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Creed: La diferencia se marca en vivo

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Cuando hablamos de Creed no existen términos medios, o los amas o los odias, y al estar inmersos en una industria donde cada vez es más común medir la calidad de un artista en función de la cantidad de álbumes vendidos, o del éxito de algún disco en particular, se hacía casi una obligación poder oír en vivo a los nativos de Tallahassee, Florida, para dilucidar la interrogante respecto a si su fama sólo es el resultado de un experimento comercialmente bien elaborado o si, por el contrario, estamos en presencia de una verdadera banda de rock, que a pesar de abrazar los matices más limpios del grunge, es capaz de poner en escena un espectáculo de nivel mundial, digno de llenar las expectativas de los fanáticos chilenos que esperaban este momento desde hace quince años, cuando salió al mercado su carta de presentación, “My Own Prison” (1997).

El Teatro Caupolicán fue el recinto escogido para el debut en Chile de Scott Stapp y compañía, un lugar que siempre es garantía de buen sonido y en donde los norteamericanos debían hacer valer las credenciales que los encumbraron como una de las agrupaciones más exitosas de fines de la década del noventa. Este show se enmarcaba en la gira “Creed, Live On Tour”, y ponía a prueba la conexión de la banda tras su reunión en 2009, además de presentar algo del material de su último larga duración, “Full Circle” (2009). Siendo las 20:00 hrs. las luces del teatro se apagan, desatando la euforia de los fanáticos que desde temprano derrochan ansiedad, dando paso al ingreso de Mark Tremonti, Brian Marshall, Scott Phillips, Eric Friedman y el siempre excéntrico y carismático Stapp, quien vestido todo de negro luce una figura mucho más renovada en contraste con su etapa más oscura y desenfrenada.

Sin mediar introducción, el Caupolicán estalla en fuerza e intensidad de la mano de la dinámica “Are You Ready?”, en donde lo primero que resalta es la potente y enérgica voz de Scott Stapp, que no acusa el paso de los años. Un tema que suena extremadamente bien y que marca un excelente punto de inicio. “¿Qué pasó, Santiago, Chile?” es el primer intento de diálogo del frontman, el que recibe como respuesta una ovación de parte de sus incondicionales fanáticos. El show continúa con “Torn”, en donde el público ya se evidencia compenetrado con la banda, acompañando con las voces y premiando cada una de las secuencias con una lluvia de aplausos. Las guitarras suenan demoledoras y el bajo de Brian Marshall no se queda atrás, ofreciendo un sonido muy bien logrado, que a pesar de su potencia no logra opacar la voz de Stapp. Comienza a sonar “Wrong Way” y por primera vez el vocalista se desplaza hacia los lados del escenario, en donde la activa participación del público sigue siendo la tónica. Los primeros acordes de Tremonti marcan el inicio de “What If”, mientras que la fuerza de la batería llena el recinto de intensidad, enloqueciendo a los asistentes que saltan incesantemente en la pista. Las revoluciones siguen subiendo con “Unforgiven”, en donde todos acompañan con las palmas, al compás de las luces rojas y amarillas que caen sobre el escenario.

“My Own Prison” comienza con sonidos mucho más melódicos, donde destaca la incorporación de Mark Tremonti apoyando en las voces. El tema acelera, inyectando nuevas dosis de dinamismo y energía. A esta altura del show el público ya se encuentra completamente entregado a lo que propone Creed, ovacionando cada uno de los temas interpretados. Llega el turno de “A Thousand Faces”, un corte de su último álbum, y que tal como era de suponer no tiene el mismo grado de aceptación que los temas más clásicos de la banda. Brillantes luces verdes iluminan el escenario, marcando el comienzo de “Bullets”, que saca al público de su letargo para hacerlo estallar en rápidos pasajes de percusión y potentes solos de cuerdas, que no hacen otra cosa que reafirmar toda la calidad de la banda. La voz de Stapp sigue sorprendiendo por su fuerza, siendo capaz de sobresalir por sobre el resto de los instrumentos, transformándola a ratos en protagonista excluyente. El intenso resonar de las palmas acompaña las primeras notas de “Beautiful”, que incrementa su energía de la mano de sólidas secuencias de guitarra que se reparten entre Friedman y Tremonti. Los aplausos caen desde todos los sectores del recinto, en una suerte de desahogo emocional al ser testigos de un show de tan buena factura técnica.

Con “Say I” se respira una pequeña baja en la participación del público, la cual no se extiende por mucho gracias a las oleadas de rock que propina insistentemente Creed. Para cuando llega el turno de “Faceless Man”, la cristalina voz de Stapp acapara todos los sentidos, destacando por su fuerza y nitidez, y desarrollándose casi en solitario con el leve sonido de la guitarra acústica de Eric Friedman sonando en un segundo plano. El vocalista, evidentemente emocionado, agradece el cariño y las muestras de admiración del público, mientras las gotas de sudor corren por su frente como fiel testimonio de su grado de compromiso con el show. Comienza a sonar la hermosa melodía de “What’s This Life For?”, en donde todo el recinto canta al unísono para posteriormente explotar en una lluvia de aplausos, y meterse en un tobogán de sensaciones, pasando rápidamente de los sonidos tranquilos a los más acelerados, y viceversa. El frontman intenta hablar, pero los gritos y palmas de sus fanáticos no se lo permiten, cediendo a la presión con sensibles muestras de gratitud. Comienza a golpear el rápido ritmo de “One” y toda la cancha salta, mientras Stapp solicita la cooperación de los asistentes, que asumen el desafío acompañando con las voces y sus palmas, en lo que se convertiría en una de las secuencias más trascendentales de la presentación. El cierre llega con el medio tiempo de “Higher”, que sigue sonando con mucha fuerza y que recibe la ayuda de un público que se resigna a terminar la velada. “Thank you!”, marca el intento de despedida, recibiendo una avalancha de aplausos y una bandera chilena, que el vocalista agita por los aires y que posteriormente besa, para desaparecer junto al resto de la banda tras el escenario.

Durante varios segundos el recinto se cubre de un manto de silbidos y gritos de fanáticos que exigen prolongar la presentación, la banda asume el desafío y retorna al escenario para cerrar el show con tres de sus mayores éxitos. Stapp aparece con la bandera chilena y la cuelga sobre uno de los amplificadores, para posteriormente indicar que es un honor venir a Chile y ser recibido de aquella forma. Bastan los primeros acordes de “With Arms Wide Open”, tema que Stapp escribió cuando se enteró que sería padre, para que el teatro se llene de emotividad y sensibilidad, convirtiendo al público en una única y potente voz. Llega el turno de “One Last Breath”, que de la mano del certero riff de Mark Tremonti vuelve a encender el Teatro Caupolicán, con el vocalista cantando con mucha más fuerza, un mar de devotos seguidores que disfrutan cada una de las secuencias de la canción, y cuyos coros resuenan en cada rincón del recinto. El frontman comienza a interpretar a capela las primeras líneas de “My Sacrifice” y casi en un acto reflejo todos los asistentes lo siguen, plasmando uno de los cuadros más memorables de la jornada. El sonido de la guitarra marca la pauta de lo que se viene, y la potencia de la batería de Scott Phillips lo ratifica, uno de los temas más coreados de la noche, con un público totalmente entregado y una energía que fluye desde todos los sectores. Cada uno de los músicos se evidencia impresionado con la respuesta de sus fanáticos nacionales, quienes con una cerrada ovación premian el esfuerzo de la banda. Stapp arroja agua a la cancha y termina su presentación indicando: “We are Creed. Good night, God bless you”.

Si existían dudas respecto a la calidad de Creed, creo que quedarán en el olvido tras el potente y exitoso show que los norteamericanos ofrecieron a sus más incondicionales seguidores en el recinto de San Diego, consolidándolos como uno de los mejores exponentes del post-grunge, que no sólo fueron capaces de sobrevivir a una carrera plagada de obstáculos y escándalos, sino que además no temen pararse sobre un escenario, exhibir sus cicatrices y demostrar que se encuentran más vigentes que nunca. Una presentación que en lo netamente musical prácticamente no tuvo imperfecciones, con un Scott Stapp demostrando una envidiable capacidad vocal, y una banda que sabe trabajar en beneficio de su público. Creed, durante toda su trayectoria, ha sido criticado por adoptar un estilo más comercial que sus contemporáneos, lo que puede o no ser verdad dependiendo del prisma con que sea visto, sin embargo, la esencia de una banda se demuestra en vivo, y es precisamente en este rubro que los oriundos de Tallahassee aprobaron con honores.

Setlist

  1. Are You Ready?
  2. Torn
  3. Wrong Way
  4. What If
  5. Unforgiven
  6. My Own Prison
  7. A Thousand Faces
  8. Bullets
  9. Beautiful
  10. Say I
  11. Faceless Man
  12. What’s This Life For?
  13. One
  14. Higher
  15. With Arms Wide Open
  16. One Last Breath
  17. My Sacrifice

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Praxila Larenas

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8 Comentarios

8 Comments

  1. just saying

    29-Nov-2012 en 2:12 pm

    Probablemente la mayoría de los que conocen la banda ni los ama ni los odia…

    “¿Qué pasó, Santiago, Chile?” es el primer intento de diálogo del frontman -> tuvo varios “intentos”? y logró alguna vez?

    Y cuál es la diferencia que se marca en vivo?

  2. Manuel

    29-Nov-2012 en 2:38 pm

    Muy buena descripción de lo pasó anoche. estuve en el Caupolicán y el ambiente familiar y buena onda con la banda fue el punto clave. Cuando tu vas a un concierto y todo está tan pauteado que es casi como ver un dvd es cuando te arrepientes. Anoche varios deben estar pegándose un balazo por no haber ido. Vale la pena preguntarse porque estas bandas vienen a Chile. Por algo será !!!

  3. Fantástico

    29-Nov-2012 en 6:56 pm

    Maestrisimos ……… Stapp canta increíble, tocaron puros exitos, perfecto shoe salvo los 4 primeros temas que tenían los bajos muy fuertes y luego fueron regulados.
    ¿como tan aweonada la productora de poner el show a las 20:00 hrs día de semana, nada de publicidad?.

    Creed merecía un Caupolicán lleno.

  4. Leo

    29-Nov-2012 en 7:07 pm

    Habia visto conciertos de Creed en la web…los ultimos sonaban la raja con una tremenda potencia en vivo, salvo que Scott dejaba harto que desear en lo vocal. Ayer en el Caupolican fue una wea tan la raja verlos y escucharlos en vivo, y Scott sencillamente cantó la RAJA y pa que hablar de Tremonti y demases… Superó ampliamente mis expectativas, y lo mejor de todo fue escuchar comentarios de roqueritos al peo al final del concierto tipo ” puta que suenan bien estos canutos”….me cago en tu rudeza de que el rock para ser bueno tiene que ser malote

  5. Sebastián

    30-Nov-2012 en 1:54 pm

    Esto sí que es un review objetivo. Sin abanderarse. Solamente reflejando la realidad de lo que fue la memorable velada del miércoles 28 de Noviembre. Ni la sombra de la basura que leí en cierta página nacional de rock (sí, esa de la “X” roja). Felicitaciones Inzunza. Grande Creed.

  6. chris

    30-Nov-2012 en 5:48 pm

    sin duda lamjor banda en vivo que he visto y escuchado en años……se pasaron

  7. Felipe

    03-Dic-2012 en 9:05 am

    Como una de mis bandas favoritas desde los 90’s, debo decir que fui sin mucha expectativa, luego de escuchar el DVD que sacaron cuando recien se volvieron a juntar la calidad vocal de Stapp estaba bastante decadente… Fui solamente por que mi inconciente noventero me decia, tienes que estar ahi, no te lo puedes perder… Y sinceramente fue La raja… Stapp canto como en su mejor epoca, la banda toco increible, un show completo y probado con los exitos de su primeros discos, nada podia fallar, excelente.

  8. Nibaldo

    03-Dic-2012 en 3:00 pm

    Como dice el mismo Scott..Beautiful!!!
    Escucho hace años a Creed y tenía que estar ahí, lo del DVD Live in Houston no sé que onda le pasó a Scott, pero luego de saber que venían a Chilito y de ver algunos videos del recital en Brasil previo a Chile….chuta dije Tengo que estar ahí!!! Maravilloso, cantó como en sus mejores tiempos y gracias al aporte genial de Eric en la segunda guitarra puedo decir que el The Circle is complete now!!!

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DIIV: Esquemas Juveniles

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DIIV

Aunque estamos en una época con la posibilidad de más estilos que nunca, lo que es más claro de ver son las convergencias, cuando existen cosas muy diferentes que tienen un punto de encuentro. Nadie podría decir que Mac DeMarco, Wild Nothing y DIIV suenan igual, pero estos tres actos, con popularidad en nuestro país, tienen una sensibilidad con las guitarras y los ritmos que los hacen convivir incluso en el mismo sello, Captured Tracks. Pero luego aparecen las diferencias, que tienen más relación con cómo se disponen en un escenario o cómo se disponen ante su propia música, algo que se reafirmó en una nueva visita de DIIV, enterando su tercera vez en Chile.

Antes, todo partió con un potente set de Adelaida. La banda de Valparaíso estuvo muy bien elegida para partir con la jornada, en especial por la energía desplegada, que redundó en una ovación del público al cierre de su show pasadas las 21:45 hrs., donde pasaron por canciones como “1999” y “Eco”, para cerrar con la explosiva “Cienfuegos”, en su mayoría tracks que pertenecen a “Paraíso”, el disco que editaron en 2017. Un sólido espectáculo de una de las bandas más potentes del rock chileno, cuyo repertorio está siendo rápidamente engrosado.

Tras 25 minutos de espera, y teniendo a la mitad de DIIV en los últimos minutos ajustando ellos mismos sus instrumentos, entró a escena la banda de Brooklyn, que de inmediato podía establecer su potencia. A diferencia de Wild Nothing o DeMarco, lo de DIIV es más potente en el proscenio, y ellos no caen en la autoindulgencia, pese a que las formas de Zachary Cole Smith pudieran hacer creer lo contrario. Toda la banda suena cohesionada y eso deriva en el peso escénico que proyectan. Mientras Zachary pareciera al comienzo un vocalista parco que no se interesa en que se le entienda poco, luego se denota que eso es parte de la estética mientras él está enfocado como láser en lo suyo, y también en la guitarra de Andrew Bailey, con quien se complementan perfectamente.

Además, esta energía enfocada y este sonido aplanador no caen en un saco roto, porque el público que llegó a Club Blondie (que, vale decir, cada vez suena mejor para bandas) estaba dispuesto a saltar y sentir este show como algo realmente relevante. Ya en “Human” y “Dopamine” la algarabía era tal, que gente de la audiencia hacía crowdsurfing y otros revoleaban la polera o lo que fuera en el aire, como si se estuviera alentando al equipo en el estadio, con una conexión envidiable.

Aunque se ha visto a DIIV varias veces en vivo, existe algo que hace que se vuelva a ellos. Y tal vez sea esa sensación de que, en medio de todos los esquemas que rodean lo que son y proyectan sus canciones, existe una banda que tiene mucho que entregar, enfrentándose al cliché de los conjuntos que suenan o se ven similar, y que en general tienden a restringir el caudal de energía. En temas como “Past Lives” quedaba en claro que no se trataba meramente de escuchar versiones como las oscuras rendiciones de los discos, sino que algo de mayor alcance explosivo, sin traicionar esas sensaciones.

No es que DIIV sea la banda más brillante del mundo. Tras entregar una canción nueva sin título, tocaron un minuto de algo ininteligible y esos son gestos contradictorios, pero al menos reposa algo de honestidad en ellos que los hace ser de lo mejor de su rebaño, algo que en el iluminado final con “Dust”, “Doused”, y luego el encore con “Wait” (en el cual Andrew salió con un sostén que una persona lanzó al escenario) quedó de manifiesto. Poco más de una hora y cuarto que explicitan a DIIV como parte de los actos en los que no se debe desconfiar, porque pese a seguir modelos que parecieran muy definidos, ellos aún son capaces de entregar algo que los separa de la indulgencia y la simplona sencillez, y es así como probablemente los neoyorquinos consigan el paso a la trascendencia.

Setlist

  1. (Druun Pt. II)
  2. Is The Is Are
  3. (Druun)
  4. Human
  5. Under The Sun
  6. Dopamine
  7. Sometime
  8. Oshin (Subsume)
  9. Incarnate Devil
  10. Bent (Roi’s Song)
  11. Past Lives
  12. Nueva canción
  13. Healthy Moon
  14. Loose Ends
  15. Dust
  16. Doused
  17. Wait

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