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Cory Henry: Música para hacerte feliz

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El virtuoso tecladista estadounidense, miembro de la laureada agrupación de jazz, Snarky Puppy, realizó su debut con su proyecto solista en nuestro país en el marco de otra fecha del ciclo Santiago Fusión, quizás, en una de sus ediciones más enérgicas y entrañables. Porque el norteamericano volvió a la capital para presentar “The Revival” (2016), registro en vivo en el cual hace un repaso por sus raíces musicales, desde el góspel, el jazz, el soul, hasta el blues y el funk, montando una fiesta de proporciones que culminó con todos los espectadores de pie, moviéndose al ritmo del power trio en las dependencias del Teatro Nescafé de las Artes. Como invitado especial de la jornada, Franz Mesko, saxofonista nacional y líder de diferentes proyectos ligados al jazz, fue el encargado de dar el vamos a la música como telonero.

El experimentado músico chileno ha venido levantando una prominente carrera discográfica desde el año 2011, además de colaborar con artistas como Cevladé o Ases Falsos, destacando en el último período con el lanzamiento de “Técnica Mixta” (2016), LP que cuenta con colaboraciones de diversos músicos y donde mezcla ritmos urbanos con los del jazz. Bajo esta consigna, el show comenzó de manera instrumental para luego invitar al escenario a nombres como Angelo Pierattini, Javier Barría, y a raperos como Charly Humos y Matiah Chinaski, siendo este último quien se robó la película en los últimos minutos de la presentación, dirigiendo las liricas en “Caminaré”. Si bien, la fusión de estilos en vivo es sumamente interesante, algo en la mezcla de audio no permitió escuchar en algunas ocasiones la banda como un todo; las voces se oían muy alto por sobre los instrumentos, y en ocasiones parecía que la música sólo era una base sobre la que se lanzaban versos y rimas, pero aun así la propuesta del chileno y su conjunto logró cautivar al público del recinto, sorprendiendo de gran manera con un espectáculo que no se ve muchas veces en este tipo de escenarios. Muy recomendable.

Pasadas las diez de la noche, Cory Henry arribó al proscenio para alistarse en su órgano e invitar a todo el mundo a escuchar su música, que esta noche nacía con la intención de hacerlos felices. Sorteando unos pequeños problemas de sonido, el hombre nacido en Brooklyn se puso manos a las obras para entregarnos casi dos horas de puro goce musical. Comenzando con dos composiciones ejecutadas completamente en el órgano, que sirvieron para que el tecladista soltará los dedos y diera los primeros atisbos de que la noche iba a ser sónicamente mágica, Henry invitó a que se uniera al show al baterista Taron Lockett, con quien comenzó un dialogo que partió calmo y desembocó en una intensa batahola de tarros y teclas. Con el público en el bolsillo, celebrando cada uno de sus movimientos, el concierto siguió adelante mostrando la faceta de cantante del maestro de ceremonias en el tremendo blues llamado “Drown In My Own Tears”, encantando por completo al teatro de la calle Manuel Montt.

Más tarde se uniría al conjunto el bajista Sharay Reed, quien terminó por consagrar la formación sobre el escenario. Luego de realizar un entretenido jamming, la formación tomó el último impulso para rematar un recital cuya intensidad siempre se mantuvo en crescendo. Durante las complejas composiciones, a ratos se asomaba música de referentes como Stevie Wonder, Prince o Bill Withers, en un medley que tomó mayor protagonismo hacia el final de la presentación, encontrando su peak con la interpretación de “NaaNaaNaa”, canción cuya simple letra tiene el objetivo de alegrar a cualquier persona que lo necesite, o por lo menos así lo garantizó el estadounidense. Después de un largo dialogo con el público, donde aprovechó de agradecer el apoyo y declarar que desea volver al país junto a The Funk Apostles, otro de sus proyectos más renombrados, la salida falsa se realizó bajo el coro colectivo de los asistentes.

La gran fiesta concluyó con el cover de Parliament, “Give Up The Funk (Tear The Roof Off The Sucker)”, poniendo a cantar y a bailar a todos los asistentes en un cierre donde se dejaron de lado las demostraciones de virtuosismo, y simplemente nos dejamos llevar por el ritmo y onda del funk. Los tres músicos abandonaron el escenario entre aplausos y vítores, para volver un par de minutos después a retirar sus instrumentos, ocasión que fue aprovechada por parte de los fanáticos para tomarse unas fotografías con la banda y compartir palabras con sus ídolos. Definitivamente, todos salimos felices de un concierto donde el concepto de “fusión” fue la gran tónica de la velada, desde la notable performance de Franz Mesko hasta la entrañable presentación de Cory Henry. Tal como dijo el norteamericano en una de sus intervenciones, en un mundo tan loco como este, es bueno creer en el amor, la paz y la alegría. Anoche, gracias a la música, tuvimos un poco de eso.

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Pedro Mora

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P.O.D. + Alien Ant Farm: Poderosa nostalgia

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P.O.D. y Alien Ant Farm en Chile 2017

El nombre del evento dejaba bastante claras las intenciones de este show doble. “Back To School” reunió en Club Blondie a dos bandas norteamericanas que vivieron su época de gloria a principios de este milenio, agrupaciones que, a pesar de seguir lanzando material nuevo hasta nuestros días, son sinónimo de un sonido que pertenece al pasado, a los recuerdos de una generación que ya se acerca –o derechamente ya se encuentra– en la treintena de sus vidas. Porque, a diferencia de grandes del estilo tales como Linkin Park, System Of A Down, Korn o Deftones, P.O.D. y Alien Ant Farm siempre fueron nombres de segunda fila, logrando altos puestos en los rankings con sus sencillos más populares, pero sin poder consolidarse o trascender en el tiempo para salir del lote y transformarse en números que pudieran valerse por sí mismos sin tener que relacionarlos a un género y a una época en particular, en este caso el nü metal, estilo que hace rato dejó de ser el sonido predominante en el rock mundial.

Teniendo en cuenta lo anterior, esta velada se transformó en un verdadero viaje al pasado, lleno de energía y pasajes entrañables, pero, sobre todo, nostalgia por los tiempos que ya no están. Si fueron mejores o no que el presente, eso ya es tema de cada persona que se hizo presente en el concierto de anoche, pero lo cierto es que todos los que estuvimos saltando entre la multitud que se congregó en la Blondie regresamos al colegio.

El cuarteto de California, Alien Ant Farm, abrió los fuegos con un espectáculo impecable, cuyas mayores virtudes fueron un sonido sólido y un set breve que reunió las canciones más conocidas de su repertorio, dando pie a una presentación que mantuvo la vara alta en todo momento y cumpliendo con aquellos que compraron su entrada para ver exclusivamente a los estadounidenses. “Courage”, “Forgive & Forget” y “Movies” formaron la triada inicial en el setlist, provocando los primeros saltos y cánticos desde la pista de baile.

Dryden Mitchell, frontman de la agrupación, animaba al respetable en un español bastante básico, pero haciéndose entender lo suficiente como para que su esfuerzo fuera valorado por la fanaticada, que lo secundó en cada una de sus intervenciones, donde hubo más alusiones al pasado, rememorando los años en que MTV transmitía videos musicales y su participación en la banda sonora de la serie de videojuegos “Tony Hawk Pro Skater”. El resto de sus compañeros estuvieron precisos en su performance y temas como “These Days”, “Tia Lupe” o la agresiva “Wish” –provocando el primer gran mosh pit en la Blondie– lucieron poderosas versiones en vivo.

Otro gran momento de la actuación de Alien Ant Farm fue la interpretación de “Attitude”, canción que Mitchell dedicó a su madre y que, en su sección final, incluyó la melodía en guitarra de “In The End” de Linkin Park, en lo que fue un pequeño pero noble gesto en memoria del fallecido vocalista Chester Bennington. Para cerrar su actuación, “Smooth Criminal”, el cover de Michael Jackson que hizo famosa a la banda alrededor del mundo, puso a bailar y cantar a todo el lugar en los últimos minutos de los norteamericanos en Chile, finiquitando un espectáculo preciso, que dejó contentos a todos los asistentes, quienes quedaron con los ánimos a tope para recibir al segundo plato fuerte de la noche.

En su retorno a la capital, P.O.D. trajo un repertorio lleno de éxitos, elaborado con pinzas para satisfacer a sus fanáticos más veteranos. Abriendo su presentación con dos clásicos de antaño como “The Messenjah” y “Rock The Party (Off The Hook)”, el cuarteto de San Diego dejó en claro que iban a tirar toda la carne a la parrilla en su hora y algo más de show. Incluso si el sonido no los acompañó durante los primeros minutos de recital, con una guitarra a la que le costó agarrar presencia dentro de la mezcla, el público se plegó a la banda e hizo de cada corte una instancia para combatir sin piedad al centro de la pista. Siendo “Satellite” (2001) su disco más exitoso, P.O.D. puso énfasis en su cuarto larga duración y complementó el resto de la función con las canciones más destacadas de su discografía, donde pudimos escuchar algo de reggae, como ocurrió en “Ridiculous”, o pasar drásticamente al punk-hardcore durante el caos que armó “Revolucion”, una de las dos canciones más recientes en el catálogo del grupo que fueron presentadas anoche.

La fiesta se mantuvo en alto con hits como “Boom”, “Youth Of The Nation” –que contó con la colaboración de Dryden Mitchell en los coros– o la violenta “Southtown”, esta última siendo el pasaje más álgido de la jornada, con una pista atestada de cuerpos danzando y empujándose de un lado para otro. La postal era aún más asombrosa al notar que entre los contendores no había ninguna cara adolescente, sino que abundaban rostros de jóvenes-adultos, algunos conservando las pintas de quinceañeros, pero cuyas miradas denotaban el peso y el estrés de la “vida real”, lanzando puñetazos y cabeceando como si no existiera un mañana. Era real, estábamos de vuelta en el patio del colegio. “Alive” coronó el tramo final de la presentación, con una Blondie cantando a coro y un bis que remató la velada con “Satellite”, despidiendo definitivamente a Sonny Sandoval y compañía, bajando el telón del evento.

Finalizada la intensa jornada, camino a casa la sensación de estar regresando del colegio era inevitable. P.O.D y Alien Ant Farm forman parte de la banda sonora de las vidas de millones de personas alrededor del mundo. Independiente de que sus carreras no hayan alcanzado los estándares de referentes mayores del estilo, su legado está inmortalizado en los recuerdos de cada uno de los que anoche entonamos desde las entrañas clásicos como “Alive” o “Wish”. Este “Back To School” cumplió a rajatabla con sus intenciones y nos llevó a regocijarnos en la nostalgia, una nostalgia que no se siente kitsch o decadente, sino que, al contrario: más viva y poderosa que nunca.

Setlist Alien Ant Farm

  1. Courage
  2. Forgive & Forget
  3. Movies
  4. These Days
  5. Tia Lupe
  6. Attitude
  7. Glow
  8. Wish
  9. Sticks And Stones
  10. Smooth Criminal (original de Michael Jackson)

Setlist P.O.D.

  1. The Messenjah
  2. Rock The Party (Off The Hook)
  3. Ridiculous
  4. Boom
  5. Murdered Love
  6. Soundboy Killa
  7. Set It Off
  8. Kaliforn-Eye-A
  9. Youth Of The Nation
  10. Lost In Forever
  11. Will You
  12. Strength Of My Life
  13. Beautiful
  14. Revolucion
  15. Southtown
  16. Alive
  17. On Fire
  18. This Goes Out To You
  19. Satellite

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