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Dream Theater: El espíritu perdura

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Ni la implacable lluvia, ni el hecho de que la cita fuera en uno de los recintos más periféricos de la capital, impidió que miles de fanáticos llegarán a Espacio Riesco para reencontrarse con una de las bandas de rock más queridas por los chilenos. La cuarta visita de los norteamericanos de Dream Theater a nuestro país, se enmarcaba en un período de grandes cambios en su carrera. La salida de Mike Portnoy significó la pérdida de liderazgo, que hasta el momento resguardaba con celos el ex baterista. Con ribetes de telenovela venezolana, el conflicto llegó a su fin y Dream Theater decidió seguir adelante para lanzar un nuevo trabajo discográfico, asertivamente titulado “A Dramatic Turn Of Events” (2011). Para tomar el mando de las baquetas, llegó el experimentado Mike Mangini, quien abandonó la docencia en Berklee, para llenar el vacío que dejo Portnoy.

Esta era la oportunidad de presenciar a un renovado Dream Theater, que sumado a las buenas críticas de su último disco y el retorno a los sonidos del rock progresivo que tantas satisfacciones ha dado a sus fanáticos, hacían de este show un acontecimiento imperdible. Y lo cierto es que el espíritu de Dream Theater perdura.

Todo comienza con la introducción instrumental “Dream Is Collapsing”, compuesta por Hans Zimmer y extraída de la banda sonora de la película “Inception”, para dar pie al tema encargado de abrir la gira, “Bridges In The Sky”, de la última placa del grupo, la cual es recibida con un gran entusiasmo inicial, para luego ser contemplada en silencio por el respetable, que dejándose llevar por el virtuosismo de los músicos, que en este primer corte ya se hacía protagonista, provocando miradas indecisas entre los fanáticos que no sabían si contemplar el escenario o las pantallas laterales que encuadraban con lujo de detalles la pericia de Petrucci en la guitarra, o Rudess en el teclado. Mangini es un show aparte, no sólo por su habilidad en las percusiones, sino que por el gran armazón que contiene su completísimo kit de batería, ocupando gran parte del escenario, refugiado en lo que se asemeja a un búnker de bombos y platillos. En la contraparte, se encuentra John Myung, inmerso en su interpretación, y cuyo bajo es la columna vertebral de la banda. Por último, James LaBrie es el gran anfitrión de la fiesta, ahora quizás con un poco más de espacio para licencias propias, pero más importante aún, demostrando una gran forma como vocalista, en una característica que comparten todos sus compañeros.

También hay que mencionar el cuidado juego de luces y los tres cubos al fondo del escenario, que funcionan como pantallas que van cambiando sus imágenes dependiendo del tema a interpretar, y que entregan la atmósfera visual necesaria para acompañar la música de la banda, que pudo ser escuchada fuerte y clara gracias a un muy buen sonido que contradice la mala fama del recinto en este aspecto.

Luego del corte de presentación, el primer clásico en llegar fue “6:00” que desato los primeros cánticos de la cancha y continuó con las expresiones de asombro en las secciones rítmicas. La agresividad de los años más metaleros, llegaba con “The Dark Eternal Night”, incitando al pogo que se extinguió casi a la brevedad, debido al hipnotizante poder de engatusamiento que poseen las habilidades de los músicos, en una composición que es compleja y entretenida de escuchar, pero al exacerbar tanto las bondades de sus intérpretes, surge el cuestionamiento si lo que se va a ver es un concierto de música o un show de talentos. Para bajar un poco las revoluciones, la progresión se toma un descanso en “This Is The Life”, que tuvo un mar de brazos ondeando de un lado para otro. La pausa es agradecida con un gran aplauso, que se queda chico ante la euforia que despierta “The Root Of All Evil” del disco “Octavarium” (2005), el cual trae de vuelta al metal y a la progresión, y que tuvo como invitado especial a un oso de peluche que cayó desde el público para adornar los tarros de Mangini. “A Dramatic Turn Of Events” seguía siendo promocionado con “Lost Not Forgotten”, para llegar al primer solo de la noche, perteneciente al “novato” Mike Mangini, quien dejó más que claro el poder de sus credenciales, y de porqué es considerado como el poseedor de las muñecas más rápidas del planeta. Su intervención sirve como introducción para “A Fortune In Lies”, otro de los favoritos del catálogo de Dream Theater.

Si en sus presentaciones anteriores algunos reprochaban el hecho de que gran parte del set estuviera compuesto por temas complejos, donde el virtuosismo desmedido terminaba por saturar el concierto, para esta gira existe un pequeño segmento del show donde la guitarra acústica, la voz y el teclado, se toman el escenario, en una acertada decisión por parte de la banda, que matiza la noche con una bella interpretación acústica de “The Silent Man”, seguida por otra canción de su último álbum, “Beneath The Surface”.

La banda vuelve a la electricidad, para continuar con la revisión de su último trabajo con “Outcry”, donde Rudess se roba las miradas al ejecutar una especie de solo con su iPad. El tecladista sigue siendo protagonista cuando le toca realizar su solo, el cual se decanta por un sonido más clásico, mezclado con la técnica y destreza que le valen un aplauso cerrado y un piropo de su compañero en las voces, quien lo señala como uno de los grandes tecladistas de nuestra época. El concierto vuelve a su cauce, y “Sorrounded” vuelve a despertar las pasiones con palmas y coros multitudinarios. “On The Backs Of Angels” es el single de “A Dramatic Turn Of Events”, y es recibido como uno más de la casa, para ser sucedido por la breve –pero potente- “War Inside My Head”, pegada a “The Test That Stumped Them All”, que da el relevo a John Petrucci, quien se despacha un solo más atmosférico, que acompañado del teclado, crean un ínter tanto espacial, que eleva al recinto hasta los mismos cielos, los cuales se proyectan en los cubos para dar la bienvenida al tema que fue cantado por todo Espacio Riesco. La emocionante “The Spirit Carries On”, tuvo su peak en la garganta de miles de fanáticos, que ya gritaban a coro ¡Metropolis, Metropolis!, mientras se llegaba al final del set regular con “Breaking All Illusions”, otra de su último álbum.

Un breve bis abrió la puerta para el momento más esperado de la noche, porque sin lugar a dudas, “Metropolis Pt. 1: The Miracle And The Sleeper” es el temazo donde el virtuosismo y las emociones se hacen uno, y aunque durante el resto del concierto las capacidades de los músicos hayan quedado más que en evidencia, el público responde con gran energía a cada nota interpretada, y aplaude completamente satisfecho cuando los cinco músicos dan una reverencia final y se retiran del escenario.

Si alguien esperaba ver la superación de una prueba de fuego, no se llevó más que una decepción, porque Dream Theater parece ni haberse inmutado con los remesones de los últimos años. Todo lo contrario, más curtidos que nunca y sonando tan impecables como siempre, perduran en espíritu y crecen en energía, agregando matices a su show y dejando en claro que lo suyo, más que complejas composiciones destinadas al orgasmo auditivo, es la creación de música llena de emociones.

Setlist

  1. Dream Is Collapsing (Canción original de Hans Zimmer)
  2. Bridges in the Sky
  3. 6:00
  4. The Dark Eternal Night
  5. This is the Life
  6. The Root of All Evil
  7. Lost Not Forgotten
  8. (Solo de batería Mike Mangini)
  9. A Fortune in Lies
  10. The Silent Man (Acústico)
  11. Beneath the Surface
  12. Outcry
  13. (Solo de teclado de Jordan Rudess)
  14. Surrounded
  15. On the Backs of Angels
  16. War Inside My Head
  17. The Test that Stumped Them All
  18. (Solo de guitarra de John Petrucci)
  19. The Spirit Carries On
  20. Breaking All Illusions
  21. Metropolis Pt. 1: The Miracle and the Sleeper

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Sebastián Rojas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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