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Bret Michaels: En su estado más primitivo

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A fines de la década del ochenta, los norteamericanos de Poison gozaban de un creciente éxito y se alzaban como una de las bandas insignes de la escena glam rock a nivel mundial. Su carismático líder y vocalista, Bret Michaels, arrancaba suspiros entre sus miles de incondicionales seguidoras, que rápidamente lo elevaron a la categoría de ídolo. Han pasado más de 20 años desde aquellos gloriosos días, y el excéntrico frontman ha tenido que soslayar varios obstáculos para mantenerse vigente en las primeras líneas del rock, así como también ha debido superar graves enfermedades que en más de alguna ocasión lo han puesto cara a cara con la muerte, como la diabetes tipo 1 que habita en él desde los 6 años, o la hemorragia cerebral masiva sufrida en 2010. Por fortuna para sus fanáticos, Michaels no ha claudicado en su misión de seguir cautivando con su música, y es precisamente en el contexto de la gira “Life Rocks Tour 2013” que el cantante oriundo de Pensilvania aterriza por primera vez en nuestro territorio.

BRET MICHAELS CHILE 2013 01

El lugar escogido para el evento fue el Teatro Caupolicán, recinto que desde muy temprano comenzó a recibir a cientos de nostálgicos fanáticos ansiosos por encontrarse con una parte significativa de la historia del hard rock.  El escenario sólo se encuentra adornado por un lienzo con una gigantesca calavera alada, además de cuatro imágenes de Michaels en sus mejores poses. En el aire se respira buena onda y ansiedad, quedando en evidencia cada vez que alguien del staff sale a escena a grabar o sacar fotografías, recibiendo casi en un acto reflejo una cerrada ovación. Promediando las 21:30 hrs. se escucha una potente voz en off que pregunta al público si están listos para la fiesta, recibiendo al unísono una respuesta positiva que cae desde todos los sectores del recinto. “The party start now!” es la frase que marca el comienzo de la presentación, acto seguida comienza a sonar “Welcome To The Jungle” de Guns N’ Roses, que sirve de distracción para que los cuatro músicos que conforman la banda de Michaels asuman su posición.

BRET MICHAELS CHILE 2013 02

Con una bandera chilena en la mano hace su aparición el icónico Bret Michaels, desatando de inmediato la euforia de los miles de fanáticos, que enloquecen aún más con los primeros acordes de “Talk Dirty To Me”. Las revoluciones se incrementan de la mano de las precisas secuencias de cuerdas de Pete Evick y la solidez de la batería de Chuck Fanslau, que no deja de golpear. “Are you ready to rock?. Are you ready to party?”, pregunta el carismatico frontman, estableciendo una conexión instantánea con el público que mueve sus brazos en el aire al ritmo de “Look What The Cat Dragged In”. Con estas primeras canciones ya resulta llamativa la cantidad de energía que expulsa el vocalista, además de toda la potencia e intensidad de la propuesta. El característico riff de guitarra marca la pauta de “Ride The Wind”, uno de los grandes éxitos de Poison, que hace explotar el Caupolicán en base a potentes golpes sónicos y la cercana interacción de Michaels con sus seguidores.

BRET MICHAELS CHILE 2013 04

En un acto pocas veces visto, el vocalista hace subir al escenario a los gráficos para que documenten el evento desde la visión del artista, para posteriormente contraatacar con toda la intensidad de “You Mama Don’t Dance”, cover del dúo Loggins And Messina, que de inmediato recibe el acompañamiento de las palmas y las voces de los fanáticos que aguantan estoicos las potentes ráfagas de rock y energía que fluyen por todo el recinto. Michaels aprovecha la instancia para desplegar sus dotes en el manejo de la armónica, extrayendo preciosas y bien logradas secuencias. “Sweet Home Alabama”, original de Lynyrd Skynyrd y una de las canciones favoritas de Michaels, es la encargada de continuar con el carnaval, no destacando precisamente por la calidad de la versión, sino más bien por su arreglo mucho más rockero, fundamentado en el poderoso ritmo de batería. Se produce uno de los momentos más bellos de la presentación: el vocalista se cuelga su reconocida guitarra acústica negra con llamas (hot rod flames), para dar vida a la primera balada de la noche, “Something To Believe In”, que rápidamente llena el ambiente de sentimiento y sensibilidad, una precisa pausa para bajar las revoluciones y deleitarse con un verdadero clásico del rock.  Se acaba la tregua y el tema “Unskinny Bop” es el encargado de volver a encender el ambiente e inyectar nuevas dosis de energía, matizando la melodía con un extracto del corte “Give It Away” de Red Hot Chili Peppers, y recibiendo el sorpresivo abrazo de una fanática que subió al escenario.

BRET MICHAELS CHILE 2013 03

Llega el turno del lucimiento personal de Chuck Fanslau con la ejecución de un poderoso solo de batería, que combina golpes sólidos y demoledores, con atractivos cambios de ritmo. El público se hace partícipe mediante palmas, en una suerte de aprobación al trabajo realizado. Bret Michaels aprovecha la instancia para presentar a cada uno de los miembros que componen la banda, los que son premiados con sinceros aplausos y muestras de gratitud. La velada nuevamente se vuelve a teñir de sentimiento, un pequeño aperitivo llega de la mano de la primera estrofa de “Don’t Stop Believin’” de Journey, para posteriormente dar paso a la ejecución de la preciosa melodía de “Every Rose Has Its Thorn”, que reclutó a miles de potentes voces para realizar los coros, configurando una de las postales más bellas del concierto. Se incorpora toda la fuerza de la guitarra eléctrica de Evick con el objetivo claro de subir los decibeles y mantener la fiesta. El último tramo del show sigue destacando por un ritmo incesante y demoledor, es así como suena “Go That Far” y “Fallen Angel”, con este último vuelve a estallar el recinto, con una euforia generalizada que amenaza con echar abajo las instalaciones. Tal como ha sido la tónica a lo largo de todo el show, el público canta en perfecta comunión, extasiados, satisfechos, aun incrédulos de que han sido testigos de una verdadera cátedra de rock clásico. Los músicos se pierden tras bastidores en medio de una cerrada ovación que cae desde todos los rincones del Caupolicán.

BRET MICHAELS CHILE 2013 05

Al cabo de varios minutos de incesantes silbidos y muestras de gratitud, la banda vuelve al escenario para tocar la última canción de la noche, esa que marcará el cierre de una velada mágica y especial. “Nothin’ But A Good Time” se entremezcla con la fuerza del canto de los fanáticos que luchan por extender al máximo la presentación, agitando los brazos de lado a lado, como una marejada que reacciona a cada uno de los acordes. Bret Michaels pregunta al público si quiere que vuelva el próximo año, dejando entrever la posibilidad cierta de tenerlo de vuelta en nuestras latitudes. El vocalista despliega una bandera chilena en el escenario, mientras es envuelto en un manto de aplausos, cargados de admiración y satisfacción, que el responde con un simple y pragmático “God bless you. We love you. Good Night”. Comienza a sonar el tema TNT de AC/DC mientras la banda se despide de todos los que hicieron posible su desembarco en Santiago.

BRET MICHAELS CHILE 2013 06

El show que propuso Bret Michaels no decepcionó, muy por el contrario, superó las expectativas que los fanáticos más optimistas se habían trazado. Una presentación que de principio a fin mantuvo una intensidad demoledora y una energía inagotable, haciendo vibrar durante 75 minutos a todo el Teatro Caupolicán. Con total seguridad hoy fuimos testigos de una de las mejores presentaciones de este 2013, reconocimiento que cobra aun mayor relevancia cuando no se cuenta con grandes puestas en escena, plagadas de efectos especiales y pirotecnia, sino que se basa en lo básico y fundamental: la música. El ex vocalista y líder de Poison, en conjunto con la solidez de su banda, fueron capaces de transportarnos a otra época, y mostrarnos el rock en su estado más primitivo, representado en un conjunto de melodías dinámicas y potentes, matizadas a la perfección con la justa medida de baladas, todo esto unificado en una experiencia única e irrepetible, que sin lugar a dudas será atesorada por siempre por cada una de las almas que repletaron el recinto de San Diego.

BRET MICHAELS CHILE 2013 07

Mención aparte para la entrega de Bret Michaels quien, a pesar del medio siglo que lleva a cuestas, sigue derrochando la misma vitalidad que ostentaba en sus mejores años. Que agradable resulta ver a un grupo de músicos que se divierten con lo que hacen y que se entregan por completo a su público, sea cual sea el escenario sobre el que están parados, proyectando toda esta energía positiva en una suerte de catarsis colectiva. Michaels prometió volver el próximo año; si el nivel sigue siendo el mismo, este redactor será el primero en asegurar su entrada, porque este tipo de talento no se aprende ni se gana, simplemente se tiene.

Setlist

  1. Talk Dirty To Me
  2. Look What The Cat Dragged In
  3. Ride The Wind
  4. You Mama Don’t Dance (cover de Loggins & Messina)
  5. Sweet Home Alabama (cover de Lynyrd Skynyrd)
  6. Something To Believe In
  7. Unskinny Bop
  8. Solo de batería
  9. Every Rose Has Its Thorn
  10. Go That Far
  11. Fallen Angel
  12. Nothin’ But A Good Time

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Praxila Larenas

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6 Comentarios

6 Comments

  1. marcelo

    14-Dic-2013 en 6:10 pm

    lo vi en antofagasta y el set list fue algo mas extenso (1.25 min. aprox.)incluyendo cover de kiss el tipo realmente esta en buena forma vocal y desprende harto power quede sorprendido, fue mas que mis expectativas buena tocata en el sokol de antofa y sono bien justo el volumen. ademas de puros clásicos de los 90 no toco temas de su etapa solista bien bret.

    • Distorcio

      26-Mar-2016 en 2:30 pm

      Marcelo, una consulta, cuanta gente fue al recital de bret en el gimnasio sokol de Antofagasta??

      • marcelo

        28-Mar-2016 en 9:50 am

        Lo que recuerdo es aprox. 2000 a 2500 personas puede ser. eran caras las entradas como de costumbre en chile.

  2. Vanny

    15-Dic-2013 en 12:30 am

    Excelente!!!! sin duda q superó toda expectativa. Muy cercanos y carismáticos y derrochándo energía… Bret sencillamente genial, se notaba felíz y entregado de corazón con una voz idéntica y una energía q wow!!! lo maximo!!!

  3. walter

    16-Dic-2013 en 4:11 pm

    alguien sabe como se llama el sonidista de monitores que andaba en gira con el

    • Nano

      16-Dic-2013 en 5:41 pm

      Mmm, no te llamó? Jajaja.

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Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

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Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte del álbum blanco que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

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