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AURORA: Lo humano como deporte

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Cuando Aurora Aksnes se mueve en un escenario, pareciera ser parte de un todo inevitable, fluido, como si cada movimiento fuese parte del quehacer del universo. Es difícil no creer que AURORA, la artista, es parte de otra dimensión, de otros mundos, algo que comparte con gente como Björk o Lorde, quizás los referentes más útiles a la hora de ubicar su propuesta en algún espectro comparativo. Su dulzura y transparencia son refrescantes y también lo es su empatía extrema, que sin ensayos consigue equilibrar las catarsis y las contenciones en su público, ya sea mediante canciones o a través de sus palabras en medio del show. Es un trabajo arduo, pero quizás no tanto como ser humano, algo que ella ha dicho en entrevistas que es “el deporte más duro”, cuyas extensiones pudimos ver en su segundo show en nuestro país, en una Cúpula Multiespacio repleta.

Mucho más temprano tocó Dulce y Agraz, artista nacional que busca conexiones similares a AURORA, aunque con un estilo más minimalista y lírico, sin abandonar los reductos del pop, algo que se notó por completo en “Trino”, su alabado álbum debut, uno de los mejores trabajos chilenos del año pasado, y también un material que la hacía una buena opción para abrir la jornada. Posteriormente vino Silja Sol, la corista de la banda de AURORA que también tiene su carrera propia desde mucho antes, con su primer LP, “På Hjertet”, salido en 2014. La noruega hizo un set de cinco canciones en su idioma natal, explicando en medio de qué trataban las composiciones, recibiendo copiosos aplausos, para corresponder a ese afecto en temas de un corte intimista, que era el preámbulo perfecto para la contención emocional que debía preceder al huracán gimnástico de sensaciones que vendría después.

Casi puntual a las 21:00 hrs., la banda de AURORA subía al escenario para comenzar a generar el ambiente, con gente ansiosa con el son de los primeros compases, y luego con una descarga de energía e idolatría cuando la cantante salía a escena, de inmediato dejando en claro lo imponentes de sus armonías con Silja Sol en “Churchyard”. El pop de AURORA no es ni chicle ni vainilla, es pura energía y sonidos mezclados de forma exquisita. No es un producto de laboratorio ni tampoco algo a medio cocinar. Todo lo que hace, a pie descalzo, en el escenario va en línea con lo que indica la música y por eso todo luce tan perfecto. El sonido es clarísimo, la banda que la acompaña es excelente y las voces están trabajadas como si fueran una sola. Desde el comienzo se nota cómo la calidad de la artista es más que su mérito individual, sino que responde a cómo se complementa con los suyos, y que la sencillez y espíritu de ella como ser humano no es algo ensayado, sino que es complemento de lo que la gente le entrega.

Apenas activa discográficamente desde 2016, es aterrador el potencial de la artista noruega que, mientras se van sucediendo los tracks, demuestra un dominio conceptual apabullantemente coherente, teniendo todo muy claro, como por ejemplo para ver cómo canciones de un disco aún no lanzado, como su “A Different Kind Of Human (Step 2)” que sale recién en junio próximo, se acoplan a creaciones del primer disco, “All My Demons Are Greeting Me As A Friend” (2016). De corte electrónico, la banda tiene la capacidad de evitar pistas pregrabadas –excepto en casos muy puntuales– para conseguir una legitimidad que se echa de menos en cualquier concierto. En canciones como “Home” no sólo se libera AURORA, sino también el resto de los músicos. Esto es clave para que la artista eche a volar su cuerpo por un escenario que llena fácilmente con su presencia, algo que se nota más con el contraste que hace este torbellino enérgico con lo que pasa cuando termina la canción. Sí, ser humano es el deporte más duro y por ello no hay que temerle a caminar, como hace AURORA al hablar, paso a paso, con la forma más directa y transparente.

Luego de una versión vibrante de “Warrior”, canto de guerra para todas y todos aquellos que se sienten identificados con su música, la artista habla de cómo quedó demasiado satisfecha al comer antes del show y tuvo que ir al baño, lo que le hizo pensar en cómo la comida se convierte en caca, literalmente. Ese tipo de reflexiones inesperadas inundan las intervenciones de una artista que, cuando saca un pañuelo verde para mostrar su apoyo a la causa de los derechos sociales y reproductivos de la mujer, no lo hace con el tono empalagoso de un Bono o el vocabulario de panfleto de un Residente, sino que lo hace de corazón. Igual pasa después de “The Seed”, cuando pide que le tiren una bandera LGBTIQ y lanza un mensaje que, en pos de la inclusión, también termina incluyendo a los introvertidos y los “raros” y cómo todos hacen mejor al mundo, para luego despachar “It Happened Quiet”.

AURORA juega mucho con la vulnerabilidad y cómo desde ahí es necesaria la lucha, la competencia con lo que nos aqueja, para ganar y levantarse. Presentó “All Is Soft Inside” como una canción “para la gente emocional”, pero es aquí donde AURORA termina de explotar. Lo mismo pasa con “Murder Song (5, 4, 3, 2, 1)” que, en un formato acústico, muestra fuerza y también debilidad, sin temores, tal como quienes se identifican con estas emociones, aunque nadie sea un asesino o tal vez haya conocido a alguno, porque se trata de las dificultades de la humanidad, de cómo se vuelve “Animal” y cómo también a veces se va demasiado lejos (“I Went Too Far”) para lograr estar mejor, sin darse cuenta de cómo todo podría ser más simple. Son esas fases intensas de la vida a las que le canta AURORA, que con maestría domina no sólo su show, sino también a su público, sus expectativas y sus historias.

Tras la calma de “The River”, la muy personal “Forgotten Love” y el himno “Running With The Wolves” cierran el main set de un show que continuó con una versión reducida de “Infections Of A Different Kind”, única canción donde ella está sola en las voces, sin su corista ni las armonías. Un poco de soledad antes del gran final que invita al nuevo reino, al “Queendom”, ese lugar donde las mujeres dominan, donde hay más esperanza, justicia y emoción, no negada, sino que convertida en motor de las luchas.

Lo de AURORA es celebración, catarsis y contención, es deporte competitivo y recreativo, y también es una muestra de los nuevos paradigmas del pop que, en vez de ir tras un hit, buscan apelar a identidades masivas, a historias compartidas y a emociones por vivir, y ahí no sólo hay triunfos, sino también nuevas partidas por comenzar a jugar, que traerán más canciones y más momentos. Por ahora, y luego de noventa minutos de intensidad, se cierra un nuevo capítulo en la rica historia de AURORA y su fanaticada chilena, que terminaron generando un marco para un show de pop prácticamente perfecto.

Setlist

  1. Churchyard
  2. Warrior
  3. Home
  4. All Is Soft Inside
  5. Soft Universe
  6. Murder Song (5, 4, 3, 2, 1)
  7. Runaway
  8. In Bottles
  9. The Seed
  10. It Happened Quiet
  11. Animal
  12. I Went Too Far
  13. The River
  14. Forgotten Love
  15. Running With The Wolves
  16. Infections Of A Different Kind
  17. Queendom

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Alejandro Oñate P. (@Aonatep)

    27-May-2019 en 1:34 pm

    Estimado Manuel Toledo, escribiste “The weed” y la canción se llama “The seed”.

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Dream Theater: El sueño sigue vivo

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Dream Theater

En la que podría ser considerada como la gira más importante que ha realizado el quinteto estadounidense en los últimos años, Dream Theater aterrizó nuevamente en nuestro país para presentarse en un Movistar Arena a tablero vuelto. La promesa de la interpretación íntegra del disco “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory” (1999), por lejos la placa más popular de su carrera, responsable de lanzarlos a la fama mundial y que se encuentra celebrando veinte años de vida, fue suficiente para atraer a los miles de fanáticos chilenos que estuvieron a punto de agotar todas las entradas disponibles en el recinto del Parque O’Higgins, formando una postal que recordó a la masiva convocatoria que lograron en su debut en la Pista Atlética el año 2005. Teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra Santiago, lo de Petrucci y compañía fue todo un logro. Y, para fortuna del respetable, el espectáculo estuvo a la altura.

Aunque el gran gancho del recital era la ejecución de su clásico álbum, el tour lleva el nombre del último trabajo de estudio del conjunto, “Distance Over Time”, lanzamiento que ocurrió este año y mantiene a los músicos vigentes, pese a no causar el mismo entusiasmo de épocas anteriores entre sus seguidores. Fue así como la primera parte de la maratónica jornada estuvo dedicada a repasar los mejores cortes del nuevo disco, ante la respuesta entusiasta del público, que, sin saber todas las letras, transmitía toda su energía al grupo. “Untethered Angel”, “Fall Into The Light”, “Barstool Warrior” y, para cerrar este tramo, la potentísima “Pale Blue Dot”, mostraron lo mejor de este Dream Theater 2019, además de rescatar dos canciones más antiguas: “In The Presence Of Enemies, Part I” y la celebrada “A Nightmare To Remember”. El escenario estaba listo para el momento más esperado de la noche.

Finalizado el interludio de quince minutos, las luces se volvieron a apagar y un video animado a modo de película nos introdujo a los personajes que protagonizan la odisea contada en “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory”. La historia de un hombre atormentado por el alma en pena de una mujer asesinada en busca de justicia fue revisitada de manera apoteósica por los norteamericanos. Tocado de principio a fin y sin grandes interrupciones, el clásico de fines de los noventa llevó al éxtasis total al Movistar Arena. “Overture 1928” y “Strange Déjà Vu” dieron el potente inicio al viaje, con gente saltando e incluso mosheando al ritmo de los complicados patrones rítmicos de Dream Theater.

A veinte años de su nacimiento, cada una de las canciones de la placa siguen sonando tan frescas y creativas como antaño, y es un gusto comprobar que la banda no ha perdido un ápice en su poder de ejecución, realizando una más que destacable reproducción de las versiones de estudio. Incluso James LaBrie, quien en un momento de diálogo con el público pidió disculpas –se encontraba enfermo y no estaba en su mejor estado– cumplió con su tarea de forma impecable.

Petrucci, Myung, Rudess y Mangini, son unas verdaderas máquinas en sus instrumentos, aunque aquí se debe hacer una acotación: la ausencia de Mike Portnoy es un fantasma que todavía pena entre los fanáticos de la banda. El histriónico baterista no sólo era un as en los tarros, sino que tenía carisma e inyectaba de espíritu rockero a la performance del grupo, cualidad que Mangini simplemente no tiene. El tipo es lo más cercano a la perfección en su instrumento, al punto de llegar a parecer un robot. Es cierto que de vez en cuando interactúa con la fanaticada, pero durante gran parte de la noche sólo se limita a hacer su trabajo. Se echa de menos una “chasconeada” entre tanta técnica y seriedad, sobre todo cuando su batería es una de las más vistosas en el mundo del rock y el metal. Tampoco ayudó que anoche la mezcla dejara prácticamente silenciados los platillos del músico, problema que opacó en muchos pasajes la emoción de un show que exige perfección.

Superando el bache con la batería, todo funcionó perfecto y canciones como “Home”, “The Dance Of Eternity” y las emotivas “Through Her Eyes” y “The Spirit Carries On”, fueron grandes hitos de la velada, que bajó el telón con “Finally Free”, dando por cumplido el sueño de los fans acérrimos de Dream Theater. Pero todavía quedaba más, y finalmente “At Wit’s End” disparó el tiro de gracia, sellando tres horas de música que no dejó a nadie insatisfecho.

Los oriundos de Boston dieron una última gran reverencia al respetable y se retiraron despedidos por una ovación unánime. Al final de la noche los comentarios eran bastante similares entre sí, concordando que esta ha sido una de las presentaciones más espectaculares que ha dado la banda en Chile, y no están equivocados. En un año de grandes conciertos, el de Dream Theater se encumbra como uno de los más emocionantes, confirmando que el sueño sigue más que vivo.

Setlist

  1. Untethered Angel
  2. A Nightmare To Remember
  3. Fall Into The Light
  4. Barstool Warrior
  5. In The Presence Of Enemies, Part I
  6. Pale Blue Dot
  7. Regression
  8. Overture 1928
  9. Strange Déjà Vu
  10. Through My Words
  11. Fatal Tragedy
  12. Beyond This Life
  13. Through Her Eyes
  14. Home
  15. The Dance Of Eternity
  16. One Last Time
  17. The Spirit Carries On
  18. Finally Free
  19. At Wit’s End

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