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Noel Gallagher Noel Gallagher

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Colors Night Lights I 2018

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Este año marcó el regreso de Colors Night Lights, evento que, al parecer, llegó para quedarse con un cartel dividido en dos jornadas con grandes bandas internacionales. La primera de ellas, realizada en noche de Halloween, trajo consigo la vuelta de Foster The People y Noel Gallagher’s High Flying Birds, además de un cartel complementado por créditos nacionales, como Dulce y Agraz y Saiko, quienes dieron forma a este festival al aire libre dispuesto en las instalaciones del Velódromo del Estadio Nacional. Con actuaciones magistrales, cada banda entregó lo suyo en una jornada donde la buena música fue crucial en todas sus formas, desde el encendido show de Foster The People, hasta el repaso a una historia musical completa con Noel Gallagher y lo más destacado de todos sus trabajos. Ni siquiera el hecho de que, al comenzar temprano, el marco de público sería menor en un principio, acalló los ánimos de la gente que sólo fue para disfrutar de un día completo con bandas y otras actividades, sintiendo el ambiente muy encendido desde el minuto uno.

Dulce y Agraz

Desde muy temprano los asistentes comenzaron a llegar para disfrutar de la larga jornada musical, siendo recibidos con un pequeño set de DJ Jinco, encargado de abrir los fuegos. Acto seguido, el proyecto nacional Dulce y Agraz, a cargo de la interprete penquista Daniela González, encantó a los presentes con parte de su trabajo, invitando también a Javier Barría en un momento. Sin duda, un gran descubrimiento para quienes no habían oído mucho de esta joven artista, quien fue lo más destacado dentro del cartel, musicalmente hablando, previo a los dos platos fuertes de la noche.

Saiko

Saiko y sus canciones ya impregnadas en el cancionero nacional, sería el último show antes de que comenzara a caer la noche, y lo hicieron repasando una historia que los ha transformado en unos verdaderos referentes para la música chilena. Con Denisse Malebrán siempre a la cabeza, la banda se presentó ante un marco de público más considerable, ya que el ingreso fuerte comenzó a producirse posterior al término de la jornada laboral al tratarse de un día de semana. No obstante, lo anterior no fue impedimento para que ya se viviera un gran ambiente antes de que comenzaran los shows estelares, y cuando el sol comenzaba a esconderse, los gritos resonaban en la cancha esperando por ver a Foster The People presentar su último álbum de estudio, aunque nadie presagiaba que lo harían de una manera tan sólida y magistral como anoche.

Foster The People

Dicen que la mejor forma para evaluar el crecimiento de una banda es mediante sus conciertos en vivo, y lo mostrado por Foster The People claramente dejó expuesto el excelente presente que vive la agrupación comandada por Mark Foster, quienes, con un setlist escogido con pinzas para la ocasión, fueron desplegando su increíble potencial instrumental en el escenario.

Con “Houdini” como el primer gran golpe, la banda escogió una carta segura para ir deslizándose a través de toda su discografía, centrándose principalmente en sus álbumes “Torches” (2011) y “Sacred Hearts Club” (2017), en un show que rondó la hora y treinta minutos de presentación. Luces de neón, sintetizadores y mucho baile se tomaron la presentación del conjunto, que fue mostrándose maduro y decidido con cada canción. Tracks como “Helena Beat”, “Are You What You Want To Be?” o “Coming Of Age”, hicieron saltar y cantar a todos los presentes, absolutamente alucinados con los juegos de luces y el increíble potencial sonoro que mostró la sección rítmica a cargo de Mark Pontius en batería, en conjunto con Sean Cimino e Isom Innis, a quienes difícilmente se les puede etiquetar bajo un instrumento debido a su exorbitante despliegue en una gran variedad de ellos.

Por supuesto que “Pumped Up Kicks”, una de sus composiciones más populares, hizo bailar a todos los presentes antes del gran cierre, el que llegó acompañado de las canciones “Loyal Like Sid & Nancy” y “Sit Next To Me”, broches de oro para una presentación que superó cualquier prejuicio o incluso expectativa. Puede ser que, luego de tanto divagar, Foster y los suyos finalmente están encontrando el camino correcto para convertirse en una de las bandas más importantes de su generación, realizando uno de los conciertos más explosivos de los que se tenga memoria este año.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Luego del agradable sabor que dejó Foster The People, sería el turno para que “The Chief” tomara el mando de la situación, marcando la quinta presentación de Noel Gallagher como solista en nuestro país, luego de su debut en Teatro Caupolicán en 2012, su actuación en Lollapalooza Chile 2016, su instancia como invitado de U2 el año pasado, y su debut en Concepción materializado la noche anterior. Ahora el ex Oasis vendría en promoción de su álbum “Who Built The Moon?” de 2017, concentrándose principalmente en las canciones de su último LP de estudio, pero sin dejar de lado aquellos clásicos que marcaron su carrera con la banda de Manchester.

Una intro interpretada por la banda marcó el inicio con “Fort Knox”, con un amplio personal de músicos en el escenario, para dar paso a “Holy Mountain” y su sonido mucho más colorido que de costumbre, recibida por un público que partió tibio, pero que se fue animando a medida que avanzaba el concierto. A pesar de ser grandes composiciones, “Keep On Reaching” o “It’s A Beautiful World” no fueron tan bien recibidas como otras, pero aun así marcaron la línea principal que fue guiando el concierto, pasando a canciones de su primer trabajo, como “If I Had A Gun…” o “Dream On”, verdaderos clásicos a estas alturas. Por supuesto, todos esperaban por canciones de Oasis, y Gallagher cumplió con la primera dupla de la noche: “Little By Little” y “Whatever”, interpretadas en conjunto para recordar a su antigua banda, en un ejercicio que repetiría en dos ocasiones más.

La siguiente instancia fue el repaso a “Half The World Away” y “Wonderwall”, coreada por absolutamente todos los presentes en el Velódromo del Nacional, ya que es obvio que no había nadie que no se supiera el éxito más popular de los hermanos Gallagher. Es inevitable pensar en las dudas que genera el hecho de ver a tantos músicos en escena, los que muchas veces no se justifican. En ese sentido, Noel podría pecar de exceso, puesto que el constante desfile de personas en el escenario no permitió entender muy bien el orden de las canciones. Como ejemplo de ello, las dos intervenciones que realizó YSEÉ como corista –quien perfectamente podría haberse quedado todo el show– o la perfomance aparte que tiene Charlotte Marionneau con sus silbatos, tijeras, e incluso un teléfono, quien le entregó un aporte muy valioso al show, pero que también generaba un quiebre en el ambiente cada vez que se retiraba del escenario.

Luego de “The Right Stuff”, el cierre llegó junto a “Go Let It Out” y el clásico eterno de “Don’t Look Back In Anger”, dedicada a Alexis Sánchez, alguien “que no pudo estar aquí esta noche”, según palabras del propio Gallagher, quien le dedicó un cariñoso “Fuck That Guy!” antes de interpretar la canción. Cuando se creía todo terminado, una sorpresa en forma de cover con “All You Need Is Love” de The Beatles fue el cierre definitivo, con la banda marchándose rápidamente del escenario y agradeciendo a todos por haber estado presentes. Noel Gallagher y sus High Flying Birds emprendieron vuelo con la misión cumplida.

Si hubiese que analizar la primera jornada de este Colors Night Lights, el balance es absolutamente positivo, con un lugar bien acondicionado, tiempos distribuidos de manera acorde a las circunstancias y horarios que se cumplen a cabalidad entre una banda y otra. Los asistentes, por su parte, dieron forma al gran ambiente que se vivió durante toda la jornada, siendo el otro protagonista en cada show y presenciando el excelente presente que gozan todos los artistas que pasaron por el escenario. No hay necesidad de rebuscar detalles para sobre analizar en cualquiera de los dos shows centrales, ya que la música fue quien habló por sí sola. Evidentemente, la efervescencia puede variar de un artista a otro, algo determinado por factores de target en audiencia y otras cosas, pero el sentimiento es el mismo. Ahora sólo queda esperar la siguiente fecha encabezada por Blondie y The Vamps, la que hasta ahora contaría con un público más extenso que esta oportunidad, aunque habrá que ver si con las mismas ganas.

Setlist Foster The People 

  1. Houdini
  2. Call It What You Want
  3. Pay The Man
  4. Doing It For The Money
  5. Time To Get Closer
  6. Helena Beat
  7. Are You What You Want to Be?
  8. A Beginner’s Guide To Destroying The Moon
  9. Waste
  10. Pseudologia Fantastica
  11. Coming Of Age
  12. Lotus Eater
  13. Miss You
  14. Don’t Stop (Color On The Walls)
  15. Pumped Up Kicks
  16. Loyal Like Sid & Nancy
  17. Sit Next To Me

Setlist Noel Gallagher’s High Flying Birds 

  1. Fort Knox
  2. Holy Mountain
  3. Keep On Reaching
  4. It’s A Beautiful World
  5. In The Heat Of The Moment
  6. If I Had A Gun…
  7. Dream On
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Whatever (original de Oasis)
  10. Black & White Sunshine
  11. She Taught Me How To Fly
  12. Half The World Away (original de Oasis)
  13. Wonderwall (original de Oasis)
  14. AKA… What A Life!
  15. The Right Stuff
  16. Go Let It Out (original de Oasis)
  17. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  18. All You Need Is Love (original de The Beatles)

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Metronomy: El disco de tu corazón

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Metronomy

Sigue siendo extraño ir a conciertos y disponerse a pasarlo bien cuando el país despertó y, como pasa en “The Matrix”, al abrir los ojos no era un mundo idílico el que supuestamente había y pintaban, sino que todo se ve sucio, injusto y sobre una lupa. Por ello la música sirve como escape en medio de tensiones y para no perder la perspectiva sobre el propio ser. En medio de causas comunes, donde los cuerpos se vuelven uno y la individualidad se ve como un lujo, es bueno recordar el propio corazón, aquello que lo mueve, lo que lo emociona y hace feliz. Ese tipo de reacciones genuinas son las que aparecieron copiosamente en el retorno de Metronomy a nuestro país, con su cuarto show a la fecha, en la explanada del Centro Cultural Matucana 100.

La gente fue llegando poco a poco hasta repletar la explanada, cuando ya se escondía el sol, poniéndose cada vez más impaciente mientras se acercaban las 21:15 hrs., supuesto horario de inicio del show. A las 21:26 comenzó a sonar “Wedding” como intro del concierto, y como a la distancia se veía el edificio donde están los camarines, se notaba –como si fuera un programa televisivo– el momento exacto en que la banda se movía para llegar al escenario de riguroso vestuario blanco, en medio de los vítores. Comenzaron con “Lately”, canción en medio de la cual se escuchaban los primeros gritos de “el que no salta es paco”, parte de la “nueva normalidad” en los conciertos, algo de lo que deberemos hablar más tarde.

La potencia de las canciones de Metronomy no daba respiro. “Lately” y su pulso más psicodélico (sello de su último trabajo de estudio, “Metronomy Forever”) hasta el hit “The Bay”, convirtieron a Matucana 100 en un lugar de karaoke, irrumpiendo de inmediato la faceta más banda de rock de Metronomy con “Wedding Bells” y ese final falso que culminaba en una explosión con el solo de un Joseph Mount que parece más cómodo y sobrecogido que nunca con el rol que tiene en vivo. Mount es un tipo notoriamente tímido en el escenario, pese a ser el líder de un proyecto que mueve mucha gente, pero tal vez eso viene desde una comprensión fundamental. Y es que lo que se convierte en el disco o la canción que llega directo al corazón de la gente es una composición, más allá de sus exponentes.

Aunque Metronomy tiene una formación reconocible, de buenos músicos y carismas al servicio del show, lo más abrumador es la potencia de las composiciones, como pocas veces pasa en un espectáculo. La fuerza de “Corinne” no va ni en la potencia que le puso Anna Prior a cada beat en la batería o a los adornos precisos de los teclados del contagioso bailar y sonreír de Oscar Cash, sino que en la armonía tan fluida como impalpable que tienen los diferentes ritmos que mueven a la canción. En “Everything Goes My Way”, además del inmenso amor del público chileno a Prior o de la guitarra acústica siendo un dulce néctar para los oídos, la dinámica típica de los grupos a capella sesenteros en el coro son lo que hace la canción, y eso terminaba siendo hecho por el público, muy participativo, a diferencia de la última visita de la banda en un Lollapalooza 2018 donde resultaron injustamente ignorados.

Reservoir” fue una explosión de energía, en tanto que “Walking In The Dark” mostraba la vibra más chill digna de Madchester y la onda rave, para luego continuar precisamente con el baile con dos piezas instrumentales: “Boy Racers” y “Lying Low”. En este caso, vale precisar que Michael Lovett y Oscar Cash se complementan de forma perfecta cuando ambos están manejando los teclados, en una mini orquesta de sintetizadores muy a la usanza de Orchestral Manoeuvres In The Dark, pero con una vibra más ligera. En “Boy Racers”, además, Olugbenga Adelekan por fin sonó más con su bajo que, pese a tener un protagonismo clave en canciones como “The Bay”, no quedaba tan adelante en la mezcla de sonido, como sí pasó en esa canción. Todo esto servía como aperitivo perfecto para “Old Skool”, otra de esas composiciones hechas para conseguir la participación del público y hacer aún más grande la experiencia. Es impecable la capacidad de Mount de crear estas obras que, desde una producción usualmente muy minimalista y con el cuidado necesario de dejar respirar las capas sonoras, terminan con una capacidad de generar enlaces de valencia tan numerosos con la audiencia, tanto, que la participación hace del momento algo más cercano y también mucho más inolvidable.

Luego, la vibra de banda de rock & roll volvió a escena con “Insecurity”, una canción que en manos de cualquier otra banda hubiera quedado plana, pero que para Metronomy es perfecta porque refleja sus propias sensaciones de extrañeza y de desacomodo con aquello que pareciera tan natural. Parte también de la catarsis en medio de este show fue la capacidad de evitar que la normalidad parezca tan normal, y eso a Metronomy le queda muy bien. Tal vez, por ello en vez de tocar “On Dancefloors”, como decía el setlist, la banda se vio descolocada con los gritos de “el que no salta es paco” y “el pueblo unido jamás será vencido” con los que ellos intentaron continuar una parte instrumental de “Insecurity”. En vez de hacer como cualquier otra banda y seguir como si nada, la cara de Joseph indicaba que no sabía cómo reaccionar, más allá de una sonrisa nerviosa que cambió para tener un poco más de seguridad con “I’m Aquarius” y calmar un poco los decibeles, sumergiendo a la audiencia en un track tan especial como acuático, de esos que son inmersivos, justo para después despachar “The End Of You Too” pegada a “Salted Caramel Ice Cream” en un tono más bajo de lo que es la versión de estudio, algo que quizás sacó un poco a la gente del acto de disfrutar sin freno.

“El disco de tu corazón”, concepto acuñado por Miranda! –otra banda llena de canciones que, más allá de su estilo, se pegan de forma irremediable a los oídos–, no dejaba de rotar y de ser escuchado. Una canción tan querida como “The Look”, con un épico final de sintetizadores trenzados en un baile sideral, volvía a convertir a la explanada de M100 en un lugar caluroso, movido y repleto de baile, en tanto que “Love Letters” y su pulso casi como el latido de un corazón, sin parar, sin soplos o pausas, aumentó aún más las fuerzas que terminaron de explotar con un poco más de calma en “Sex Emoji”. El encore no demoró mucho, con “Upset My Girlfriend” que, en un tono casi autobiográfico, recuerda los inicios en la música de Joseph, quien por sentir la música muchas veces se dejaba llevar demasiado. Y quizás ahí está el mayor triunfo de su historia, el aprender a tener control, pero también a permitir que las cosas tengan crecimiento orgánico.

Como un corazón latiendo, el beat final tenía que ser uno de compases irregulares y de final abrupto, como ocurre con la rara “Radio Ladio”, final preciso para un show donde las canciones brillaron más que cualquier otra cosa. Al final del día eso es lo importante, porque, así como en tantos recuentos de fin de año, son esos tracks los que se quedan en el alma, esperando su momento para explotar en situaciones de felicidad que pueden acallar, aunque sea por una hora y media, la sordera del fascismo devenido en enemigo y la desesperanza convertida en voz cantante y rebelde de una revolución con todo en contra, pero con la fuerza de la unión como estandarte. Y qué buen soundtrack hubo para este pequeño escape.

Setlist

  1. Wedding
  2. Lately
  3. The Bay
  4. Wedding Bells
  5. Corinne
  6. Whitsand Bay
  7. Everything Goes My Way
  8. Heartbreaker
  9. Reservoir
  10. Walking In The Dark
  11. Boy Racers
  12. Lying Low
  13. Old Skool
  14. Insecurity
  15. I’m Aquarius
  16. The End Of You Too
  17. Salted Caramel Ice Cream
  18. The Look
  19. Love Letters
  20. Sex Emoji
  21. Upset My Girlfriend
  22. Radio Ladio

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