Conéctate a nuestras redes

En Vivo

Carl Barât & Gary Powell: Energía libertina

Publicado

en

Según se indica, la historia musical británica, a pesar de lo grande que es, posee dos épocas doradas alrededor del mundo. Una, es la del beat de los 60’s, y la otra, el brit pop de los 90’s. Y Carl Barât llegó tarde a ambas. Nació diez años después del declive del primero, y su primera banda la formó cuando el brit pop entraba en decadencia. Y si The Libertines se hubiese formado al menos cinco años antes, probablemente Barât contaría con la fama de Jarvis Cocker o Brett Anderson. Pero no fue así, y aunque en su natal Inglaterra fueron los casi salvadores de un sonido deslavado, fuera de ella, pasaron como una banda indie de sonido post punk. Y sería.

CARL BARAT & GARY POWELL CHILE 2013 01

Pero los viudos del brit pop saben de sobra que la importancia de Barât y Powell va más allá de haber sido lo que siguió al brit pop. Saben de sobra, que en su momento, fueron la contraparte de este rock algo lo fi de Norteamérica con The Libertines, banda que compartieron junto al extremo Pete Doherty y John Hassal. Y luego con un invento algo más cercano a los sonidos más cálidos del pop británico con Dirty Pretty Things, junto a Didz Hammond y Anthony Rossomando. Y con ese currículum, Barât y Powell decidieron venir en gira al sur de América, por lugares pequeños y no de mucha concurrencia. Porque seguramente saben que no son muchos los que irían, pero ¿habrán sospechado que los pocos serían así de fervientes?

CARL BARAT & GARY POWELL CHILE 2013 02

Una vez más llegó la gente al amado y odiado Centro Cultural Amanda. Y antecedido de un popurrí musical noventero muy extravagante, a las 00:10 apareció en escena Powell, Barât, y sus dos músicos invitados. El vamos se daría con uno de los singles más conocidos de la historia de Dirty Pretty Things, “Bang Bang You’re Dead”, que calentó motores para todos los fans que se encontraban extasiados en el público. A primera vista –y escucha- se apreció que los británicos llegaron con lo puesto al país, ya que tanto luces como audio estuvieron a cargo de personal nacional. Quizás por esto, y debido a que nadie conoce mejor el sonido de una banda más que su sonidista oficial, es que en gran parte del show no se pudo conjugar un equilibrio sonoro. Gary Powell sonó la mayor parte de la noche de forma fantástica. Por un lado su interpretación fue bastante animada y con precisión. Fue lo que demostró en canciones como “Up The Bracket” y “Deadwood”. En la vereda contraria se encontraron problemas iniciales con las guitarras y un Barât que partió casi sin tocar su instrumento mientras los roadies trataban de arreglar la situación. Pero ya avanzada la noche ganaría la claridad y fuerza necesaria para interpretar la acelerada “Horrorshow”. El gran problema de la noche, fue lo opaca y a ratos saturada voz de Barât. Un cantante que cuenta con un buen timbre vocal y registro bastante amplio, no tuvo el sonido que merecía. Y es de conocimiento general, que si entiendes la letra de una canción en vivo, entonces no hay mayor problema.

CARL BARAT & GARY POWELL CHILE 2013 03

La noche sería un popurrí de las bandas que llevaron a la fama a Barât y Powell,  y el trabajo en solitario de Carl Barât, donde se pudo apreciar la senda musical y melódica que siguió desde sus años con Dirty Pretty Things, lo que se evidenció con canciones como “Run With The Boys” que tenía leves tintes a The Divine Comedy, y lo garage rock de “War Of The Roses”, la cual sonaba un poco más americanizada que el resto. Barât, Powell y compañía subirían las revoluciones con un recuerdo más de “Up The Bracket” (2002) con “Death On The Stairs”, donde técnicamente se podría decir que la ausencia de Doherty no es muy notoria, debido a la composiciñnP﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽e la ausencia de Doherty no es muy notoria, debido a la composición de la canción y la presencia fuerte de Barât. Pero para los puristas y los m{{{{{{﷽﷽﷽﷽sewncia fuerte de Barat. Pero para los puristas y los m composiciás fanáticos de la agrupación, el vacío puede ser quizás algo evidente. Aún así, Barât lleva la batuta en todo momento; álgido, cercano y hasta casi bromista. Con un inglés de acento extremo que dificulta el entendimiento, pero eso a la gente no pareciera importarle demasiado.

CARL BARAT & GARY POWELL CHILE 2013 04

Para la noche estaba destinado un setlist de quince canciones. De las cuales, tres serían de la parte acústica del show. Pero, iniciada esta segunda parte, pareciera que los músicos tomaron decisiones drásticas –y beneficiosas- y determinaron no sólo alargar el show en cuatro canciones más, si no que realmente se pusieron innovadores y cambiaron orden y versiones. Y el comienzo del solitario Barât en la guitarra electroacústica sería con “France”, para continuar con una de las sorpresas de la noche: el cover de “The Ballad Of Grimaldi” de Babyshambles, la otra banda de su ex colega Pete Doherty, que logró un punto realmente alto en interpretación de la noche. Con “What KT Did”, una de las más coreadas de la noche, se hizo remembranza del sonido más melódicos de The Libertines, para culminar la sesión acústica con “The Good Old Days”. Powell y es resto de la banda volvería para reversionar otro recuerdo de Dirty Pretty Things con “Blood Thirsty Bastards”. Y la gente, ya al borde del colapso, saltaba sin parar, le tiraban cigarrillos, pañuelos a Barât, mientras este agradecía con besos y palmotazos.

CARL BARAT & GARY POWELL CHILE 2013 05

Volverían así a pasearse entre bandas y trabajos solistas. “The Man Who Would Be King” y “Victory Gin” serían la antesala para aquella callejera e hímnica canción de comienzo de milenio, “Time For Heroes”, para terminar con otra de las aceleradas “Gin & Milk” y “Don’t Look Back Into The Sun”. Pero la despedida duraría sólo algunos minutos, ya que volverían para regalar en el encore “What A Waster” y finalizar la jornada con la misma que cierra el “Up Te Bracket”, “I Get Along”.

CARL BARAT & GARY POWELL CHILE 2013 06

El Amanda estuvo menos lleno que otras veces, pero extrañamente también eran pocos los socialités y casi todo estaba dominado por gente que realmente fue a saltar y cantar con los ingleses. Se sudó y se sintió la potencia de Barât y Powell, y aunque se pudiese haber extrañado a Doherty, de igual forma se superó la expectativa de la energía. A pesar del sonido algo opaco, a pesar incluso de lo cuadrados de los músicos invitados en algunas canciones. Barât aún es joven y tiene mucho tiempo para seguir explorando su lado de master mind de la música, y acompañarla con esa parada de rockero furioso, empinándose una botella de alcohol frente a cientos de chilenos extasiados viviendo la experiencia libertina.

Setlist

  1. Bang Bang, You’re Dead
  2. Up The Bracket
  3. Run With The Boys
  4. Deadwoods
  5. War Of The Roses
  6. Horrorshow
  7. Death On The Stairs
  8. France
  9. The Ballad Of Grimaldi
  10. What KT Did
  11. Good Old Days
  12. Bloodthirsty Bastards
  13. The Man Who Be King
  14. Victory Gin
  15. Time For Heroes
  16. Gin & Milk
  17. Don’t Look Back Into The Sun
  18. What a Waster
  19. I Get Along

Por Pamela Cortés

Fotos por Praxila Larenas

Publicidad
2 Comentarios

2 Comments

  1. Juan

    22-Jun-2013 en 5:05 pm

    Un solo error cabros. No tocaron Can’t Stand Me Now, esa canción se llama “France”. Carl y Gary unos capos. Saludos.

  2. pobre

    22-Jun-2013 en 5:22 pm

    genial el recital y acetado el reviewww ! pulentamente rockero !

    pd: cambiar una cosa pequeña con el nombre de ”I Get Along” , saludos !

Responder

En Vivo

Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

Publicado

en

Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte de “Abbey Road” que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

La Voz de los 80 La Voz de los 80
DiscosHace 2 meses

El Álbum Esencial: “La Voz de los ’80” de Los Prisioneros

Jorge González dijo una vez que el primer disco de una banda toma mucho tiempo porque el proceso parte desde...

Back Your Head Off, Dog Back Your Head Off, Dog
DiscosHace 9 meses

Hop Along – “Bark Your Head Off, Dog”

Desde hace no mucho, ha circulado la noticia de que las mujeres están siendo quienes dan la cara por esta...

Down Below Down Below
DiscosHace 9 meses

Tribulation – “Down Below”

Dentro del espectro de lo que se entiende como “metal extremo”, la evolución general en cada subgénero ha ido apuntando...

Resistance Is Futile Resistance Is Futile
DiscosHace 9 meses

Manic Street Preachers – “Resistance Is Futile”

El consenso general en torno a cada trabajo de Manic Street Preachers siempre ronda en torno a cuánto se acercan...

ØMNI ØMNI
DiscosHace 9 meses

Angra – “ØMNI”

Hay bandas que recaen eternamente en lo genérico y no experimentan más allá de los materiales básicos que les ha...

The Sciences The Sciences
DiscosHace 9 meses

Sleep – “The Sciences”

La carrera de Sleep dista mucho de ser una historia típica en el mundo del rock, factor que pudo haber...

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 9 meses

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 9 meses

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 9 meses

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 10 meses

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Publicidad
Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: