Conéctate a nuestras redes

En Vivo

Arctic Monkeys: Una aplanadora insensible

Publicado

en

Muchas veces, las buenas intenciones no alcanzan para conseguir grandes resultados y sólo nos quedamos en la excusa. Pero cuando hay urgencia por lograr algo, las excusas no se filman, graban o tocan y sólo nos quedamos frente a lo que hay, sin adornos, artificios o sensiblerías.

Eso es lo que pasa con Arctic Monkeys. En Lollapalooza, el cuarteto de Sheffield demostró porqué es una de las bandas más importantes del rock y también no dieron espacios a dudas o pausas innecesarias. Lo de ellos fue un uslero constante que hizo de sus fanáticos una masa casi uniforme y delirante en gran parte del show.

El único problema es que parece que se quedaron con esa repetitiva frase de la plana y casi fome “Brick By Brick” que sonó ya avanzado el show: “I wanna rock ‘n roll / I wanna rock ‘n roll”.Parece que se quedaron demostrando tanto que tenían ese rock, que se olvidaron de que también tienen un lado sensible y romántico que ha permitido tenerlo como una banda que se reinventa y que es capaz de generar diferentes sensaciones.

Por eso es que, cuando antes del bis tocaron “When The Sun Goes Down” de su aclamado disco debut (“Whatever People Say That I Am, That’s What I’m Not” de 2006), generaron un karaoke generalizado. Ni siquiera es una de las canciones que fueron singles, sino que es un himno de los fans de los británicos, que precisamente junta lo mejor de dos mundos: la dureza y la sensibilidad que tan bien saben describir las letras de Alex Turner (como la ausente “Cornerstone”).

Otro de estos momentos se manifestó con la canción que le da el nombre a su último disco. “Suck It And See”, la que logró también tocar esa fibra sensible que fue escondida casi en la totalidad del show de esta aplanadora en la que se ha convertido Arctic Monkeys. Pero a sus fans no les importaba eso, como tampoco que se pegaran errores en varias canciones o haberlos esperado desde la apertura de las puertas, durante más de ocho horas, pegados a la reja.

La identidad de Arctic Monkeys se ha basado en la batería potentísima de Matt Helders, cada vez más protagonista y a cargo de las segundas voces, y de los fraseos de un Alex Turner que es un crooner del rock.

Todo partió con rapidez y agilidad. “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair”, “Teddy Picker” y “Crying Lightning” se sucedieron con apuro, y los beats se calmaron un poco con “The Hellcat Spangled Shalalala”.

Ya en “Library Pictures” se notó quiénes eran fanáticos y quiénes simplemente gustaban del sonido de los de Sheffield. Una canción demoledora en su rapidez que dio paso a una aún más arrasante. “Brianstorm” fue el primer punto de delirio colectivo donde la potencia se mezcló con una reacción tremenda del público. Punto aparte fue la batería de Helders en esa canción en particular, donde toma la batuta y se denota innegablemente como la columna vertebral del estilo de los Arctic Monkeys.

Luego un par del disco debut, “The View From The Afternoon” y “I Bet You Look Good On The Dancefloor”, que fueron tan coreadas como bien ejecutadas.

“Brick By Brick” ya es una canción más floja, pero el up-tempo que le aplicaron, funcionó para que no fuera tediosa y dio paso a “This House Is A Circus” y la urgida “Still Take You Home”.

Otra prueba para fanáticos llegó en la forma de “Evil Twin”, el lado B del single “Suck It And See”, para luego invitar a los “Pretty Visitors”, en un tema que sonó muchísimo más potente que lo que muchos creían que podía hacerlo, siendo un punto alto de la presentación.

“If You Were There, Beware” fue un buen preámbulo para, ahora sí, “Suck It And See” y “Do Me A Favour”, que dieron paso a la mejor presentación de este show: “When The Sun Goes Down”, con todos sus matices valorizando a la banda mucho más.

Los Arctic se fueron a dar un paseo a bastidores y a la vuelta le hacían una pregunta al público que desde hace semanas estaba respondida: “R U Mine?”. El público hace rato que indicaba que sí.

Otro instante de karaoke se dio con “Fluorescent Adolescent” y su “The best you ever had”, casi como una confirmación hacia su público de cuanto ellos saben que valen.

El cierre fue con la gigantesca “505”y su in-crescendo indomable, en lo que fueron 20 canciones en apenas 70 minutos de vértigo y rock & roll, de ese que Turner necesitaba en una de sus canciones y que hace rato que lo tienen.

Sólo valdrá esperar que los Arctic Monkeys vuelvan a abrazar esa sensibilidad abandonada, porque así como están, sólo pueden aspirar a ser una aplanadora destructiva, potente y confiable de su calidad, pero no mucho más allá. Por lo menos dijeron que “nos veremos una próxima vez”, así que habrá que creerles.

Setlist:

  1. Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair
  2. Teddy Picker
  3. Crying Lightning
  4. The Hellcat Spangled Shalalala
  5. Library Pictures
  6. Brianstorm
  7. The View From The Afternoon
  8. I Bet You Look Good On The Dancefloor
  9. Brick By Brick
  10. This House Is A Circus
  11. Still Take You Home
  12. Evil Twin
  13. Pretty Visitors
  14. If You Were There, Beware
  15. Suck It And See
  16. Do Me A Favour
  17. When The Sun Goes Down
  18. R U Mine?
  19. Fluorescent Adolescent
  20. 505

 

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Praxila Larenas y Sebastián Rojas

Publicidad
7 Comentarios

7 Comments

  1. sebastian

    01-Abr-2012 en 1:15 pm

    Espere mucho mardy bum (es mi canción junto con mi polola), pero fuera de eso encontre genial el set list y el show en general. lo unico malo, sigue siendo lo frío que es alex con el publico.
    En resumen, tremendo show

    • Cristian

      08-Abr-2012 en 11:04 am

      Alex es frio con el publico, pero en ningun otro concierto lo has visto hacer tantas cosas juntas, como que se andubo dando cuenta que esos “indios” de un “pequeño y desconocido pais” sabian cantar en ingles y que podian vibrar de tal forma… En fin el recital estuvo la raja.

  2. Ori

    02-Abr-2012 en 11:55 am

    Yo también hubiese querido que tocaran todas esas canciones lindas y mamonas (hay que decirlo) como Cornerstone, A certain romance, No buses, Leave before the lights come out, Secret door, Mardy bum, weón, TODAS LAS CANCIONES DE TODOS LOS DISCOS MENOS DEL HUMBUG QUE ES TAN MALO. Pero hay que priorizar y siempre los grupos tocan sus canciones más prendidas en los conciertos. Igual Matt dijo que querían volver ellos solos con un nuevo disco el otro año, esperemos que en esa oportunidad se explayen y nos dejen a todos aún más contentos 🙂

    • Karlos

      02-Abr-2012 en 12:30 pm

      “El Humbug que es tan malo”

      Las weás que hay que leer… claramente es un disco más difícil de digerir, sobre todo considerando los dos discos anteriores, ya que es más “oscuro” y algo denso en comparación a lo anterior. Pero tiene muchos temazos.

    • Pico

      02-Abr-2012 en 6:24 pm

      “MENOS DEL HUMBUG QUE ES TAN MALO”
      Pero si Cornerstone y Secret Door son del Humbug po’, aweonao.

  3. pichuleire

    03-Abr-2012 en 12:09 am

    Estuvo notable el de los Arctic, lo que si, es verdad, estan distantes o le falto un poco mas de potencia y volumen, pero el show, impecable.

  4. scroll

    03-Abr-2012 en 12:42 am

    Para el drama con la sensibilidad. Tocaron puros hits y temas conocidos y “prendidos” porque era un festival. Lo dijo Turner mucho antes de venir a Sudamérica, que hacían eso porque tomaban en cuenta al resto de gente que no era FAN, para que todos lo pasen bien. Así que no se porque hacen tanto show por eso. Ya se sabía.

    Y lo de distantes, esa banda siempre ha sido así, es más ahora están super prendidos con su show. Si antes no salían de su metro cuadrado y ahora te bailan y saltan y hasta besito te mandan. Todo es parte de la comodidad/incomodidad que sienten frente a un público que no es 100% suyo. Lo mismo pasó con la gira con Black Keys.

    PS: y después del título del review de “RHCP: El Ají sigue picando” esperaba algo igual de gracioso como “Fríos como el ártico” o que se yo, ustedes son buenos para eso.

Responder

En Vivo

Bush + Stone Temple Pilots: Las fuerzas de la historia

Publicado

en

Cuando nos enfrentamos a una noche donde hay dos bandas relevantes, cuyo apogeo parece estar instalado hace décadas, la gran pregunta es por qué se siguen moviendo estos proyectos más allá de la nostalgia qué puede motivar a las bandas a continuar. Dos vertientes muy diferentes, pero a la vez complementarias, es lo que se pudo ver en la noche del 21 de febrero en un Teatro Caupolicán repleto que vivió una noche de rock tradicional, hits indelebles y también diferentes maneras de ver cómo evolucionar.

Antes, con puntualidad extrema (como ocurrió toda la jornada) se paró en el escenario la banda Randy Watson, que pese a que no tiene tanto ruedo discográfico y se presenta como una “nueva” agrupación, destila experiencia y potencia en el escenario. En 20 minutos lograron una reacción inmediata de la gente que ya a esa hora ocupaba más de la mitad del recinto de calle San Diego. Su rock es potente, recuerda al estilo alternativo de los 90’s pero también tiene quiebres más contemporáneos. Si estos son los primeros pasos del retorno de esta banda (que por los inicios de la década sacó su primer material), habrá que esperar qué viene, y si en estudio pueden replicar esa energía contagiosa que ya muestran.

Otra banda nacional recibida de gran forma por el público fue Temple Agents, que siempre en estas ocasiones de abrir para bandas muy reconocidas sale jugando con maestría, pese a que los problemas de sonido con el micrófono de Ale Solar pudieran haber quitado un poco de atención en las canciones. Su potencia es innegable, aunque resulta extraño que, pese a grandes ocasiones y grandes presentaciones, todavía aparente ser tan lejano este nombre. Quizás a Temple Agents le pesa cantar en inglés, pero al mismo tiempo es parte de esas gracias que les hacen tener un look y presentación de nivel internacional, y ello merezca más reconocimiento, en especial por su capacidad en el escenario.

Bush: Hacia adelante, sin miedo

En una entrevista con nuestro medio (que pronto publicaremos), Gavin Rossdale dice que es un “músico trabajador”, reconociéndose como parte de una clase, más allá de talentos o de méritos. Lo que le llena el alma es hacer música y mostrarla, sea a través de Bush o de otros artistas, y es esa apertura la que queda de manifiesto desde las 21:23 hrs. en adelante, en un set que pese a descansar mucho en “Sixteen Stone” (1994), su primer álbum, al mismo tiempo es capaz de mostrar cómo la banda continúa hacia adelante, sin temores.

El pilar de lo que hace la banda es Gavin, sin duda. El tipo se mueve con la prestancia y atractivo en escena que desearía tener Adam Levine y la voz que muchos de la mitad de su edad quisieran mantener. Desde temas más antiguos como “Machinehead” hasta la más nueva del set, “This Is War”, Rossdale entrega movimiento, intensidad y alegría a cada uno de sus movimientos. La banda que lo acompaña, además, es impecable, y suena perfecta desde el primer momento. Eso es algo que no cambiará a lo largo de la jornada, mientras Gavin habla en su español sorprendentemente fluido con un público que, quizás pudo haber llegado en su mayoría a ver a Stone Temple Pilots, pero que se entregó a la experiencia de Bush.

Esta segunda etapa de Bush, que apretó el botón de reinicio en 2010, lleva casi lo mismo que esa que comprendió de 1992 a 2002, y quizás no ha entregado singles memorables, pero ha permitido consolidar a una agrupación demasiado empantanada por el sonido de los tiempos, y darle sus propios matices y, más importante, sanearla de nostalgias sonoras. Una cosa es cantar “Greedy Fly” o “Everything Zen” 20 años después, y otra muy diferente es hacerlo copiando y pegando entre un tiempo y el otro. Es ese error el que Bush evita a toda costa, sin traicionar el momentum propio de las composiciones, y ahí es donde se le puede creer a Gavin: el respeto a la canción es digno de un obrero de la música, y esa devoción a la obra es algo que corre con fuerza en cada etapa de ese viaje.

Entremedio, como en cada periplo, hay baches, y en este caso tuvo que ver con un conato que Gavin tuvo con un asistente en platea baja, quien al parecer tenía un ánimo violento, y que Rossdale intentó calmar, encontrándose con un muro de condescendencia por parte de este miembro del público. Ya nos decía Gavin en la mañana del concierto que intenta no pescar lo que dicen los haters, pero que cara a cara la situación era otra, y así fue. El muchacho se fue, golpeando a su paso a gente del público, un episodio ridículo donde se confunde la “actitud rockera” con la lisa y llana estupidez. Algo irónico luego de tocar un tema llamado “Everything Zen” para dar paso a otro llamado “Let Yourself Go”. Literalmente, Gavin invitó a ese furioso “fan” a dejarse ir.

Tras “Swallowed” y un coro rotundo del público, Gavin se fue a la mitad de “Little Things” bajando a la barricada que separa la cancha del escenario, y luego salió de la vista de la gente para volver en la galería del Caupolicán y transitar por todo el ancho de las plateas cantando y sacándose selfies al paso con algunos, y siendo tocado por otros muchos. Una locura que más tarde sería copiada pero no igualada. Era la invitación a estar todos juntos, como decían Los Jaivas, y también The Beatles en “Come Together”, corte de “Abbey Road” que Bush cubrió antes de rematar con “Glycerine”, donde Gavin a pura guitarra primero hizo cantar a la gente, y rematando con “Comedown”, directo en el corazón de la nostalgia. En vez de apelar a sonar al pasado, Bush suena a presente, y así proyecta su futuro, con una energía envidiable, que por 80 minutos llevó a un teatro repleto a vivir todos los tiempos, mirando hacia adelante, sin auto plagios ni mentiras, derivando en un gran show.

Stone Temple Pilots: Completando el círculo 

Quienes no buscaban sorprender ni mostrar vigencia fueron Stone Temple Pilots, que pese a ser el plato fuerte de la noche, cayó un poco en el ejercicio de ser opacados por Bush y su excelente presentación, algo similar a lo ocurrido con The Hives eclipsando a Arctic Monkeys en su recordada visita de 2014. Puntual como todo lo que se vivió en la noche, Stone Temple Pilots entró a escena sin mayores presentaciones, abocándose directo a la música con “Wicked Garden” y “Crackerman”, canciones que de inmediato encendieron los ánimos de un público que iba decidido a pasarlo bien, sin importar que la encarnación de la banda arriba del escenario no sea la misma que los hizo famosos. Eso, en el papel, ya que desde el look a los movimientos de Jeff Gutt emularon durante toda la noche a Scott Weiland, algo que podría ser bueno o malo dependiendo el punto de vista que se mire, pero que, a la larga, sirvió como un buen efecto placebo para no caer en cuenta de que la voz que retumbaba en cada rincón del teatro no era la misma que instaló estas composiciones en la memoria colectiva.

A fin de cuentas, lo que STP hace en el escenario es una continuación natural de la carrera de la banda, como si se tratara de empujar un legado estrictamente musical en vez de reposar en la figura de su fallecido frontman. Lo anterior, es una ventaja para el conjunto, ya que se omiten clichés casi obligatorios de las bandas reformadas como el recuerdo a los que ya no están, dedicar alguna composición emotiva a un ex compañero, o el típico “esta noche es para *inserte nombre de fallecido*”, lo cual seguramente era lo que muchos esperaban durante la noche, pero lo más cercano de eso fue la presencia de Jeff Gutt como una especie de cuerpo poseído por el espíritu rebelde y lleno de actitud que tenía Scott Weiland en sus mejores años. Por supuesto, no hay necesidad de quitarle mérito al vocalista, ya que su interpretación es lo que más refuerza una banda que siempre ha sonado perfectamente arrolladora, y eso lo demostró a la hora de despachar clásicos del catálogo del cuarteto como “Bing Bang Baby” o “Plush”, cuya interpretación semi a capella en la primera parte generó uno de los momentos más lindos de la velada.

Y si la noche estaba dispuesta para la nostalgia, las canciones del nuevo álbum homónimo de la banda debieron pasar a segundo plano, con las igualmente tremendas “Meadow” y “Roll Me Under” como las únicas presentes dentro del set. Aquí es donde fue posible notar la gran calidad vocal de Gutt y su entrega hacia el espectáculo, recorriendo toda la cancha del Caupolicán mientras recibía el cariño y los flashes de la gente a medida que los hermanos DeLeo junto a Eric Kretz echaban abajo el escenario con su implacable forma de tocar rock. Si bien Gutt es quién conduce la fiesta, se nota de manera indirecta que es Robert DeLeo junto a su hermano Dean quienes lucharon contra la corriente para sacar la banda adelante en tiempos tan adversos como los que han vivido. “Interstate Love Song”, una de las favoritas de la gente, permitió que los hermanos notaran lo que querían: el público no los olvida y sus canciones siguen sonando tan fuerte como antes.

El show avanzaba hacia el final y llegaban las canciones “Dead And Bloated” y “Trippin’ On A Hole In A Paper Heart” para dar el punto final, cerrando así un círculo que se completaba con la banda volviendo a sus orígenes, ya que, como se notó en varias ocasiones, la figura de Jeff Gutt emuló a un Weiland en sus mejores años, casi como volver en el tiempo a los días en que STP era una de las bandas más comentadas dentro de la escena del grunge y el rock alternativo de los años noventa. “Sex Type Thing” fue la que finiquitó definitivamente un nuevo paso del conjunto por nuestras tierras, el tercero, pero a la vez el primero con esta nueva encarnación que pasó la prueba de cumplir con las expectativas y exigencias que requiere un catálogo tan nutrido y poderoso como el de los oriundos de San Diego, California.

Solo el tiempo dirá si esta alineación puede seguir adelante con éxito, pero al menos con lo demostrado anoche se puede entrever que así será. Tanto Bush como STP tuvieron la tarea de sacar adelante un legado que para el mainstream podría haberse quedado estancado en el tiempo, pero demostraron vigencia y sobre todo respeto por una carrera que dio muchos frutos y que sigue estando latente dentro del corazón de sus seguidores. Puede que ambos sean actos de nostalgia, pero cuando esa nostalgia se expresa tan bien como en sus mejores años, no se siente como tal. Aquí no hubo auto parodias ni músicos en caída libre en cuanto a interpretación o entrega en escena, sino que más bien las energías propias de este segundo aire que las dos agrupaciones tuvieron. Los años podrán seguir pasando, pero el talento, la entrega y el deseo de seguir tocando impecablemente quedará siempre, sin tener que contar con manchas oscuras dentro de tan preciado legado musical.

Setlist Bush

  1. Machinehead
  2. The Sound Of Winter
  3. This Is War
  4. The People That We Love
  5. Greedy Fly
  6. Everything Zen
  7. Let Yourself Go
  8. Swallowed
  9. Little Things
  10. Come Together (original de The Beatles)
  11. Glycerine
  12. Comedown

Setlist Stone Temple Pilots

  1. Wicked Garden
  2. Crackerman
  3. Vasoline
  4. Silvergun Superman
  5. Big Bang Baby
  6. Big Empty
  7. Creep
  8. Plush
  9. Meadow
  10. Interstate Love Song
  11. Roll Me Under
  12. Dead And Bloated
  13. Trippin’ On A Hole In A Paper Heart
  14. Sex Type Thing

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

La Voz de los 80 La Voz de los 80
DiscosHace 2 meses

El Álbum Esencial: “La Voz de los ’80” de Los Prisioneros

Jorge González dijo una vez que el primer disco de una banda toma mucho tiempo porque el proceso parte desde...

Back Your Head Off, Dog Back Your Head Off, Dog
DiscosHace 9 meses

Hop Along – “Bark Your Head Off, Dog”

Desde hace no mucho, ha circulado la noticia de que las mujeres están siendo quienes dan la cara por esta...

Down Below Down Below
DiscosHace 9 meses

Tribulation – “Down Below”

Dentro del espectro de lo que se entiende como “metal extremo”, la evolución general en cada subgénero ha ido apuntando...

Resistance Is Futile Resistance Is Futile
DiscosHace 9 meses

Manic Street Preachers – “Resistance Is Futile”

El consenso general en torno a cada trabajo de Manic Street Preachers siempre ronda en torno a cuánto se acercan...

ØMNI ØMNI
DiscosHace 9 meses

Angra – “ØMNI”

Hay bandas que recaen eternamente en lo genérico y no experimentan más allá de los materiales básicos que les ha...

The Sciences The Sciences
DiscosHace 9 meses

Sleep – “The Sciences”

La carrera de Sleep dista mucho de ser una historia típica en el mundo del rock, factor que pudo haber...

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 9 meses

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 9 meses

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 9 meses

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 10 meses

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Publicidad
Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: