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In Flames: Aquí, para quedarse

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Los tiempos cambian y también lo hacen los artistas, para el deleite o la cólera de sus seguidores. Resulta complicado (e infructuoso) analizar y concluir cuáles son las razones que llevan a un conjunto, en este caso a In Flames, a realizar giros en distintas direcciones con tal de alejarse de aquello que hicieron en el comienzo de su carrera, cuando amanecía la década del noventa y, junto a otros de sus contemporáneos, extendieron el movimiento del death metal sueco, provocado por el impacto del “sonido Gotemburgo”, del cual son uno de los fundadores. Más allá de la subjetividad  propia de la apreciación del arte, lo cierto es que producto de tal metamorfosis hoy los europeos figuran dentro de los “cabeza de cartel” en los festivales en que participan, e incluso han sido nominados en más de una oportunidad en diferentes premiaciones alrededor del mundo, mientras que en su país de orígen han sido galardonados cuatro veces en su versión de los premios Grammy, logrando que hasta las autoridades políticas se hayan referido al éxito del trabajo que realizan, indicando que gracias a In Flames hoy Suecia tiene a una banda de metal en la élite mundial de la industria musical.

A ocho años de su anhelado debut en nuestro territorio, volvieron en el marco de la gira promocional de su último disco, “Battles” (2016), cuya recepción ha sido dispar, tanto por parte de la crítica como de la audiencia, situación que se ha hecho habitual desde que el grupo editó “Clayman” (2000), inicio de la polémica. El nuevo milenio trajo consigo una renovación total de los elementos que componen su música, dejando de lado, hasta cierto punto, el espíritu del death metal de matices melódicos que cultivaron en sus orígenes, para dar paso a una propuesta menos compleja en términos técnicos y más influenciada o enfocada en las nuevas tendencias y en el uso de arreglo electrónicos, algo que también alcanzó a las letras de las canciones, donde el paradigma cambió hacia tópicos más personales en comparación al mensaje que antes emitieron.

Sin embargo, ayer quedó en evidencia que, a pesar de todo, lo que se comenta y lo que es posible leer respecto al rumbo que tomó In Flames, sus seguidores son fieles en todos los lugares y Chile no fue la excepción, porque un repleto Teatro Cariola los recibió con los brazos abiertos y con toda la actitud necesaria para que la jornada fuese memorable. “Drained “ y “Before I Fall”, ambas de “Battles”,  fueron las encargadas de inaugurar el evento, ante una ovación atronadora que manifestó la incondicionalidad de los seguidores y que dejó en claro que, si bien la evolución ha sido cuestionada, muchos aún gustan y apoyan a los escandinavos.

Everything’s Gone” perpetuó la conexión que a lo largo de toda la actuación se sintió en el recinto de calle San Diego, mientras que “Take This Life” del exitoso “Come Clarity” (2006) abrió el que probablemente fue el bloque más álgido de la noche, porque a continuación “Trigger” y el himno de la agrupación, “Only For The Weak” (única muestra de “Clayman”, el disco que partió con la discordia) remecieron el teatro y la concurrencia al unísono cantaba tan fuerte, que era difícil oír la voz de Anders Friden, quien por su parte se mostró siempre muy comunicativo y agradecido de la efusividad del público. A tal punto, que en dos ocasiones subió al escenario a niños de no más de 8 o 9 años para que compartieran con los músicos mientras ocurría la acción. La conexión era total.

Una violenta “Drifter” sonó con potencia, argumentando por qué se ha mantenido en el repertorio de In Flames desde su publicación en “Reroute To Remain” en el año 2002. Los presentes, muchos de ellos acérrimos y ortodoxos del death metal, disfrutaron de sendas interpretaciones de “Moonshield” y “The Jester’s Dance”, pertenecientes a “The Jester Race” (1996), solitarios extractos de la primera y tan añorada etapa que sirvieron para cumplir las expectativas de quienes les siguen hace más tiempo, porque, cabe señalar, los asistentes lucían heterogéneos en términos de edad. Siguieron con la promoción de “Battles” a través de “Save Me”, que con una fórmula muy simple pero efectiva continuó con el camino hacia el cierre de una velada exitosa, la que en “Alias” tuvo otra vez a un coro gigante que le acompañó a todo pulmón.

Friden se tomó unos minutos para reiterar su gratitud hacia los fanáticos, haciendo hincapié en que si In Flames aún existe es por la gente que les sigue. De esta forma, el frontman aprovechó la idónea instancia para anunciar “Here Until Forever”, que trajo consigo a “The Truth” para casi concluir la promoción de su más reciente larga duración. Durante toda la presentación, los instrumentos y la voz de Friden gozaron de una ecualización equilibrada, lo que permitió apreciar la pericia de los músicos y su fiato, porque más allá de las opiniones que hablan de una simplificación de sus composiciones, es innegable que In Flames suena impecable en vivo.

Deliver Us” y “The Mirror’s Truth” figuran como parte de los “nuevos clásicos” del catálogo, puesto que ya tienen algunos años de existencia y además son singles de sus respectivos registros, al igual que “The Quiet Place”, todas con una vibra mucho más moderna y reminiscente, a ratos, de la fórmula “nü metal” que evidentemente han aplicado desde un tiempo a esta fecha. Tras prometer que no pasarán ocho años de nuevo antes de que vuelvan a este lado del planeta, cerraron con “The End”, reafirmando a “Battles” como el motivo de la gira y demostrando, de alguna manera, lo orgullosos que se sienten con el resultado de ese trabajo.

Fue evidente que ésta fue la clausura de esta segunda incursión en el país, no obstante, muchos no se conformaron y pedían a gritos algún otro tema más “antiguo”, como “Colony” o “Cloud Connected”, pero eso no ocurrió. De todas formas, In Flames cumplió las expectativas que generó su regreso y, de paso, confirmó algo que hace rato rondaba la cabeza de muchos seguidores: ya no son una banda exclusiva “del metalero elitista” y, por el contrario, apuntan a la masividad por sobre cualquier estilo o etiqueta. Amor u odio, la gente confía en ellos y  eso al menos no cambiará.

Setlist

  1. Drained
  2. Before I Fall
  3. Everything’s Gone
  4. Take This Life
  5. Trigger
  6. Only For The Weak
  7. Dead Alone
  8. Darker Times
  9. Drifter
  10. Moonshield
  11. The Jester’s Dance
  12. Save Me
  13. Alias
  14. Here Until Forever
  15. The Truth
  16. Deliver Us
  17. The Mirror’s Truth
  18. The Quiet Place
  19. The End

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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