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Crystal Castles: Símbolo de una generación

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Corría el año 2010 cuando Crystal Castles hacía su debut en Chile, en la popular Blondie, frente a unos 500 asistentes que deliraron con la presencia desbordante y desenfada de Alice Glass, frontwoman del dúo canadiense que, por esos años, gozaba de popularidad gracias a que formó parte de la banda sonora de la serie de culto juvenil, “Skins”. Al día siguiente, el mismo fervor se repitió en La Cúpula del Parque O’higgins. “Crimewave”, “Untrust Us” y “Alice Practice”, junto a los recién estrenado “Baptism” y “Celestica”, de a poco comenzaban a quedar en el inconsciente de una generación de jóvenes.

Año 2011, y las fiestas temáticas conocidas como “Skins Party” ponían a los de Toronto en los bloques especiales de la noche. El desenfreno de la juventud se dejaba llevar por los sonidos cacofónicos de “Doe Deer”, en noches donde se trataba de emular el estilo de vida de los personajes de la serie británica. Ese mismo año, Crystal Castles realizaba su segunda visita al país en el marco de Maquinaria Festival, obteniendo un mayor quórum que en su debut, atrayendo a los mismos rostros que pudieron verlos la primera vez y a un montón de curiosos que comenzaban a ver en la figura de Alice Glass, la fantasía punk contemporánea de mujeres como Nina Hagen, y la más underground, Lydia Lunch.

A dos años de su último show en Chile, Crystal Castles estaba de vuelta para presentarse en el escenario electrónico del festival Lollapalooza, sin duda alguna, el escenario más importante que han pisado en nuestro país. Para este redactor, quien estuvo presente en los recitales anteriores, fue una sorpresa encontrarse con una banda que ha progresado de manera impactante en los últimos años, y más aún, despachándose el show más completo en su historial de conciertos en el país, algo complicado de prever, ya que al estar en el marco de un festival, era de esperar una performance mucho más genérica, alejada de las cuotas de conexión a las que pudimos enfrentarnos en sus presentaciones como plato fuerte de la noche, pero lo cierto es que ese Crystal Castles ha crecido hasta transformarse en la banda que revolucionó a un Movistar Arena repleto, que tuvo que cerrar sus accesos ante el asedio de los fanáticos.

Con la portada de “(III)” (2012) proyectada en las pantallas del escenario, comenzaba a sonar la introducción de “Plague”, sencillo de “(III)”, agitando las aguas del océano de personas que luchaban por acercarse lo más posible a la reja. La oscura iluminación sólo deja ver siluetas sobre el escenario. Reconocibles son las figuras de Ethan Kath en los sintetizadores y de Christopher Chartrand en la batería. Los gritos de emoción se hicieron esperar hasta el arribo de Alice Glass, la ahora platinada vocalista salía para ponerse frente al atril de su micrófono, mientras en la cancha era imposible mantenerse en pie.

La cantante se ponía de pie sobre los retornos sosteniendo el atril del micrófono sobre su cabeza, cuando comenzaba a sonar la introducción de “Baptism”. El Movistar Arena estaba a sus pies, y por fin Crystal Castles sonaba magníficamente, pudiendo entenderse cada una de las sintetizadas palabras de Glass, entremezcladas con los bits de Kath y las percusiones de Chartrand. “Suffocation” siguió en el set, y la cantidad de personas tratando de hacerse un camino a la salida era impresionante, así también quienes no paraban de saltar y cantar cada una de las letras. La interpretación de “Wrath of God”, fue una de las mejores muestras de este Crystal Castles 2013, mucho más concentrado en poner la euforia sobre el escenario, intercambiando la hiperventilación por el poder de hipnotizar con la música y la danza de Alice Glass, quien termina por transformarse en una verdadera diva del rock, reformulando la aparente indiferencia escénica, para llevarla hacia nuevos lugares, como si ya no hiciera falta pasarse canciones navegando sobre las manos de sus fanáticos para corroborar la poderosa presencia y actitud que posee, aunque conserva rituales como el beber constantemente de su botella de whisky o fumarse un cigarrillo. Para más remate, llegaba “Crimewave” y la única opción era la de seguir batallando entre el mar de devotos.

Para “Telepath” apareció una faceta que no habíamos podido ver hasta el momento. Glass y Kath compartiendo sintetizadores y reventando al recinto a punta de distorsiones y efectos sostenidos bajo una potente base, que puso a bailar a todo el mundo. De pronto los canadienses de transformaban en un verdadero show de música electrónica, sí incluso Kath, quien se caracteriza por su nula comunicación con el público, realizaba aspavientos para motivar a los presentes a saltar por el lugar. De verdad que era sorprendente apreciar como Crystal Castles había logrado desarrollar su fórmula sin sacrificar ninguna de sus virtudes, ahora se sentía un motivo y una justificación para cada uno de sus movimientos, y el resultado es perfecto; se anuló esa sensación de intensa monotonía en su show, poniendo sólo lo justo y necesario para crear el mismo efecto, con mayor potencia y solvencia. Crystal Castles se ha transformado en una banda de cinco estrellas y coronaba este momento con la imprescindible “Alice Practice”, donde Glass por fin se lanzó hacia la reja para cantar junto a sus fanáticos.

“Black Panther” ponía a la arena en modo Skins, con la rubia de pie sobre las manos del público, que disfrutó en éxtasis la llegada de la bella “Celestica”. El dúo volvía a la faceta de Dj bajo la base de “Cryptocracy”, cover de Huoratron, proyecto electrónico del finlandés Aku Raski, donde aparecieron extractos de “Untrust Us”, “Vanished” y “Trasgender”. Caos de sonidos electrónicos y de batería, para recibir el final del show con la épica bailable “Sad Eyes” y el himno juvenil, original de Platinum Blonde, reinventado por el dúo, “Not In Love”, para luego desaparecer como los divos que son, sin mencionar ninguna palabra y apenas agitando las manos antes de su retirada. Extasiados, también muy exhaustos, “zorrones”, “góticos”, “hipsters”, “emos”, y el público en general, encontró la catarsis en la actuación de una banda que en treinta años más seguirá teniendo especiales en las discos, como rememoraciones nostálgicas que marcaron las vidas de miles de jóvenes. Porque Crystal Castles rompió las barreras del nicho y ha perfeccionado su propuesta, convirtiéndose en la banda que se ha transformado en el símbolo de una generación completa. Su concierto en el Movistar Arena fue una seguidilla de clásicos que definen el sentir y estilo de vida de gran parte de los jóvenes en nuestro país, descubriendo el lado más rebelde de esta generación de la mano de la electrónica y una chica que, con una botella de whisky, un cigarrillo en su boca y la actitud de las divas del punk, se ha transformado en el reflejo de nuestra juventud.

Setlist

  1. Plague
  2. Baptism
  3. Suffocation
  4. Wrath Of God
  5. Crimewave
  6. Telepath
  7. Alice Practice
  8. Black Panther
  9. Cryptocracy (Ccover de Huoratron, con extractos de “Untrust Us”, “Vanished” y “Trasgender”)
  10. Sad Eyes
  11. Not in Love (cover de Platinum Blonde)

Por Sebastián Zumelzu

Crystal Castles no permitió gráficos

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6 Comentarios

6 Comments

  1. Nenu

    08-Abr-2013 en 5:16 pm

    Show notable! Un gusto volver a verlos en el escenario

  2. Rodrigo Mendoza

    09-Abr-2013 en 9:03 pm

    Buen artículo, gracias por mencionar las Skins Party, de hecho tenemos una el viernes 19 de abril en Blondie.

  3. Javier Alvarado

    10-Abr-2013 en 7:37 pm

    Todo bien con el artículo, pero lo de las Skins Party es un chiste. Una prueba más de como un par de productores explota algún referente para pasar la pomada, metiéndose lucas al bolsillo. Crystal Castles es mucho más que esa escena de Skins. Mencionarla, es casi un insulto.

    • Rodrigo Mendoza

      17-Abr-2016 en 12:38 pm

      Qué picado jajaja. Hay cosas más importantes en esta vida que andar peliando por fiestas.

  4. Agustina

    24-Feb-2014 en 6:23 pm

    Alguien sabe porque Alice siempre se cubre la cara para las fotografías ? Respondan por favor.

    • césar

      20-Jun-2014 en 6:14 pm

      es como sinónimo de anonimato , no dan entrevistas , no salen en la tv desde hace muchos años, son solo ellos CC su música nada más

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U2 + Noel Gallagher: Renovación de los monumentos

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“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Esa es la frase que se pone sobre los escalones que representan el memorial por los Detenidos Desaparecidos en el Estadio Nacional, y que puede implicar también lo que artísticamente ocurrió en la noche del sábado 14 de octubre, en la que sería la cuarta vez de U2 en Chile. Sin memoria, el futuro es más complicado de trazar, dado que existe la necesidad vacía de refundar todo, sin mirar atrás, y se busca seguir adelante sin justicia, sin capítulos cerrados, botando el libro por la ventana. Ahí radica el valor de la jornada donde no sólo U2 pudo entregar un disco clásico como es el seminal “The Joshua Tree” (1987), sino que renovarlo, dejando en claro que los trabajos inmortales pueden revivir todas las veces que sea necesario y unirse a lo presente con naturalidad tal, que en este caso las canciones se disponen más actuales que hace 30 años.

Antes de comentarles lo que ocurrió con los irlandeses y el acto de apertura, una aclaración: en este caso, el equipo de HumoNegro no se quedó con la visión periférica de la prensa en un espectáculo normal, debido a acreditaciones que no nos fueron concedidas, pero dada la relevancia del evento adquirimos por cuenta propia entradas en cancha y pudimos verlo desde la reja, con el entusiasmo de los más fanáticos, con un ambiente que en todo momento fue respetuoso y muy animado, lo que puede quizás hacernos perder la perspectiva más amplia, aunque sí nos deja en los espacios precisos para ponderar el concierto con la efervescencia necesaria para valorarlo igual que quienes asistieron.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Es difícil no pensar en el pasado de Noel Gallagher, siendo el reconocido compositor principal, pero segundón, en la dinámica de una banda de alcance masivo como fue Oasis. De ahí que él y su proyecto Noel Gallagher’s High Flying Birds va alcanzando paulatinamente una solidez que puede asimilarse a lo que pasa con actos nuevos, con poca experiencia. Noel se subió al escenario a las 19:30 hrs. y llegó con un semblante diferente a Lollapalooza 2015, donde estaba enojado y parco. En esta ocasión, quizás sin la responsabilidad de ser el centro del show, se le notó liviano, contento y con esa vibra también los ritmos pudieron fluir con más naturalidad.

Si “Holy Mountain” (el single con coro parecido a “She Bangs”) adelanta algo de la etapa que Gallagher iniciará con su tercer disco solista, “Who Built The Moon?”, es una sensación de mayor diversión y riesgo, con una dominación de los vientos y sintetizadores, con las guitarras sólo acentuando en los ritmos y el peso sonoro, algo que se traspasó a canciones como “Riverman” o “In The Heat Of The Moment”. Pero lo que vincula de forma clara a Gallagher con U2 es cómo logran evitar la copia de un tiempo pasado, sin desconocerlo, como ocurrió en las versiones que él y su banda entregaron de clásicos de Oasis.

Champagne Supernova” o “Wonderwall” tenían otros tonos y compases, más a la medida de Noel, derribando los recuerdos de Liam, pero sin dejar de lado esas melodías, y así consiguió la renovación de esos portentos de composiciones, como también logró en la inmensamente coreada “Don’t Look Back In Anger”. Quizás “AKA… What A Life!” fue un extra innecesario ante la solidez de la mencionada “Don’t Look Back In Anger”, pero también reafirma la posición de Noel Gallagher hoy creyendo en su pasado, a su modo, pero también en su presente y futuro, de forma sencilla, pero audaz y segura. Y cuando lo hace con una sonrisa y bromas de por medio, puede ser el mejor Gallagher en la música hoy.

U2

Los trabajos a ritmo de reloj que realizaban los técnicos en el escenario hacían presagiar que el show de los irlandeses comenzaría exactamente a la hora pactada, cosa que no fue así. Según el horario oficial, Bono y los suyos comenzarían a tocar a las 20:40 horas, algo bastante improbable, considerando que Noel Gallagher había terminado su presentación hace tan solo 20 minutos. Alrededor de las 21:20 horas, U2 arribó al escenario central, que se encontraba más cercano a la gente, interpretando una selección de canciones que enloquecieron a todo el estadio de inmediato, siendo “Sunday Bloody Sunday” la escogida para abrir el show.

Un recorrido por algunos grandes clásicos de la banda deleitó al público a modo de introducción a “The Joshua Tree”, cuya interpretación de manera íntegra es el hilo conductor principal de esta gira. Así, canciones como “New Year’s Day” y “Bad” (con un pequeño fragmento de “Gracias A La Vida” de Violeta Parra) fueron interpretadas impecablemente por la banda, mostrándose cercanos al público en esta especie de “Escenario B” dispuesto al final de la pasarela. De manera progresiva, la guitarra de The Edge se fue conjugando con el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr., dando paso a Bono para unirse en la interpretación de “Pride (In The Name Of Love)”, último golpe de gracia antes de partir el show del escenario principal.

Como ya se ha mencionado, el motivo de esta cuarta visita de los irlandeses a nuestro país es la celebración de los 30 años de uno de sus álbumes más laureados, que viene siendo interpretado a través del mundo con un show de la más alta tecnología. Una imponente pantalla de 60 metros de largo fue mostrando diferentes visuales, mientras la banda se encargaba de emular el disco de la forma más íntegra posible, tocándolo en el mismo orden que tiene el LP original. Desde “Where The Streets Have No Name” se producen momentos que dieron para todo, pasando de la alegría a la euforia, y luego a la emoción con el verdadero desfile de éxitos que se produjo por parte de la banda. Composiciones elementales dentro del catálogo de U2 fueron pasando una por una, con un público completamente entregado cantando tracks como “With Or Without You”, “Bullet The Blue Sky” o la increíble “In God’s Country”, muy ad-hoc con estos tiempos, tal como Bono lo dijo: “estas canciones tienen incluso más significado que el momento en que fueron escritas”.

Las visuales en la pantalla llevaron al público hasta diferentes parajes del disco, dándole todo un contexto a cada canción del álbum. Pese a no estar concebido estrictamente como un álbum conceptual, el relato del show se encargó de establecer a la obra de esa manera. Desde una carretera, pasando por una casa abandonada, hasta un desierto lleno de árboles, fueron parte de los distintos escenarios que U2 dispuso para situar a los boquiabiertos espectadores en el contexto de cada canción. Con “One Tree Hill” y “Exit” –el lado B de “The Joshua Tree”, como bromeó Bono en una ocasión– comenzaba a finalizar, no sin antes interpretar la emotiva “Mothers Of The Disappeared”, donde la gente en la cancha levantó papeles blancos en conmemoración de los Detenidos Desaparecidos, actores muy presentes dentro de esta composición que radica fuertemente en la búsqueda de justicia por los crímenes de violación a los derechos humanos.

Una ola de colores inundó las pantallas una vez que la banda regresó al escenario, “The Joshua Tree” había quedado atrás, pero había fiesta para rato. Así lo demostró el cuarteto una vez que inició “Beautiful Day”, uno de los mayores clásicos del grupo, que prosiguió con “Elevation” y toda la potencia de “Vertigo”, con un espiral que abarcó toda la pantalla mientras Bono jugueteaba sobre los avasalladores riffs de The Edge, robándose la película mientras los silenciosos Larry y Adam hacían su trabajo de una manera espléndida, sosteniendo los cimientos rítmicos de la composición con más poder de la noche, lo que sirvió como un nuevo punto seguido en la presentación de los irlandeses. Un último regreso vio a la banda interpretando “You’re The Best Thing About Me”, seguida de la oda a la mujer en “Ultraviolet (Light My Way)”, donde pasaron un montón de imágenes de las mujeres más destacadas de la historia, como Patti Smith, Hillary Clinton y Michelle Obama, entre otras, además de un guiño a Chile con la presidenta Michelle Bachelet, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Finalmente, “One” se encargó de dar el punto final a una de las presentaciones más potentes e históricas de este año, con una banda que sintió el cariño de su público y quiso retribuirlo de la manera más honesta posible, entregando un cancionero lleno de momentos que reflejan la experiencia de una agrupación que cuenta con varias décadas a cuestas.

Luego de años sobre los escenarios, existen procesos de progresión y perfección que se van conformando naturalmente. Tanto U2 como Noel Gallagher pudieron demostrar en esta ocasión la experiencia que han acumulado durante sus carreras, algo que se siente y se nota al instante en cada uno de los detalles. U2 mantiene una serie de elementos que permiten demostrar cuánto sabe a la hora de salir de gira, trayendo consigo un show preparado con pinzas, con un alto sentido del espectáculo y una puesta en escena que impone espectacularidad sin descuidar la atracción principal. En el caso de Noel, su labor de “acto de apertura” se justifica completamente, con un rol de entertainer que sólo llega y toca sus canciones, acertando medio a medio en la prioridad que el músico dio a las composiciones de Oasis.

En resumidas cuentas, esta fue una noche donde la experiencia se vivió de dos maneras diferentes: primero por el lado de quien la adquirió hace tiempo, pero que ahora sólo debe manejarla y aprovecharla, y después por el lado de quienes la tienen de sobra, manejándola a su antojo. Existen bandas que entregan un espectáculo lleno de pirotecnia y elementos ajenos a la música para deslumbrar a su público, lo que muchas veces se ve como un acto de auto complacencia que busca tapar las falencias propias del paso del tiempo. Claramente, U2 no pasa por lo mismo, ya que parece ser que Bono y los suyos encontraron la fórmula perfecta para entregar un mega espectáculo sin verse pretenciosos, utilizando los elementos extras como un complemento en vez de un parche para subsanar la escasa calidad interpretativa, algo de lo que los irlandeses están bastante lejos, demostrando su tremenda capacidad de exponer su repertorio con la mayor calidad posible.

Por Manuel Cabrales y Manuel Toledo-Campos

Foto por Jaime Valenzuenla para DG Medios

Setlist Noel Gallagher

  1. Everybody’s On The Run
  2. Lock Out The Doors
  3. In The Heat Of The Moment
  4. Riverman
  5. Champagne Supernova (original de Oasis)
  6. Holy Mountain
  7. Half The World Away (original de Oasis)
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Wonderwall (original de Oasis)
  10. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  11. AKA… What A Life!

Setlist U2

  1. Sunday Bloody Sunday
  2. New Year’s Day
  3. Bad
  4. Pride (In The Name Of Love)
  5. Where The Streets Have No Name
  6. I Still Haven’t Found What I’m Looking For
  7. With Or Without You
  8. Bullet The Blue Sky
  9. Running To Stand Still
  10. Red Hill Mining Town
  11. In God’s Country
  12. Trip Through Your Wires
  13. One Tree Hill
  14. Exit
  15. Mothers Of The Disappeared
  16. Beautiful Day
  17. Elevation
  18. Vertigo
  19. You’re The Best Thing About Me
  20. Ultraviolet (Light My Way)
  21. One

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