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Bon Jovi + Nickelback: Placeres culpables

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El regreso del magnate del rock pop tuvo sabor a deuda saldada para las decenas de miles de fanáticos que repletaron el Estadio Monumental. Una operación de emergencia al apéndice obligó a Tico Torres a marginarse del tour de los norteamericanos, retrasando su vista al país, y poniendo en duda la inclusión de Nickelback como acto de apertura. Por suerte, la incertidumbre se disipó a los pocos días, y el anuncio de una nueva fecha para el evento llevaba telonero asegurado y con Rich Scanella como reemplazante de Torres en la batería. Ahora sólo quedaba esperar una noche llena de clásicos, de esos con sabor a nostalgia, y por qué no, un poco de culpabilidad. Y si hablamos de placeres culpables, el número que abrió la jornada del 24 de septiembre, se lleva todos los galardones.

Nickelback: En su propio juego

Jamás en la historia de la música una banda había recibido tanto repudio como el que ha recibido Nickelback durante sus ocho años de carrera. Es sabido que Internet es caldo de cultivo para el odio anónimo, y cuando se pone en campaña para hacer caer un objetivo, ni los más curtidos se salvan de sus garras. La banda canadiense ha sido víctima de memes, campañas virales, entre otros actos de terrorismo virtual, y ya se han convertido en parte de la cultura de la red, como si ni siquiera hiciera falta escucharlos o saber quiénes son para ser usados como herramienta de burla. Si incluso personajes tan influyentes como Dave Grohl o Henry Rollins han festinado con el trabajo de los músicos, al cual tachan de efectista y banal.

NICKELBACK CHILE 2013 01

Todos estos antecedentes sólo venían a reforzar las expectativas que este redactor tenía al enfrentarse al debut de Nickelback en nuestras tierras. ¿De verdad Nickelback es la peor banda de la historia del rock? La respuesta claramente es “no”, pero hay que reconocer que cada uno de los defectos que han inspirado a sus detractores son tan palpables y reconocibles en vivo, que llega a ser risible al darse cuenta que todos estos elementos juegan completamente a favor de esta banda creada para las masas. Como cuando se ve una de esas películas que son tan malas, que llegan a ser buenas.

NICKELBACK CHILE 2013 04

Los liderados por Chad Kroeger salieron a las 20:00 hrs. en punto y se despacharon un show bastante solvente y entretenido. Teniendo en cuenta que la mayor parte del público presente a esa hora estaba a la espera de Bon Jovi, los de Alberta pusieron pie al acelerador y se fueron con todo comenzando el show con  “Animals”, de su disco más reconocido, “All The Right Reasons” (2005), y del cual se interpretaron más temas durante la hora exacta que estuvieron sobre el escenario. Palabras de agradecimiento y una actitud de “rockeros amables” se transformaron en la tónica de la relación del frontman con su público, que se apostó en la reja de la cancha preferencial para corear cada una de las canciones, entre las más rockeras como “Something In Your Mouth”, o las más fogateras como “When We Stand Together” o la balada “Photograph”.

NICKELBACK CHILE 2013 02

Es cierto, el reciclaje de sonidos estaba ahí, los coros facilones pero pegajosos también, y todo lo que se les pueda criticar está presente sobre el escenario, pero ni el más cuadrado ni el más rudo del lugar pudo aguantarse cantar “How You Remind Me”, el clásico por antonomasia del cuarteto que marcó adolescencias e infancias de todos los que vivimos la época del nü metal. Por mucho que nuestras bandas preferidas hubiesen sido Slipknot o System Of A Down, todos cantamos alguna vez “How You Remind Me”, y lo volvimos a hacer durante el cierre de la presentación de Nickelback en Chile, quienes se mantuvieron jugando a su propio juego y, qué duda cabe, nosotros fuimos parte de él. “La peor banda de la historia del rock” se llevó los aplausos del respetable y la satisfacción de haber cumplido con nuestro país, aunque culposa para aquellos que reniegan de su trabajo pero que lo disfrutan igual, Nickelback salió con los brazos en alto y dejando el terreno preparado para el plato fuerte de la noche.

NICKELBACK CHILE 2013 03

Bon Jovi: Himnos transversales

La gira “Beacuse We Can”, la cual promociona el último disco de la banda, “What About Now” (2013), se vio remecida por la polémica cuando se dio a conocer el despido del legendario guitarrista Richie Sambora por parte del propio Jon Bon Jovi, por motivos económicos, provocando la desilusión de los fanáticos por ver a la banda en plenitud. A eso se sumó el desafortunado impasse medico de Torres, dejándonos solamente con el blondo vocalista como gran protagonista de la noche, aunque David Bryan en los teclados también hace lo suyo. La sola presencia del norteamericano en el escenario es capaz de sostener un set de dos horas de duración, cuyo ritmo decayó en algunas secciones, principalmente por tratarse de temas nuevos y por la poca participación de un público que, en cancha preferencial, se limitó a esperar los clásicos para hacerse escuchar. ¿Por qué será que los que pagan más, están dispuestos a disfrutar menos?

BON JOVI CHILE 2013 04

En fin, Bon Jovi salía a escena con un gran juego de pantallas de fondo, las cuales mostraban la parte delantera del Cadillac, que iniciaría el viaje con “That’s What The Water Made Me”, perteneciente a la última placa del conjunto. “You Give Love A Bad Name” fue el primer hit de la noche y su energía logró mantener al público cautivo para entrar con clásicos menos conocidos como “Raise Your Hands”, y material más reciente como “Lost Highway” y “Whole Lot Of Leavin’”. Es así como llegábamos a otro subidón de energía con “It’s My Life”, y era increíble ver cómo una sola canción podía hacer la diferencia entre la euforia y la absoluta apatía del público, la cual se instaló durante la segunda mitad del espectáculo y sólo se interrumpió cuando llegaba la hora de corear otro clásico.

BON JOVI CHILE 2013 05

Es así como temas como “Because We Can” o “What About Now” pasaban casi desapercibidos, peor aún, su onda más folk no lograba enganchar con la masa y se transformaron en los episodios más tediosos de la noche. Ese es el problema de ser un éxito radial: las expectativas de la gente versus la necesidad del artista por mostrar todas sus facetas, juegan en contra de un espectáculo que pudo haber durado media hora menos, omitiendo los “no clásicos”, y todo hubiese sido perfecto.

BON JOVI CHILE 2013 03

Lo mejor llegó al final, gracias a la seguidilla de clásicos que hicieron las delicias de los fanáticos de la nostalgia. Ahí estuvieron “Bad Medicine”, con el intermedio de “Shout”, original de The Isley Brothers, la cual también fue interpretada por Bruce Springsteen hace un par de semanas, y que sirvió para cerrar la cortina y llevarnos de lleno al encore, donde brillaron “Born To Be My Baby”, la hermana de “It’s My Life”, “Have A Nice Day”, y bajar el telón con “Livin’ On A Prayer”, y el romance descarnado de “Always”.

BON JOVI CHILE 2013 06

Completísima cuarta visita de Bon Jovi ante un estadio repleto, que rugió desde el fondo del recinto, pero que se mantuvo impávido en el frente, donde más hace falta, demostrando que la sectorización de ubicaciones sólo beneficia a las productoras y no al que quiere vivir una experiencia inolvidable con todo lo que un concierto de rock conlleva. Hablando desde una perspectiva más personal, nos quedamos con el recuerdo de una noche de himnos rock/pop transversales, que no hacen caso a los prejuicios, y nos tocan a todos en el lado más frágil de nuestra moral musical. Con todo el pudor que provoca reconocerlo, el Monumental fue sede de nuestros placeres más culposos.

Setlist Nickelback

  1. Animals
  2. Something In Your Mouth
  3. Photograph
  4. Far Away
  5. When We Stand Together
  6. Savin’ Me
  7. Too Bad
  8. Someday
  9. Rockstar
  10. Figured You Out
  11. How You Remind Me

Setlist Bon Jovi

  1. That’s What The Water Made Me
  2. You Give Love A Bad Name
  3. Raise Your Hands
  4. Runaway
  5. Lost Highway
  6. Whole Lot Of Leavin’
  7. It’s My Life
  8. Because We Can
  9. What About Now
  10. We Got It Goin’ On
  11. Keep The Faith
  12. (You Want To) Make A Memory
  13. Captain Crash & The Beauty Queen From Mars
  14. We Weren’t Born To Follow
  15. Who Says You Can’t Go Home
  16. I’ll Sleep When I’m Dead
  17. Bad Medicine (con fragmento de “Shout”, cover de The Isley Brothers)
  18. In These Arms
  19. Born To Be My Baby
  20. Wanted Dead Or Alive
  21. Have A Nice Day
  22. Livin’ On A Prayer
  23. Always

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Praxila Larenas

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6 Comentarios

6 Comments

  1. JP

    25-Sep-2013 en 11:42 pm

    Jon Bon Jovi y su banda. No Bon Jovi. Ritchie le arreglaba todas las pifias en la voz a Bon Jovi, y sin Tico?

    De por si, esta gira no tiene gracia. Sumado a un disco pobre.

    Menos mal que lo vi el 2010. Cuando se notaba la energia contenida en los que fuimos al Nacional.

    Claramente tambien se nota el cambio de recinto. El 2010 fue en el Nacional, ayer fue en el Monumental. Donde el sonido es un asco.

    • .

      26-Sep-2013 en 12:15 am

      ELLAAAA!!!! caniulef del rock! cuantanos ahora cuando fuiste a u2 en baires perrin!.

    • Mari

      26-Sep-2013 en 4:37 pm

      no concuerdo contigo, yo fui y el sonido nada que decir, estaba espectacular, el ultimo disco no es el mejor, la gran mayoría fuimos a deleitarnos de los clásicos, yo creo que quedaste con las ganas de ir xD

    • Marcelo Baeza Seq. (@Revomarcelo)

      26-Sep-2013 en 9:39 pm

      lamento decirte JP que el sonido estuvo la raja comparado con el 2010 y Sambora esta pésimo, es una pena, pero es la verdad

    • caca

      28-Sep-2013 en 4:02 pm

      Clásico lo del sonido, pa PJ el 2011 el 50 % escucho como la mierda y el otro 50% a toda raja …….. plástico Bon Jovi, lo fui a ver el 2010 y me gustó bastante pero no pa repetirme el plato, mas encima en el Monumental que queda a la cresta y día de semana xupenlo.

  2. PBJ

    26-Sep-2013 en 2:10 pm

    Jon Bongivi y su banda. Definitivamente. ¿Y qué? Sin él nada sería igual.

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Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

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Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte de “Abbey Road” que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

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