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Black Label Society: Poder auténtico

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La tercera visita de Zakk Wylde y los suyos a nuestro país estuvo marcada por una afluencia de público numerosa, sin llegar a ser masiva ni nada por el estilo, formada principalmente por fieles seguidores del norteamericano, dispuestos a disfrutar a concho del rock a la vena de Black Label Society y del virtuosismo de uno de los guitarristas más importantes de nuestra época. Con “Catacombs Of The Black Vatican” (2014) como el foco principal de la gira, el hombre que acompañó a Ozzy Osbourne durante casi dos décadas, salió con su grupo para entregar un efectivo show de hora y media.

BLACK LABEL SOCIETY CHILE 2014 01

Con un telón que cubría el escenario, la previa se vivía a punta de cervezas y rock del más clásico. Desde los altoparlantes salían himnos de Led Zeppelin, entre otras bandas emblemáticas, que preparaban el terreno para recibir a una agrupación que honra con su propuesta a las grandes leyendas del rock mundial. Porque ver a Zakk Wylde de pie sobre una plataforma, lleno de cadenas, chaqueta de mezclilla, de larga cabellera y una barba digna de guerrero vikingo, es como ver a la imagen viva del metal, esa que ya muchos desecharon y sólo los fanáticos más comprometidos siguen luciendo. Y esa es la gran virtud de Black Label Society. Observarlos sobre el escenario es como ver a un cuarteto de verdaderos rockeros haciendo lo que más les gusta. Perfectamente Wylde podría haber pasado colado entre el público como el amigo nórdico de uno de los tantos fanáticos presentes en el Teatro Caupolicán, y es un gusto el poder ver a un tipo que rinde pleitesía al rock, con honestidad y garra.

BLACK LABEL SOCIETY CHILE 2014 02

Alarmas anunciaban el arribo de la banda, que abrió la noche con “The Beginning… At Last”, ocupando un escenario que lucía tres plataformas y un segundo piso donde estaba ubicado Jeff Fabb en la batería, haciendo parecer el interior del recinto de la calle San Diego como un verdadero estadio. La emergía estaba al tope y los fanáticos no tuvieron mucho tiempo para descansos, ya que el guitarrista se despachó un éxito tras otro.

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“Funeral Bell” voló cabezas y sirvió para que los dos hombres que acompañan a Wylde en las cuerdas, pudieran lucirse un poco, destacando el tapping deJohn DeServio, uno de los que tuvo más contacto con el público. Para cantar a coro llegó “Bleed For Me”, la que fue secundada por “Heart Of Darkness”, una de las del nuevo disco, y que significó el respiro obligado entre tanta distorsión, para llevar a todo el mundo a cabecear al ritmo de “Suicide Messiah”, uno de los temas imprescindibles en cualquier set de Black Label Society.

BLACK LABEL SOCIETY CHILE 2014 04

El trío de cuerdas se hacía cargo de los coros al unísono de “My Dying Time”, otro de los momentos “relajados” de la jornada, para seguir con “Damn The Flood”, la cual dio paso al momento que muchos estaban esperando: el solo de guitarra del anfitrión de la fiesta que, obviamente, robó los suspiros de los aficionados a este tipo de expresiones musicales, y que en la opinión de este redactor, no aportan mucho al espectáculo, pero tratándose de Zakk Wylde correspondía escuchar los casi seis minutos del norteamericano demostrando el por qué es uno de los guitarristas más respetados en la escena rockera. Pasado el éxtasis de electricidad, el resto de los músicos volvió al escenario para dejarse caer con todo con la poderosa “Godspeed Hell Bound”.

BLACK LABEL SOCIETY CHILE 2014 05

Por primera vez en toda la noche, Wylde se dirigió al público, agradeciendo la concurrencia y presentando a sus compañeros con bombos y platillos. Se nota que el hombre la pasa bien y se siente cómodo siendo el maestro de ceremonias, de hecho, los dos temas que siguieron fueron un testimonio claro de que Wylde goza de una libertad absoluta al mando de su banda. “Angel Of Mercy” es una balada muy gringa, bien cliché, pero que muestra la faceta más sensible del imponente músico. Luego, en “In This River”, Wylde dejaba la guitarra y se ubicaba frente a un piano, cambiando completamente el tono de la noche para rendirle un sentido tributo al fallecido Dimebag Darrell.

BLACK LABEL SOCIETY CHILE 2014 06

Cumplida la tarea de demostrar su versatilidad, era hora de volver al rock, cerrando la noche con la triada compuesta por “The Blessed Hellride”, “Concrete Jungle” y la infaltable “Stillborn”. La última postal de la noche mostraba a un Zakk Wylde en la cima del escenario levantando su guitarra como un trofeo del rock. Ovaciones y elogios de todos los sectores del teatro despidieron a un hombre que lleva la música como su bandera de lucha, y cuyo poder en el escenario, más que destacar por el peso de las guitarras, lo hace por la autenticidad de su espíritu.

Setlist

  1. The Beginning… At Last
  2. Funeral Bell
  3. Bleed For Me
  4. Heart Of Darkness
  5. Suicide Messiah
  6. My Dying Time
  7. Damn The Flood
  8. Solo de guitarra
  9. Godspeed Hell Bound
  10. Angel Of Mercy
  11. In This River
  12. The Blessed Hellride
  13. Concrete Jungle
  14. Stillborn

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Julio Ortúzar

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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