Conéctate a nuestras redes

Discos

The Verve – Forth

Publicado

en

Uno de los regresos más inesperados de los últimos tiempos lo trae The Verve, la banda comandada por Richard Ashcroft que, en sus buenos tiempos, alcanzó la cima con su álbum ‘Urban Hymns’ (1997), elementalmente gracias a su sencillo más famoso: “Bitter Sweet Symphony”, uno de los himnos más entrañables de los 90’s. Este año, The Verve edita su cuarto trabajo discográfico, ‘Fourth’, novedad que pretende volver a los inicios del conjunto, rescatando la pastosa y aun así espacial atmósfera desarrollada en las primeras hazañas de estudio: ‘A Storm in Heaven’ (1993), y ‘A Northern Soul’ (1995), más sin dejar de cultivar ligeramente las raíces más pop de su afamado ‘Urban Hymns’.

Lo nuevo de los británicos sólo sorprenderá a los seguidores más fieles de la banda, pues el hecho de volver a un sonido menos comercial, y por lo tanto, más experimental, más de género, sólo segmentará desfavorablemente el éxito comercial de la placa. Alguna vez, en una entrevista, Ashcroft comentó que jamás volvería a reagrupar The Verve, confiando seguramente en su poder de composición como solista. Sin embargo, las ideas le han fallado penosamente en su carrera musical -sólo basta darle una escuchada a su último disco a la fecha, ‘Keys to the World’ (2006)-, y es por ello quizás el porqué de la inminente y quizás hasta innecesaria reagrupación de los ingleses.

El disco tiene pocas sorpresas, pero se disfruta más que sus primeras placas, ya que posee ciertos elementos pop que aligeran el vuelo y desintoxican un poco la humareda atmosférica que, como es de costumbre, se satura cuando sobrepasa los seis minutos de duración. Asimismo, las guitarras de Nick McCabe funcionan más como espasmos-fantasmas de energía espectral que como rasgueo de riffs y cuerdas, y esto repercute controversialmente en el concepto que ‘Fourth’ intenta compendiar.

De lo mejor del álbum podemos destacar a “Sit and Wonder”, temazo de aquellos que abre el disco con ritmo soberbio y a su vez paciente; gran canción con un fraseo memorable, donde aquella exposición de ambientes desoladores y siderales funciona muy bien, y lo mejor de todo es que no pierde la esencia rock casi transparente en el sonido característico de la banda. El primer single del disco es la gran canción “Love Is Noise”, sencillo que definitivamente descolocará en una primera escucha, quizás por tener una onda al “Real Gone Kid” de Deacon Blue, especialmente por esa resonancia de coros insistente hasta el final; no obstante, al repasar el track una vez y otra más terminará gustando más de la cuenta, al punto que será imposible despegarse de su pegajosa melodía.

En un plan más apaciguado está “Rather Be”, pasable propuesta que nos recuerda una pizca al anterior trabajo de los británicos, y demasiado al último intento de Ashcroft por triunfar sin los demás integrantes de la banda; y por lo demás, “Judas”, una dulce tonada de ensueño y misceláneos sabores, con un Ashcroft cantando desde las nubes del paraíso, y un McCabe más lucido que nunca en los efectos y las atmósferas. La batería de Peter Salisbury suena predominante e incluso hipnotizante en “Numbness”, pero la distribución de los arreglos es pomposa y perturbadora, dando como resultado una improvisación de sonidos empalagosos que al escucharla, nos da la impresión de estar arrastrando lo más pesado del mundo en nuestras espaldas.

Lo que ocurre con “I See Houses” es extraño. Al parecer se trata de buena muestra de talento, técnicamente está bien hecha y contiene la mayoría de los componentes adecuados para dar forma a una buena canción. Sin embargo carece de alma, y eso es algo imperdonable en una banda que primero: hace canciones viscosas e indigeribles, como probando el terreno y buscando su identidad, para luego: superarse a sí misma y dar vida a preciosas baladas de sinceras intenciones, como “Sonnet” o “The Drugs Don’t Work”. Lo cierto es que “I See Houses” pasa casi desapercibida siendo la predecesora de la ruidosa y oscuramente ensimismada “Noise Epic”, para algunos lo más irritante del disco, para otros el edén de la neo psicodelia noventera. Los Verve se muestran ácidos creando capas y láminas de grises luminosos, que sirven de telón para un Ashcroft sarcástico, y que sin pensarlo dos veces se vuelve furioso, y a partir del minuto 6:28 hasta el final los demás integrantes despiadadamente crepitan sus instrumentos con violencia, pero sin perder la elegancia que los caracteriza.

“Valium Skies” probablemente sea éste el single en plan balada que edite la banda, pues es una perfecta prueba de que los Verve sí se acuerdan de la música que hacían a finales de los noventa, donde un poco original Ashcroft se adueña de las melodías que acostumbran a crear los hermanos Gallagher, para dar vida a una canción que de haber sido incluida en uno de los discos en solitario del líder y vocalista, sería todo un hit. “Columbo” es otra soporífera composición de siete minutos y algo, creada a base de fango, espesor sonoro, y sobrantes cambios de ritmos, donde las ganas de adelantar este tedio-pseudo-space-rock se vuelven insostenibles. Para finalizar concluye “Appalachian Springs”, una canción que teóricamente podría resumir las verdaderas intenciones de la banda, ya que mezcla una melodía templada y agradable, con aires al ‘Human Conditions’ (2002) de Ashcroft, y que se embalsa en una espumosa -y aunque un poco redundante- evaporización volátil y gaseosa de sutiles eufonías, que desfilan como si estuvieran levitando.

‘Fourth’, lo nuevo de estos británicos da buena muestra de que en el plano musical, como músicos han mejorado sobremanera, y a pesar de que no han esbozado una obra maestra para alardear de un ultra-mega regreso, sí han sabido entretener a sus fans, manteniendo altas las expectativas para la pronta mejora de un nuevo y mejor disco. Por lo pronto, cabe preguntarse: ¿Hacia dónde apunta la banda con éste nuevo álbum? ¿Resumir toda su carrera en un disco de transición para superar el pasado y forjar una especie de “borrón y cuenta nueva”?…  Puede ser. O quizás ni ellos aun lo sepan.

Publicidad

Discos

DIIV – “Deceiver”

Publicado

en

Deceiver

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada a los estereotipos de los iconos del rock noventero, con una estética grunge que, para felicidad de Smith, les valieron numerosas comparaciones con su ahora ex modelo a seguir, Kurt Cobain. Sin embargo, la música de la banda nunca sonó similar a Nirvana o a sus coetáneos. En “Oshin” (2012) la melódica voz de Smith era acompañada de dulces instrumentaciones, asegurándoles un espacio como rostros del dream pop y el shoegaze. Este sonido se profundizo en “Is The Is Are” (2016), sin embargo, su contenido se aleja de la luminosidad de su predecesor y ofrece relatos más personales. Es en “Deceiver” donde el grupo toma las guitarras y abandona las dulces melodías para su trabajo más oscuro e introspectivo, escribiendo sus propias narrativas.

Resulta irónico que sea “Deceiver” el disco que por primera vez se asemeja a las influencias grunge que la banda ha presentado de forma estilística. Poco antes de su lanzamiento, Zachary Cole aseguró ya no ver a Cobain como un modelo a seguir y decidió separar al hombre de su trabajo. El primer sencillo, “Skin Game”, continúa con el tema de las adicciones de su predecesor, pero con fuertes guitarras que contrarrestan la dulce voz de Smith. A diferencia del disco anterior, el sencillo no lidia con la recuperación, sino que con la aceptación de una enfermedad y el cómo vivir con ella. La canción es un perfecto adelanto del disco, manteniendo un sonido dream pop, pero abandonando los meros guiños al rock; esta vez las guitarras son protagonistas.

El primer corte del disco, “Horsehead”, es una antítesis a las introducciones de las placas anteriores de DIIV, con una oscura instrumentación a cargo de poderosas guitarras que adelantan la gama sonora del disco. La voz de Smith no pierde su dulzura, pero su tuno sugiere una honestidad y fragilidad más presente que en trabajos anteriores. Canciones como “Like Before You Were Born” y “Between Tides” muestran que la banda no ha desestimado sus composiciones características, sólo ha expandido su gama sonora para maximizar toda la experiencia. “Blankenship”, por ejemplo, es un clásico de DIIV desde su inicio, con una suave melodía que fluye a través del liderazgo vocal de Smith, pero este espacio común es rápidamente corrompido por la inclusión de guitarras que recuerdan la intencionalidad del disco y expresan la diversidad de la banda.

Si bien su duración es menor que la de su antecesor, “Deceiver” suena mucho más grande. Las vocales y líricas son mucho más claras y la instrumentación nos acerca a un maximalismo no visto antes en su discografía. Y es que en este esfuerzo no hay espacios para sutilezas; después del lanzamiento de “Is The Is Are” el cantante se refirió a sus composiciones como unas “mentiras”, lamentando la forma en que representó las adicciones, enfocándose sólo en la recuperación y no en la vida con estas. Por esto, todos los elementos del disco se maximizan, como una contraparte más oscura y profunda que la anterior. “Taker” se presenta como una pieza central, tomando las responsabilidades de las mentiras cometidas y aceptando las consecuencias de un viaje lejos de terminar. Las guitarras son mucho más pesadas en este punto, adelantando la forma en que esta oscuridad se profundizará en la segunda mitad.

Es la segunda parte del disco la que presenta su mayor vulnerabilidad y sinceridad, donde el problema ha sido aceptado y comienza la búsqueda por la redención. “For The Guilty” presenta los efectos que las adicciones han causado en su círculo y en sí mismo, con un instrumental que prueba que el álbum triunfa en sus momentos sonoros más oscuros, sin opacar el desempeño vocal, sino que resaltándolo. “The Spark”, tal como lo índica su título, presenta un inusual momento de luz en el disco, con una brillante melodía que acompaña la catarsis de su narración. Sin embargo, culmina con “Acheron”, quizás uno de los momentos más oscuros de “Deceiver”, con sombrías guitarras y líricas: “Odio al Dios en el que no creo. El paraíso es sólo una parte del infierno”. La pieza es lo más cercano a rock noventero que alude su imagen, y sus siete minutos de duración dejan en un punto alto el cierre del disco.

La escena de rock en la que DIIV ha participado durante esta década ha sido asociada a las adicciones por casi tanto tiempo como existe. Asimismo, la figura de Zachary Cole Smith, quien había gozado de las comparaciones con quien veía como un modelo a seguir, pero su distanciamiento de estas figuras no viene desde un lugar juzgador, sino de reconocerse y querer narrar su propia historia. El protagonismo de las guitarras no es coincidencia, es parte del viaje a emprender y un reconocimiento a las influencias que esas bandas que lo formaron estilísticamente tuvieron a la hora de hablar sin tapujos de las adicciones. “Deceiver” puede no ser el sonido más característico de DIIV, pero es el más sincero y pertinente para reflejar el presente de la banda.


Artista: DIIV

Disco: Deceiver

Duración: 42:28

Año: 2019

Sello: Captured Tracks


Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Deceiver Deceiver
DiscosHace 2 meses

DIIV – “Deceiver”

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada...

Macro Macro
DiscosHace 2 meses

Jinjer – “Macro”

Para destacar en el actual y variado espectro musical, se puede tomar la opción de desmarcarse de algún género en...

Pyroclasts Pyroclasts
DiscosHace 2 meses

Sunn O))) – “Pyroclasts”

La densa y oscura capa que Stephen O’Malley y Greg Anderson han construido a través de los años a punta...

No Home Record No Home Record
DiscosHace 2 meses

Kim Gordon – “No Home Record”

En su primera experiencia solista, Kim Gordon da con un disco abstracto y cambiante, mostrando una faceta aún más experimental...

Corpse Flower Corpse Flower
DiscosHace 2 meses

Mike Patton & Jean-Claude Vannier – “Corpse Flower”

En el cuestionamiento en torno a qué resultado puede salir frente a una colaboración de mundos tan diferentes siempre hay...

Ode To Joy Ode To Joy
DiscosHace 2 meses

Wilco – “Ode To Joy”

El camino que Wilco ha trazado en sus más de veinte años de carrera es la prueba viviente de unos...

Railer Railer
DiscosHace 2 meses

Lagwagon – “Railer”

Cada vez que un histórico del punk rock decide anotarse un nuevo álbum de estudio, se genera un ambiente de...

Ghosteen Ghosteen
DiscosHace 2 meses

Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds han visto un cambio en la década presente. Dejando descansar a...

All Mirrors All Mirrors
DiscosHace 2 meses

Angel Olsen – “All Mirrors”

Con los primeros acordes de su debut, “Half Way Home” (2012), Angel Olsen dejó en claro su perspectiva del folk:...

Metronomy Forever Metronomy Forever
DiscosHace 2 meses

Metronomy – “Metronomy Forever”

Ha pasado más de una década desde el clásico de Metronomy, “Nights Out” (2008), material que los estableció como parte...

Publicidad
Publicidad

Más vistas