Deicide: Herejía, blasfemia y nostalgia

sábado, 19 de agosto de 2017 | 12:31 pm | No hay comentarios
Deicide: Herejía, blasfemia y nostalgia

La noche del viernes 18 de agosto fue escenario de una jornada histórica:el rencuentro entre el público chileno con una de las bandas más polémicas del metal, la infame Deicide. La mística anticristiana y extra musical que rodea a esta agrupación no es menor en relación a Chile, basta recordar el extraño caso de Rodrigo Orias, joven fanático de Deicide y originario de Coyhaique, quien viajó hasta Santiago con la exclusiva “misión” de asesinar a un sacerdote, supuestamente dictado por las órdenes del mismísimo Satanás. Este antecedente le trajo bastantes problemas a la banda al momento de su presentación en 2005. Hoy, varios años después –y con la reputación intacta–, se celebró esta esperada reunión, en una noche lluviosa plagada de herejía y blasfemias.

La antesala de esta cita dio comienzo con la banda Recrucide. Abriendo a las 20:00 hrs. puntual, los locales comenzaron a calentar una Blondie que ya reunía a sus primeros asistentes. Desde una vereda más contemplativa, sin ofrecer mucha interacción, los presentes observaban con atención la performance de la banda, brindándoles un aplauso amable luego del término de cada canción. Más allá de pequeños problemas técnicos con el micrófono del bajista y vocal, Rodrigo Zepeda, el conjunto realizó un show sólido, el que tuvo su mayor interacción con el público en “Hipócritas”, canción declarada como un ataque al clero, según palabras de Rodrigo.

Sin mayores preámbulos, el Club Blondie estaba ya a tope de fanáticos expectantes por el retorno de estos artífices del sonido brutal y el entusiasmo se percibía con intensos gritos entonando el nombre de la banda. Toda la ansiedad se disipó con el sonido de los primeros acordes de “Scars Of The Crucifix”, declarando una verdadera fiesta infernal desde el comienzo del show, apoyada constantemente por la ovación y aplausos del público. Con una fanaticada cargada de nostalgia y aprecio, Deicide tenía la batalla ganada desde el inicio. Así se demostró con el intenso vitoreo que dio pie a la segunda estocada, “When Satan Rules The World”, aflorando el carisma interpretativo del imperecedero Glen Benton.

El show subió las revoluciones con el violento inicio de “They Are The Children Of The Underworld”, acompañado por un amplio coro que se hizo escuchar entre sus asistentes, seguido por “Death To Jesus”, aportando al tono apóstata imperante. Tras esto, la banda se tomó una breve pausa, que gracias al permanente entusiasmo del público logra pasar casi desapercibida, para luego retomar las armas con una tripleta de clásicos que marcaría el punto más alto en lo que iba de concierto. “Oblivious To Evil”, de su disco homónimo, “Trifixion”, de su segunda placa, y “Mephistopheles”, también del debut homónimo, invocan a un mosh alimentado por una fanaticada en éxtasis.

La vorágine continúa con “Serpents Of The Light”, desatando la locura gracias a su inconfundible inicio de guitarras, donde Benton aprovechó la ocasión para hacer notar un molesto acople que lo acompaña desde hace algunas canciones, desencadenando algunas pifias del público. Con el tema ya solucionado, tan sólo hizo falta que el líder de la banda anuncie “Blame It On God” para que un intenso clamor se una al coro maldiciente que pregona la canción. “Dead But Dreaming” retoma las menciones a su segundo álbum, mientras que el provocador título “Kill The Christian” hace lo propio en un constante llamado al sacrilegio.

El cierre del concierto se apuntó con una seguidilla de clásicos que mantuvieron al público con la adrenalina a tope, sin dar mucho pie a respiro. El título que da nombre a la banda, junto a “Sacrifical Suicidal” y “Homage For Satan”, fueron las seleccionadas antes que Glenn Benton anunciara escuetamente que era la última canción, interpretando “Dead By Dawn”. Un cierre brutal que se coronó con un mosh vertiginoso, acompañando hasta el fin de la performance. La banda se retiró y, tal como anunció Benton, no hubo cabida para un bis a pesar del alto entusiasmo de un público que parecía no haber decaído en ningún momento.

El retorno de Deicide fue un éxito ya vaticinado. Acompañados constantemente por una fanaticada fiel y ansiosa por volver a encontrarse luego de tantos años, el conjunto de Tampa dio un espectáculo (dos, en realidad, si sumamos el show anterior en Antofagasta) digno de su talla y que, hasta el día de hoy, le hace honor a los infames títulos que se han ganado con el tiempo. Una jornada llena de sacrilegios donde, por una noche, Santiago fue dominado por Satanás.

Por Javier Pérez

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Scars Of The Crucifix
  2. When Satan Rules The World
  3. In The Minds Of Evil
  4. They Are The Children Of The Underworld
  5. Death To Jesus
  6. Oblivious To Evil
  7. Trifixion
  8. Mephistopheles
  9. Serpents Of The Light
  10. Blame It On God
  11. Dead But Dreaming
  12. Once Upon The Cross
  13. Kill The Christian
  14. Deicide
  15. Sacrifical Suicidal
  16. Homage For Satan
  17. Dead By Dawn

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