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Creedence Clearwater Revisited: Un viaje al pasado

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Decir que Creedence Clearwater Revisited es una versión precaria y limitada de la formación original que causó furor y devoción a finales de la década del sesenta y principio del setenta, es hablar desde la más profunda ignorancia. Motivos para valorar la presencia en Chile de estos verdaderos iconos del rock hay de sobra, abstrayéndose del hecho de que esta remozada versión mantiene a dos pilares fundamentales de esos años de gloria, como lo son Doug “Cosmo” Clifford en la batería y Stu Cook en el bajo, también resulta innegable la calidad de los músicos que completan la alineación, la que ha quedado de manifiesto en sus dos anteriores incursiones por nuestro territorio, en 2010 y 2012. En el marco del cierre de su extensa gira mundial, los nativos de California vuelven a Chile para ofrecer una selección de sus incombustibles éxitos, siendo el Teatro Caupolicán el recinto escogido para albergar lo que se presume será un verdadero encuentro con la historia del roots rock.

A falta de una hora para el inicio del show, en las inmediaciones del recinto de calle San Diego ya se puede percibir en los fanáticos esa característica mezcla de ansiedad y entusiasmo, con un público variopinto que evidencia que la música de Creedence ha sido capaz de trascender generaciones, y que se resiste al paso de los años. Con cinco minutos de retraso se apagan las luces del Teatro Caupolicán y hacen su ingreso los cinco músicos en medio de una estruendosa ovación, que se extiende como un manto sobre el escenario. Sólo resultan necesarios los primeros acordes de “Born On The Bayou” para que el público estalle en un desenfreno total, con un coro instantáneo que acompaña cada una de las líneas de la canción. El sonido es impecable desde el principio, y uno a uno se van sucediendo ese conjunto de riffs inolvidables y acordes infinitos, primero con “Green River” y luego con “Lodi”, que con cada nota arrancan recuerdos que han resistido décadas.

13 Creedence Clearwater Revisited @ Teatro Caupolicán 2015

La velocidad de “Commotion” irrumpe sin mediar introducción, adornada con las preciosas pinceladas del sonido de la armónica de Steve Gunner. La voz de John Tristao resuena potente y nítida en los clásicos “Who’ll Stop The Rain” y “Susie Q”, original de Dale Hawkins, ante un mar de fanáticos completamente entregados a la propuesta de Creedence, en una perfecta comunión que cobró vida desde el primer minuto del show y que se fortalece a cada minuto. A esta altura de la presentación se empieza hacer evidente que la cuota de talento instrumental la pone el guitarrista Kurt Griffey, quién se luce con poderosos y certeros solos, secuencias de glissandos y una técnica exquisita. A simple vista, se podría cometer el error de pensar que el ritmo a medio tiempo de Doug “Cosmo” Clifford no conlleva una complejidad mayor, sin embargo, este efecto se produce por la pasividad y dominio del baterista, que hace ver cada melodía más sencilla de lo que realmente es. Stu Cook hace una breve pausa para presentar a cada uno de los miembros de la banda, quienes son premiados y reconocidos con gritos y palmas, teniendo su punto más álgido cuando llegó el momento de la presentación de Clifford, con un Teatro que se puso de pie para bañarlo con una lluvia de aplausos que cayó sobre el emocionando músico.

La fiesta continúa de la mano de “Long As I Can See The Light” y “I Put A Spell On You”, original del cantante Screamin’ Jay Hawkins, donde vuelve a sobresalir la guitarra de Griffey y el bajo de Stu Cook. Instrumentalmente la presentación ha rayado en la perfección, con movimientos bien ensayados y sin margen para la improvisación, además de la voz de Clifford que se acopla a la perfección a la propuesta de Creedence, inclusive dándose el lujo de incorporar su impronta tan característica. El show no da respiro y el público lo agradece; en la cancha ya empiezan a aparecer las primeras parejas que se animan a bailar rock & roll, mientras otros tímidamente abandonan la comodidad de sus asientos para sentirse más participes de la experiencia, la que sigue arrancando ráfagas de emoción y excitación, primero con “Down On The Corner” y después con el clásico “Lookin’ Out My Back Door”. Una extensa versión de “I Heard It Through The Grapevine” hace aparecer de manera espontánea el acompañamiento de las palmas, al ritmo del pandero de Gunner, mientras que los músicos se turnan para lucirse con poderosos solos, siendo el guitarrista el primero en mostrar su prolijidad, para posteriormente ceder el protagonismo al distorsionado bajo de Cook, y finalmente ver en todo su esplendor al icónico Cosmo.

15 Creedence Clearwater Revisited @ Teatro Caupolicán 2015

El delicado comienzo de “Midnight Special”, sólo con la voz de Tristao y los sencillos trazos de Griffey, vuelve a gatillar varios pasajes de locura y euforia, los que rápidamente se traduce en palmas y una voz que resuena al unísono desde todos los rincones del recinto. El público en su gran mayoría de pie recibe los clásicos “Bad Moon Rising” y “Proud Mary”, que vuelven a rememorar una época ya extinta, generando una curiosa mezcla de emoción y nostalgia, la que queda en evidencia en las caras de los fanáticos que parecen imperturbables y ensimismados. “Fortunate Son” baja el telón a la primera parte de la presentación, y los músicos desaparecen tras bambalinas, acción que despierta a un monstruo sediento de más rock, exigiendo el retorno de sus ídolos. Al cabo de algunos minutos de ruido ensordecedor, los músicos liderados por John Tristao vuelven a escena, para deleitar con un poco más de esos éxitos incombustibles que han permanecido por décadas en la memoria colectiva.

Tristao le pide a sus seguidores una gran sonrisa, mientras que el legendario Stu Cook captura el bello momento con su cámara. La exaltación se vuelve a apoderar del teatro con la aparición de “Have You Ever Seen The Rain?”, que comienza a agotar los últimos cartuchos de energía y pasión. Los éxitos “Travelin’ Band” y “Up Around The Bend” son los encargados de poner el punto final a la sólida presentación de Creedence, que mantiene la tónica de toda la noche: una exquisita instrumentación, una voz profunda y cristalina, y una activa participación del público. Los cinco músicos se despiden en el centro del escenario, recibiendo potentes muestras de cariño que se traducen en aplausos y una cerrada y sonora ovación, mientras los más entusiastas piden a gritos la interpretación de “Molina”, en una solicitud que no tuvo respuesta. El último en abandonar el lugar es el icónico Doug “Cosmo” Clifford, quien regala sus baquetas, verdaderos trofeos que servirán de recordatorio de una noche inolvidable, cargada de emociones, donde volvieron a revivir esos éxitos que nos han acompañado por tantos años.

02 Creedence Clearwater Revisited @ Teatro Caupolicán 2015

Cuando se tiene una selección de canciones que es prácticamente un grandes éxitos, resulta imposible no configurar una presentación inolvidable y sublime, donde cada uno de los temas, sin excepción, fuera coreado por los miles de fanáticos que repletaron el Teatro Caupolicán. Quizás el único punto que se podría criticar a esta nueva presentación de Creedence Clearwater Revisited es la carencia de improvisación, en un show que por grandes pasajes parece demasiado pauteado y estructurado, no dejando margen a ninguna salida de libreto que pudiera darle un toque de espontaneidad a la velada, siendo una muestra clara de este fenómeno el setlist, el mismo que tocaron en sus últimas tres presentaciones en Brasil y Argentina. No cabe ninguna duda que el público mayor es quien más disfruta con esta música, envolviéndose en una suerte de viaje al pasado que los llena de alegría y buenos recuerdos, lo que se refleja en las muestras de felicidad y satisfacción que adornan cada uno de los rostros de los asistentes. Creedence podría pasar una y mil veces por nuestro territorio y el resultado sería siempre el mismo: un éxito rotundo. Ojalá les quede bencina en el estanque para una próxima vez.

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Nicolás Aros

Setlist

  1. Born On The Bayou
  2. Green River
  3. Lodi
  4. Commotion
  5. Who’ll Stop The Rain
  6. Susie Q (original de Dale Hawkins)
  7. Hey Tonight
  8. Long As I Can See The Light
  9. I Put A Spell On You (original de Screamin’ Jay Hawkins)
  10. Down On The Corner
  11. Lookin’ Out My Back Door
  12. I Heard It Through The Grapevine (original de Smokey Robinson & The Miracles)
  13. Midnight Special (original de Dave Cutrell)
  14. Bad Moon Rising
  15. Proud Mary
  16. Fortunate Son
  17. Have You Ever Seen The Rain?
  18. Travelin’ Band
  19. Up Around The Bend

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Eduardo Lineker

    15-May-2016 en 1:07 pm

    El que este Cook y Clifford esten en esta remozada alineación y decir que no son los Creedence no es motivo de ignorancia más para quien gustamos de la banda. Sin John Fogerty y aunque tengan excelentes músicos no les asegura el legado de la banda ya que todas las canciones son de John. Me encanta que Clifford y Cook sigan con la música que han interpretado siempre pero no pueden decir que esa formación merece los reconocimientos que ostenta Creedende Revival.

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DIIV: Esquemas Juveniles

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DIIV

Aunque estamos en una época con la posibilidad de más estilos que nunca, lo que es más claro de ver son las convergencias, cuando existen cosas muy diferentes que tienen un punto de encuentro. Nadie podría decir que Mac DeMarco, Wild Nothing y DIIV suenan igual, pero estos tres actos, con popularidad en nuestro país, tienen una sensibilidad con las guitarras y los ritmos que los hacen convivir incluso en el mismo sello, Captured Tracks. Pero luego aparecen las diferencias, que tienen más relación con cómo se disponen en un escenario o cómo se disponen ante su propia música, algo que se reafirmó en una nueva visita de DIIV, enterando su tercera vez en Chile.

Antes, todo partió con un potente set de Adelaida. La banda de Valparaíso estuvo muy bien elegida para partir con la jornada, en especial por la energía desplegada, que redundó en una ovación del público al cierre de su show pasadas las 21:45 hrs., donde pasaron por canciones como “1999” y “Eco”, para cerrar con la explosiva “Cienfuegos”, en su mayoría tracks que pertenecen a “Paraíso”, el disco que editaron en 2017. Un sólido espectáculo de una de las bandas más potentes del rock chileno, cuyo repertorio está siendo rápidamente engrosado.

Tras 25 minutos de espera, y teniendo a la mitad de DIIV en los últimos minutos ajustando ellos mismos sus instrumentos, entró a escena la banda de Brooklyn, que de inmediato podía establecer su potencia. A diferencia de Wild Nothing o DeMarco, lo de DIIV es más potente en el proscenio, y ellos no caen en la autoindulgencia, pese a que las formas de Zachary Cole Smith pudieran hacer creer lo contrario. Toda la banda suena cohesionada y eso deriva en el peso escénico que proyectan. Mientras Zachary pareciera al comienzo un vocalista parco que no se interesa en que se le entienda poco, luego se denota que eso es parte de la estética mientras él está enfocado como láser en lo suyo, y también en la guitarra de Andrew Bailey, con quien se complementan perfectamente.

Además, esta energía enfocada y este sonido aplanador no caen en un saco roto, porque el público que llegó a Club Blondie (que, vale decir, cada vez suena mejor para bandas) estaba dispuesto a saltar y sentir este show como algo realmente relevante. Ya en “Human” y “Dopamine” la algarabía era tal, que gente de la audiencia hacía crowdsurfing y otros revoleaban la polera o lo que fuera en el aire, como si se estuviera alentando al equipo en el estadio, con una conexión envidiable.

Aunque se ha visto a DIIV varias veces en vivo, existe algo que hace que se vuelva a ellos. Y tal vez sea esa sensación de que, en medio de todos los esquemas que rodean lo que son y proyectan sus canciones, existe una banda que tiene mucho que entregar, enfrentándose al cliché de los conjuntos que suenan o se ven similar, y que en general tienden a restringir el caudal de energía. En temas como “Past Lives” quedaba en claro que no se trataba meramente de escuchar versiones como las oscuras rendiciones de los discos, sino que algo de mayor alcance explosivo, sin traicionar esas sensaciones.

No es que DIIV sea la banda más brillante del mundo. Tras entregar una canción nueva sin título, tocaron un minuto de algo ininteligible y esos son gestos contradictorios, pero al menos reposa algo de honestidad en ellos que los hace ser de lo mejor de su rebaño, algo que en el iluminado final con “Dust”, “Doused”, y luego el encore con “Wait” (en el cual Andrew salió con un sostén que una persona lanzó al escenario) quedó de manifiesto. Poco más de una hora y cuarto que explicitan a DIIV como parte de los actos en los que no se debe desconfiar, porque pese a seguir modelos que parecieran muy definidos, ellos aún son capaces de entregar algo que los separa de la indulgencia y la simplona sencillez, y es así como probablemente los neoyorquinos consigan el paso a la trascendencia.

Setlist

  1. (Druun Pt. II)
  2. Is The Is Are
  3. (Druun)
  4. Human
  5. Under The Sun
  6. Dopamine
  7. Sometime
  8. Oshin (Subsume)
  9. Incarnate Devil
  10. Bent (Roi’s Song)
  11. Past Lives
  12. Nueva canción
  13. Healthy Moon
  14. Loose Ends
  15. Dust
  16. Doused
  17. Wait

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