Contáctanos

En Vivo

Duran Duran: El gusto ochentero

Publicado

en

La noche del martes, el Teatro Caupolicán se comenzó a llenar de un segundo a otro, de personas que en su mayoría eran mayores de 35 años e incluso más. Una sinfonía de chaquetas The North Face y Columbia atochaban las entradas de San Diego. Mucho nostálgico de aquella adolescencia ochentera, en la cual la banda de la noche, era el número jovencito de moda por esos años.

Duran Duran ya suma su cuarta visita a nuestro país. La primera, en 1993, es recordada por muchos como una de las presentaciones más pobres de la historia de la banda. Instante justo en el cual estaban promocionando su laureado “The Wedding Album” (1993). La segunda visita, fue en el marco del Festival de Viña del Mar, el año 2000, presentación que fue claramente lo mejor que se pudo ver en esa semana. Su tercera visita, harto más digna que la primera, fue el año 2008 en el Mosvistar Arena, con una presentación algo floja, y un sonido sobre exigido a ratos. Todo para promocionar aquel error discográfico conocido como “Red Carpet Massacre” (2007).

Esta vez, la visita llegó con “All You Need Is Now” (2010) bajo el brazo, un disco que, sinceramente, es lo mejor que Duran Duran ha sacado en mucho tiempo.

Aunque la espera debió haber terminado a las nueve en punto, en un Caupolicán absolutamente lleno, aquella puntualidad inglesa tardó en llegar veinte minutos, para que sobre el escenario aparecieran los históricos Simon Le Bon, John Taylor, Roger Taylor y Nick Rhodes, junto al newbie de la banda –que ya lleva seis años-, el guitarrista Dominic Brown.

Y el puntapié inicial se dio con “Before The Rain”, de su último disco. Bajo un escenario cuidado de luces discos, y un telón de donde emanaban imágenes del cine ruso militar en blanco y negro. Y aunque la canción no era para entusiasmar mucho a la audiencia, sí sirvió para el griterío inicial, los últimos detalles del audio de la sala, que en su mayor magnitud casi siempre fue correcto. De ahí en más, todo fue una lluvia de hits, partiendo por “Planet Earth. A esa altura, el sonido se agradecía con una limpieza y claridad. La voz de Le Bon  se escuchaba a la perfección por sobre la música, pero no robaba protagonismo al reconocible bajo de Taylor, que siempre se ha llevado los aplausos en la historia antigua y presente de la banda. Luego siguieron con “A View To A Kill”, donde en vivo, Brown se luce con las seis cuerdas.

En “All You Need Is Now”, de líneas más rockeras, y más actual que el pop vacilante de los 80’s, Le Bon demuestra que al paso de treinta años, su voz se mantiene en bastante buena forma, aunque la ayuda de Anna Ross, su eterna corista, es más que agradecida. Roger Taylor, pareciera no dar mayor trabajo a espaldas de sus otros compañeros; en vivo, resulta un tipo que hace muy bien su trabajo, sin precisamente destacarse como un agudo baterista.

Simon Le Bon bajó hasta la audiencia, y le pidió a un emocionado y joven fan, que lo ayudara a cantar el coro característico de uno de sus mayores éxitos; “The Reflex”. Canción que por lo demás tiene uno de los inicios más ejemplares de la época, con el bajo y la batería de los Taylor en completa sincronía. Un segundo álgido dentro de la historia pop de los miles que estaban ahí. Una vez más el uso de apoyo vocal pre grabado, pasó desapercibido entre la caldera de gritos y aquella delicia de bajo modulado.

Los 90’s volvieron con “Come Undone”, una balada que resultó una réplica de su original. Lo que podrían haber alterado de buena forma, pero que probablemente por no ser una canción que destaque instrumentalmente y sí lo sea por haberse convertido en un mensaje vocal, no fue finalmente necesario jugar un poco más con la sonoridad. Y por más austero que sea, “Come Undone” es de esas canciones que se agradecen porque sí.

“Safe”, sería la tercera canción “nueva” que presentarían, a diferencia de Sao Paulo donde se dedicaron a tocar más de su último disco. Y para los que no estaban muy enterados de las últimas jugadas de la banda, resultó ser absolutamente efectiva sobre el escenario; logró prender a más de algunos de los chicos de oficina presentes. Con Anna Ross como reina del micrófono, Roger Taylor apropiado de ritmos más setenteros y de una funky línea de bajo de John Taylor, por momentos, el dueño de la noche. Gente bailando, punto.

“Is There Something I Should Know?” llegó con imágenes que rápidamente hacían recordar a los alemanes de Kraftwerk. Y Brown, que a medida que avanzaba el show se movía más por el escenario y tocaba la guitarra con más soltura. Sea como sea, el tipo siempre será el outsider de la banda. Y también sería el momento para que hiciera aparición en escena el saxofonista Simon Willescroft, para ensalzar más aún el sonido.

Para finalizar con el repaso de su último disco, fue hora para “Girl Panic”, una canción que fue editada en 2010, pero que ciertamente tiene toda la pinta de haber sido escrita en la era del “Meddazaland” (1997). Sin ir más lejos, la pantalla gigante mostró imágenes del video, una parodia de la banda misma con top models de los 90’s, en sus cuarentas. Una canción enérgica en vivo, con Rhodes dando la nota alta una vez más, con esa facilidad que tiene para llenar un escenario que claramente no sólo se nutre de la voz y el bajo, aunque este último regaló uno de los mejores solos de la noche para este momento.

“Save A Prayer”, llegó para convertirse en uno de los momentos más altos del show. Una canción que ya tiene treinta años y que tiene la respuesta casi litúrgica de la audiencia. El momento justo para que Brown, se atreviera a avanzar en frente del resto y demostrar por qué fue elegido para reemplazar a Andy Taylor. El sólo es el mismo, pero la digitación e interpretación, varía según las manos. Y las de Brown parecieran estar más que bien. A ratos, el karaoke generalizado calla incluso los intentos de la banda por sonar claros y definidos, pero aquella frase “Don’t save a pray for me now, save it till the morning after”, pareciera ser más fuerte que cualquier otro sonido dentro del teatro. Y “Save A Prayer” fue otra más que no fue ni mínimamente tocada para convertirse en una versión en vivo, haciendo alusión a esa memorable frase “igual que el cd”.

“Notorious” debe ser uno de los mayores éxitos de Duran Duran, por eso fue extraño que se convirtiera en uno de los puntos bajos de la presentación. Con algunas milésimas de segundos por debajo de las revoluciones normales de la canción, se vio una interpretación lenta y algo desgastada.

Pero a un punto bajo, lo secundó otro de los grandes momentos. “White Lines”, del disco “Thank You” (1995), resultó absolutamente todo lo contrario que su predecesora. Con Le Bon rapeando con tal actitud sobre esta canción anti drogas. Brown fue una de las veces que más hizo sonar su guitarra en toda la noche, y aunque la voz se perdió en pequeños espacios, ante tal embate musical de los Taylor y de Rhodes, era imposible combatir. Energética, rockera, y por qué no decirlo, actual.

Antecedida por un pequeño discurso de Le Bon sobre las pérdidas sentimentales, llegó la reconocida “Ordinary World”, que sonó nostálgica y cercana, con el frontman en la guitarra acústica, y los arreglos de cuerdas sintetizados por Rhodes. El solo de guitarra desgarrador de Brown, acompañó un momento emotivo entre tanto baile y gritos de la audiencia.

Rápidamente volveríamos a 1982 con otro de los singles de “Rio”, “Hungry Like The Wolf”. John Taylor haría uso de su despliegue como bajista y eje principal de la noche. La batería de Roger Taylor fue seguida por las percusiones gatilladas de Rhodes. Clásico de proporciones. Y la única sobreviviente de “Astronaut” (2004), fue “Sunrise”, una canción que si bien tiene buena energía para ser tocada en vivo, no logró encender mucho a la fanaticada, que mayormente reconoce ese vacío de la primera década de 2000.

Para el final de la primera parte, llegó “Wild Boys”, con John Taylor una vez más haciendo un dueto lleno de testosterona junto a Le Bon. Una versión extendida de las capacidades musicales de Rhodes y Brown, que desemboca en un enlace con el cuasi one hit wonder de Frankie Goes To Hollywood, “Relax” de 1983. Enlace que ha hecho a lo largo de la última gira de la banda. Con esto se retirarían momentáneamente.

De vuelta en el escenario, Duran Duran atacaría con la versión más larga de la noche, con “Girls On Film”, que entre medio de los característicos sonidos de obturadores, llevarían a toda la banda en frente. Los principales, Brown, Ross y Willescroft para una presentación a tablero lleno. Y la introducción al público de uno por uno de los músicos. Luego Le Bon bajaría y haría que una fan lo presentara, imágenes que se podían ver directamente en la pantalla del escenario.

Lamentablemente, en la vuelta, algo falló en la mesa de audio de sala. El bajó perdió presencia, y la voz también se perdía entre un desorden sonoro. Luego se generó un desconcierto que duró los minutos que demoró en terminar la canción.

Y el gran final, esperado por todos, llegó con “Rio”, que el 10 de mayo cumple treinta años de su edición. Buena forma para terminar un concierto plagado de éxitos, y para celebrar el disco que definitivamente catapultó a los oriundos de Birmingham al estrellato. Aunque nuevamente no existió la claridad en el sonido que si hubo el resto de show.

El recital, fue un mar de nostalgia para tanto adolescente ochentero. Musicalmente estuvo más que correcto, pero cabe destacar, que no sería para nada lo mismo sin la inclusión del apoyo pre grabado. Duran Duran es una banda que llena espacios a modo multi-timbrístico, y recrear ese sonido en vivo sin el trabajo de Rhodes sería una batalla difícil de ganar. Taylor demuestra por qué su música siempre ha girado en torno a las cuatro cuerdas. Le Bon es cercano con su público y se entrega casi por completo.

Resulta casi difícil de explicar cómo una banda que lleva más de treinta años en esto, ha tenido una evolución en vivo en nuestro país, cuando por lo general, es al revés. Cada vez que vuelve Duran Duran, pareciera arreglar los errores de la visita anterior. Esto hace pensar que estos cincuentones poperos aún están en este negocio por algo más que sólo revisitar la nostalgia de un puñado de adultos adictos a los 80’s.

Setlist:

  1. Before the Rain
  2. Planet Earth
  3. A View to a Kill
  4. All You Need Is Now
  5. The Reflex
  6. Come Undone
  7. Safe (In the Heat of the Moment)
  8. Is There Something I Should Know?
  9. Girl Panic!
  10. Save a Prayer
  11. Notorious
  12. White Lines
  13. Ordinary World
  14. Hungry Like the Wolf
  15. (Reach Up for the) Sunrise
  16. Wild Boys / Relax (Frankie Goes to Hollywood)
  17. Girls on Film
  18. Rio

Por Pamela Cortés

Publicidad
2 Comentarios

2 Comments

  1. Cris

    09-May-2012 en 9:21 pm

    Simplemente comentarle a Pamela que debe informarse mejor antes de escribir, esta es la cuarta vez que Duran Duran nos visita. (Te faltó la del Festival de Viña)….Fui a la del 2008, la mejor hasta esa fecha según la crítica de verdad…..la de anoche me la perdí por vivir en regiones y lejos….(lo único bueno de Santiago son los conciertos)

  2. Lucho

    09-May-2012 en 10:36 pm

    Iba a decir lo mismo, faltó el de Viña en el 2000, donde sinceramente se lució Warren Cuccurullo y Simon LeBon estaba hiper desconectado. Igual quiero destacar que a mi gusto DD no es un “grupo ochentero”, durante los ’90 y ppios de ‘2000 evolucionaron y se despegaron de ese sonido de la 1ra mitad de los 80. Sólo ahora, con el último disco, volvieron a ese sonido típico de Rio. “Just sayin'”.

Responder

En Vivo

DIIV: Esquemas Juveniles

Publicado

en

DIIV

Aunque estamos en una época con la posibilidad de más estilos que nunca, lo que es más claro de ver son las convergencias, cuando existen cosas muy diferentes que tienen un punto de encuentro. Nadie podría decir que Mac DeMarco, Wild Nothing y DIIV suenan igual, pero estos tres actos, con popularidad en nuestro país, tienen una sensibilidad con las guitarras y los ritmos que los hacen convivir incluso en el mismo sello, Captured Tracks. Pero luego aparecen las diferencias, que tienen más relación con cómo se disponen en un escenario o cómo se disponen ante su propia música, algo que se reafirmó en una nueva visita de DIIV, enterando su tercera vez en Chile.

Antes, todo partió con un potente set de Adelaida. La banda de Valparaíso estuvo muy bien elegida para partir con la jornada, en especial por la energía desplegada, que redundó en una ovación del público al cierre de su show pasadas las 21:45 hrs., donde pasaron por canciones como “1999” y “Eco”, para cerrar con la explosiva “Cienfuegos”, en su mayoría tracks que pertenecen a “Paraíso”, el disco que editaron en 2017. Un sólido espectáculo de una de las bandas más potentes del rock chileno, cuyo repertorio está siendo rápidamente engrosado.

Tras 25 minutos de espera, y teniendo a la mitad de DIIV en los últimos minutos ajustando ellos mismos sus instrumentos, entró a escena la banda de Brooklyn, que de inmediato podía establecer su potencia. A diferencia de Wild Nothing o DeMarco, lo de DIIV es más potente en el proscenio, y ellos no caen en la autoindulgencia, pese a que las formas de Zachary Cole Smith pudieran hacer creer lo contrario. Toda la banda suena cohesionada y eso deriva en el peso escénico que proyectan. Mientras Zachary pareciera al comienzo un vocalista parco que no se interesa en que se le entienda poco, luego se denota que eso es parte de la estética mientras él está enfocado como láser en lo suyo, y también en la guitarra de Andrew Bailey, con quien se complementan perfectamente.

Además, esta energía enfocada y este sonido aplanador no caen en un saco roto, porque el público que llegó a Club Blondie (que, vale decir, cada vez suena mejor para bandas) estaba dispuesto a saltar y sentir este show como algo realmente relevante. Ya en “Human” y “Dopamine” la algarabía era tal, que gente de la audiencia hacía crowdsurfing y otros revoleaban la polera o lo que fuera en el aire, como si se estuviera alentando al equipo en el estadio, con una conexión envidiable.

Aunque se ha visto a DIIV varias veces en vivo, existe algo que hace que se vuelva a ellos. Y tal vez sea esa sensación de que, en medio de todos los esquemas que rodean lo que son y proyectan sus canciones, existe una banda que tiene mucho que entregar, enfrentándose al cliché de los conjuntos que suenan o se ven similar, y que en general tienden a restringir el caudal de energía. En temas como “Past Lives” quedaba en claro que no se trataba meramente de escuchar versiones como las oscuras rendiciones de los discos, sino que algo de mayor alcance explosivo, sin traicionar esas sensaciones.

No es que DIIV sea la banda más brillante del mundo. Tras entregar una canción nueva sin título, tocaron un minuto de algo ininteligible y esos son gestos contradictorios, pero al menos reposa algo de honestidad en ellos que los hace ser de lo mejor de su rebaño, algo que en el iluminado final con “Dust”, “Doused”, y luego el encore con “Wait” (en el cual Andrew salió con un sostén que una persona lanzó al escenario) quedó de manifiesto. Poco más de una hora y cuarto que explicitan a DIIV como parte de los actos en los que no se debe desconfiar, porque pese a seguir modelos que parecieran muy definidos, ellos aún son capaces de entregar algo que los separa de la indulgencia y la simplona sencillez, y es así como probablemente los neoyorquinos consigan el paso a la trascendencia.

Setlist

  1. (Druun Pt. II)
  2. Is The Is Are
  3. (Druun)
  4. Human
  5. Under The Sun
  6. Dopamine
  7. Sometime
  8. Oshin (Subsume)
  9. Incarnate Devil
  10. Bent (Roi’s Song)
  11. Past Lives
  12. Nueva canción
  13. Healthy Moon
  14. Loose Ends
  15. Dust
  16. Doused
  17. Wait

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Undertow Undertow
DiscosHace 3 días

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa...

DiscosHace 4 días

Lee Ranaldo – “Electric Trim”

La reinvención siempre estará acompañada de un proceso de búsqueda, un viaje donde se pueda llegar al centro del asunto...

DiscosHace 1 semana

Paradise Lost – “Medusa”

En 2015 el oscuro y lúgubre universo del doom fue remecido por una de las bandas referentes en su género....

DiscosHace 2 semanas

Living Colour – “Shade”

Si el alma pudiera traducirse musicalmente, no cabe duda que sonaría como el blues; una voz auténtica, actual y poderosa,...

The National The National
DiscosHace 2 semanas

The National – “Sleep Well Beast”

El motor de The National es la rabia y la desorientación causada por la falta de respuestas. No hay un...

Sex Pistols Sex Pistols
DiscosHace 2 semanas

El Álbum Esencial: “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols” de Sex Pistols

A mediados de los años 70, dos de los mayores polos del rock no vivían una situación alentadora. Nueva York...

DiscosHace 3 semanas

Prophets Of Rage – “Prophets Of Rage”

Hace aproximadamente un año, millones de fanáticos se llenaban de ilusiones ante la aparición de misteriosos carteles en EE.UU. que...

DiscosHace 3 semanas

Franja de Gaza – “Despegue”

Un comienzo impactante. Esta frase describe bien lo que provoca el disco “Despegue” de la banda nacional Franja de Gaza,...

DiscosHace 3 semanas

Royal Blood – “How Did We Get So Dark?”

La última joya del rock inglés se llama Royal Blood, y la prensa internacional se rindió ante su irrupción, ganándose...

DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Tubular Bells” de Mike Oldfield

“Tubular Bells” fue y sigue siendo una rareza. Hasta el día de hoy parece llamativo que un sello discográfico haya...

Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: