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Bunbury: Crecimiento sin límites

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A lo largo de sus tres décadas de trayectoria musical, el español Enrique Bunbury siempre se ha caracterizado por ser un artista multifacético, y así quedó en evidencia en su último paso por nuestras tierras en 2012, cuando se presentó ante un repleto Teatro Oriente para promocionar su más reciente disco de versiones, “Licenciado Cantinas” (2011). Ahora las condiciones son distintas, la visita del nativo de Zaragoza se enmarca en el tour de promoción de su octavo álbum de estudio en solitario, “Palosanto” (2013), una placa de temas originales que, según el propio vocalista, se divide en dos disimiles facetas, la primera más digital y tecnológica, y la segunda, musicalmente más orgánica. El lugar escogido para albergar esta nueva presentación del otrora líder y vocalista de Héroes Del Silencio, es el Teatro Caupolicán, recinto que, a falta de poco menos de una hora para el inicio del show, ya ofrece un ambiente que mezcla emoción con ansiedad.

BUNBURY CHILE 2014 01

Luces azules inundan el escenario y surge la primera ovación de los miles de fanáticos presentes en el recinto de San Diego. La imagen de un ovni acercándose a la Tierra se proyecta sobre el fondo, y en medio de este show visual hace ingreso cada uno de los seis miembros que conforman a Los Santos Inocentes, siendo recibidos por una afectuosa lluvia de aplausos. Un haz de luz, que pareciese salido desde las entrañas del objeto volador, ilumina la figura de Enrique Bunbury, desatando una euforia generalizada que retumba en cada rincón del teatro. La característica y nítida voz del español ofrece las primeras líneas de “Despierta”, y el público conecta de inmediato, cantando al unísono al ritmo del pulso a medio tiempo que marca la batería de Ramón Gacias. Una iluminación verde y el excelente riff del bajo Robert Castellanos, dan paso al siguiente golpe sonoro, que llega de la mano de “El Club De Los Imposibles”, donde Bunbury hace cantar a sus fanáticos, quienes de inmediato aceptan el desafío elevando sus voces con mucho más fuerza. Precisas secuencias de cuerdas llenan el ambiente, en una exquisita instrumentación que combina cada elemento en su justa medida.

BUNBURY CHILE 2014 02

Santiago de Chile, que bueno verles las caras de nuevo”, son algunas de las primeras palabras con que el español hace vibrar a un público completamente entregado a la performance del artista. Bunbury se cuelga su guitarra acústica para dar paso a la interpretación de “Los Inmortales”, donde bajan levemente las revoluciones y resaltan las poderosas secuencias de la guitarra de Jordi Mena y el teclado de Jorge Rebenaque. La introducción de los tambores de Quino Béjar abre el camino para “Contracorriente”, que propone un cambio de ritmo de la mano de líneas cargadas de sentimiento y pasión, fluyendo entre sonidos sintetizados y un Bunbury que no duda en desplegar algo de su exquisito repertorio de frontman, ofreciendo algunos pasos de baile y ensayando movimientos de boxeo. Los primeros acordes cargados de energía de “Hijo De Cortés”, elevan la intensidad del recinto y, a esta altura, ya resulta evidente que los asientos que fueron dispuestos en la cancha se convirtieron en los accesorios más inútiles del show, ya que la gran mayoría de los fanáticos optó por vivir la presentación de pie. El sonido de las guitarras se entremezcla con el teclado de Rebenaque, pavimentando el camino de “Ódiame”, cover del ecuatoriano Julio Jaramillo, más conocido como “El ruiseñor de América”,  siendo coreado por miles de voces que funcionan en perfecta comunión.

BUNBURY CHILE 2014 03

La fiesta continua con la sólida interpretación de “Más Alto Que Nosotros Sólo El Cielo” y “Porque Las Cosas Cambian”, donde sigue destacando la perfecta coalición entre cada uno de los instrumentos, siendo el sonido del teclado el que sobresale levemente por sobre el resto. El público se sigue mostrando muy participativo, mientras variadas imágenes de bombas se proyectan sobre la pantalla, un adorno preciso para la ejecución de “Destrucción Masiva”, que destaca por las bien logradas guitarras de Suite y Mena. Enrique Bunbury se despoja de su chaqueta, arrancando furiosos gritos de las fanáticas más apasionadas, mientras comienza a sonar la melodía de “El Extranjero”, en un sonido que mezcla ritmos gitanos y circenses. Los primeros acordes de “Deshacer El Mundo” hacen estallar el Caupolicán en una estruendosa ovación, un homenaje a Héroes Del Silencio, banda que catapultó a la fama al español, y que incluyen este corte en su cuarto álbum de estudio, “Avalancha” (1995). El sólido conjunto de voces se alza con la fuerza de un huracán, amenazando con echar abajo las instalaciones, mientras hermosos pasajes de teclas inyectan dosis de sensibilidad. La melodía a medio tiempo de “El Rescate” sigue dejando en evidencia la intacta calidad vocal de Bunbury, en una rápida y certera transición, y sin dar tregua en la velocidad de la presentación, los Santos Inocentes golpean con toda la fuerza de “Los Habitantes”, que sigue manteniendo las revoluciones en lo más alto.

BUNBURY CHILE 2014 07

La melodía no tan dinámica de “Salvavidas”, permite que los fanáticos puedan admirar de mejor forma el espectáculo, un descanso más que necesario para la constate invasión de energía que propone Bunbury. El sintetizador de Jorge Rebenaque es el encargado de introducir “El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás”, con una melodía que crece rápidamente en intensidad, teniendo su clímax en una explosión de entusiasmo por parte del eufórico público, con potentes y furiosas secuencias de cuerdas de Jordi Mena, y Álvaro Suite que golpeando directamente a los sentidos de un incondicional séquito de seguidores.  Luces de color naranjo envuelven el escenario, mientras la velocidad de la batería de Gacias marca la base rítmica de “Hay Muy Poca Gente”, con una instrumentación que sigue destacando por su depurada técnica. Gritos desenfrenados surgen desde todos los sectores del recinto, y un cercano Bunbury trata de calmar la euforia diciendo: “Necesitamos de sus voces, no las desaprovechen. ¡Canten conmigo!”, y es así como llega el turno de la versión del tema “Frente A Frente”, original de la hispano-británica Jeannette, que también tiene una aparición especial en el video de la canción.

BUNBURY CHILE 2014 05

Enrique Bunbury se deja llevar por la melodía de “Que Tengas Suertecita”, bailando de manera desinhibida en un acto que sigue cautivando a los incondicionales fanáticos. La percusión de Quino Béjar vuelve a ser protagonista, mientras las miles de voces que se alzan con fuerza siguen incrementando la estrecha complicidad entre la banda y el público. La romántica “De Todo El Mundo” le da la oportunidad al vocalista de acercarse un poco más a la cancha, en una interpretación sensible que, al ritmo de un compás pausado, establece un contacto mucho más íntimo, bajando las revoluciones, pero ganando en sentimiento. La enérgica “Sí” vuelve a impregnar de dinamismo el recinto, con los fanáticos acompañando con las palmas y haciendo las segundas voces de un Bunbury que, a pesar del inclemente paso de los años, sigue ofreciéndonos una voz nítida y cristalina. El español se da el tiempo de presentar a cada uno de los miembros de la banda, quienes son recompensados con una lluvia de aplausos. A pesar de lo extenso del show, el público sigue cantando con la misma intensidad que en un comienzo y así queda en evidencia en “Lady Blue”, donde cada uno de los asistentes hace lo posible por no decaer en su constante apoyo. Enrique Bunbury termina de esta manera la primera parte de su exquisita presentación, agradece la devoción de los fanáticos nacionales y desaparece junto con su banda tras bastidores.

BUNBURY CHILE 2014 06

Casi en un acto reflejo, las miles de almas presentes en el Teatro Caupolicán empezaron a exigir el retorno de Bunbury y compañía mediante fuertes e intensos cánticos y silbidos, los que rápidamente tuvieron su recompensa con el regreso de los artistas al escenario para interpretar el hermoso tema “Prisioneros”, una melodía a medio tiempo que sobresale por sus excelentes secuencias de teclas y percusión. La batería de Gacias vuelve a sonar decidida, recibiendo la colaboración de las furiosas guitarras de Suite y Mena que terminan por configurar “Infinito”, poniendo un nuevo punto final a la presentación de Bunbury, que nuevamente abandona el escenario junto a su banda. En una suerte de paramnesia la historia se vuelve a repetir, con furiosas demostraciones de cariño que resuenan en cada rincón del recinto, demandando alargar esta verdadera celebración.

BUNBURY CHILE 2014 04

La fiesta se extiende con “Bujías Para El Dolor” y “Sácame De Aquí” que, tal como ha sido la tónica a lo largo de la velada, recibe todo el beneplácito de los fanáticos, que cantan incesantemente, quemando los últimos cartuchos de energía. La pieza final del repertorio es “El Viento A Favor”, que en base a una melodía más tranquila ofrece los últimos suspiros de la presentación. Desde ambos lados del escenario sale expulsado confeti, cayendo sobre la cancha como una lluvia plateada, en una de las postales más hermosas que nos dejará la nueva visita del español. “Un inmenso placer estar con ustedes esta noche. Buenas noches, hasta siempre”, son las palabras con que Bunbury se despide por última vez de sus fanáticos. Los Santos Inocentes se reúnen en el centro del escenario para despedirse de la audiencia, mientras en la pantalla se proyecta el texto: “¡Chile, gracias por todo!”.

BUNBURY CHILE 2014 08

En ocasiones no alcanza con un talento personal superlativo para montar un show de gran envergadura técnica y sonora, y es en estos casos que se hace necesario el apoyo y complemento de la solidez de una banda bien estructurada, donde cada una de sus piezas encaje a la perfección, potenciándose mutuamente y trabajando en beneficio del frontman. Es precisamente en este contexto que el español tuvo la fortuna de cruzar su camino con Los Santos Inocentes, una banda cuyo talento queda en evidencia desde la primera nota que escapa de sus instrumentos, y que en base a una técnica minuciosamente depurada logra  brillar con luces propias, alcanzando un equilibrio que les permite ser protagonistas durante varios pasajes del show, pero sin llegar a eclipsar a la figura excluyente de Bunbury. No cabe ninguna duda que el nivel de esta presentación estaría un par de peldaños abajo si no fuese por el valioso aporte de Los Santos Inocentes, y debiesen sentirse orgullosos de montar un show que no tiene nada que envidiarle a los grandes números que han pasado por el escenario del Teatro Caupolicán.

BUNBURY CHILE 2014 10

Un show de más de dos horas de duración, y 26 canciones que hicieron un recorrido por lo más selecto de su fructífera discografía, configuran una presentación que quedará grabada a fuego en el subconsciente de los miles de fanáticos que llegaron hasta el Teatro Caupolicán. Es cierto que el recinto de San Diego no se llenó, pero la energía y vitalidad de Enrique Bunbury bastó para inundar cada uno de los espacios vacíos que nos propuso la velada. Desde el sonido hasta la iluminación, pasando por la trabajada puesta en escena del oriundo de Zaragoza, lo vivido esta noche se encuentra en un nivel técnico superior, cuidando cada detalle para asegurar que la experiencia del Palosanto Tour no haya pasado desapercibida para ninguno de los asistentes. En su página oficial, el español describe el proceso de creación de cada uno de sus discos como una constante búsqueda que pretende no pasar nunca por la misma encrucijada, y esta analogía se torna válida para relatar la experiencia de ver en vivo al español, donde a pesar de existir elementos recurrentes entre cada una de sus tres visitas a nuestro territorio, siempre logra sorprendernos con nuevas pinceladas de talento y majestuosidad, en un crecimiento artístico exponencial que a simple vista pareciese no tener límites y que, como admiradores de su música, agradecemos profundamente.

Setlist

  1. Despierta
  2. El Club De Los Imposibles
  3. Los Inmortales
  4. Contracorriente
  5. Hijo De Cortés
  6. Ódiame (original de Julio Jaramillo)
  7. Más Alto Que Nosotros Sólo El Cielo
  8. Porque Las Cosas Cambian
  9. Destrucción Masiva
  10. El Extranjero
  11. Deshacer El Mundo (original de Héroes Del Silencio)
  12. El Rescate
  13. Los Habitantes
  14. Salvavidas
  15. El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás
  16. Hay Muy Poca Gente
  17. Frente A Frente (original de Jeanette)
  18. Que Tengas Suertecita
  19. De Todo El Mundo
  20. Lady Blue
  21. Prisioneros
  22. Infinito
  23. Bujías Para El Dolor
  24. Sácame De Aquí
  25. El Viento A Favor

 

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Praxila Larenas

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Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

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Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte del álbum blanco que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

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