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Aerosmith: Una cuota de clásicos rock & blues

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Megacampaña mediática o no, la venida de Steven Tyler y los suyos, no estuvo para nada exenta de expectación y sorpresa. No hace falta un gran esfuerzo para recordar todos los entredichos de Tyler versus el resto de la banda hace algunos meses, cuando se hablaba de disolución o un vocalista de reemplazo (L. Kravitz). Pero todo aquello quedó atrás. Está demás decir, que lo de Aerosmith, pareció un maquiavélico plan para reavivar la sed del público mundial, por la banda. Al parecer el plan dio resultado. Sudamérica fue la primera parada en esta super gira de los de Boston.

Tras 16 años de larga espera, la fanaticada chilena “aerosmitiana” volvió a maravillarse con los clásicos hits de estos vejetes bluseros americanos. Tres pantallas LED de alta resolución, un centenar juego de luces, un sonido pulcro, definido y a buen volumen, era el comienzo de una noche en que el frío no importó.

Love in an elevator’, que iniciaba esta segunda magnánima presentación, tras un enorme telón que ocultaba el escenario daba el puntapié inicial al concierto que los más de 25 mil seguidores presentes, esperaban. Al caer el telón el público chileno, sencillamente quedó cegado frente a tal magnitud de refulgente batería de iluminación y brillo.

Más de alguno quedó perplejo con el desplante, capacidad vocal, y protagonismo del cual Steven Tyler hace gala a sus 62 años. Bastó notar la excesiva iluminación que recibió en desmedro del resto, inclusive del mismísimo Joe Perry, para darse cuenta quién es el que manda en Aerosmith.

Tyler en un santiamén se adueñó de la pasarela adicionada a tal tremendo escenario entablado para la ocasión, en la Elipse del Parque O’higgins. La banda sin mediar previo aviso, repasó los hits de su época más mediática televisivamente, ‘Falling in love (is hard on the knees)’ y ‘Pink’. El público comenzaba a encender y Tyler, a pesar del frío comenzaba a ponerse cómodo, al dejar de lado su estrambótico abrigo morado, con el cual entrara en un principio.

Entonces, ‘Dream on’, rompió el silencio y la locura se torno en cada uno de los asistentes. Desde la última visita en 1994, es evidente que no son muchos los que se repiten el plato. Pero aún así, cualquiera que haya presenciado esa mítica noche en la Pista Atlética del Estadio Nacional, sentía la misma, o más emoción, al escuchar nuevamente a sus ídolos interpretando tal tremenda canción. Y otros seis clásicos, (‘Rag doll’, ‘Crazy’, ‘Cryin’’, ‘Love in an elevator’, ‘Livin’ on the edge’, ‘Walk this way’ y ‘Dream on’) también incorporados al setlist, aquella vez.

Para la quinta canción de la noche, la audiencia comenzaba a dar luces de calma, aun cuando el infartante comienzo, no permitía respiros. ‘Livin’ on the edge’, fue bien recibida y aclamada por el extasiado público. Luego fue el turno de una correcta ‘Jaded’, para los fanáticos más recientes.

Es notable, aun cuando sea por libreto o no, el gesto de Tyler, con un fanático en silla de ruedas, que presenciaba el concierto, desde un costado del escenario. Al parecer, con anterioridad el mismo Tyler le había preguntado sobre su canción favorita. Pero para cuando comenzó ‘Cryin’’, el melenudo vocalista sesentón, se acercó a este individuo y compartió las voces, casi en su totalidad.

Tras este emotivo episodio, el escenario se vació, y Joey Kramer fue el único que permaneció en su puesto. Acto seguido comenzó un penoso pero esforzado solo de batería, que causó hasta risas en los fanáticos con humor más ácido. Lo notable fue, que tras terminar su demostración, con bastante feeling por lo demás. Soltó entonces las baquetas, y adhiriendo algo de humor, comenzó a percutir su batería con las manos, insinuando pegarle también con la cabeza. Fue un momento distendido y que dio para la primera pausa.

Tras el intermedio, vino una no menos intensa segunda parte. ‘Lord of the thighs’, seguida del single de la película, Armaggedon, ‘I don’t wanna miss a thing’. Estos dos tremendos tracks hacían vibrar a un emocionado público, que recién apenas lograba asimilar la primera parte del concierto.  Luego, ‘Rag doll’, ‘What it takes’ y ‘Sweet emotion’, con efectos y parafernalia incluida, cerraban una primera mitad de una presentación que ya se erguía como inolvidable. Coreada a más no poder, por una audiencia que cayó rápidamente a los pies de Aerosmith.

Fue divertido, aun cuando no resultó del todo sincronizado, el duelo de Perry vs Perry. Por la pantalla central, apareció la versión “guitar hero”, de Joe Perry, en un intento de ridiculizar a su versión de carne y hueso, que no pudo evitar entrar en un combate de aptitudes en la guitarra. Fue al menos, un momento chistoso y sorpresivo.

Un cover de Fleetwood Mac, ‘Stop messing around’, el clásico primer single del album “Rocks” (1976), ‘Last Child’, el cover de Big Joe Williams, ‘Baby, please, don’t go’, y una impeccable ‘Draw the line’. Sonaron a continuación, y afloró todo lo blusero de la banda. Por su lado, Tyler le dejó el protagonismo sobre todo a Joe Perry y a Brad Whitford.

Tras el encore, ‘Walk this way’, y un último coverTrain Kept A-Rollin’’ (Tiny Bradshaw), parecían cerrar casi dos horas de un intenso show, pero el público no parecía estar satisfecho sin antes escuchar ‘Crazy’. Tras el unánime pedido, las plegarias fueron escuchadas. Y con un distendido Steven Tyler, que se tomó el tiempo que quiso para amarrar un pañuelo a su cabeza. El concierto se dio por finalizado, luego que el último acorde del clásico, se ahogara en los aplausos de una agradecida audiencia.

Varias cosas dejó Aerosmith en claro en su paso por tierras nacionales. Poseen uno de los mejores frontman que una banda puede tener, son una banda vigente a pesar de sus 40 años de trayectoria, y su audiencia es tan transversal, como la de The Rolling Stones, o The Beatles.

Tyler a pesar de su edad, de un evidente pero no abultado aumento de peso. Es tanto y más versátil que en sus años mozos. Posee buen humor, una gran capacidad vocal, se acompaña muy bien de la harmónica y domina el escenario como el “living” de su casa.

Nada que decir, fue una noche inolvidable para todos aquellos que asistieron. A pesar que algunos hayan extrañado canciones como ‘Janie’s got a gun’, ‘Hole in my soul’, u otros más clásicos, temas como ‘Amazing’, ‘Back in the saddle’. La verdad es que nada de eso importa, Aerosmith una vez más demostró su poderío y sobre todo que no hacen falta solo un puñado de buenas canciones, sino una vida de rock & blues.

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Fotos por Alvaro Pruneda

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8 Comentarios

8 Comments

  1. Qero

    29-May-2010 en 1:42 pm

    Increíble banda !! tuve la suerte de ir y el concierto estuvo espectacular.. coincido con que tienen uno de los mejores frontman que he visto en mi vida …. Junto con Bono y Chris Cornell

    Saludos!

  2. Andrés

    29-May-2010 en 1:54 pm

    Increible show. No pude asisitr sl del 94, pero con este quedé más que satisfecho. Stever Tyler es un verdadero monstruo a la cabeza, su carisma y calidad vocal me dejaron absolutamente asombrado y el resto de la banda son realmente impecables. Me saco el sombrero por esta banda, que sin pirotecnia ni gran parafernalia en escena, brindaron uno de los conciertos más sólidos que he presencviado en mi vida. Grande Aerosmith, si vienen de nuevo, ahí estaré sin lugar a dudas.

  3. jennifer

    29-May-2010 en 2:13 pm

    Muy bien escrito, felicitaciones!!
    yo tambien tuve la suerte de ir al concierto y concuerdo totalmente con tus palabras sobre todo lo del final..
    me faltaron mas canciones (clasicos) pero estuvo genial de todas maneras..
    Saludos

  4. domynatrix

    29-May-2010 en 8:55 pm

    aerosmithiana??? AEROSMITHERA y la boca te queda ahí mismo XD
    como todos dicen el show fué simplemente AMAZING… claro q faltaron temas.. pero ni con 4 horas de show hubiesemos quedado conformes.. el público fué super frio.. tal vez mucha gente q sólo iban a escuchar crazy y I don’t wanna blablabla pero ellos tb tienen derecho a ir, y para su suerte se las tocaron… a mi me faltó the other side, mama kin, toys in the attic, amazing y varias más… pero pta q estoy satisfecha… es mi 2da vez frente a ^A^ los vi hace 3 años en argentina.. y este show fue muchísimo mejor… insuperable!

  5. flo

    30-May-2010 en 3:41 pm

    Muuuuy buen concierto!!!!!!!!

  6. juane

    31-May-2010 en 12:23 am

    aerosmitiana, aerosmitera, etc… es sólo un detalle, al fin y al cabo ninguna de esas palabras existe,y tampoco existe alguna entidad oficial que defienda un concepto llamado tal cual para definir todo lo que respecta a Aerosmith

  7. axl

    31-May-2010 en 5:52 pm

    Ni un brillo….banda fulera…….

    caldo….

  8. Juane

    01-Jun-2010 en 10:30 am

    Ni por si acaso comparemos a Axl Rose, con Steven Tyler, son ejemplos contrarios del paso del tiempo…
    Axl, totalmente desvirtuado, guatón y sin esa voz de antaño. En cambio Tyler, igual y mejor, en ciertos aspectos q hace 40, 30, 20 y 10 años atrás…

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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