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Blur: Contra la ley de la gravedad

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La vida se encarga de hacer que las cosas caigan por su propio peso. Muchos hablan de karma, de que “todo se paga en esta vida”, y de que los merecimientos sí logran algo bueno o malo para cada cual. Pero en general la vida no es justa; a la gente buena le pasan cosas malas, y muchos talentos se quedan en el camino simplemente porque el peso de su humanidad los hace declinar en el vuelo y, así, no es de extrañar que sigamos maravillándonos con aquellos que se enfrentan al hecho de caer por el inevitable paso del tiempo, y contra la ley de la gravedad.

Blur tenía todo para fallar en la difícil tarea de trascender, con un irrespeto a su obra por parte de múltiples sectores en su apogeo de popularidad, con un desdén al cuarteto que recién se disiparía tras la disolución del conjunto, y también tras la posibilidad de sacar a Graham Coxon y Damon Albarn de ese paraguas. Sin el filtro cegador, muchos notaron estos talentos y, al retorno de Blur en 2009, ya los oídos estaban más abiertos. En vez de caer, la levedad de las sensaciones de quienes disfrutaban de los de Essex flotaba en el aire y se elevaba, tal como pasaba con los saltos en medio del cierre con “Song 2” en Chile el 7 de noviembre de 2013 en la Pista Atlética del Estadio Nacional.

06 Blur @ Movistar Arena 2015

23 meses después, Blur sigue en alza, sigue adelante, y su peso es cada vez mayor al notar que el cuarteto no vive del pasado. “The Magic Whip” (2015) es un gran disco, y la banda cree en él firmemente y, más aún, como vimos en la noche del 7 de octubre de 2015, permite presenciar que la banda cada vez es más compacta y más directa, pese a que incluso se hicieron acompañar de músicos de apoyo, expandiendo sus posibilidades.

Pero antes de Blur tocaron Los Tres, que pusieron a prueba la paciencia de muchas personas en medio del Movistar Arena. Claro, las canciones son muy importantes y “Amor Violento” o “Déjate Caer” fueron karaokes instantáneos para la platea alta (casi repleta a esa hora), con las canchas y plateas bajas semivacías a las 20:00, que fue cuando Álvaro Henríquez y los suyos subieron al escenario. El sonido se escuchaba saturado, “Titae” Lindl se vio hastiado a ratos; por otra parte, la guitarra de Sebastián Cabib carece de la delicadeza que requiere el repertorio antiguo, y la batería de Boris Ramírez, si bien potente y tal vez el mayor cúmulo de energía de la actual formación de la banda, transforma a Los Tres en una agrupación de arena-rock más que de la variedad que planteó en algún momento feliz de la historia. Y las canciones nuevas no ayudaron a generar una estima por el actual pasar de Los Tres, que dieron un show olvidable, sólo demostrando la fuerza atemporal de algunas composiciones.

11 Blur @ Movistar Arena 2015

El público repletó el Movistar Arena en buena parte, con claros sólo en platea baja y cancha VIP, totalizando unas doce mil personas de las que más de la mitad llegó en esos 25 minutos, entre el show de Los Tres y el de Blur. La gente se impacientó porque, claro, el show estaba anunciado para las 21:00 horas y eran las 21:12 y no pasaba nada, pero de pronto se apagaron las luces, sonó la venida del camión de helados y se supo que, desde la ternura nostálgica de esos sones, llegaría Albarn, Coxon, Dave Rowntree y Alex James y llenarían el escenario de lo que les gusta hacer, de lo que les gusta armar, y para lo que viven.

Desde la enérgica “Go Out” que podíamos ver a un Damon Albarn en aún mejor forma que en ocasiones anteriores, derrochando histrionismo en cada canción, la que además venía imbuida de una interpretación adecuada para cada verso, cada compás, cada silencio incluso. En “There’s No Other Way” el público explotó como correspondía, y cada rincón del Movistar Arena vibró. No había dudas: nadie quería estar al nivel del suelo, nadie necesitaba caer preso de la fuerza de la tierra, sino que estar en el aire, a punta de saltos, sudor y de gritar cada parte de la letra con tanta convicción como lo hacía Damon.

03 Blur @ Movistar Arena 2015

Tras “Lonesome Street” vino una de las grandes sorpresas de la noche: “Badhead”, donde se lució la sección de bronces de la banda de apoyo de Blur. De hecho, mostraban a cada segundo que cada vez tienen más y mejores cartuchos que pulverizar, tal como quedaba la mezcla con la reggaeGhost Ship”, otra de las canciones de “The Magic Whip”, el disco con el que Blur nos mostró que viven en el ahora, y no en el revisionismo absoluto de su historia.

Caso aparte era la guitarra de Graham Coxon. Blur mezcla la melodía y el buen tino de las armonías de sus composiciones, llevadas muy bien por el bajo severo y dinámico de Alex James y su inseparable cigarro, y el ruido muy lejano a los códigos británicos más clásicos de Coxon. Si bien Blur se asoció al concepto del sonido británico, bien podemos decir en 2015 que es la banda más ecléctica del pop-rock de Inglaterra, capaces de poner en una canción como “Thought I Was A Spaceman” sonidos ligados a lo experimental, a un noir pop, a la electrónica, e incluso ritmos más bailables, para lograr una canción única, o llega a la delicadeza de la vibra más asiática de “Out Of Time”, para luego pasar a las guitarras maravillosamente ruidosas al final de “Coffee & TV” o “Beetlebum”. Coxon es el motor de la actualidad de Blur, de las distorsiones, del manejo de los quiebres a la potencial normalidad de un conjunto que se niega precisamente a caer en rutinas.

04 Blur @ Movistar Arena 2015

Canciones clásicas como “For Tomorrow” y “Tender” fueron coreadísimas, mientras que para “Parklife” Damon subió al escenario a una decena de “fans” –que nadie sabe si estaba planificado o no- que bailaron en el proscenio y se preocuparon más de grabar con sus teléfonos y sacarse selfies con los artistas en vez de disfrutar tal momento único. Se notó cierta incomodidad en Albarn cuando veía que ellos no le seguían los juegos que él proponía, como correr de un lado a otro, o apoyarse en las voces de estos jóvenes para generar más coros. Un mal reflejo del fan de Blur que, nos consta, sigue a la banda, se la juega por la reja, se la juega por corear todo, y que sin duda que mira más a los ojos del travieso Damon, en vez de la pantalla pixelada de su teléfono.

La canción nueva que mejor se acopla al repertorio antiguo, es también la más breve. “Ong Ong” es tierna, movida y significativa para una agrupación que se niega a caer en el tedio, y que luego con “Song 2” tendría un momento de catarsis leve colectiva antes de la lindura de “To The End”, y la intensidad melancólica y triste de “This Is A Low”, uno de los pocos momentos donde Damon Albarn se abstrajo de la realidad, de ese escenario, de esa gente, y se metió de la nada en sus demonios, en sus inseguridades, y en –tal vez- ese temor de caer en lo rutinario, que se le pasaría con el aplauso rabioso de la gente al final del main set, para luego salir del escenario y regresar en unos minutos.

05 Blur @ Movistar Arena 2015

La segunda gran sorpresa fue “Stereotypes”, pegada de gran forma con la imbatible “Girls & Boys”, que hizo bailar a todo el mundo, para finalizar con “The Universal”, fanfarria solemne, simple y perfecta para culminar un show inolvidable de una banda que no quiere olvidarse de sí misma. No vimos a Damon Albarn, no vimos a Coxon, ni a James, ni a un sorprendentemente competente Dave Rowntree, sino que vimos a Blur con todo lo que ello significa por una hora cincuenta minutos y veinte canciones que articularon un show aún más sólido que el de ese gran 7 de noviembre de 2013.

Si en ese show de hace dos años se respiraba esa idea de que tal vez sería la única vez en que podríamos ver a la banda en la vida, en 2015, con disco nuevo y renovados bríos bajo el brazo, nos queda la sensación de que hay Blur para rato. Esa gran esperanza es la que mantiene a flote a esta, quizás la banda que mejor regresó, de forma más sólida y más impactante tras un largo receso (Faith No More y Suede son otros grandes ejemplos), y en vivo esto se multiplica con tipos que hacen lo que quieren, y lo hacen con tanta gracia, que pareciera que estuvieran flotando, en el cúmulo nuboso de lo onírico, combatiendo, como dijimos antes, a la invencible ley de la gravedad, y triunfando, lo cual es aún mejor. Blur hay para rato, y está por allá, en las nubes.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Praxila Larenas

Setlist

  1. Go Out
  2. There’s No Other Way
  3. Lonesome Street
  4. Badhead
  5. Ghost Ship
  6. Coffee & TV
  7. Out Of Time
  8. Beetlebum
  9. Thought I Was A Spaceman
  10. Trimm Trabb
  11. For Tomorrow
  12. Tender
  13. Parklife
  14. Ong Ong
  15. Song 2
  16. To The End
  17. This Is A Low
  18. Stereotypes
  19. Girls & Boys
  20. The Universal

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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