Conéctate a nuestras redes
D.R.I. D.R.I.

En Vivo

D.R.I.: Fiesta de salvajes

Publicado

en

Una suerte de maldición parecía condenar el retorno de D.R.I. a nuestro país. Desde su último show en la capital el año 2001, numerosos habían sido los intentos de los norteamericanos por volver a pisar un escenario chileno, pero, entre diversos rumores de visitas que nunca se concretaron, eventos masivos que los ponían como parte de su cartel pero que resultaban ser puro humo, y fechas confirmadas que eran canceladas a último minuto, la banda de Texas la tuvo más que difícil para volver a reencontrarse con sus fanáticos chilenos, Sin embargo, una vez que las luces del Teatro Caupolicán se apagaron en la noche de este glorioso domingo, con una multitud enardecida encendiendo dos bengalas que prácticamente obligaron a dar inicio al show, la longeva maldición fue brutalmente destruida a punta de combos y patadas, en lo que fue una fiesta de salvajes.

El emblemático teatro de la calle San Diego albergó desde temprano a los devotos que buscaban hacer de la jornada una cita inolvidablemente violenta. Mientras gran parte del público rondaba por los alrededores del recinto disfrutando de “la previa” con abundante alcohol y otras sustancias, en el teatro dos bandas nacionales fueron las encargadas de ser los números de apertura. Los primeros fueron Tiempos Duros, cuyo hardcore directamente influenciado por grandes referentes del estilo, tales como Hatebreed o Suicidal Tendencies, dio el primer golpe de la noche con una fórmula bien aprendida y canciones potentes que sirvieron como buen aperitivo para comenzar la función. Luego fue el turno de Bonebreaker, cuyo estilo más cercano al death metal puso la nota más pesada de la noche, y si bien no logró hacer que todo el mundo se volviera loco en la cancha –tarea que más tarde sería cumplida en exceso por el plato de fondo–, se llevaron las palmas del respetable y dejaron bien en claro que en la actualidad son una de las mejores apuestas del metal chileno.

Los técnicos se movieron rápido para tener todo listo sobre el escenario, y fue a eso de las 20:30 hrs, que los integrantes de D.R.I. hicieron ingreso al proscenio en plena prueba de sonido, así como si nada. La locura de la gente fue inmediata y todo el mundo se hacía escuchar para que el concierto comenzara de una vez por todas. Y fue en ese momento cuando la imagen descrita más arriba –la de las dos bengalas prendiéndose entre el público– tomó al grupo por sorpresa y no les quedó otra que comenzar a tocar. Con “The Application” el esperadísimo retorno de Dirty Rotten Imbeciles a la capital se hizo finalmente realidad, en una actuación que contó con un set de más de treinta canciones y que dejó cientos de postales para el recuerdo.

El conjunto no dio respiro y, en la vieja tradición del punk, las canciones cayeron una tras otra sin aviso a lo largo del show. Los primeros minutos fueron caóticos, sobre todo desde la cancha, donde era casi imposible mantenerse en pie o no recibir un puño en la mandíbula. Cortes como “Problem Addict”, “I’d Rather Be Sleeping” o “Soup Kitchen” no dieron tregua a nadie, en lo que parecía ser un solo gran track de pura agresión. El primer coro monumental lo provocó el clásico “Violent Pacification”, tema que emana la esencia de D.R.I. por todos sus poros y que marcó uno de los momentos más recordados de la velada. De ahí llegó la interpretación íntegra del último EP de la banda, “But Wait… There’s More!” (2016), que tuvo como invitado especial en el bajo a Dan Lilker, más conocido por su trabajo como bajista de Anthrax durante sus primeros años y en la actualidad por estar a cargo de las cuatro cuerdas en Nuclear Assault. “Mad Man” y “Couch Slouch” fueron las canciones que tuvieron como invitado de honor a Lilker, y la fanaticada dejaba clara su devoción encendiendo otra bengala en las dependencias del Caupolicán.

Como mencionamos anteriormente, la atmósfera fue de locura y caos durante todo el recital. Numerosos fueron los aguerridos fans que lograron subir al escenario, esquivar al equipo de seguridad, para luego lanzarse sobre el respetable realizando osadas piruetas en el aire. No faltaron los más “cavernícolas” que, al ver negado su ingreso al proscenio por parte de los guardias en las barricadas, no dudaron en plantar un par de combos a los trabajadores, dando pie a enfrentamientos cortos que fueron sumamente vergonzosos de presenciar, sobre todo cuando iban en contra de las personas que estaban ahí para resguardar la seguridad del público.

El salvajismo llegó a su punto cúlmine pasado el encore, cuando, durante las últimas tres canciones del set, un grupo de exaltados trató de echar abajo la barricada del extremo derecho del escenario. No lo lograron, a pesar de que muchos pudieron saltarla e invadir el lugar, pero varias patadas, puños y palabras de grueso calibre cayeron sobre las personas que trataban de que el show no se transformara en una batalla campal. Es difícil negar que la imagen –con una canción como “I Don’t Need Society” de fondo– era bastante espectacular, pero, aunque sea infructuoso pedir algo de conciencia a las personas que se comportaron de esta manera, esos episodios fueron de los pocos puntos negros que tuvo una noche memorable.

Siguiendo con la música, debemos destacar las ejecuciones de clásicos como “Acid Rain”, “Abduction”, “Who Am I” y “Syringes In The Sandbox”, cada una más letal que la otra bajo el mando de una banda que suena como en su mejor época. En medio de la bataola los músicos se tomaban las cosas con calma, quizás demasiado, sobre todo su vocalista Kurt Brecht, quien, a pesar de mostrarse afable y cumplir efectivamente con su performance vocal, parecía no contagiarse con la energía del respetable. Cómo habría aprovechado este desborde de emociones un tipo como Joey Belladonna, pero teniendo en cuenta el descontrol de algunos, quizás fue mejor que Brecht se dedicara netamente a cumplir con su trabajo. Y así lo hizo junto a sus compañeros, cuando se escuchó la imprescindible “Thrashard”, dejando a todo el mundo con una sensación de coitus interruptus, cuando una falla en la guitarra de Spike Cassidy forzó a parar el tema y retomar el show con “All For Nothing” y “Manifest Destiny”, que nos condujeron al bis.

Las tres canciones finales estuvieron marcadas por el desorden y los coros multitudinarios. “Beneath The Wheel” y “The Five Year Plan” pusieron fin a una jornada que estuvo a punto de salirse de control. Afortunadamente, la música se impuso y D.R.I. por fin pudo regresar al país, despachándose un recital donde repasaron lo mejor de su legado y dejando más que satisfecha a la horda enardecida de fanáticos que hizo que esta noche de domingo se convirtiera en una celebración de los instintos más primitivos y agresivos del ser humano.

Setlist

  1. The Application
  2. Hooked
  3. How To Act
  4. Commuter Man
  5. Problem Addict
  6. Snap
  7. I’d Rather Be Sleeping
  8. Soup Kitchen
  9. Violent Pacification
  10. Against Me
  11. Anonymity
  12. As Seen On TV
  13. Mad Man
  14. Couch Slouch
  15. Acid Rain
  16. Probation
  17. Abduction
  18. Argument Then War
  19. Equal People
  20. Yes Ma’am
  21. The Explorer
  22. Karma
  23. Who Am I
  24. Slumlord
  25. Dead In A Ditch
  26. Suit And Tie Guy
  27. Syringes In The Sandbox
  28. Thrashard
  29. All For Nothing
  30. Manifest Destiny
  31. I Don’t Need Society
  32. Beneath The Wheel
  33. The Five Year Plan

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Publicidad
Clic para comentar

Responder

En Vivo

Behemoth: La estética de lo profano

Publicado

en

Behemoth

Como suele ocurrir últimamente, se hace difícil asimilar los espectáculos fuera del álgido contexto social que se desarrolla en el país. El cuestionamiento a las figuras de poder es un fenómeno profundo y transversal, así lo demuestran los múltiples ataques a símbolos religiosos como consecuencias de la deslegitimación de la Iglesia Católica. En este punto, Behemoth se relaciona con la contingencia. La iconografía del sacrilegio forma parte elemental de la propuesta de los polacos, quienes provocan continuamente a los elementos de la cultura cristiana en sus composiciones. A cinco años de su último show en Santiago, el conjunto liderado Nergal se reafirma como uno de los proyectos de metal más completos del panorama actual, mediados por una rigurosa estética de lo profano.

Enmarcados en la gira sudamericana que presenta su último álbum, “I Loved You At Your Darkest” (2018), Coliseo Santiago contenía a una multitud de fanáticos que vitoreaban impacientes una nueva visita de la banda. Cubiertos por un telón negro, “Solve” introdujo a los asistentes al imaginario de demonios y herejías dibujado por Behemoth. “Wolves Ov Siberia” puso al descubierto a la banda, mientras el ritmo incesante de Inferno comenzaba a mover a los fanáticos. Los primeros aplausos se apagaron de súbito con “Daimonos”, continuando una carga incesante.

Cabe destacar los detalles de escenografía e iluminación, que, si bien no son demasiado ambiciosos, sí aportan a generar una mayor puesta en escena y crear un ambiente ritualístico propio de bandas afines al black metal. La fuerza de “Ora Pro Nobis Lucifer” contribuyó a este escenario ocultista con una interpretación impecable, mientras que “Bartzabel” presentaba a Nergal portando una mitra en evidente declaración de desacato. Fue en esta ocasión cuando Behemoth mostró con fuerza las razones que los posicionan como una banda de categoría del circuito metalero, denotando preocupación por el aspecto visual y la versatilidad en los pasajes menos intensos, características que no son tan fáciles de encontrar dentro del nicho al cual pertenecen.

El ímpetu de “Ov Fire And The Void” retomó el camino por los territorios más brutales de la banda. Luego de un coro eclesiástico, Nergal se dirigía por primera vez al público, agradeciendo la entrega con un show despampanante e intenso. Luego de unas breves palabras, el conjunto continuó con su repertorio más reciente interpretando “God = Dog” y avivando los ánimos de los fanáticos. A medio tramo de la jornada, “Conquer All” y “Sabath Matter” aportaron en crear una ornamentación oscura, ejecutando un sonido impecable y extremo.

La agrupación polaca aprovechó la energía para continuar con uno de sus temas más reconocidos. “Blow Your Trumpets Gabriel” hizo cantar a los fanáticos que observaban con atención cada pasaje de la canción que vaticina un escenario apocalíptico. Con la energía a tope, “Slave Shall Serve” avivaba el mosh, mientras que “Chant For Eschaton 2000” despedía a la banda del escenario, no sin que antes Nergal disparara una alabanza a satanás.

Como era de esperarse, la última parte del repertorio se cargó a la teatralidad con la oda infernal de “Lucifer”, la caótica “We Are The Next 1000 Years” y el cierre definitivo marcado por “Coagvla”, que fue interpretado por percusiones a banda completa, despidiéndose así de manera definitiva de una fanaticada que aún estaba en condiciones de escuchar más.

Pese a que Behemoth es un proyecto que remite sus bases a elementos del black metal, es valorable el modo en que se las ha ingeniado para crear un sonido más depurado. Sin perder cuotas de agresividad, gana en sofisticación, versatilidad y una propuesta estética que también muestra preocupación por lo visual. Con la ausencia de este elemento iconográfico, es imposible asimilar el concepto del conjunto polaco en su totalidad. El buen estado creativo de Behemoth da buenos auspicios para un metal que no teme en ser pretencioso y mostrarse como una expresión legítima de arte a lo oscuro.

Setlist

  1. Solve
  2. Wolves Ov Siberia
  3. Daimonos
  4. Ora Pro Nobis Lucifer
  5. Bartzabel
  6. Ov Fire And The Void
  7. God=Dog
  8. Conquer All
  9. Sabbath Mater
  10. Decade Ov Therion
  11. Blow Your Trumpets Gabriel
  12. Slaves Shall Serve
  13. Chant For Eschaton 2000
  14. Lucifer
  15. We Are The Next 1000 Years
  16. Coagvla

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Deceiver Deceiver
DiscosHace 4 días

DIIV – “Deceiver”

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada...

Macro Macro
DiscosHace 4 días

Jinjer – “Macro”

Para destacar en el actual y variado espectro musical, se puede tomar la opción de desmarcarse de algún género en...

Pyroclasts Pyroclasts
DiscosHace 2 semanas

Sunn O))) – “Pyroclasts”

La densa y oscura capa que Stephen O’Malley y Greg Anderson han construido a través de los años a punta...

No Home Record No Home Record
DiscosHace 2 semanas

Kim Gordon – “No Home Record”

En su primera experiencia solista, Kim Gordon da con un disco abstracto y cambiante, mostrando una faceta aún más experimental...

Corpse Flower Corpse Flower
DiscosHace 2 semanas

Mike Patton & Jean-Claude Vannier – “Corpse Flower”

En el cuestionamiento en torno a qué resultado puede salir frente a una colaboración de mundos tan diferentes siempre hay...

Ode To Joy Ode To Joy
DiscosHace 2 semanas

Wilco – “Ode To Joy”

El camino que Wilco ha trazado en sus más de veinte años de carrera es la prueba viviente de unos...

Railer Railer
DiscosHace 3 semanas

Lagwagon – “Railer”

Cada vez que un histórico del punk rock decide anotarse un nuevo álbum de estudio, se genera un ambiente de...

Ghosteen Ghosteen
DiscosHace 3 semanas

Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds han visto un cambio en la década presente. Dejando descansar a...

All Mirrors All Mirrors
DiscosHace 3 semanas

Angel Olsen – “All Mirrors”

Con los primeros acordes de su debut, “Half Way Home” (2012), Angel Olsen dejó en claro su perspectiva del folk:...

Metronomy Forever Metronomy Forever
DiscosHace 3 semanas

Metronomy – “Metronomy Forever”

Ha pasado más de una década desde el clásico de Metronomy, “Nights Out” (2008), material que los estableció como parte...

Publicidad
Publicidad

Más vistas