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Core Live Party 2008

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¿Club Cadilac?, ¿eso dónde queda?…
En Blanco Encalada, a una cuadra del Club Hípico.

¡Ahhh!, y ¿este concierto no iba realizarse en el Teatro Caupolicán?
En un principio, pero por la baja venta de entradas se tuvo que trasladar a última hora.

Muchos de las casi mil personas que asistieron el domingo a ver a Reel Big Fish junto a Goldfinger, se preguntaron lo mismo. Eventos que cambian de locación, de teloneros, e inclusive de día. Es una situación que se está volviendo usual en estos días.

La apertura: Drakos+SIA
Drakos, los prominentes ganadores de la primera versión mediática del Garage Music, acreedores de grandes canciones como “San Juan”, “La vengadora”, entraban improvisadamente como reemplazantes de los trasandinos Shaila. Producidos por Cristóbal González, vocalista de Santo Barrio. Y que dentro de sus filas, figura su baterista Cristopher Schonffeldt, quien fuera el flamante ganador del concurso para bateristas organizado por Fancy music, Extreme Hitters 2007. En este contexto se erguía como teloneros de esta gran fiesta hardcore/ska. Con un escueto setlist se hicieron con la ovación del público. “San Juan”, en la apertura, hizo subir la temperatura. Luego de la tercera canción, “Cantina”, la entrega era máxima, y la respuesta de los presentes era evidente. Un verdadero acierto de la productora, en confiar en ellos. Luego de los problemas surgidos con Shaila, Hyntu y los nacionales Eskaso Aporte.

Al finalizar el escueto y recortado repertorio de la banda Drakos (cinco canciones), hacía su aparición SIA, el cuarteto de Buin de buen oficio. Que si bien, no era la banda indicada para un show de esta envergadura, se desenvolvieron correctamente, y salieron airosos tras media hora de show. Eso sí, la mala calidad del sonido, a causa de una inexistente prueba de sonido para Drakos, y SIA, fue el peor enemigo de estas dos notables bandas chilenas.

En todo caso, los primeros, con su ska latino, lograron prender más, y dejaron el camino pavimentado a los segundos. El público saltaba ya más desanimado, para este segundo show de apertura. Y en lo personal, (espero que ningún asiduo fanático de los de Buin, ni los mismos músicos, se sienta ofendido). Pero SIA, se notó más afectado por la mala ecualización de sus instrumentos. El mismo baterista se notó levemente confundido en un momento. Pero tales problemas no fueron suficientes para opacar el buen desarrollo de su presentación.

Temas cargados a lo “clásico”, como “discurso”, “Mi libertad” y el himno “10 minutos”, entre otras, ayudaron a mantener la temperatura en alto, a la espera de los actos principales. Mal para SIA, pero hacia el final no faltaron algunas incipientes pifias de los más ansiosos fanáticos que lo único que querían ver en ese momento, era a Reel Big Fish y Goldfinger en escena. En conclusión, lo que aconteció de la participación de SIA para este evento, fue similar a lo de Sin Perdón para la apertura del show de Millencolin semanas atrás.

Reel Big Fish: Una fiesta ska
Con la melodía resonante del “¡Olé Olé Olé, Chiiiile, Chile!”, que salía de los tres bronces de los de Huntington Beach, California, entraron en conjunto Reel Big Fish a escena. Una entrada triunfal, ovacionada y más que poco convencional, para los shows que hemos recibido en estos días, pero nada de raro para estos cómicos del ska.

Dan Regan, en el trombón, vestido de terno gris, con una incipiente barba, a su lado John Christianson parecía disfrazado de aviador de principios de siglo. En el centro Aaron Barret, con su peculiar camisa floreada y ese “jopo” tan característico del estilo. Junto a ellos, el barbón trompetista y guitarrista Scott Klopfenstein. De gafas gruesas, el baterista Ryland Steen. Y un tímido Derek Gibbs al fondo del escenario en el bajo, quién reemplazó a Matt Wong, tras su salida, el año pasado.

Con esta insigne formación, estos divertidos personajes se apropiaron rápidamente del local, y del cariño de la gente. “Trendy”, el clásico de su disco “Turn the radio off” (1996), comenzó la fiesta. Luego continuaron con “I want your girlfriend to be my girlfriend”, mientras los integrantes, sobre todo John y Dan, payaseaban en el escenario.

Entre tanta diversión y entusiasmo, y una entrega total de parte de Barret y compañía, el público estaba inmerso en un mosh a ratos muy enérgico. “Everything sucks”, hizo bailar y saltar al público una vez más. Mientras tanto sonaban “Ban the tube top”, “Somebody hates Me”, “All I want is more”, y una magistral “Kiss me deadly”. Hasta que “She has a girlfriend now” hizo vibrar al respetable, sumada la breve aparición de John Feldman en las voces. Toda una sorpresa. “Another fu song”, puso nuevamente risas por las tonteras de los mismos de antes. “Good thing” y “Your guts” entraron pegadas, como usualmente lo han venido haciendo.

En la última patita del show, se dieron la libertad, incluso de realizar una parodia del clásico noventero de Metallica, “Enter sandman” (A song from the bottom of my heart), en donde Dan Regan cantó entre risas, “como perro, casi ladrando”. “The setup”, “The new version of you” y “Don’t start a band” marcaron el comienzo del fin de la presentación.

“Join the club” fue otra estocada más del “Turn the radio off”, “Where have you been”, del clásico álbum “Cheer up” le siguió. Entonces fue el turno de “Beer”, una cómica parodia al conflicto entre el amor y el alcohol. Para terminar lanzaron dos estocadas necesarias y muy esperadas. “Sell out”, que para los fanáticos de los videojuegos, la podían escuchar al inicio del FIFA 2000. Y el mediático cover de A-ha, “Take on me”, que fuera grabado para la jocosa película “BASEketball”.

El show de los de Orange County, se dividió en una gran cuota de histrionismo y genuinidad, sumado a un calculado repertorio de bromas. Por ejemplo, cuando subieron en dos ocasiones, acosadores que sacaron fotos (Ban the tube top), y asediaron a los músicos (a Aaron Barret en She has a girlfriend now). El setlist fue muy cargado a “Turn the radio off”, su mítica placa de 1996. La vara en ese momento quedaba alta para Goldfinger, muchos se preguntaban y comentaban su satisfacción por el concierto e ingenuamente se escuchaba en el ambiente, que Goldfinger sería tan solo un aderezo. Craso error.

Goldfinger: Una aplanadora
Reel Big Fish sin duda le dejó la vara muy alta a Goldfinger. Lo de Barret y compañía fue redondo. Pero nadie se esperaba la intrépida astucia de John Feldman, actuara con tal rapidez. En manos de John Feldman (voz y guitarra), Kelly LeMieux (bajo), Darrin Pfeiffer (batería) , Charlie Paulson (guitarra), el Club Cadilac se vino abajo. Aun cuando la guitarra resonaba estridente, carente de sonidos medios/bajos. Lo de este cuarteto de Los Ángeles fue avasallador.

Una breve introducción de fondo, y “Spokesman”, el hit del magnífico “Open your eyes”(2002), abrieron el show. El público prendió en un segundo. “Counting the days” abofeteó a los presentes sin pausa alguna, más que lo estáticos que quedaron Feldman y sus secuaces antes de terminar la canción. La misma intensidad prosiguió con una repasada a la época ska, con “Chris Cayton”, y una espectacular “Open your eyes”. Entonces llegó, “Get up”, la única representante de su última producción “Hello destiny” (2008). El show de Goldfinger fue para cansarse, lanzaron las primeras cinco canciones, sin mayor descanso. La entrega hasta ese momento, era total. Feldman saltaba como un veinteañero, a pesar de tener más del doble de esa edad.

Luego de aquella, los clásicos siguieron y “San Simeon”, “Here in your bedroom” y “Mable” casi derrumban el local. Sobre todo porque en esta última, Feldman junto a sus compañeros de banda, invitaron a varios individuos del público a subirse. Y no faltaron los oportunistas que lograron colarse. Para entonces toda la producción se notaba evidentemente nerviosa, y empezaron desesperadamente a controlar el tránsito al escenario. Luego comenzaron a bajar a los que en una suerte de colados, salieron premiados al figurar; algo así como a turistas japoneses, que saca foto a cuanta cosa se le cruza; junto a Goldfinger en el escenario, por largos minutos.

“My girlfriend shower sucks” y “Miles away” salieron de entre las telarañas y el polvo del tiempo, para rememorar las viejas glorias de la banda, en sus inicios. El momento de la noche, no sabría si catalogar como el mejor, el más freak, o el más entretenido. Fue cuando Dangerous Darrin se hizo del micrófono en medio de “Miles away”, y el circo comenzó. Primero, entre las típicas adulaciones de libreto, hacia el público chileno, este personaje se ganaba la simpatía de la gente por medio de bromas. En donde junto a Feldman fueron partícipes del primer acto. El maceteado baterista, reaccionó de manera un tanto grosera, frente al comentario de Feldman, “Little penis”. Tanto así que Pfeiffer terminó por bajarse los pantalones, pero (gracias a Dios) no mostró nada.

Eso no fue todo. Luego este gordito volvió a hacer de las suyas, al inmiscuirse entre el público y vivir en carne propia una “death wall” en versión chilena. Luego para finiquitar su repertorio de peripecias. Pidió una zapatilla al público, pero mientras hablaba, una zapatilla voló a sus manos, y no alcanzó siquiera a terminar la frase. Acto seguido la olió para finalmente rellenarla de cerveza que enseguida compartieron Paulson y Pfeiffer.

Para los menos conocedores, la interpretación de “Superman” fue su momento, su salvación. El clásico inserto en el soundtrack del juego de PS1, “Tony Hawk Pro Skater”, hizo vibrar el Club Cadilac, hacia el final del show. “Fuck Ted Nugent”, la breve y retorcida canción, fue inspiración suficiente para que Feldman incitara un mosh circular monstruoso (guardando las proporciones del lugar). Y sirvió de preludio para un excelente cover de Operation Ivy, con “Knowledge”. Al igual que el cierre de sus antecesores, Reel Big Fish, los de Goldfinger lo hicieron con su cover infaltable: “99 Red ballons”.

Por Juan Enrique Chomon
Fotos por Juan Roberto Aguiló

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20 Comentarios

20 Comments

  1. Felipe Ramírez Amigo

    06-Nov-2008 en 2:26 am

    [HN] Core Live Party 2008 http://tinyurl.com/5aysxn

  2. Vale

    06-Nov-2008 en 2:33 am

    Estuvo buenísimo!!

    Muy buen review, he visto varios y escribes muy bien, concuerdo harto con tu opinión, bye.

  3. Josué

    06-Nov-2008 en 1:19 pm

    El show estuvo increiblee
    concuerdo con la critica
    RBF dejó la vara alta
    pero Goldfinger entró con todo
    simplemente notable
    conforme del espectaculo
    uno de los mejores recitales que he ido
    por no decir el mejor

    destacar tambien a los teloneros
    que lo hicieron bn

    buena crítica

    se viene NFG el domingo

  4. ricardo

    06-Nov-2008 en 1:32 pm

    wn redundas mucho en el setlist completo.
    te voy a acusar con quiroga
    xD

  5. aaron barret

    06-Nov-2008 en 1:45 pm

    A mi no me pareció redundante, sino detallado… me gustó…
    Se agradece, de parte de los que no fuimos al concierto

    saludos

  6. aaron barret

    06-Nov-2008 en 1:46 pm

    q ganas de haber estado aahí

  7. rene

    06-Nov-2008 en 4:35 pm

    Excelente comentario… y MUCHAS GRACIAS POR EL SETLIST DE RBF, te pasaste lo andaba buscando!..

    Saludos.

  8. Felipe

    06-Nov-2008 en 6:18 pm

    Buen buen review Juan, qué lata no haber podido ir! Por lo menos me hice una idea de cómo fue. Saludos.

  9. ardeconstanza

    06-Nov-2008 en 11:15 pm

    fue cuatico
    solo me falto comerme una mina

  10. Karla

    07-Nov-2008 en 1:09 pm

    Estuvo excelente!!
    RBF definitivamente INCREÍBLE

    Se podrían subir unas fotitos!!!! por faaa

  11. camilo

    07-Nov-2008 en 1:09 pm

    Buena el show, las bandas principales y el local -estaba bastante piola para el show- (Club Cadilac), lo único malo las weas de cerveza que vendian y los teloneros de mierda, SIA denuevo??? !!! pfff grupos qliaos mierda solo porque son amiguis de las productoras van a tocar pero no prenden a nadie.

    y si lee alguién de la producción : para la otra cuando cambién la wea de locación avisen por ticketmaster o alguna wea formal aweonaos.

    ¿Core Live Party ó COREL..? Mi ticket dice “Corel..”

  12. aaron barret

    07-Nov-2008 en 1:12 pm

    si juntas el “core” con “live” y lo cortas luego de la L… te da “COREL” … VOILA!!
    magia, cierto?

  13. aaron barret

    07-Nov-2008 en 1:12 pm

    viste lo q decía el afiche?

  14. Isa

    07-Nov-2008 en 6:31 pm

    muy buen comentario. Me habría encantado estaar ahi, hubiera sido un sueño.

  15. Romina

    08-Nov-2008 en 10:36 pm

    O estoy muy cagá de la cabeza… o se te pasó “I’m her man”… estoy casi segura que RBF la tocó :S. De todas formas, muy buen comentario., aunque a modo personas Goldfinger me dejó bastante decepcionada.

    Saludos!

  16. SERCASO

    08-Nov-2008 en 11:32 pm

    El mejor show que he ido por lejos!!!
    y he ido a varios !!!

  17. juane

    09-Nov-2008 en 12:27 am

    i’m her man, debe haber sido la tercera canción q nunca me acordé:(

  18. Moraguazul

    14-Nov-2008 en 2:39 pm

    Estuvo Increíble. Fui por Reel Big Fish (que estuvo buenísimo), pero me impresionó Goldfinger…Entrega total, eso siempre se agradece

  19. Willy

    16-Mar-2009 en 10:01 pm

    Definitivamente un show espectacular, soy fans de las dos bandas (más aún de RBF) y cuando leí que venían las dos juntas no lo podía creer… quedé muerto después del show fue la patá!!!

    Ahora a esperar a Roger y Chris con lo mejor de LTJ !!!!

  20. el gran pez

    09-May-2010 en 4:09 pm

    No he vuelto a ver un show así… estuvo increíble!…
    está muy acertado el comentario, me acordé de varias cosas q a esta altura había olvidado, gran aporte HN!!!!

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En Vivo

Metronomy: El disco de tu corazón

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en

Metronomy

Sigue siendo extraño ir a conciertos y disponerse a pasarlo bien cuando el país despertó y, como pasa en “The Matrix”, al abrir los ojos no era un mundo idílico el que supuestamente había y pintaban, sino que todo se ve sucio, injusto y sobre una lupa. Por ello la música sirve como escape en medio de tensiones y para no perder la perspectiva sobre el propio ser. En medio de causas comunes, donde los cuerpos se vuelven uno y la individualidad se ve como un lujo, es bueno recordar el propio corazón, aquello que lo mueve, lo que lo emociona y hace feliz. Ese tipo de reacciones genuinas son las que aparecieron copiosamente en el retorno de Metronomy a nuestro país, con su cuarto show a la fecha, en la explanada del Centro Cultural Matucana 100.

La gente fue llegando poco a poco hasta repletar la explanada, cuando ya se escondía el sol, poniéndose cada vez más impaciente mientras se acercaban las 21:15 hrs., supuesto horario de inicio del show. A las 21:26 comenzó a sonar “Wedding” como intro del concierto, y como a la distancia se veía el edificio donde están los camarines, se notaba –como si fuera un programa televisivo– el momento exacto en que la banda se movía para llegar al escenario de riguroso vestuario blanco, en medio de los vítores. Comenzaron con “Lately”, canción en medio de la cual se escuchaban los primeros gritos de “el que no salta es paco”, parte de la “nueva normalidad” en los conciertos, algo de lo que deberemos hablar más tarde.

La potencia de las canciones de Metronomy no daba respiro. “Lately” y su pulso más psicodélico (sello de su último trabajo de estudio, “Metronomy Forever”) hasta el hit “The Bay”, convirtieron a Matucana 100 en un lugar de karaoke, irrumpiendo de inmediato la faceta más banda de rock de Metronomy con “Wedding Bells” y ese final falso que culminaba en una explosión con el solo de un Joseph Mount que parece más cómodo y sobrecogido que nunca con el rol que tiene en vivo. Mount es un tipo notoriamente tímido en el escenario, pese a ser el líder de un proyecto que mueve mucha gente, pero tal vez eso viene desde una comprensión fundamental. Y es que lo que se convierte en el disco o la canción que llega directo al corazón de la gente es una composición, más allá de sus exponentes.

Aunque Metronomy tiene una formación reconocible, de buenos músicos y carismas al servicio del show, lo más abrumador es la potencia de las composiciones, como pocas veces pasa en un espectáculo. La fuerza de “Corinne” no va ni en la potencia que le puso Anna Prior a cada beat en la batería o a los adornos precisos de los teclados del contagioso bailar y sonreír de Oscar Cash, sino que en la armonía tan fluida como impalpable que tienen los diferentes ritmos que mueven a la canción. En “Everything Goes My Way”, además del inmenso amor del público chileno a Prior o de la guitarra acústica siendo un dulce néctar para los oídos, la dinámica típica de los grupos a capella sesenteros en el coro son lo que hace la canción, y eso terminaba siendo hecho por el público, muy participativo, a diferencia de la última visita de la banda en un Lollapalooza 2018 donde resultaron injustamente ignorados.

Reservoir” fue una explosión de energía, en tanto que “Walking In The Dark” mostraba la vibra más chill digna de Madchester y la onda rave, para luego continuar precisamente con el baile con dos piezas instrumentales: “Boy Racers” y “Lying Low”. En este caso, vale precisar que Michael Lovett y Oscar Cash se complementan de forma perfecta cuando ambos están manejando los teclados, en una mini orquesta de sintetizadores muy a la usanza de Orchestral Manoeuvres In The Dark, pero con una vibra más ligera. En “Boy Racers”, además, Olugbenga Adelekan por fin sonó más con su bajo que, pese a tener un protagonismo clave en canciones como “The Bay”, no quedaba tan adelante en la mezcla de sonido, como sí pasó en esa canción. Todo esto servía como aperitivo perfecto para “Old Skool”, otra de esas composiciones hechas para conseguir la participación del público y hacer aún más grande la experiencia. Es impecable la capacidad de Mount de crear estas obras que, desde una producción usualmente muy minimalista y con el cuidado necesario de dejar respirar las capas sonoras, terminan con una capacidad de generar enlaces de valencia tan numerosos con la audiencia, tanto, que la participación hace del momento algo más cercano y también mucho más inolvidable.

Luego, la vibra de banda de rock & roll volvió a escena con “Insecurity”, una canción que en manos de cualquier otra banda hubiera quedado plana, pero que para Metronomy es perfecta porque refleja sus propias sensaciones de extrañeza y de desacomodo con aquello que pareciera tan natural. Parte también de la catarsis en medio de este show fue la capacidad de evitar que la normalidad parezca tan normal, y eso a Metronomy le queda muy bien. Tal vez, por ello en vez de tocar “On Dancefloors”, como decía el setlist, la banda se vio descolocada con los gritos de “el que no salta es paco” y “el pueblo unido jamás será vencido” con los que ellos intentaron continuar una parte instrumental de “Insecurity”. En vez de hacer como cualquier otra banda y seguir como si nada, la cara de Joseph indicaba que no sabía cómo reaccionar, más allá de una sonrisa nerviosa que cambió para tener un poco más de seguridad con “I’m Aquarius” y calmar un poco los decibeles, sumergiendo a la audiencia en un track tan especial como acuático, de esos que son inmersivos, justo para después despachar “The End Of You Too” pegada a “Salted Caramel Ice Cream” en un tono más bajo de lo que es la versión de estudio, algo que quizás sacó un poco a la gente del acto de disfrutar sin freno.

“El disco de tu corazón”, concepto acuñado por Miranda! –otra banda llena de canciones que, más allá de su estilo, se pegan de forma irremediable a los oídos–, no dejaba de rotar y de ser escuchado. Una canción tan querida como “The Look”, con un épico final de sintetizadores trenzados en un baile sideral, volvía a convertir a la explanada de M100 en un lugar caluroso, movido y repleto de baile, en tanto que “Love Letters” y su pulso casi como el latido de un corazón, sin parar, sin soplos o pausas, aumentó aún más las fuerzas que terminaron de explotar con un poco más de calma en “Sex Emoji”. El encore no demoró mucho, con “Upset My Girlfriend” que, en un tono casi autobiográfico, recuerda los inicios en la música de Joseph, quien por sentir la música muchas veces se dejaba llevar demasiado. Y quizás ahí está el mayor triunfo de su historia, el aprender a tener control, pero también a permitir que las cosas tengan crecimiento orgánico.

Como un corazón latiendo, el beat final tenía que ser uno de compases irregulares y de final abrupto, como ocurre con la rara “Radio Ladio”, final preciso para un show donde las canciones brillaron más que cualquier otra cosa. Al final del día eso es lo importante, porque, así como en tantos recuentos de fin de año, son esos tracks los que se quedan en el alma, esperando su momento para explotar en situaciones de felicidad que pueden acallar, aunque sea por una hora y media, la sordera del fascismo devenido en enemigo y la desesperanza convertida en voz cantante y rebelde de una revolución con todo en contra, pero con la fuerza de la unión como estandarte. Y qué buen soundtrack hubo para este pequeño escape.

Setlist

  1. Wedding
  2. Lately
  3. The Bay
  4. Wedding Bells
  5. Corinne
  6. Whitsand Bay
  7. Everything Goes My Way
  8. Heartbreaker
  9. Reservoir
  10. Walking In The Dark
  11. Boy Racers
  12. Lying Low
  13. Old Skool
  14. Insecurity
  15. I’m Aquarius
  16. The End Of You Too
  17. Salted Caramel Ice Cream
  18. The Look
  19. Love Letters
  20. Sex Emoji
  21. Upset My Girlfriend
  22. Radio Ladio

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