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Electrodomésticos: El espíritu de los tiempos

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Estamos en una actualidad sin agentes dominantes en el arte, en apariencia, pero de todas formas existen axiomas hegemónicos. Por ello es encomiable cuando se intentan construir obras que se separan de estas tendencias. Quizás eso es algo que ha hecho que Electrodomésticos trascienda eras y décadas, con una propuesta llena de coherencia, arrojo, desafío y, sobre todo, calidad. Aunque hoy el concepto de Zeitgeist esté más asociado a lo estéticamente seguido en ámbitos arquitectónicos u otras manifestaciones artísticas, o incluso sea usado en chistes por comediantes, los Electro siguen las concepciones más elevadas de este espíritu de los tiempos y precisamente intenta dar con un alma de esta era. Quizás por eso apelaron en su último trabajo de estudio a dar con una “Ex La Humanidad” (2017) y el show que presentaron en el Teatro Nescafé de las Artes llevaba por nombre “Voz de la Calle”, en un ligero spoiler de cómo terminaría la noche.

Poco después de las 20:00 hrs., tiempo convenido para partir con el show, se apagaron las luces y con el telón cerrado empezaban a superponerse las voces y sonidos del transitar. Vox populi vox dei. Si Carlos Cabezas usualmente usa palabras como “dios” y “corazón” en las letras de las canciones de la banda, en este caso ese sentir y divinidad tenían un correlato más terrenal, en la gente y su devenir. A las 20:09 se abre el telón y poco a poco aparece el núcleo de la banda que se mantendrá durante el show completo, primero Nicolás Quinteros y Valentín Trujillo, ambos en teclados, luego Sebastián Rojas en el bajo y Edita Paz Rojas en la batería bajo una resonante ovación que se mantendría con el ingreso de Cabezas Rocuant. Ahí despachan el track homónimo de su último disco y de inmediato viene “La Fortuna”, la única que sonaría de ese retorno con giro de 180º que pintó ser “La Nueva Canción Chilena” en 2004, plano maestro de las dimensiones de Electrodomésticos en este milenio.

Las visuales iban en una mezcla de texturas, imágenes documentales recogidas en la calle con algún tratamiento visual o figuras abstractas en movimiento, muy en la línea de todos los mundos significativos que toma Electrodomésticos, que puede meter una trompeta y un homenaje a Héctor “Parquímetro” Briceño (fallecido este año) en la sorprendente inclusión de “La Vida Fina” o una huincha de mensajes del Metro De Santiago pidiendo amabilidad de la gente en “Señores Pasajeros”. El espectáculo como un todo, no sólo trayendo lo mejor de Electrodomésticos en lo musical, sino también mostrando cómo todo puede lucir aún más completo. Para ello, también, fueron interesantes los invitados, sea el ya mencionado Nicolás Quinteros o más adelante la cantautora Camila Moreno, quien cantó con Carlos CabezasDetrás Del Alma” y “Dos Mil Canciones”, o Agnes Paz con el theremin en “La Luna Es Un Lugar” y “La Ciudad Se Fue”, esta última que incluyó de ahí en adelante al guitarrista Paolo Murillo. Cada adición funcionó para entregar una versión llena de vida de Electrodomésticos.

Carlos Cabezas siempre recalca que, aunque él sea visto como el centro de todo en los Electro, el proyecto no sería lo mismo sin la energía y talento de quienes están alrededor, y en la disposición de un show como el de la noche del 27 de mayo, esto queda de manifiesto. Además de las canciones de Electrodomésticos, sea una antigua como “Envolibia” o una más nueva como “La Luna Es Un Lugar”, todo tiene una vida más grande con la interpretación de las y los músicos. Este también es otro signo de los tiempos. La colaboración es un valor cada vez más relevante en la música chilena, que cuando operaba de forma comercial procuraba la competencia, pero que ahora es espacio para el crecimiento conjunto. Y con este pensamiento inscrito a fuego en su ADN la agrupación es hoy la mejor banda del país, mezclando la capacidad en vivo, la buena salud de su prolijidad compositiva y, además, la posibilidad de permear en el sistema.

Otro detalle relevante del show es cómo canciones clásicas del repertorio quedaron de lado para destacar otras. En vez de “En Tu Mirar”, “Has Sabido Sufrir”, “Fe de Carbón”, “Yo La Quería” o “No Me Digas”, privilegiaron las canciones del nuevo disco, tocando siete de las ocho que conforman este trabajo, incluso “Viento En El Corazón”, que sólo había sonado en el show del Teatro Municipal de Santiago el año pasado. Además, también sorprendieron “La Vida Fina”, “Viva Chile” y “Sólo Nombrar”, que desde la partida de Silvio Paredes que no sonaba en los setlist de Electrodomésticos y que, con el complemento entre Murillo y Sebastián Rojas, pudo sonar con la potencia necesaria, con un riff asesino y asfixiante, volando cabezas.

Llamativo es ver cómo canciones tan asociadas a la voz de Carlos Cabezas agarran otra onda con otra voz, y la exuberancia vocal de Camila Moreno tiene la cantidad de personalidad necesaria para dar con ello, en especial en “Dos Mil Canciones”, que junto a la muy popera “Voy Detrás De Ti”, deben ser los mejores coros editados en los últimos años por el conjunto. En tanto, Paolo Murillo es vital para que la guitarra de Cabezas sea aún más especial. Usualmente, el apoyo en guitarra a Carlos es más una base que un complemento o un diálogo, sumando peso, pero no mucho en la narrativa, en cambio Paolo Murillo conversa con las figuras y acordes que esboza el cantante y líder de la banda, entendiendo el sonido total de la banda y, al mismo tiempo, la línea dominante de la canción. En ambos se simboliza cómo Electrodomésticos consigue no sólo expresar su voz, sino también comprometerse con las otras voces, reflejando también muchos más sonidos. Para una banda de más de 30 años, esta flexibilidad le da un plus incomparable en el panorama nacional.

El main set cierra con una vibrante y catártica versión de “El Frío Misterio”, tras la cual el público exigió a la banda de vuelta, y hubo susto cuando todas y todos los músicos se alinearon, al más puro estilo teatral, a recibir aplausos, como si todo hubiera acabado. Pero faltaba la canción que le da nombre al show, esa que aún es inédita y que todavía no tiene su versión de estudio, pero que mezcla un coro aterrador con un poder rockero tremendo. Al finalizar “Voz De La Calle” cada músico se puso de lado para observar a Edita, quien, con un solo de categoría, dio el toque final a un espectáculo que no busca ser hegemónico, pero sí ser influyente.

Muchas vueltas se le puede dar a lo que hace Carlos Cabezas con Electrodomésticos, pero todo redunda en la calidad y trascendencia de cada paso que dan, de cada show que hacen y de cómo el futuro está seguro en manos de quienes comprenden que estos tiempos tienen mucho espíritu por leer, vivir, sentir y expresar. Y precisamente eso es lo que en 100 minutos, casi como una película, logró, logra y seguirá logrando Electrodomésticos.

Setlist

  1. Ex La Humanidad
  2. La Fortuna
  3. La Vida Fina
  4. Voy Detrás De Ti
  5. Señores Pasajeros
  6. Envolibia
  7. Canción Azul
  8. Detrás Del Alma
  9. Viento En El corazón
  10. La Luna Es Un Lugar
  11. Viva Chile
  12. La Ciudad Se Fue
  13. Solo Nombrar
  14. Parientes del Mono
  15. Dos Mil Canciones
  16. El Frío Misterio
  17. Voz De La Calle

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Daniel bustos

    28-May-2019 en 3:45 pm

    Paolo Murillo, se hace urgente sea miembro estable

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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