides of  time’. Que por cierto fue un regalito para todos los afectados por el terremoto.

Luego Mark anunció repetidamente, a medias, “Blank…”, y el público incansablemente le respondió “…Infinity”. Era el turno de ‘Blank Infinity’, el temón de la placa “Consign to oblivion” (2005), de lo más estiloso y melódico de la banda, dejaban con esta canción en claro el porqué de su éxito en Chile. Lo que vino después fue de temer, ‘Obsessive devotion’ del “The divine conspirancy” (2007), seguida de ‘Kingdom of heaven’ de su última producción, cerraron el episodio más extenso de este show.

Pero faltaba el core, y el grito: “No nos vamos ni c…”, no se hizo esperar.

Sancta terra’, ‘Quietus’ y ‘Consign to oblivion’, como un tridente terminaron por saciar las ansias de tantos antiguos fanáticos, como de quiénes se han unido a esta gran familia de Epica en Chile, en estos últimos años. Con brazos arriba, emociones variadas, matices, colores, y una experiencia como pocas, Simone, Coen, Mark, Isaac, Yves y Ariën, no se despidieron, sin antes regalar todo accesorio de sus instrumentos que encontraron, y de paso saludar a cuanto fanático pudieron.

Fotos por Sebastián Jiménez

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4 Comentarios

4 Comentarios

  1. Ariën Magnusson Friedriksen Huts

    17-Abr-2010 en 2:42 pm

    estuvo weno weno Epica,
    me parecio acertado el review
    pero le faltaron un par de cosas q pasaron en el concierto
    pero bueno…
    saludos humnonegro…

  2. DUNKELHEIT

    18-Abr-2010 en 12:18 am

    de casualidad no tiene mas fotos??
    Saludos!

  3. Adrián Nilo S.

    20-Abr-2010 en 9:40 am

    Excelente nota, estoy muy de acuerdo ya que yo estube ahí ese día 🙂

  4. METALHEAD

    09-May-2010 en 4:19 pm

    Q grande Simone, q rica Simone…. o no?

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Rod Stewart: Directo al ángulo

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Rod Stewart

Muchas veces se critica a los artistas que, teniendo una trayectoria grandiosa y extensa, no viven un presente que les permita preservar adecuadamente su legado. Salvo casos paradigmáticos como el de Chuck Berry en sus últimos años, en general esa crítica tiene que ver con una cosa muy chilena: ver en los artistas que alcanzan (o están cerca de) la tercera edad a seres inútiles cuyo tiempo ya pasó. Hay una situación estructural que sustenta la limitada visión de Chile hacia los mayores de 60 años, desde lo organizacional hasta el trato diario, entonces de antemano hay prejuicios ante una persona en cualquier ámbito. Más aún cuando se para en un escenario.

Por eso hace bien ver cuando alguien “viejo” –según el pasaporte– denota más frescura que muchos actos que se ven copiándose mutuamente en festivales y proscenios varios. Rod Stewart no es un niño, pero intenta (y muchas veces logra) moverse como tal. No es un dotado vocalmente, pero cuando necesita dejar en claro que tiene garganta y cuerdas, lo hace. Rod no es un gran creador, pero sí es un tremendo intérprete, y eso queda en claro cuando se revisa cómo estuvo su retorno a Chile, en una fresca noche de 18 de febrero en un Movistar Arena a un 90 por ciento de su capacidad, que pudo ver la puntualidad excesiva de este londinense, quien partió su show poco antes de la hora convenida.

A las 20:56 ingresó la banda, compuesta por una docena de intérpretes, a tocar “Soul Finger”, original de The Bar-Kays, para luego dar paso a Rod, la algarabía de la gente (en especial al frente) y una versión de ajuste vocal para Stewart de “Infatuation”. Luego de sortear ese escollo con éxito, la mesa estaba servida para la fiesta, y así prosiguió con clásicos de su repertorio como “Having a Party” y “Tonight’s The Night”, además de covers a hits como “Have You Ever See The Rain?” de Creedence Clearwater Revival. Las pantallas, los movimientos y cambios entre los músicos y las coristas, los propios movimientos de Stewart, todo era hecho para dar cuenta de un sentido de espectáculo, sin perder una sensación de urgencia juvenil que rara vez se ve en un concierto de temas que, en su gran mayoría, tienen más de un cuarto de siglo de vida. Los cambios de tempo son muy ligeros y los arreglos son prístinos, lo que se escapa del esquema de la nostalgia como mina de oro cuando las canciones se vuelven lentas y cansinas, perdiendo una chispa que Rod sí puede seguir prendiendo a su antojo.

Los movimientos de Rod siguen siendo los del muchacho que tocara con Jeff Beck o que formara Faces, entreteniéndose y, a la vez, generando reacciones de un público que, desde un respeto por el espectáculo, mostró fervor en varios pasajes del show. Stewart entiende que no por haber vendido centenares de millones de discos va a tener la tarea hecha con sólo pararse en el piso pintado como tablero de ajedrez en el proscenio, sino que debe hacer algo relevante para seguir ahí, con la adrenalina y la satisfacción de sentirse vivo en vivo. Por eso maneja a la gente, la hace cantar, aplaudir, sentarse, pararse, y también le entrega un show con momentos diferentes, como cuando tras un doblete lleno de sentimiento con una versión renovada entre el country y el alt rock de “Forever Young” y la belleza del cover de Tom Waits de “Downtown Train”, pidió atención, sentó a casi toda su banda, e incluso a su dinámico e inquieto cuerpo, en taburetes plásticos para una sesión acústica.

Lo futbolero no se le irá jamás a Rod, quien en “You’re In My Heart (The Final Acclaim)” no sólo mostró goles del Celtic a su archirrival Glasgow Rangers, sino que también instó a corear como en el estadio, mientras un sector de fans ataviados de camisetas albiverdes respondían entusiastas al llamado. Tampoco más adelante, cuando en “Hot Legs” patearía más de una decena de pelotas autografiadas al público. Además, incluyó temas tan clásicos como “The First Cut Is The Deepest” de Cat Stevens, o “Have I Told You Later” de Van Morrison, un “bastardo” según Rod, quien sonreía al presentar la canción.

La confianza que Stewart tiene en su banda es tal, que, más allá de trucos que usan algunos para cambiarse de ropa como hacer veinte solos y cuarenta juegos con el público, con toda tranquilidad fue tras bambalinas, sus coristas tomaron la voz e hicieron una vibrante versión de “Proud Mary”, que luego –como todo buen blanco criado con música negra en los 60– tendría un necesario homenaje a Muddy Waters con “Rollin’ And Tumblin’”. Con esta inyección de fuerza llegó la sección final del show, con “Hot Legs”, la omnipresente “Da Ya Think I’m Sexy?” sonando a estos tiempos, y “Baby Jane” cerrando la parte central del show.

Dos minutos después, Stewart volvía a comandar el karaoke masivo con “Sailing”, y con el coro convertido en una especie de mantra se cerró el telón tras 103 minutos de espectáculo pensado, ensayado y ejecutado con respeto al público y los artistas. El mayor gol de un show así es el entendimiento cabal de las limitaciones de Rod Stewart, y de esa forma poder aprovechar sus puntos fuertes, dejando en claro que se puede confiar en su capacidad en el escenario, esa área donde el olfato de un artista no se extingue.

Setlist

  1. Soul Finger (original de The Bar-Kays)
  2. Infatuation
  3. Having A Party (original de Sam Cooke)
  4. Have You Ever See The Rain? (original de Creedence Clearwater Revival)
  5. Rhythm Of My Heart (original de Marc Jordan y John Capek)
  6. Some Guys Have All The Luck (original de Jeff Fortgang)
  7. Tonight’s The Night (It’s Gonna Be Alright)
  8. Forever Young
  9. Downtown Train (original de Tom Waits)
  10. You’re In My Heart (The Final Acclaim)
  11. People Get Ready (original de The Impressions)
  12. The First Cut Is The Deepest (original de Cat Stevens)
  13. I Don’t Wanna Talk About It (original de Crazy Horse)
  14. Have I Told You Later (original de Van Morrison)
  15. Proud Mary (original de Creedence Clearwater Revival)
  16. Rollin’ And Tumblin’ (original de Hambone Willie Newbern)
  17. Hot Legs
  18. Da Ya Think I’m Sexy?
  19. Baby Jane
  20. Sailing (original de Sutherland Brothers)

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