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Beady Eye: The Beat Goes On

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La historia ya es conocida por todos. Y es que el quiebre de Oasis fue para muchos la crónica de una muerte anunciada. Estamos en 2009 y, tras años de constantes peleas y desaires, los hermanos Gallagher finalmente dicen “no más”, acabando con una de las bandas más importantes de las últimas décadas. Si bien tras la ruptura Noel (el hermano mayor) señaló que se tomaría su tiempo para analizar cuáles serían sus próximos pasos, Liam, con esa arrogancia e impertinencia que siempre lo ha caracterizado, afirmaba que no se quedaría de brazos cruzados y que con el resto de los miembros de la banda seguirían tocando, esta vez bajo una nueva consigna, dejando a Oasis en el pasado. Es así como nace Beady Eye, la banda conformaba por Liam Gallagher, Gem Archer, Andy Bell y Chris Sharrock. En 2011 Beady Eye lanza su primer disco titulado “Different Gear, Still Speeding”, el cual demostró que, si bien esta banda no está aún a la altura de lo que fue Oasis, puede funcionar perfectamente sin la presencia de Noel, dándole a sus miembros una libertad que les permite transitar por senderos nuevos y desconocidos.

La jornada se inició a las 20:55 con el show de los nacionales The Ganjas, y ciertamente han sido pocas las veces en que una banda encargada de abrir un show de estas características ha tenido un vínculo tan especial con el conjunto principal. Y es que no cuesta nada buscar en Youtube el video donde Andy Bell pierde los estribos al escuchar el nombre de los nacionales, señalando que llevaba casi tres años intentado recordar cómo se llamaba aquella banda que lo había “hipnotizado con su música” en su visita a Chile el 2006. Con ese antecedente parecía casi obvio que debían ser The Ganjas los encargados de abrir el show de Beady Eye. La labor de los nacionales fue pulcra y concisa, entregando en 30 minutos ese sonido hipnotizante y desértico que la caracteriza.

Una vez finalizada su presentación, dieron gracias al público, el cual se comportó de manera notable entregándole el apoyo que a muchas otras bandas teloneras se le suele negar. Y es que la verdad, The Ganjas se lo tienen más que merecido, siendo hoy por hoy una de las mejores agrupaciones de nuestro país.

22:00 en punto y “Yellow Tail” (aquel tema instrumental creado por Bell y Archer) comienza a retumbar en el Industria Cultural. La banda sale al escenario con ritmo pausado y arrogante, mientras Liam los presenta y anuncia la primera canción: “Four Letter Word”, el tema que abre el disco “Different Gear, Still Speeding”. La potencia de dicha canción es impresionante, suficiente como para convencer a cualquier escéptico de que este conjunto no es una mera versión de Oasis sin Noel. Y es que escuchar a Liam gritar con todas sus fuerzas “Nothing ever last forever” es como para que se pongan los pelos de punta. La presencia del vocalista es imponente, y es que sin moverse o gesticular demasiado logra comerse el escenario y demostrar por qué es uno de los grandes “Rock Star” de la historia. El show continúa con “Beatles & Stones”, la cual si bien no es una obra imprescindible, cumple con la función de mantener al público encendido.

“Millionaire” perpetúa la fiesta y por primera vez se logra ver al público genuinamente prendido. Aquel tema fue escrito por Andy Bell, el cual vuelve a la guitarra alternando labores con Gem Archer y asumiendo un protagonismo al cual no estábamos (y quizás él tampoco) acostumbrados. Y es que la labor de Bell es para ser aplaudida, creando un perfecto complemento con su compañero Gem.

Las revoluciones bajan un poco cuando la banda comienza a interpretar “Two Of A Kind”, y no porque la canción no posea ritmo o potencia, sino que, al ser un Lado B, carece de esa masividad que la haga reconocible para todo público. Liam por su parte comienza a mostrarse más inquieto que en cualquiera de sus antiguas presentaciones en Chile. Interactúa con el público y se comporta de manera más empática que de costumbre. Antes de interpretar “For Anyone”, señala que va dedicada a todas las muchachas del público. La dulzura de la canción sorprende, y también la interpretación de Liam, el cual entregó quizás la mejor presentación personal que le hemos visto en estos lados.

“Three Ring Circus” es una canción que pasa sin pena ni gloria en “Different Gear, Still Speeding”, y en vivo no es la excepción. Uno de los problemas que tienen que sortear las bandas que recién comienzan, es la estrechez del catálogo con el que cuentan (lo que las obliga a echar mano a Lados B, Covers, etc.) No sería sorpresa que en el futuro (quizás con el lanzamiento de su segundo disco) dicha canción quede relegada y no vuelva a ver la luz del día.

La banda logra reponerse (y de qué manera) con “The Roller”. Por primera vez el público canta al unísono, entregando una de las postales más memorables de toda la jornada. Dicha canción tiene pinta de clásico, y ayer fuimos testigos de su efectividad en vivo.

“Bubble With a Bullet” sufre con el mismo destino de “Two Of A Kind”. Su escasa difusión no le permite generar un vínculo con el público, el cual observa calmo la interpretación de la banda. Todo cambia repentinamente con “Bring The Light”. La euforia se apodera del recinto y los coros de Bell y Archer generan una catarsis en los presentes. Liam se roba la película repitiendo incesantemente “Baby Come On!”, mientras Matt Jones logra opacar a las guitarras con su piano. Sencillamente notable.

“Standing On The Edge Of The Noise” logra mantener el nivel creado por su antecesora y da paso al que fue quizás el momento más emotivo de la jornada. “Kill For A Dream” y “The Beat Goes On” sobrepasan las expectativas y logran imponerse como las obras más preciosas de la banda. La interpretación es casi perfecta y demuestra la verdadera versatilidad que poseen estos músicos.

Como estamos hablando de Liam y compañía, las cosas no pueden permanecer quietas por mucho tiempo, y “Man Of Misery” es la encargada de entregar esa cuota de adrenalina que parecía perdida. Si bien, tampoco es parte de “Different Gear, Still Speeding”, logra imponerse pidiendo a gritos un lugar en el próximo disco de la banda.

Casi cincuenta minutos de show y es hora de ingresar a la recta final. The “Morning Son” y “Wigwam” entregan momentos similares y de singular potencia. Inician de manera serena para luego dar paso a una verdadera catarsis musical. La banda se pierde en un sonido épico, mientras Liam permanece inmóvil, tranquilo y con una mirada absorta que no logra inmutarse con la algarabía que ocurre a su alrededor. Y es así como deja el escenario para luego ser seguido por el resto de sus compañeros.

Es hora del encore y, como la tradición lo amerita, el público corea el nombre de Liam y de Beady Eye para que vuelvan al escenario. La banda regresa y nos entrega uno de esos momentos que son tan contradictorios, pero tan especiales a la vez. “World Outside My Room” es una canción de una sencillez tan increíble, que su interpretación en vivo parecía una idea descabellada, no sólo por su simpleza, sino porque costaba imaginar a Liam y compañía interpretando una canción que irradiara una sensación de intimidad tan grande. Finalmente lograron acallar los prejuicios, y de paso demostraron que a esta banda no le son ajenas las obras más pequeñas y humildes.

El final del espectáculo llega con “Sons Of The Stage”, aquel cover de World Of Twist, del año 1991. La tradición de cerrar con interpretaciones de composiciones ajenas, se remonta a cuando Oasis solía cerrar sus espectáculos con temas como “I Am The Walrus” o “My Generation”. “Sons Of The Stage” no cuenta con la masividad de aquellas verdaderas obras maestras, pero logra entregar un cierre adecuado para el show. Quizás no llega a los niveles de éxtasis que uno pudiera esperar, pero no cabe ninguna duda de que ayuda a cerrar de una manera notable, dejando a los fanáticos satisfechos y con la sensación de que se presenció un show de altísimo nivel.

Beady Eye es una banda que recién da sus primeros pasos. A pesar de la arrogancia de su principal figura, se ve obligada a transitar de manera humilde por el mundo, dejando de lado los grandes estadios, cambiándolos por pequeños recintos donde la conexión con el público es mucho mayor, pero donde la presencia mediática se vuelve escasa. El amor que tienen estos músicos por el Rock & Roll los motiva y transforma en sobrevivientes. Oasis se esfumó, y sin su líder y principal compositor el futuro parecía bastante oscuro. Liam, Andy y Gem lograron reponerse y demostrar que tienen mucho por entregar. La valentía de olvidarse de un pasado exitoso parecía más bien un suicidio, cuando en definitiva término siendo un verdadero renacer. Aún queda mucho paño por cortar, pero como diría Liam Gallagher: “The Beat Goes On”.

Por Emilio Guerrero B.
Fotos por Fernanda Vaca

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Diego

    01-Nov-2011 en 2:40 pm

    Muy buen review! Creo que el punto mas alto fue lejos Sons of the Stage, me sorprendió lo bien que estuvo el sonido en Ind. Cultural.

    PD: Arreglen “The Soller!”

  2. beto

    01-Nov-2011 en 4:00 pm

    Buenisimo show! de los mejores a los que he ido y notable la dedicatoria de liam a los mineros antes de bring the light

    PD: Man of Misery no estara en el proximo LP, es el lado B de Millionaire

  3. sebastián

    01-Nov-2011 en 4:45 pm

    En gustos no hay nada escrito… Yo nunca había escuchado el disco y encontré fascinante la presentación. A diferencia de Emilio, “Three Ring Circus” la encontré notable, cuando volví a mi casa me preocupé de buscarla y escucharla y debo decir que en vivo suena mucho más potente. Bueno, lamentable la poca cantidad de gente pero se notó una cercanía más ínitma de Liam con el público. También encontré notable que Blanca Lewin estuviera gozando de la música al lado mío JAJA Saludos

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Septicflesh + Fleshgod Apocalypse: Colosales

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Septicflesh

En todas las ocasiones en que la sangre ha reemplazado a la tinta y ha teñido las páginas de HumoNegro con el propósito de hablar acerca del death metal, ha sido un deber el reconocimiento de la trascendencia del género en la historia de la música extrema y de cómo su proliferación ha sido capaz de revitalizar de forma constante a gran parte del espectro. Tal vorágine se ha gestado durante más de tres décadas, período donde ha experimentado la manera en que, desde sus entrañas, la esencia indómita y vehemente que caracteriza al estilo ha mutado a través del tiempo, incorporando elementos y sobre todo nuevas perspectivas creativas, asesinas del letargo. En ese sentido, Septicflesh y Fleshgod Apocalypse, protagonistas de la velada en Club Blondie y debutantes en Chile, ostentan un prestigio que los ubica en la vanguardia del contexto, gracias propuestas cuyo hilo conductor no sólo se basa en perpetuar la escuela del “metal muerte”, sino también en la complejidad de la música clásica y sus arreglos.

En este lado del mundo ambas agrupaciones gozan de bastante de popularidad, y así quedó demostrado ayer con el contingente que desde temprano llenó las dependencias del recinto de calle Alameda, incluso al momento de Homicide, el acto soporte nacional, quienes en esta oportunidad, acorde al tenor de la jornada, exhibieron con mucho ímpetu y rigor parte de su último trabajo, “The Sosh Guar”, del año pasado, en treinta minutos que a grandes rasgos no tuvieron inconvenientes en la ecualización, y donde fueron bien recibidos por la concurrencia.

Puntuales a las 20:00 horas, los italianos de Fleshgod Apocalypse dieron inicio a sesenta minutos de actuación que rozaron la perfección, evidenciando desde “In Aeternum” –el primer tema como tal tras la introducción instrumental– la razones que los han llevado en apenas diez años de carrera a ser considerados un acto imprescindible en la escena actual, y uno de los más extremos y técnicos en los anales del death metal. La puesta en escena de la concepción híbrida del arte que practica la banda cautivó a la audiencia de inmediato, varios mostrándose atónitos e incrédulos ante la ejecución casi “robótica” (en el buen sentido de la palabra) de “Healing Through War” o “Cold As Perfection”, que, junto a la anterior, forman parte de su último disco, “King” (2016), dueño de la venia de la crítica y del público, y que compone mayoritariamente el repertorio del grupo en esta gira.

The Violation” sonó insana; el corte promocional de “Agony” (2011) es una de sus canciones más conocidas, y así lo demostró la gente que vibró con la velocidad sobrehumana que predomina no solo en esta composición, sino en el alma de Fleshgod Apocalypse. Durante todo el concierto fue posible oír con claridad los arreglos orquestales y también el acompañamiento de la soprano, como ocurrió en “Epilogue”, única pista extraída de “Labyrinth” (2013), donde se muestran sobresalientes, mientras que “Gravity” se acerca más a lo convencional propio del estilo, aunque sus detalles mantienen el entramado y su sofisticación.

Para cerrar su estreno en territorio nacional, “The Fool”, single de “King”, desplegó todas sus armas para convencer a los seguidores de su poder y para confirmar las alabanzas que el disco ha cosechado en el planeta. “The Egoism” y luego “Syphilis”, también de “King”, bajaron el telón ante una ovación que conmovió a los europeos, quienes prometieron volver al país y así impresionar una vez más a los seguidores, hasta el punto de dejarlos atónitos, tal como aconteció ayer.

Con la portada de su flamante “Codex Omega” (2017) de fondo, más algo de parafernalia alrededor del mismo álbum, Septicflesh ocupó sus posiciones y, tras saludar efusivamente a los presentes, se despacharon “War In Heaven”, canción que abre la genialidad del registro  “Titan” del año 2014 y que, junto a “Communion” (2008), “The Great Mass” y su disco más reciente, forman parte del renacer del conjunto griego que en el año 2003 se separó por casi un lustro, hasta que con aires renovados y maestría retomaron una carrera que, desde entonces, sólo ha conocido de halagos.

Se entiende, entonces, que el primer tercio de su presentación incluyera una pieza de cada ciclo de esta nueva etapa; “Communion” es una demostración de la máxima ferocidad que han alcanzado, mientras que “Pyramid God” y “Martyr” cuentan con una mayor cantidad de matices y texturas, sobre todo del metal más contemporáneo, que en la sumatoria han refrescado el espíritu de la banda, además de acercarlos a un público más joven.

Cabe recordar que Christos Antoniou, guitarrista y compositor de Septicflesh, tiene un postgrado en música clásica obtenido en la Escuela de Música de Londres, hecho que le ha permitido incorporar en la grabación de los discos tanto a la Orquesta Filarmónica de Praga como a su coro de niños, ampliando de forma exponencial el impacto de los arreglos orquestales compuestos por él en la música de los helénicos, algo que es sin dudas su principal fortaleza, de la mano con la ejecución meticulosa por parte de todos los integrantes, destacando a su baterista Kerim “Krimh” Lechner (ex Decapitated), quien se ubica con facilidad en el círculo de los mejores en su puesto, porque sus habilidades y su presencia en la mezcla en vivo son superlativas. Es así como el equilibrio entre la belleza de la música docta y la naturaleza violenta de la agrupación dan origen a un ser único en su especie, que en “Prototype” y “The Vampire From Nazareth” hizo gala de tales características y cautivó a los presentes, quienes desde Fleshgod Apocalypse ya se encontraban en trance, totalmente conectados con los artistas.

La canción más antigua tocada por Septicflesh anoche fue “Unbeliever”, proveniente de “Sumerian Demons” (2003) y fue la antesala a un remate a cargo de “Persepolis” y, la más coreada de la noche, “Anubis”, ambas del aclamado “Communion”, por lo tanto, es posible aseverar que aquel momento la gente se mostró aún más efusiva, provocando uno de los mosh pit más grande la tarde.

La historia griega de la deidad benefactora y creadora de la humanidad es aludida en “Prometheus”, corte que concluyó la presentación con los ánimos muy encendidos y con mucha euforia por parte todos los asistentes, satisfechos y conformes tras ser testigos de una jornada atípica, dadas las personalidades exóticas y, sobre todo, técnicas tanto de Septicflesh como de Fleshgod Apocalypse. Ambos prometieron volver al país y es de esperar que así sea, porque lo presenciado anoche fue sublime y ratificó la vigencia del metal extremo en estos días, en su vertiente más innovadora.

Setlist Fleshgod Apocalypse

  1. Marche Royale
  2. In Aeternum
  3. Healing Through War
  4. Cold As Perfection
  5. The Violation
  6. Prologue
  7. Epilogue
  8. Gravity
  9. The Fool
  10. The Egoism
  11. Syphilis

Setlist Septicflesh

  1. Dogma Of Prometheus Orchestral
  2. War In Heaven
  3. Communion
  4. Pyramid God
  5. Martyr
  6. Prototype
  7. The Vampire From Nazareth
  8. Portrait Of A Headless Man
  9. Unbeliever
  10. Persepolis
  11. Anubis
  12. Prometheus

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