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Cat Power: La noche en que llovieron rosas

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Para hablar de Cat Power podríamos referirnos al vertiginoso asentamiento de la  escena Indie en nuestro país.  De cómo la gran cantidad de artistas de esta tendencia han logrado una sorprende aceptación por el público nacional. Sin embargo, para Charlyn “Chan” Marshall, esta fórmula se nos escapa de todo contexto. Ella es simplemente una chica que ya tenia una larga trayectoria como cantante inscrita al country alternativo, pero que sólo se dio a conocer cuando Steve Shelley baterista de Sonic Youth, y Tim Foljahn de Two Dollar Guitar, la animaron a grabar sus primeros discos que la hicieron merecedora de un lugar importante en la escena alternativa a nivel internacional. Y que logró llegar al teatro Caupolicán la noche del 21 de julio para demostrarnos el porque logró cautivar los oídos del público chileno.

9 de la noche y en las afueras del teatro aún se podía ver gente intentando comprar entradas. Ni la lluvia, ni el frío impedían que los fans esperaran en la fila para lograr entrar. 9 30 y aun veíamos personas corriendo por los pasillos y otros comprando algo de alcohol para soportar la baja temperatura de esa noche.

Una vez adentro la sorpresa fue absoluta. Un Caupolicán copado hasta las graderías más altas, donde se podían ver 3 lienzos blancos de Horizonte, que revelaban el gran trabajo publicitario de esta radio que estuvo durante meses promocionando a esta chica de Georgia, poseedora de una voz sutil pero de una fuerza sorprendente, que logró enamorar a un importante sector de Chile. Y como no hacerlo? Si apenas Charlyn ingresó al escenario y comenzó con el primer tema “ Don’t explain” el teatro quedo en silencio absoluto. Como si el público estuviera bajo la presencia de un líder carismático que hipnotiza con sus primeras palabras.

Sólo luces rojas y azules iluminaban a esta joven, que caminaba con pasos pequeños y tímidos por el escenario. Como una niña que da sus primeros pasos con sus zapatitos blancos,  y visiblemente conmovida de ver un teatro saturado que solo venían a verla a  ella., la dulce y tímida “Chan”.

El tiempo transcurrió entre “ dreams”, “ woman Left Lonely”, “ making Believe” y “ I lost someone” y su la delicada figura  iba haciéndose cada vez más imponente a través de una voz firme y profunda, que a ratos nos estremecía con sus cambios repentinos, entre los timbres más suaves y los bajos más profundos que exclusivamente ella podía registrar tan naturalmente.

Mientras su voz sonaba sin esfuerzo alguno, todos nosotros seguíamos en esta especie de trance hipnotizador. Sólo escuchándola a ella en compañía de un piano, una guitarra q a ratos nos parecía un poco desafinada y una batería que marcaba el pulso al mismo tiempo que su voz se nos volvía mas penetrante, creando un mundo de sonidos enigmáticos.

Luego vendrían las versiones de temas emblemáticos como  “Sea of love” que fue interpretada con delicada belleza y que nos recordó por algunos minutos este
tipo de amor.

Luego vendrían “Satisfaction”  de Rolling Stone y una especial versión de  “Angelitos Negros” que cantó en un español pueril, como una niña que recién habla sus primeras palabras en la lengua hispana.

Para finalizar casi dos horas de sublimes interpretaciones, veíamos como el silencio del teatro se transformaba en aplausos acalorados y hasta en ovaciones abrumadoras que hacían que Cat Power asintiera con la cabeza como sobrecogida por tal recibimiento. Y que solo podía agradecer de la manera  que estaba a su alcance. Es así como la vimos caminar hacia el fondo del escenario, toma un ramo de rosas rojas y comienza a lanzarla hacia el público, quienes se agolpaban en las rejas divisorias para lograr tomar este regalo.

Y así concluyó esta noche entre silbidos, aplausos y rosas que volaban cada vez mas lejos sobre las cabezas de todos lo que tuvimos el privilegio de escuchar una voz que nos emocionó por su simpleza.

Set list:
Don’t Explain (cover de Billie Holiday)
Dreams (cover de The Everly Brothers)
Woman Left Lonely (cover Janis Joplin )
Silver Stallion (cover de The Highwaymen)
Makin’ Believe (cover de Kitty Wells)
I Lost Someone (cover de James Brown)
Lord Help The Poor and Needy (cover de Jessie Mae Hemphill)
Fortunate Son (cover de Creedence Clearwater Revival)
Metal Heart
Sea of Love (cover de Phil Phillips)
The Greatest
Lived in Bars
Blue (cover de Joni Mitchell)
She’s Got You (cover de Patsy Cline)
Song to Bobby
(I can’t get no) Satisfaction (cover de The Rolling Stones)
Dark End of The Street (cover de James Carr)
Ramblin’ (wo)man (cover de Hank Williams)
Angelitos Negros (cover de Roberta Flack)

House of The Rising Sun
Moon
Do ya, do ya (cover de The Move)
I Don’t Blame You

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11 Comentarios

11 Comments

  1. demasiadolejos

    23-Jul-2009 en 9:21 pm

    buena nota……… aunque prefiero las de musik

    el concierto tuvo genialllllllllllllllllll me enamoreeeeeeeeeeeeeeee

  2. Ignacio C.

    23-Jul-2009 en 9:28 pm

    Genial. En lo personal no la conosia, pero escuchare algunas de sus canciones haber que tal.

    Lo que no entiendo es : ¿Por qué no le gustan las camaras o fotos con Flash?

  3. Moluska

    23-Jul-2009 en 9:40 pm

    La Chan es muy tímida. Tiene sus manías y mal genio, suele ser esquiva ante las cámaras

  4. demasiadolejos

    23-Jul-2009 en 9:53 pm

    ven que tenia razon????

    Yo viví eso mismo que ponen en la nota…..jaja etré a última hora.

  5. lipe

    23-Jul-2009 en 10:18 pm

    Que nota mas buena!!!!!
    Felicitaciones a Musik

  6. lipe

    23-Jul-2009 en 10:21 pm

    que recital mas bueno!!!! me falto decir eso

    saludos

  7. Felipe

    23-Jul-2009 en 11:12 pm

    Me enamorò .. increible su voz y ella.

  8. Kun2

    24-Jul-2009 en 9:59 am

    Un poco más de volumen hubiera estado cool.
    El baterista de Jhon Spencer & Blues Explosion, Judah Bauer estuvo impresionante. no comparto para nada lo de la “guitarra desafinada”, creo que fue uno de los puntso altos de la noche.

  9. Clau

    24-Jul-2009 en 2:19 pm

    Oigan, editen la nota. Está llena de errores ortográficos

  10. FCB.

    24-Jul-2009 en 8:07 pm

    chuuu estaba tan entretenido leyendo.. que ni vi las faltas???. y estuvo la raja el recital…
    Los felicito por las notas, siempre me entero y vibro aun cuando no asisto a los recitales. es como si estuviera ahi. sigan asi, felicitaciones…

  11. Sickboy

    24-Jul-2009 en 10:33 pm

    Mal genio??? Cuando hablé con ella en el Liguria fue increiblemente simpática y sencilla. Enamoradisimo.

    Ah, el tema es Sea of Love, no See you love

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Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

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Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte de “Abbey Road” que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

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