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Dead Can Dance: El sacerdote y la deidad

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Pocas veces hay conciertos que tengan todas las variables para ser hitos en sí mismos. Muchas veces un detalle falla y el castillo de naipes se desploma, rápida e implacablemente. Por eso hay que valorar cuando todos los astros se alinean y el equilibrio es preciso, dando grandes resultados. Lo de anoche lunes 3 de diciembre en el salón de conferencias de Monticello, debe ser uno de los acontecimientos del año en materia de eventos musicales. El show de Dead Can Dance rayó en la perfección y más de 800 personas pudieron disfrutarlo en un formato íntimo e intenso. Sí, para muchos el lugar y los precios fueron impedimento para formar parte de este espectáculo, pero quienes pudieron ir se dieron cuenta de lo especial del show de los australianos, que venían a presentar su noveno disco de estudio, “Anastasis”, lanzado este año.

Para casi todos ya era algo muy diferente a lo habitual la sala engalanada por bolas llenas de cristales brillantes, una de las cuales quedaba exactamente sobre el escenario. Y allí salió a escena David Kuckhermann, músico de la banda, quien mostró en media hora su versatilidad y sentido amplio de la construcción de canciones mediante múltiples instrumentos de percusión. 10 de la noche en punto y Dead Can Dance sale a escena con Brendan Perry y Lisa Gerrard a la cabeza, ese dúo que fue pareja, que fueron compositores y que hace más de una década se separaron, pero que en este 2012 reactivaron su lujosa maquinaria de canciones.

“Children Of The Sun” y “Anabasis” parten la velada con una Lisa que parece una deidad y un Brendan que desde el comienzo se erige como un tótem donde reposan las canciones. “Children Of The Sun” es la introducción perfecta para un show donde lo más lujoso no son las decoraciones del recinto, sino que lo que se escucha Los matices de la fusión de sonidos del mundo que hace Dead Can Dance, tiene unas texturas tales que no se nota la mezcla en sí, sino que se oye un todo que sobrecoge al oyente, como en la tremenda versión de “Sanvean”, con Lisa tomando la batuta y evitando que el desamor evidente de la canción la toque, con un público que, como siempre, aplaudió a rabiar tras el final de la emotiva canción. Quizás el pequeño gran detalle que distrajo a algunos fue el efecto de rebote del sonido que llegaba a los asientos laterales, pero esto fue percibido por pocos, dado que en la mayoría de las ubicaciones este efecto no se daba.

Los sonidos de India, cercanos al laúd y la cítara, se hicieron presentes en muchas canciones, tales como “Rakim” o “Kiko”, pero era con los solos en los que a Brendan se le notó el rockero que lleva dentro, entregando delicados pero pulcros e intensos punteos en el laúd, como en “Ime Prezakias”, cover de Roza Eskenazi. El dúo, muy bien acompañado de otros cinco músicos en escena, repasó completo su nuevo disco, “Anastasis”, y no puede sino ser entendido como parte de la evolución lógica de un trabajo innovador y abrumante, pero de calidad indiscutible. Otros matices de la presentación fueron los toques de una percusión más tribal, como en “Nierika”, denotando que hasta lo primitivo se estiliza con ellos. “Now We Are Free” era una canción –dentro de los márgenes de DCD- más cercana al pop, pero seguía con ese buen gusto de boca de generar un in crescendo aprovechando la voz siempre a punto de explotar de Lisa.

Los clásicos fueron vitoreados por la gente, como “The Ubiquitous Mr. Lovegrove”, con la efervescencia de una composición con potencia y sentimientos. Más sentimental era “Song To The Siren”, con un Perry que denota que la lógica de los conciertos en un diálogo indirecto y absolutamente circunstancial con Gerrard. Así, la teatralidad del espectáculo se sustenta incluso sin nada explícito, sólo con sensaciones y emociones a flor de piel.

Pero este concierto más que otra “tocata”, fue una procesión de devotos de los australianos hacia un recinto extraño para un encuentro tan íntimo, pero que al final engalanó este hito. Porque eso fue, una eucaristía donde las canciones era plegarias; Brendan el sacerdote y Lisa la deidad en la tierra, siendo esta la razón para no sorprenderse de su soberbia performance. El show cierra con tres bis, donde Lisa y Brendan se equilibran en las voces como en casi toda la jornada, y donde las energías pasan desde la intensidad al recogimiento en cuestión de una canción. De esa manera, cuando llega “Rising Of The Moon” con sólo Lisa y el tecladista en escena, la tarea estaba hecha y las inflexiones de la voz de la cantante, que pasan desde la dulzura onírica hacia la sensibilidad ruda, eran el premio tras una noche redonda.

No es gratuito catalogar a este como uno de los grandes conciertos de 2012, por público, orden del lugar, sonido y, lo más importante, la entrega de una banda que no necesitó decir mucho para llegar a los corazones de sus seguidores quienes se derritieron cuando Lisa salió de su ostracismo para decir al cierre “I love you all. Me encantan”. Un público que aplaudió cada canción como si fuera la última se derritió con esa frase que, probablemente, todos le hayan querido devolver, porque lo de Dead Can Dance fue, en todo sentido, un lujo que difícilmente se repita.

Setlist

  1. Children Of The Sun
  2. Anabasis
  3. Rakim
  4. Kiko
  5. Agape
  6. Amnesia
  7. Sanvean
  8. Nierika
  9. Opium
  10. The Host of Seraphim
  11. Ime Prezakias
  12. Now We Are Free
  13. All In Good Time
  14. The Ubiquitous Mr. Lovegrove
  15. Dreams Made Flesh
  16. Song To The Siren
  17. Return Of The She-King
  18. Rising Of The Moon

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Julio Ortúzar

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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