Conéctate a nuestras redes
At The Gates At The Gates

En Vivo

At The Gates & Marduk: Purgatorio a domicilio

Publicado

en

La polémica marcó la previa de lo que sería una gran jornada de death metal y energía dispuesta en el Club Blondie. Lo que se anunciaba como el “Infierno Sueco”, resultó ser un paraíso para los fans de un sonido potente y con tintes clásicos, pero no por ello menos frescos. Más allá de la gran presencia de At The Gates, lo que llenó titulares –de forma ridícula– en la última semana fue la negativa en muchas partes en tener en nuestro país y continente a Marduk, banda que hace casi treinta años se formara con el ideal de ser el acto más blasfemo de todo el planeta, tanto, que aún existen personas a las que esta provocación les molesta.

Lo mismo que pasó con Iron Maiden a principios de los 90, sucedió con Marduk en países como Colombia, Guatemala, e incluso Chile, donde una campaña online reunió casi mil firmas para pedirle al presidente Piñera que no permitiera el ingreso de los suecos a territorio nacional. ¿Por qué es necesario detenerse en esto? Principalmente porque episodios como este, donde erróneamente se adjudica un carácter maligno a una banda musical, demuestran la fortaleza de los prejuicios sobre el metal y sus consignas y teatralidad. Marduk fue acusado de enaltecer los ideales satánicos, y por ello aparecieron críticas, siendo que su obsesión es con los episodios violentos y viscerales de la propia Biblia. En vez de ir por el carril de Anton LaVey, Marduk opera de la mano de uno de los instrumentos de la religión, estresando ideas fuertes y sangrientas. Que se hable a rabiar de libertades de expresión cuando existe tan poco rigor para entender el mérito artístico es sin duda acojonante, y es importante tener en claro esto.

La jornada partió pasadas las 20:00 hrs. con los nacionales Bonebreaker en una Blondie que poco a poco se iba llenando de gente, sin embargo, en un comienzo el bloque que surgió del recuerdo de las cenizas de Undercroft como el ave fénix, tuvo que ganarse el espacio, algo que se logró no sólo por el buen sonido del conjunto, sino por el aguante que impulsaba a mostrar el vocalista Tito Melín, carismático y cercano, sin esa aura cool o lejana que muchas veces pasa con las voces del metal, y fue metiendo al público sin necesidad de recursos clásicos como el “eh, eh” o los cuernos. También es destacable lo bien que sonó la batería de Cristian Medina, quizás la que mejor sonó en una noche donde el instrumento tuvo todos los estados. “Mercy” y “To The Final Battle” destacaron en un set que es una buena muestra de una banda nueva, pero con viejos conocidos en la industria, quienes dejan en claro que, a punta de humildad y buen sonido, se puede.

El sonido no acompañó tanto a Marduk, que se subió al escenario menos de veinte minutos después (muy rápidas las transiciones de los técnicos en la jornada), principalmente por la batería de Fredrik Widigs, cuyas cajas creaban una disonancia que afectaba las melodías que había, o los pulsos rítmicos en las secciones más punk del show. Además, la gente, entre cerveza y cerveza, se demoró en adaptarse a las condiciones que un sonido brutal como Marduk ofrece. De hecho, en este regreso de los de Norrköpping a Chile se pasearon de forma muy clara por todos sus discos, evitando concentrarse sólo en el recientemente lanzado “Viktoria” (2018), e incluso entregando en el final un regalo para los más nostálgicos con “The Black…” del álbum debut del conjunto, “Dark Endless” (1992), en una jornada que en repertorio mostró efectivamente los tres períodos activos de la banda, en los 90, los 2000 y la actualidad muy prolífica.

Werwolf” u “Of Hells Fire” eran ejemplos de que Marduk no busca un sonido tan hard rock como otras bandas del black metal, teniendo un frenesí y una sed de rapidez que era capaz de agarrar a quienes incluso iban sólo por At The Gates, haciendo que en poco más de sesenta minutos, y teniendo claro que aún faltaba el plato de fondo, mucha gente siguiera pidiendo al cuarteto, siempre con Mortuus a la cabeza. Aunque es delirante la forma de abordar la brutalidad en sus letras e imaginería, lo cierto es que Marduk opera desde el grado de teatralidad que usualmente hace el metal, entonces es raro y un pésimo precedente que una presentación muy buena como la de los suecos esté en riesgo aún en otras partes del continente, privando a miles de fans de una gran experiencia.

Los que no tuvieron problemas, y que eran muy esperados, fueron los cinco miembros de At The Gates, y sonrieron ante la recepción de ídolos que les entregó el público en la Blondie. A diferencia de lo que pasó con Marduk, At The Gates no se paseó por sus discos, sino que se concentró fuertemente en sus trabajos de esta década, en la etapa posterior a su reencuentro definitivo en el ya lejano 2011. Los de Gotemburgo no quieren vivir de glorias pasadas, sino que de un presente que los tiene frescos, ágiles y con una fuerza que se querría cualquier banda más joven.

Aunque la excusa era promocionar “To Drink From The Night Itself” (2018), el disco más referenciado era “At War With Reality”, ese trabajo que los trajo de vuelta en 2014 y que justamente compite con “Slaughter Of The Soul” (1995), el cual es más coreado y querido por los fans, los antiguos y los nuevos, los que entienden el legado de los suecos y aquellos que quizás ni conocen qué se define como “sonido Gotemburgo”. Además, las transiciones que a veces hacían eran precisas. Entre “Cold”, un clásico del ‘95 y “The Circular Ruins” de 19 años después, no mediaban ni tres segundos, y se integraban como si fueran canciones hermanas. He ahí un punto que se minimiza con At The Gates: no sólo son capaces de armar su propuesta en discos o en vivo, sino que también hacen convivir a las canciones de su catálogo. En vez de poner un playlist, hay momentos en el espectáculo que son claramente planificados, y no sólo armando un setlist para ver qué canción va primero y cuál después. Por eso es que no se sentía forzada la presencia de los temas del disco nuevo, como “The Chasm”, que no tenían tanto aguante de la gente, pero sí un espacio claro en una narrativa mayor.

Clave fue la energía de la gente en mosh pits brutales, donde vimos hasta zapatillas volando, demostrando el compromiso de los fanáticos para hacer de la jornada algo inolvidable. También cabe destacar el sonido de la Blondie. Si hace unos años en los shows de metal o los más estridentes se generaba una especie de masa sónica, poniendo todo en un espacio demasiado plano, ahora existe una capacidad del recinto para albergar shows de diferentes estilos. Esto se hizo más evidente en una noche tan exigente para la técnica como la del 28 de septiembre, un viernes donde la Blondie estaba repleta, y que al final de los 90 minutos de At The Gates con la épica de “The Night Eternal”, precedida de la explosión nuclear que significa “Kingdom Gone”, hacía ver que, más allá del rótulo de “Infierno Sueco” que hubo en la publicidad del show, en verdad este era un estado intermedio donde se pasa bien, se pasa mal, se pasa intenso y tranquilo, donde se puede ver la vida pasar por el frente y también a la muerte, algo más en el medio, ese purgatorio donde cada cual debe procurarse una redención, de la mano de una jornada donde el metal sueco sin duda que musicalizó bien los mundos internos de alrededor de mil personas que vibraron como en la mejor fiesta.

Setlist Marduk

  1. Intro
  2. Panzer Division Marduk
  3. Baptism By Fire
  4. Werwolf
  5. Of Hells Fire
  6. The Levelling Dust
  7. Cloven Hoof
  8. Deathmarch (interludio)
  9. Throne Of Rats
  10. Burn My Coffin
  11. Equestrian Bloodlust
  12. The Blond Beast
  13. Into Utter Madness
  14. Wolves
  15. The Black…

Setlist At The Gates

  1. Intro: Der Widerstand
  2. To Drink From The Night Itself
  3. Slaughter Of The Soul
  4. At War With Reality
  5. A Stare Bound In Stone
  6. Cold
  7. The Circular Ruins
  8. El Altar Del Dios Desconocido
  9. Death And The Labyrinth
  10. Daggers Of Black Haze
  11. Under A Serpent Sun
  12. The Swarm
  13. Raped By The Light Of Christ
  14. The Chasm
  15. Heroes And Tombs
  16. Nausea
  17. Suicide Nation
  18. The Book Of Sand (The Abomination)
  19. Blinded By Fear
  20. Kingdom Gone
  21. The Night Eternal

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Publicidad
Clic para comentar

Responder

En Vivo

Christina Rosenvinge: Ouijas para la empatía y la revolución

Publicado

en

Christina Rosenvinge

La opresión de la lógica patriarcal que rige como titiritero invisible a las acciones sociales del mundo ataca a todas y todos. Aunque las movilizaciones multitudinarias hacen creer a varios que son las mujeres las que buscan cambios para ellas, lo cierto es que toda modificación a la norma imperante debe implicar algo más allá, afectando a hombres y mujeres. Por ello se hace vital entender todo el espectro. Esa es parte de las inquietudes de una de las creadoras más relevantes de Hispanoamérica, en especial cuando el análisis se cierne sobre su propia historia y la de los suyos.

Christina Rosenvinge es activista, pensadora, productora, mujer, pero por sobre todo es compositora, y en este ámbito es el que vierte complejidades claves de escudriñar. “Un Hombre Rubio”, uno de los mejores discos de 2018, ataca desde la empatía y la honestidad hacia las razones por las que existen exigencias para los hombres en pos de un patriarcado que busca su propia sanidad. Ella ve en su padre a una figura que tiene esas contradicciones e intenta explicarse una relación –cuando menos– conflictiva. Junto con una producción exquisita (de exclusivo crédito de la propia Christina) y sonidos precisos y bien desarrollados, el décimo álbum de la madrileña es un arma poderosa para hacer espiritismos propios en busca de respuestas, analizar esos diálogos pendientes y, por supuesto, para elucubraciones que deriven en esa revolución que permitiría la transversalidad fundamental, esa donde géneros no importen.

Un portal se abrió a pocos kilómetros del radio urbano del Gran Santiago, y en el parque de Las Majadas de Pirque, con edificaciones preciosas alrededor, se dio algo cercano a un día de campo, ocasión que vería a Rosenvinge volver luego de 14 meses a Chile, pero con un nuevo paradigma, de esos que usaría el propio David Bowie para corromper la normalidad y expresar todo lo que se pueda indicar.

Pero antes, la velada fue abierta por la solvente y delicada propuesta de Sabina Odone, quien, pese a indicar que existían ciertos desperfectos técnicos, siempre se escuchó con claridad y belleza. Lo primero que mostró en su presentación –que se extendería por 35 minutos– fue su trilogía de sencillos “Una Historia de Amor”, previa a su disco “Amore” que está trabajando para ser editado en 2019. Y se nota la consistencia de las tres canciones, tan diferentes en temática y sonoridades, pero tan ligadas una a la otra, desde “Algo de Ti” con el enamoramiento, hasta “Quise Ser Tu Amante” en la reflexión a posteriori, pasando por la decepción en “Ellos No Cambian”. Además, Sabina estrenó una canción y, cuando su piano eléctrico dejó de sonar, cantó una versión a capella de “Il Cielo In Una Stanza”, canción que refiere a los ancestros de Odone, quien, emocionada por la oportunidad, demostró que una buena voz no necesariamente viene asociada a la catarsis permanente, sino al control y la contención que da la experiencia en vivo y la convicción en las propias canciones.

Media hora después sería el turno de una Christina Rosenvinge que, a la usanza del arte de “Un Hombre Rubio”, llegó ataviada de una camisa blanca y pantalones negros sin talle ajustado. El afán de explicar una vestimenta va en que es este el personaje en el que podía sostenerse Christina a lo largo del show, en este hombre rubio, guapo, exitoso, dominante, que por 106 minutos sería el centro de la atención, con sorpresas, reflexiones y, al final del día, un rock que desde la sofisticación puede transformar un tranquilo prado en un concierto frenético y lleno de momentos.

Con “Niña Animal” y “El Pretendiente”, ambas del disco nuevo, Rosenvinge ponía sobre aviso a la gente del tono del sonido para el show, con una banda correcta mas no descollante, quizás dejando en claro que, más allá de virtuosismos o perfección, lo que podía hacer que el show fuera inolvidable eran las canciones, y por ello es que Christina también entendió que, para el espacio y ambiente, ella podía tomar el pasado para ir tanteando la trayectoria para enlazar el presente, formando un lindo nudo que cierre todo. Por ello irrumpieron como nunca las canciones que originalmente le pertenecían a Christina & Los Subterráneos. Incluso, la primera sería una del disco incomprendido de ese proyecto, “Mi Pequeño Animal” (1994). “Pálido” era la primera sorpresa nostálgica, para luego pasar a una nostalgia más personal de Christina en “Jorge y Yo”, dedicada a su hermano, y luego llegar a otra antigua, en ese caso de 1992, “Señorita”.

Rosenvinge volvía a su último registro con el dueto espiral de “Pesa La Palabra” y “Romance De La Plata”. En la primera canción, es el padre el que le habla a su prole, en tanto que en la segunda es la hija la que se da el espacio de hablarle a su progenitor, en un esfuerzo gimnástico de la interpretación, donde vemos cómo Christina está en otro nivel, siendo capaz de saltar desde su yo de hace más de 25 años hacia su padre, y luego hacia ella misma. Pareciera que estuviera dejando a los espíritus entrar, comunicarse y luego salir, todo en márgenes mínimos.

La Distancia Adecuada”, una sombría y elegante versión de “Tú Por Mi”, y luego “Ana y Los Pájaros” continuaban una jornada donde la verdadera Christina Rosenvinge quedaba a flote en todo momento, ya fuera con la repetición a modo de tantra de “Alguien Tendrá La Culpa” o con etapas más complicadas como las posteriores. Pasarán la puta, la tejedora, la flor entre las vías, pero nada será tan inesperado como “Mil Pedazos”, canción que la artista no tocaba desde su anterior visita en 2017, en una versión oscura, que hace sentir mucho más la división y el dolor de estos pedazos que no se sabe por dónde intentar volver a unir.

Aunque Rosenvinge y su banda abandonaron el escenario un poco, eso es parte de la dinámica tradicional de los conciertos, pero el retorno tuvo a Christina sola, con la guitarra ataviada y con intención de dar en el gusto a su gente, que logró que sonaran versiones solistas de “Las Suelas De Mis Botas” y “Sábado”, dos temas muy sorpresivos y que, sin querer, van dentro de la narrativa de comprender a otros y también generar cambios para modificar al ser.

En “La Piedra Angular”, canción que primero tiene a Christina acompañada solo por un piano para terminar con banda, se vivió uno de los momentos inolvidables de la jornada cuando ella se baja del escenario con intención de buscar una pareja para bailar el intermedio de ese track, que es casi un vals. Rosenvinge eligió a una mujer del público, con el arrojo arrogante de la vestimenta del hombre rubio que lleva puesta. Mientras bailan, mujer contra mujer, todo el público se pone a su alrededor generando una postal única, que se convertiría en incredulidad y risas cuando Christina falló espectacularmente en hacer un gesto galán y ella y su bailarina cayeron muy fuerte contra el suelo. Una manera única de relevar también el track que cierra “Un Hombre Rubio”, una balada preciosa que se pegó perfecta con otro track de Christina & Los Subterráneos, “Alguien Que Cuide De Mí”, y con el gran final con “Voy En Un Coche”, en una versión rockera pero madura, haciéndose cargo de la brecha de pensar que un auto es la libertad, algo muy lejano en 2019 a ese ideal de 1992, y por ello es que un tono más sombrío resultaba preciso.

Así culminaba un espectáculo donde no sólo hubo grandes canciones y momentos, sino también pudimos ver a una artista en el tope de sus capacidades, sean estas artísticas como personales. Christina Rosenvinge tiene en la cabeza como objetivo que se comunique qué es el feminismo, pero que se haga bien, sin caricaturas, y he allí su loable intención de buscar la empatía en figuras que también son consecuencias de un sistema opresor. En esta búsqueda, que va más allá de tumbas, dimensiones y fronteras, es que tenemos los cimientos de una revolución que no sabemos cuándo llegará, pero que sí tenemos certeza de que vendrá. Mientras tanto, como dice la canción que abrió el show, “aguanta”.

Setlist

  1. Niña Animal
  2. El Pretendiente
  3. Pálido (original de Christina & Los Subterráneos)
  4. Jorge y Yo
  5. Señorita (original de Christina & Los Subterráneos)
  6. Pesa La Palabra
  7. Romance De La Plata
  8. La Distancia Adecuada
  9. Tú Por Mi (original de Christina & Los Subterráneos)
  10. Ana y Los Pájaros
  11. Alguien Tendrá La Culpa
  12. La Flor Entre La Vía
  13. La Muy Puta
  14. La Tejedora
  15. Mil Pedazos (original de Christina & Los Subterráneos)
  16. Las Suelas De Mis Botas (original de Christina & Los Subterráneos)
  17. Sábado
  18. La Piedra Angular
  19. Alguien Que Cuide De Mi (original de Christina & Los Subterráneos)
  20. Voy En Un Coche (original de Christina & Los Subterráneos)

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

La Voz de los 80 La Voz de los 80
DiscosHace 1 mes

El Álbum Esencial: “La Voz de los ’80” de Los Prisioneros

Jorge González dijo una vez que el primer disco de una banda toma mucho tiempo porque el proceso parte desde...

Back Your Head Off, Dog Back Your Head Off, Dog
DiscosHace 7 meses

Hop Along – “Bark Your Head Off, Dog”

Desde hace no mucho, ha circulado la noticia de que las mujeres están siendo quienes dan la cara por esta...

Down Below Down Below
DiscosHace 8 meses

Tribulation – “Down Below”

Dentro del espectro de lo que se entiende como “metal extremo”, la evolución general en cada subgénero ha ido apuntando...

Resistance Is Futile Resistance Is Futile
DiscosHace 8 meses

Manic Street Preachers – “Resistance Is Futile”

El consenso general en torno a cada trabajo de Manic Street Preachers siempre ronda en torno a cuánto se acercan...

ØMNI ØMNI
DiscosHace 8 meses

Angra – “ØMNI”

Hay bandas que recaen eternamente en lo genérico y no experimentan más allá de los materiales básicos que les ha...

The Sciences The Sciences
DiscosHace 8 meses

Sleep – “The Sciences”

La carrera de Sleep dista mucho de ser una historia típica en el mundo del rock, factor que pudo haber...

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 8 meses

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 8 meses

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 8 meses

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 8 meses

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Publicidad
Publicidad

Más vistas