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Chuck Berry: Un insulto a la leyenda

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Voces de alarma nos llegaron desde distintos países de Sudamérica por lo que había pasado la leyenda de Chuck Berry, presentando la gira que por fin nos permitía disfrutar de un show en vivo del denominado “padre del rock & roll”. Desde Argentina llegó el comentario más devastador, criticando la poca prolijidad de la presentación y, por sobre todo, a un Chuck Berry que a sus 86 años debería retirarse urgentemente de los escenarios. Deplorable y penoso, un show que se realizaba con la única intención de exprimir los últimos resquicios de genialidad del afroamericano, en un movimiento que se avista aún más perverso cuando su familia es la que se encuentra detrás de la producción y conforma la pobre banda de apoyo de Berry, seguramente los más beneficiados después de cerrar esta seguidilla de conciertos que atentaron contra el propio legado del guitarrista.

Las expectativas estaban por el piso y el temor de encontrarse con un papelón se acrecentaba minutos antes de comenzar el concierto. El morbo se instalaba como la emoción predominante, siendo pocos los que realmente esperaban un show sobresaliente. Y las expectativas se cumplieron. Acudimos a un show penoso, mal planeado y, mayormente, un insulto a una leyenda. Estábamos ante la difusa sombra del hombre que dio a luz al género musical más importante de la historia de la música popular. En escena, Chuck Berry no era más que un anciano incapaz de dar con una simple nota, y que al final del concierto tuvo que ser sacado a rastras por un manager que, al tanto de la situación del guitarrista, buscaba terminar con la burla, cobrar y volver a su hogar.

CHUCK BERRY CHILE 2013 05

Puede sonar a crítica demoledora y amarillista, ideada para acaparar miradas y crear agudos debates, pero lo cierto es que detrás de estas palabras existe una gran decepción y pena, porque tener que hablar mal de Chuck Berry es hablar mal de un pilar fundamental del rock. Existirá una gran parte de público que asegurará que este concierto fue épico, un lujo, de lo mejor del año. Otros argumentarán que la garra del viejo no conoce límites y lo valorable que es que a su edad tenga los cojones para pararse sobre el escenario. Y tampoco faltarán los que se conformarán con el hecho de haberlo visto en vivo, sin importar la calidad del espectáculo, como si se tratase de una visita al museo, salir del empacho y decir “yo estuve ahí”. Pero lo cierto es que no estuvimos ni ante un gran concierto, ni sentimos la garra de un músico incansable, ni apreciamos la imagen inmortalizada de un grande de la música. Aquí sólo se percibió codicia, lástima y mucha tristeza, porque hay una diferencia entre alabar la trayectoria de un artista y tener que vivenciar un concierto decadente, que mancilló la imagen de un hombre que debió haber colgado los botines hace mucho tiempo.

Lo que ocurrió con Chuck Berry fue muy similar a lo ocurrido con la presentación de Bad Brains en Lollapalooza. Muchos se llenaron la boca de elogios y cumplidos ante el show de los norteamericanos, basados en el gran legado del que son dueños, pero estar en su concierto era estar metidos en un espectáculo bizarro, siendo H.R. el protagonista de un tren descarriado, debido a una esquizofrenia que consumió al otrora agresivo vocalista que marcó la vida de una legión de punketas. Este redactor se tragó hasta el último grano de tierra que se levantaba en los agresivos mosh de esa tarde de domingo, pero no podía dejar de pensar que lo que estaba pasando sobre el escenario era una patética rememoración de lo que alguna vez fue Bad Brains. Ese mismo sentimiento se vivió durante la hora y poco más de Chuck Berry en Chile. Las ganas de disfrutar eran sobrepasadas por el bochorno que se vivió durante gran parte de la velada en un repleto Movistar Arena.

CHUCK BERRY CHILE 2013 06

El concierto comenzó con “Carol”, previa introducción del guitarrista, quien pronunció unas palabras en español excusándose por su poco manejo del idioma y dando la bienvenida al espectáculo. Y hay que ser sinceros, que por mucho que su guitarra estuviera desafinada, que el tempo de la canción haya sido drásticamente disminuido para poder calzar con los ritmos del impreciso músico, y que su banda además diera reiteradas instrucciones para que este no se perdiera, la emoción de ver a Chuck Berry en vivo logró que por unos minutos los defectos quedarán en un segundo plano. El público, cálido y ruidoso, demostró siempre su apoyo al artista, que ahora pasaba al blues con “Wee Wee Hours”, donde la armónica de su hija, Ingrid Berry, se robó el protagonismo de la función, ayudando a mantener en escena la fantasía del papá del rock. “Let It Rock” volvía a ser sostenida por la banda, siendo el hijo del norteamericano en la guitarra quien se llevará el peso de camuflar el desgaste de su padre, a quien se le bajó el volumen de la guitarra en reiteradas ocasiones, en otro acto grosero, siendo el mismo Chuck Berry el que se daba cuenta y se dirigía hacia sus músicos para cerciorarse de que su guitarra se estuviera escuchando.

CHUCK BERRY CHILE 2013 01

“School Days” pudo crear un momento disfrutable, con un Berry que parecía escapar de este show mal montado para alzar la voz y cantar con el público, con esa actitud y desenfado que lo caracterizó durante décadas. “Rock And Roll Music” mejoraba aún más el panorama, y el guitarrista lograba homologar su sonido al de sus mejores años, jugando con esa suciedad que sedimentó a todo un estilo musical. Sin poder creerlo, el bochorno del que tanto bullicio se había hecho pasaba a ser un entretenido concierto, lejos de la calidad que uno esperaría tratándose de Chuck Berry, pero bastante deleitable. Sin embargo, luego, en un movimiento inaudito, el músico volvió a presentar “Let It Rock”, esta vez desde su tercera estrofa, con intervención de la armónica de su hija, pillando a muchos desapercibidos, quienes no captaron la repetición. Pero no importaba, la energía estaba puesta en el escenario y Berry volvía a hacerse notar con “Sweet Little Sixteen”, de nuevo comenzando desde más adelante con la letra, rematando con “Let It Rock” por tercera vez sin siquiera recibir un aviso de sus músicos, quienes seguían la corriente al guitarrista, el cual volvía a pronunciar cada una de las letras como si fuera la primera vez.

CHUCK BERRY CHILE 2013 07

La descoordinación entre el guitarrista y su banda era total, y para salir del paso comenzaba “Rock Me Baby”, cover de B.B. King que fue cantado por la hija de Berry, quien más que una vocalista preparada para dar un espectáculo, parecía haber pasado desde la oficina a cantar junto a su papá, delatada por una tenida jeans, una cartera que colgaba de su hombro y una actitud que la mantenía sentada en un sillón a un lado del escenario, conversando y riendo con miembros del staff, mientras daba indicaciones a los músicos para que guiaran a su progenitor. Vergonzoso. Sin embargo, su voz estaba impecable y pudo salvar a “Rock Me Baby” con una buena interpretación, para pasar a la sección instrumental donde Chuck pudo hacer un poco más, moviéndose hacia un lado del escenario para entregar algo de vida a este penoso circo.

CHUCK BERRY CHILE 2013 08

La confusión se tomaba el escenario cuando comenzó “Reelin’ And Rockin”, con el músico teniendo que recurrir a su hija para agarrar el hilo de las letras, para después despacharse sus mejores momentos lanzando frases picantes que volvieron a poner las esperanzas a flote. El hombre tomaba el micrófono e invitaba a la gente a nombrar canciones de su repertorio. De entre los pedidos, el americano tomó la batuta para lanzar “Roll Over Beethoven”, sin duda donde se le vio más prolijo y certero en su interpretación. Un episodio muy parecido al que se vivió en nuestro país, y que causó gran revuelo a nivel mediático, y que envolvió a la cantante infantil Christell y a su padre, quien le pedía cantar un par de canciones más a pesar del dolor de estómago de la niña, fue el que se mandó la hija del músico, pidiendo que cantará un ininteligible extracto de “My Ding-a-Ling”; la picaresca canción con la que solía bromear un joven Chuck Berry, ahora era recibida con extrañeza y confusión por el respetable. El final del concierto llegaría con el clásico “Johnny B. Goode”, que se salvó por la energía del público, y “Nadine” que se extendió por más de diez minutos, con un grupo de personas que subieron al escenario para bailar junto al músico, mientras que la banda no sabía cómo terminar el concierto.

CHUCK BERRY CHILE 2013 03

El show terminaba y llegaba el momento más bajo de la jornada. Un orgulloso Chuck Berry presentaba a un hombre que se ubicó a su lado, señalándolo como la persona que hizo posible que él estuviera ahí esa noche. Entusiasmado, el guitarrista comenzó a tocar con una energía que no se había visto en toda la noche, lo siguió la banda, y el hombre que con tanto cariño nos introdujo el artista, se mantenía de pie en el escenario, esperando a que Berry se cansara. El músico tomó el micrófono y declaró que lo que estaba tocando no podía ser nombrado, porque no tenía nombre. Era sólo él y su guitarra rockeando para todos nosotros, y como si se tratara de un viejo senil, Chuck Berry fue cortado por su manager, quien lo tomó del brazo como si de un niño se tratase y lo guió hasta el fondo del escenario, sin volver para despedirse de un público atónito ante el vulgar episodio. Las luces se prendían y el sabor amargo se apoderaba del recinto. Nos despedíamos así de la visita del padre del rock a Chile.

CHUCK BERRY CHILE 2013 04

Triste y decepcionante. Una verdadera vergüenza para los amantes de la música y para un personaje que lo tuvo todo para sellar su carrera con estrellas doradas, pero que fue víctima de los excesos y malas conductas, siendo la terquedad el mayor defecto de un músico que ya no está en condiciones de presentarse en un escenario. Si queremos buscar culpables en este bochorno, podemos señalar la motivación codiciosa de un grupo de personas que quiere asegurar su futuro a costa del nombre de Chuck Berry. Inescrupulosos que arruinaron la imagen de un artista insigne de nuestra época. La responsabilidad también recae en el músico que, por mucha pasión que posea, tiene que conocer sus límites, y si busca “morir en escena” debería considerar primero su integridad física y mental, y segundo, el respeto por su propio trabajo, porque el Chuck Berry que vimos sólo es una sombra. Y por último, los responsables también somos nosotros, quienes condescendientemente apoyamos estas empresas por el único capricho de ver en vivo a una estrella del pasado, aunque esta se encuentre en deplorables condiciones y apenas pueda tocar una canción sin olvidar la letra. Nosotros aportamos a este circo y a que un hombre, que alguna vez fue grande, tenga que cruzar el continente para mostrarnos la peor imagen de la decadencia. Esta visita ilustre, con todo el dolor que declarar esto implica, se transformó en un insulto a una leyenda de la música.

Setlist

  1. Carol
  2. Wee Wee Hours
  3. Let It Rock
  4. School Days
  5. Rock And Roll Music
  6. Let It Rock (desde tercera estrofa)
  7. Sweet Little Sixteen
  8. Let It Rock
  9. Rock Me Baby (cover de B.B. King)
  10. Reelin’ And Rockin
  11. Roll Over Beethoven
  12. My Ding-a-Ling (extracto)
  13. Johnny B. Goode
  14. Nadine

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Praxila Larenas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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