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Cómo Asesinar A Felipes: Operación en tres pasos

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En tiempos de streaming y de la fugacidad máxima en la atención a la escucha de la música, no apostar por los singles es una derrota segura en los papeles para muchos, pero cuando se conocen las capacidades, esto no importa. Estamos en un año bisagra, de final de década, y luego de ver el lanzamiento de “Naturaleza Muerta”, el séptimo capítulo discográfico de Cómo Asesinar A Felipes, se puede observar cómo es que, en el balance, CAF es probablemente la mejor banda chilena de la década. La capacidad de evolucionar, de sobreponerse a la adversidad, de seguir adelante, aunque la música no tenga vocación de masividad porque el arte no se corrompe para llegar a más gente. Tienen una de las trayectorias más potentes en la música chilena como un todo, más allá de cuánta gente llevan a los conciertos o de cuánto se hable de ellos. Lo indefinible de su propuesta es una bendición y una maldición a la vez, pero nada de eso afecta a cómo su discografía y arrojo en vivo se hace más y más fuerte.

Sala Metrónomo recibió a cientos de personas que esperaban a CAF mientras colgaban las palabras “Cómo Asesinar A Felipes”, dándole un marco gigante a todo, mientras un espacio similar a una mesa de sonido estaba cubierto en el medio de la cancha. A las 22:40 hrs. la acción inició con bailarines casi a oscuras, mientras bases (que perfectamente podrían ser demos de CAF) sonaban para marcar los espacios de iluminación, manejada como un misterio, mientras la operación se ponía en marcha, en tres actos claros y llenos de significancia para comprender todos los momentos en los que la banda está a la vez.

Minutos después, DJ Spacio, SebaBala, Metraca y Cristián Gallardo iban a ese espacio cubierto que escondía la propuesta “CAF Entre Máquinas”, que, con sintetizadores, tornamesa y un controlador MIDI, podía armar el sonido CAF mientras Koala Contreras comenzaba con las líricas de “Formo Parte De Un Engaño”. Aunque CAF tiene una raíz orgánica, con su sonido teniendo como piedra angular la desafiante base rítmica que ponen Felipe Salas y Sebastián Muñoz, las máquinas le sientan bien al conjunto y extiende la profundidad sonora en tracks que en su mayoría vienen de los primeros discos, como “Ya Llegó” o “Alerta Roja”. Koala Contreras rapea a la distancia, mientras la gente se concentra –a lo Boiler Room– en lo que hace el cuarteto en el medio de todo, con todo el mundo disfrutando en este primer acto que incluso tuvo la dificultad de ciertos contratiempos en el Macbook usado por DJ Spacio, pero que no representó una amenaza inmovilizadora para el conjunto. Koala Contreras apareció en momentos esporádicos para acercarse piola a sus compañeros, mientras sonreía al ver la escena, al convertirse en narrador omnisciente y observar al público maravillado.

Tras el cierre de este acto, bailarines estuvieron entre la gente, siendo una transición precisa para lo que sería la aparición en el escenario de CAF, que, luego de la intro de “Naturaleza Muerta”, “La Verdad Fundamental”, tocarían “Días Oscuros” acompañados al igual que en el disco por Camila Moreno y Raimundo Santander. Esta canción tiene la misma sensación que en el álbum, donde primero su dinámica desconcierta, pero luego es el fraseo de Camila el que hace que todo aterrice, entre trazos de trip hop y jazz, mientras la flauta de Cristián y la guitarra de Raimundo operan como mecanismos de ternura en medio de atmósferas cargadas, y así es cómo se desarrolla el disco completo en este segundo acto. Adaptarse, cambiar o desaparecer. Lo dice claramente el intermedio del mismo nombre que suena antes de “Disparan (Fill The Skies)”, donde una voz grabada de Chino Moreno golpea duro, mientras Koala Contreras mira al lado como si el fantasma del vocalista de Deftones estuviera ahí, sonando como si la física no existiera y la teletransportación fuera posible.

Luego de “Los Misterios De La Naturaleza”, un cello y un violín se introducen mediante el talento de dos músicos mujeres que suman épica a “Busca La Paz”, mientras que, luego de “Nada Existe Aisladamente”, el grupo Avalancha y David Añiñir, poeta mapurbe, se hacen presentes en el cierre del segundo capítulo de esta noche con “Ha Vuelto A Pasar”. La intensidad de esta canción se acrecienta con los versos urgentes del poeta, con su entrega nerviosa, enfática y compleja, buscando los recovecos del ritmo para no conflictuar a la canción, y así enriquecerla. Luego toma la trutruka para formar parte del sonido, porque sí, nada existe aisladamente y el mensaje de Añiñir es uno en el que la conexión entre la gente es fundamental, algo que CAF aplicó con maestría en una noche de lanzamiento llena de generosidad.

Parecía que luego de esto el show se acabaría o contaría con un encore simple, pero con la sucesión de las canciones se vería que este era un tercer acto donde la banda quería dar una pincelada a través de su catálogo, desde “Pájaros En Contra” en adelante. This is not about an álbum. Y es cierto, se trata de una carrera, coronada por un disco que referencia a la naturaleza humana, a la naturaleza muerta, y también a la naturaleza de las máquinas disponibles. “Ya Perdimos La Paciencia” dice que “tenemos un propósito en común: aprender a crecer”, y esta canción es premonitoria de lo que sería CAF. Eso se nota con la composición inmediatamente consecutiva, “Exterior (Parte I)”, de “Elipse” (2017), disco sin canciones, sino que con movimientos y partes, desde la obsesión con el número 3 que quizás un show en tres actos sigue recogiendo, con maestría, por “la necesidad de compartir un mensaje” que todavía tiene mucho por resonar.

Síguela” y “III” prendiendo la mecha cerrarían un show implacable en sus ambiciones y sus posibilidades, valorando cada remoto rincón de esa exploración que, como pocos, logra Cómo Asesinar A Felipes. “Nada Más, Nada Menos” sería el verdadero encore para cerrar con broche de oro, como se merece esta trayectoria como pocas. “Lengua de doble filo en contra rebota, te habla el corazón y te quema la boca”, dice otra gran composición de CAF, y es que es difícil mantener este nivel y hacer lucir como si fuera fácil.

Podría parecer que los parabienes hacia Cómo Asesinar A Felipes son repetidos y casi por añadidura, pero lo cierto es que, como pocos, el quinteto consigue mantenerse en alza, en una operación compleja aunque exitosa en cada paso que dan, y tras la hora y cuarenta y cinco minutos de experiencia en Sala Metrónomo, lo cierto es que, si ellos son como tú, el peor ejemplo, entonces que así sea, tal como dice la banda chilena de la década.

Setlist 

  1. Formo Parte De Un Engaño
  2. Ya Llegó
  3. Caen
  4. Alerta Roja
  5. Influencia
  6. La Verdad Fundamental
  7. Días Oscuros
  8. Adaptarse, Cambiar O Desaparecer
  9. Disparan (Fill The Skies)
  10. Los Misterios De La Naturaleza
  11. Busca La Paz
  12. Nada Existe Aisladamente
  13. Ha Vuelto A Pasar
  14. Pájaros En Contra
  15. Ya Perdimos La Paciencia
  16. Exterior (Parte I)
  17. Síguela
  18. III
  19. Nada Más, Nada Menos

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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