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Dream Theater: Una pesadilla placentera

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El quinteto “neoyorquino” pisó nuestro país por tercera vez en 4 años y 4 meses, en el marco de la gira mundial de su nuevo álbum “Black Clouds & Silver Linings” editado el año pasado. El punto de encuentro era nuevamente el Movistar Arena, recinto que con cada concierto reafirma que es el único recinto “decente” que tenemos para espectáculos masivos.

Mucho se había especulado respecto a la realización de este concierto debido a las catástrofes que ya hemos vivido y ya conocemos. Yo opino que de igual forma esta bien que se realicen estos eventos ya que sirven de distracción y de vía de escape en estos momentos.

Yo personalmente, no sabía que mucho esperar de este concierto, ya que como bien saben, el Sr. Mike Portnoy es quien hace los setlist de cada país, y no le gusta repetir canciones que ya han tocado en “x” países en ocasiones anteriores.

Los ya mas conocidos “Bigelf” fueron los encargados de dar el vamos a este festín. 19:20 y la banda liderada por el carismático Damon Fox saltó a escena. Sobre Bigelf, puedo decir que su propuesta media psicodelica/progresiva no dejó indiferente a nadie. Por algo Dream Theater los trajo al culo del mundo y también los tuvo por Europa y E.E.U.U. en el marco de la “Progressive Nation”.

Bigelf se presentó por 40 minutos aproximadamente, siendo el punto mas alto de la noche cuando Mike Portnoy subió al escenario para interpretar “Blackball”, 2do tema de su última producción “Cheat The Gallows”. Bigelf cumplió, con creces, el cartel no menor de ser los que abren a los gigantes de Dream Theater, sería bueno verlos a ellos no como teloneros, sino como plato de fondo en un futuro no muy lejano. Ahora, vamos a lo que vinimos…

20:33 hrs, después de escuchar covers acústicos de “Erotomania”, “As I Am” y “Pull Me Under” por los parlantes, comienza una pieza clásica que no tengo idea de quien era, bastante a lo “Wagner” ya que era oscura y diabólica, se apagan las luces, y comienza la tormenta y el piano del maestro Jordan Rudess. Cae el telón y la panacea fue instantánea. “A Nightmare To Remember” de su última producción fue el punto de partida, temón para empezar, metalero, progresivo, incluso con su sección Thrash con Portnoy cantando casi guturales, 16 minutos de pura calidad.

Las 3 pantallas usadas en escena, una en el escenario y cada una a cada costado, a parte de mostrarnos animaciones, nos daban una toma de cada interprete para poder observar y disfrutar como tocan estos monstruos, ya que a diferencia de otras bandas uno cuando va a ver a Dream Theater uno va a ver como tocan y a escucharlos, no solo a escucharlos.

La banda funciona como un reloj suizo, Mike Portnoy desde atrás como siempre llevando la batuta de esta orquesta, repartiendo golpes para todos lados, incluso tocando de pie y alentando al público. John Myung ahí como siempre, callado, pero derrochando calidad en su interpretación. Jordan Rudess y sus manos de araña… sin comentarios, las palabras sobran. John Petrucci demostrando porqué, a mi parecer,es el guitarrista mas hábil y con mas dominio en su instrumento que nadie más, y un James Labrie que para sorpresa de muchos, no destiño en los mas mínimo.

Siguió “A Rite Of Passage”, primer single de su última placa, que incluso cuenta con un video clip. Rudess dejo a todos estáticos con su solo y su “bebot” que al parecer era una aplicación de iPhone, con la cual terminó su solo. El público enganchó, coreó y saltó durante toda la canción, que pese a no generar el mismo desorden que con la canción anterior, sirvió para descansar lo que fue el comienzo de este concierto. Posteriormente, John Petrucci improvisa un solo apoyado en unas bases ambientales para adentrarnos en “Hollow Years”, lejos uno de los momentos altos de la noche. Esta versión fue bastante parecida a la del DVD “Live At Budokan”.

Jordan Rudess se las mandó con un solo bastante creativo, un duelo junto a su versión animada en las pantallas, ganándose los aplausos y gritos del respetable. Aunque su solo con el teclado portatil no fue muy largo, hizo chillar ese teclado tal cuál Dimebag Darrell hacía chillar su guitarra, simplemente notable.

Una vez terminando el solo llegó la interpretación de una canción que jamás imaginé que podrían tocar en vivo, ya que tienen mil que son mejores. “Prophets Of War” de “Systematic Chaos”, la cuál fue seguida por el público, creo que podría haber sido reemplazada con su “6:00” o “Scarred” o “Lines In The Sand” por decir algunas. En todo caso, la fanaticada acompañó y coreó igual. Recién después de casi una hora de concierto, James LaBrie dedicó unas palabras al público, agradeció por estar de nuevo en nuestro país y continuaron con el nuevo single del nuevo álbum, la comercial “Wither”.

Después de bajar las revoluciones, vino a mi parecer, el punto alto de la noche. “The Dance Of Eternity”, James Labrie dió un paso al costado, para que estos 4 instrumentistas dieran gala de todo su destreza y dominio de cada instrumento, conectados de una forma realmente mística, haciendo que la totalidad de los asistentes se quedaran callados y con la boca abierta viendo como tocaban. Prosiguío “One Last Time” y “The Spirit Carries On”, que ya fué tocada en su primera visita a nuestro país en diciembre de 2005, pero que esta vez, James LaBrie dedicó a nuestro país, contándonos que estaban al tanto de esta catástrofe, que lo sentían mucho y que esta canción era un mensaje de unidad para todo el pueblo chileno, fue un momento realmente emocionante, todos más blandos que la cresta cantando este himno, otro de los puntos altos de la noche, dado su grado de emotividad.

“In The Name Of God” del álbum del 2003 “Train Of Thought” fue la penúltima canción de la noche. Punto aparte merece la “guerra” entre Petrucci y Rudess, que como en toda la noche nos dejaron con la boca abierta una vez más. Esta canción estuvo incluida en el medley “Schmedley Wilcox” hace 2 años, pero un fragmento corto de unos 3 minutos o menos, esta vez tocaron los 14 minutos completos.

El lamentable cierre que uno nunca quiere que llegue, fue con la increíble “The Count Of Tuscany”. A mi parecer, esta es una de las mejores composiciones de Dream Theater por lo menos en los últimos 10 años, tiene de todo, partes metaleras, tranquilas y muy melódicas, virtuosismo, una sección muy a lo Pink Floyd, y la última sección es muy fogatera, realmente una composición notable.

Lamentablemente este concierto, fue mas corto que los dos anteriores. Se puede entender la situación por el terremoto y sus réplicas. Mucha gente tiene miedo de ir a espectáculos en recintos cerrados, incluso el mismo Mike Portnoy dijo que después de las réplicas del día jueves y viernes lo único que quería hacer era tocar y irse, ya que estaban aterrorizados. Quizás muchos quedamos con la sensación de que faltaba algo más, pero hay que entender la actual situación que estamos viviendo como país. Pese a todo, vimos unos gigantes por tercera vez en nuestro país, lo que es un privilegio. Les aseguro que en 20 años más, se va a hablar de Dream Theater como hoy se habla de Rush, Yes, Emerson Lake & Palmer, Genesis, etc… y en ese momento nosotros vamos a poder decir, “los ví como 5 veces”. PAZ.

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Fotos por Felipe Ramírez Amigo

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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