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El Señor de los Anillos en Concierto: Los Sonidos de la Comunidad

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A once años del estreno de “La Comunidad Del Anillo” (2001), y esperando con gran expectativa el regreso definitivo a la Tierra Media con la llegada de “El Hobbit: Un Viaje Inesperado” (2012) a las salas de cine de todo el mundo, se presentaba una nueva oportunidad de re-visitar el mágico universo de J. R. R. Tolkien, en un formato más que interesante, al ser reproducida la banda sonora completa de la primera parte de la trilogía por una gran orquesta sinfónica, que en tiempo real y completamente en vivo, interpretaban en perfecta sincronía con las imágenes la música incidental de “La Comunidad Del Anillo”.

La orquesta compuesta por más de 300 músicos procedentes principalmente de la Orquesta Sinfónica de Chile y de las Orquestas Juveniles, contaba también con un gran coro, donde más de un centenar de voces, formada por niños, jóvenes, adultos, y un par de solistas, se transformaron en el instrumento más potente de la noche. Ludwig Wicki, el director de orquesta de nacionalidad suiza, quien también dirigió a la sinfónica original de la película, es el encargado de llevar la batuta alrededor del mundo, oficio que cumple a la perfección y con completa soltura, a pesar de tocar con diferentes músicos en cada parada de la gira.

Una gran pantalla el título de la película, recibe a los miles de asistentes que no terminaron de llenar el Movistar Arena, pero aun así, ocuparon la platea alta en su totalidad, y gran parte de la platea baja y de cancha. Con un retraso de treinta minutos, los músicos salen a escena para tomar sus puestos, ante la ovación del público. Lo mismo ocurre con el coro y la entrada de Wicki, quien se posa frente a los músicos y da la señal para que comience la película, y con ella, la música.

La primera impresión es apabullante, sembrando la duda en gran parte del público, llegando a preguntarse si lo que estaban escuchando estaba siendo interpretado en vivo, o si era un playback. La fidelidad del sonido es total, y la sincronía con las imágenes perfecta. Como se señalaba anteriormente, las intervenciones del coro se transforman en los momentos más emocionantes del show, y el prólogo de la película, que ya es espectacular en su versión original, se hace aun más impresionante al escuchar a las centenas de músicos llenando el Movistar Arena.

La película sigue su curso y comienza a sucederse un problema que opacó, en gran parte, a la mágica velada. Al reproducirse la cinta íntegramente junto con la música en vivo, lo más importante es que todos los sonidos, tanto de la película, como los de la orquesta, estén ecualizados de tal manera, que ningún sonido opaque al otro. Esto no ocurrió durante el espectáculo, y en reiterados momentos, los diálogos eran sobrepasados por los instrumentos. Así también, en un error de amplificación, había canales del audio de la película que estaban demasiado bajos. Es así como secuencia de luchas, muchas de ellas carentes de musicalización, se sentían vacías al no poder escuchar con claridad los foleys (efectos de sonido). La secuencia de batalla contra el troll de las cavernas, en las Minas de Moria, es uno de os momentos en donde más se notó este defecto. Es de esperar que, si siguen realizando este show con el resto de la trilogía, solucionen este problema y entreguen una experiencia realmente inmersiva, sin la necesidad de reparar en estos detalles.

Aun así, existen secuencias que de verdad logran una conexión con el público. Por más irónico que suene, el show consigue sus mejores momentos cuando nos olvidamos de los músicos en escena y contemplamos las imágenes junto al sonido como un todo. Impresionante era ver cómo la intimidad y cercanía de una sala de cine se apoderaba de un recinto de las proporciones del Movistar Arena. Todo el fragmento que corresponde al viaje por las Minas de Moria, la belleza de Rivendel, los tambores de guerra en la creación de los Uruk-hai ,o el solo hecho de escuchar la conmovedora melodía que llena las escenas de Hobbiton, justificaban el visionado de esta versión de la película.

Un show distinto y más que un concierto per se, “El Señor de los Anillos en Concierto”, se transforma en una experiencia audiovisual cuyas reminiscencias se encuentran en las funciones del cine mudo, donde la música era reproducida in situ. La banda sonora compuesta por Howard Shore cautivó al Movistar Arena, transmitiendo magia y emociones, llevándonos a formar parte de la Comunidad del Anillo, esta vez, con la música como guía de la travesía.

Setlist

  1. The Prophecy
  2. Concerning Hobbits
  3. The Shadow Of The Past
  4. The Treason Of Isengard
  5. The Black Rider
  6. At The Sign Of The Prancing Pony
  7. A Knife In The Dark
  8. Flight To The Ford
  9. Many Meetings
  10. The Council Of Elrond
  11. The Ring Goes South
  12. A Journey In The Dark
  13. The Bridge Of Khazad Dum
  14. Lothlorien
  15. The Great River
  16. Amon Hen
  17. The Breaking Of The Fellowship
  18. May It Be

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Praxila Larenas

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4 Comentarios

4 Comments

  1. katy

    31-Ago-2012 en 3:52 pm

    un poco en desacuerdo, lo mejor era cuando la película se perdía tras la orquesta, cero interés en ir a escuchar diálogos y efectos de sonido que puedo escuchar cada vez que la veo en mi casa. aunque claro, si la idea era que fuese un todo, no funcionó muy bien. pero fue una experiencia genial, al menos yo miré mucho a la orquesta y en ocasiones sólo me dediqué a escuchar.

  2. elizabeth

    31-Ago-2012 en 6:21 pm

    Al menos yo me sé todo el dialogo de la película y lo más importante era escuchar el soundtrack en vivo y con eso quedé completamente feliz

  3. Sofía

    31-Ago-2012 en 8:52 pm

    Bueno, que no estuviera lleno es porque las entradas eran excesivamente caras, si hubieran estado a un precio mas accesible demás se habría llenado el movistar arena y hemos de esperar que para la próxima vez haya una mejor producción del evento ya que todo fue muy desordenado.

  4. patricio gonzalez alvarez

    03-Sep-2012 en 3:20 pm

    He ido a muchos conciertos masivo mas de 50 creo y A los 2 de Morricone y al concierto de las Orquesta de la Ciudad de Praga especialisada en musica de peliculas y en este el sonido me sono muy artificial muy arreglado de la mesa de sonido se escuchaba como si tuvieran un apoyo muy grande.

    No lo disfrute y calidad HD de la Pelicula mis polainas.

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DIIV: Esquemas Juveniles

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DIIV

Aunque estamos en una época con la posibilidad de más estilos que nunca, lo que es más claro de ver son las convergencias, cuando existen cosas muy diferentes que tienen un punto de encuentro. Nadie podría decir que Mac DeMarco, Wild Nothing y DIIV suenan igual, pero estos tres actos, con popularidad en nuestro país, tienen una sensibilidad con las guitarras y los ritmos que los hacen convivir incluso en el mismo sello, Captured Tracks. Pero luego aparecen las diferencias, que tienen más relación con cómo se disponen en un escenario o cómo se disponen ante su propia música, algo que se reafirmó en una nueva visita de DIIV, enterando su tercera vez en Chile.

Antes, todo partió con un potente set de Adelaida. La banda de Valparaíso estuvo muy bien elegida para partir con la jornada, en especial por la energía desplegada, que redundó en una ovación del público al cierre de su show pasadas las 21:45 hrs., donde pasaron por canciones como “1999” y “Eco”, para cerrar con la explosiva “Cienfuegos”, en su mayoría tracks que pertenecen a “Paraíso”, el disco que editaron en 2017. Un sólido espectáculo de una de las bandas más potentes del rock chileno, cuyo repertorio está siendo rápidamente engrosado.

Tras 25 minutos de espera, y teniendo a la mitad de DIIV en los últimos minutos ajustando ellos mismos sus instrumentos, entró a escena la banda de Brooklyn, que de inmediato podía establecer su potencia. A diferencia de Wild Nothing o DeMarco, lo de DIIV es más potente en el proscenio, y ellos no caen en la autoindulgencia, pese a que las formas de Zachary Cole Smith pudieran hacer creer lo contrario. Toda la banda suena cohesionada y eso deriva en el peso escénico que proyectan. Mientras Zachary pareciera al comienzo un vocalista parco que no se interesa en que se le entienda poco, luego se denota que eso es parte de la estética mientras él está enfocado como láser en lo suyo, y también en la guitarra de Andrew Bailey, con quien se complementan perfectamente.

Además, esta energía enfocada y este sonido aplanador no caen en un saco roto, porque el público que llegó a Club Blondie (que, vale decir, cada vez suena mejor para bandas) estaba dispuesto a saltar y sentir este show como algo realmente relevante. Ya en “Human” y “Dopamine” la algarabía era tal, que gente de la audiencia hacía crowdsurfing y otros revoleaban la polera o lo que fuera en el aire, como si se estuviera alentando al equipo en el estadio, con una conexión envidiable.

Aunque se ha visto a DIIV varias veces en vivo, existe algo que hace que se vuelva a ellos. Y tal vez sea esa sensación de que, en medio de todos los esquemas que rodean lo que son y proyectan sus canciones, existe una banda que tiene mucho que entregar, enfrentándose al cliché de los conjuntos que suenan o se ven similar, y que en general tienden a restringir el caudal de energía. En temas como “Past Lives” quedaba en claro que no se trataba meramente de escuchar versiones como las oscuras rendiciones de los discos, sino que algo de mayor alcance explosivo, sin traicionar esas sensaciones.

No es que DIIV sea la banda más brillante del mundo. Tras entregar una canción nueva sin título, tocaron un minuto de algo ininteligible y esos son gestos contradictorios, pero al menos reposa algo de honestidad en ellos que los hace ser de lo mejor de su rebaño, algo que en el iluminado final con “Dust”, “Doused”, y luego el encore con “Wait” (en el cual Andrew salió con un sostén que una persona lanzó al escenario) quedó de manifiesto. Poco más de una hora y cuarto que explicitan a DIIV como parte de los actos en los que no se debe desconfiar, porque pese a seguir modelos que parecieran muy definidos, ellos aún son capaces de entregar algo que los separa de la indulgencia y la simplona sencillez, y es así como probablemente los neoyorquinos consigan el paso a la trascendencia.

Setlist

  1. (Druun Pt. II)
  2. Is The Is Are
  3. (Druun)
  4. Human
  5. Under The Sun
  6. Dopamine
  7. Sometime
  8. Oshin (Subsume)
  9. Incarnate Devil
  10. Bent (Roi’s Song)
  11. Past Lives
  12. Nueva canción
  13. Healthy Moon
  14. Loose Ends
  15. Dust
  16. Doused
  17. Wait

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