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Amorphis: En un mar de claridad

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Al metal se le atribuye la idea de que debe sonar muy fuerte y muy pesado, pero en el intento de llevar estos conceptos al límite, muchas veces lo técnico sufre. Por ello es un alivio ver cómo hay conjuntos de heavy metal que, con experiencia a cuestas, demuestran que parte de la madurez es entender que lo fuerte no viene desde el volumen al que se escucha la música, sino que desde la música misma. Amorphis volvió por cuarta vez a Chile y, aunque lo hizo con un show un poco más breve de lo que los fanáticos hubieran esperado, lo cierto es que lo hizo con un nivel de calidad que a veces se echa de menos en propuestas que, con un poco más de sofisticación sonora, podrían apelar a audiencias mucho mayores.

Antes, la velada inició con los chilenos Poema Arcanvs, tal como estipulaba el programa, mientras Club Blondie poco a poco se iba llenando de gente. Pese a algunos problemas técnicos, la banda sonó como siempre lo hace: meticulosa, dura, solemne. Finalizando con “Desde El Umbral”, se veía que incluso –como pocas veces– parte del público también se sabía las canciones de una banda que ha hecho un camino largo, por más de 25 años, y que se nota en su capacidad de cautivar, ya sea en un show entero o en una mera canción. Un muy buen preámbulo a lo que vendría posteriormente.

Rápidamente todo se arreglaba para la entrada de la banda finlandesa que volvía para presentar “Queen Of Time” (2018), un álbum un poco mirado en menos por parte de la crítica especializada en metal, quizás porque carecía de esa fuerza en el sonido y ponía su atención a elementos melódicos, casi en una transición desde un sonido más clásico a otros más intrigantes. Es en este umbral en el que nos metemos, cuando comienzan a sonar las programaciones que forman “The Bee”, casi justo a las 9 de la noche. El sexteto no arrebata con lo fuerte que suenan, sino por cómo las capas de sonido se notan con claridad. Como pocas veces, el bajo tiene personalidad y no es sólo ese elemento que hace que la masa sonora llene más el espacio. Olli-Pekka Laine, si bien no hacía nada tan exuberante, por lo menos era perceptible de forma real y no sólo con los ojos, como pasa con tantos bajistas en shows de metal.

El público se notaba efervescente con la presencia de la banda y cómo sonaban, con dos temas del último disco pegados como “The Bee” y “The Golden Elk” para inmediatamente pasar a cosas más antiguas, como “Sky Is Mine”, aunque todo más adecuado a los tiempos de Toma Joutsen como vocalista de la banda, en el tercer milenio, aunque eso no quita que existan un par de sorpresas desde los 90, como pasó con la intensa “Against Widows” del ya lejano “Elegy” de 1996. Si algo sorprende, es cómo suena la guitarra: en vez de predominar la distorsión, los sonidos son claros e incluso Esa Holopainen hace que su instrumento recuerde a ratos al de The Edge de U2, en cuanto a la sensación de eco y de capas que genera la manera en que tocan y los efectos logrados. Esto se nota mucho en las canciones más nuevas, pero también en los arreglos de otras como “Silver Bride” o “Sacrifice”.

Es interesante ver cómo la fanaticada de Amorphis tampoco exige un sonido particular, e incluso es abierta a las cosas que propone la banda, tanto, que incluso una canción nueva como “Daughter Of Hate” pareciera ser un nuevo clásico del conjunto, y muestra cómo son las cosas ahora entre los fineses, que en 2017 con el retorno de su bajista volvieron a tener a los cuatro miembros originales que en 1990 iniciaron este camino.

Heart Of The Giant” le daba toques más épicos a un show que ya serviría como parámetro para evaluar próximas ocasiones, en tanto que “Hopeless Days” servía como recordatorio más tradicional de que Amorphis sí le hace al heavy metal. No hay que subestimar el factor de mejora en las condiciones técnicas de la Blondie, que en los últimos años se ha convertido sin dudas en uno de los recintos de mejores condiciones para eventos de este calibre.

El cierre del main set vino con la canción más antigua de todo el lote, “Black Winter Day”, de hace 25 años, para comenzar a cerrar la visita que casi marca el décimo aniversario de la primera vez de la banda en Chile (se cumplen en septiembre). La canción es coreada por todo el público y Joutsen se ve maravillado y entretenido por la escena, que se corta al final de la composición para que la banda salga del proscenio y haga el típico acto de esperar, que en este caso sirve para que comience a sonar la intro de “Death Of A King”, provocando de antemano la algarabía de la gente.

La banda se subió y tocó ese tema, luego rugieron con “House Of Sleep”, y así, luego de 80 minutos, se cerraba un nuevo capítulo de la historia de Amorphis con Chile, uno que parece memorable no sólo por la conexión entre la gente y la banda, sino también por cómo dejaron en claro que, con un sonido lleno de claridad y carente de estridencias innecesarias, se puede rockear sin necesidad de convertirse en una masa carente de identidad. Si hay algo que pudimos ver en la noche de jueves santo en la Blondie, fue que a veces en el metal la identidad se esconde en medio de la bruma de la distorsión y que es excelente que bandas como Amorphis nos recuerden qué es el género, con la visión directa que poco tienen.

Setlist

  1. The Bee
  2. The Golden Elk
  3. Sky Is Mine
  4. Sacrifice
  5. Against Widows
  6. Silver Bride
  7. Bad Blood
  8. Wrong Direction
  9. Daughter Of Hate
  10. Heart Of The Giant
  11. Hopeless Days
  12. Black Winter Day
  13. Death Of A King
  14. House Of Sleep

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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