Contáctanos

Discos

The Vaselines – V For Vaselines

Publicado

en

Muchos artistas, sin querer (o con querer, quién podría saberlo), cuando están en ascenso, se llevan consigo sus influencias y gustos, y las masifican. Fue el caso de Nirvana y su explosión a principio de los noventa, donde todos querían saber qué escuchaba ese geniecillo llamado Kurt Cobain. Entre todas esas cosas estaban los escoceses The Vaselines, “sus compositores favoritos del mundo entero”, según el mismo Cobain. Para esa fecha, Eugene Kelly y Frances McKee, quienes funcionan como base y cara visible durante todos estos años, habían editado dos EP y un LP, y luego se separaron, aunque regresaron brevemente para abrir un show de Nirvana en Edimburgo. La masiva difusión que tuvo la música de The Vaselines, sirviéndose sin querer de la enorme maquinaria detrás THE VASELINES 01de los de Aberdeen, los tuvo en la palestra durante todos estos años, hasta que regresaron al ruedo discográfico en 2010 con “Sex With An X” y ahora, cuatro años después, vuelven con “V For Vaselines”.

En estricto rigor, nada ha cambiado después de 25 años; pese a haber abandonado las pretensiones lo-fi estilo Beat Happening, sigue la vibra surfera y las inclinaciones jangle pop, y “High Tide Low Tide” es prueba irrefutable de ello, con un gancho irresistible que le acompaña, mientras que “The Lonely L.P.” y “Crazy Lady” reúnen todos los requisitos que un single de indie americano noventero solía tener, con todo el desfase que aquello implique. “Inky Lies” es un canción a mid-tempo que, aunque no termina de convencer en su originalidad, gana puntos en su modo cadencioso de presentar el rock & roll.

Las baladas se hacen presentes en las preciosas armonías vocales de McKee y Kelly, que aderezan “Single Spies”, con ese jugueteo de guitarra, sabiamente puesto en el lugar preciso, como el alma pop de The Vaselines. Con “One Lost Year” los escoceses logran retransmitir su sonido varias décadas después sin alterar su esencia, un cometido muchas veces difícil de lograr. Nuevamente la vibra playera de costanera se hace presente en “Earth Is Speeding”, mientras que la por ratos anodina “False Heaven” se siente como relleno.

THE VASELINES 02McKee y Kelly están rozando los cincuenta años y en sus canciones ya no hay insinuaciones sexualmente explícitas (o no tanto), no hay esa urgencia adolescente que tenían en sus comienzos en términos de líricas e incluso en términos de duración (ninguna canción en este disco baja de los dos minutos y medio, por poco que parezca), hoy en día están preocupados de reversionarse, aunque no necesariamente reinventarse, no lo necesitan en lo absoluto, el sonido sigue siendo el mismo aunque más redondo, y en esa idea “Number One Crush” funciona perfecto como ejemplo. Al final de este camino está “Last Half Hour”, en la que se prueba que,  no importando el estilo, cualquier canción que ponga una caja al final del acorde va a sonar siempre a “Just Like Honey” de The Jesus And Mary Chain, hayan querido lograr ese efecto o no.

Cualquiera sea el ángulo que se le mire, “V For Vaselines” es un esfuerzo plausible por demostrar que luego de más de dos décadas siguen vigentes y frescos sin sonar decadentes ni trasnochados, sino que revitalizados siguiendo un camino propio. Es más, “V For Vaselines” podría haber sido un hit en los noventa, en el pleno auge del rock independiente comercial, sin embargo, no deja de sonar trascendente hoy en el siglo XXI.

Publicidad
¡Comenta Ahora!

Responder

Discos

Triggerfinger – “Colossus”

Publicado

en

Colossus

Están por cumplir 20 años de carrera. Dos décadas que parecen mucho y poco al mismo tiempo. Triggerfinger es una banda que, con cinco discos a cuestas, nada tiene que demostrar y que, sin embargo, no ha logrado encontrar el punto de despegue para llegar a la cima y codearse con los más grandes de la escena (no siendo teloneros, claro está). Pero ¿qué los hace tan especiales? No son genios incomprendidos ni nada por el estilo; de hecho, su sonido es muy fácil de digerir, sin que ello implique falta de originalidad o de agudeza creativa.

El stoner rock y el rockabilly son los componentes que perfilan la fórmula de este power trio oriundo de Bélgica, siendo un buen punto de referencia la semejanza estilística que comparte con Queens Of The Stone Age: ambas agrupaciones nacieron por la misma época, tienen una estética retro, y las dos son insolentemente seductoras y onderas. Esto último evidenciado por sus respectivos frontman, ya que, así como Josh Homme posee un carisma desbordante, Ruben Block no se queda corto, derrochando presencia escénica por montones.

El post punk se hace presente en “Colossus”, canción que da el nombre a este álbum. Parte enérgico y crudo, con la particularidad de que acá intervienen dos bajos, uno de ellos afinado lo más agudo posible buscando reemplazar a la guitarra, tarea que estos belgas cumplen satisfactoriamente. “Flesh Tight” es de esos temas que de lejos se nota que son singles: cuenta con una estructura rítmica y melódica que la hace en extremo pegadiza, adicionada a la incorporación de un teclado que, en contraste con la sugerente voz de Block, da como resultado una pieza que deja un halo siniestro escondido bajo una atmósfera retro. Muy rocanrolero.

“Candy Killer” emerge misteriosa y parsimoniosa, como aquella tranquilidad que antecede a la tormenta. Inicia con la ejecución del bajo de Paul Van Bruystegem, la que, a modo cortina sonora, mantiene la tensión y dramatismo hasta el final. Con “Upstairs Box” se manifiesta una mezcla de arreglos sesenteros de dos vertientes: por un lado se distinguen articulaciones psicodélicas procedentes de la guitarra de Block, y por otro, Mario Goossens prolonga el ritmo con una percusión al más estilo pop de antaño, elementos que se combinan armoniosamente.

“Afterglow” logra evocar pasajes crepusculares, es una pieza principalmente acústica, que destaca por su sedosidad melódica y su final, donde se desarrolla un desgarrador solo de guitarra. Después de este paréntesis auditivo, la potencia nuevamente adquiere ventaja. “Breathlessness” emerge con un aire brit, lo que, expresado a través de las seis cuerdas de Block, recuerda al inconfundible sonido de Oasis. “That’ll Be The Day” es otro de los temas que encuentran su mejor desarrollo en el coro, donde la cadencia sonora se transforma en un quiebre para una composición que tiene una estructura en base a sintetizadores y percusiones que emulan sonidos industriales. Mientras tanto, el bajo sigue siendo el que marca la pauta a través de intensos riffs. “Bring Me Back A Live Wild One” tiene buen pulso, posee algo de blues y de rock & roll, pero en una medida que le permite conservar su carácter moderno.

“Steady Me” parece sacado de una colección de lados B, o al menos no parece encajar con el esquema propuesto en este LP, jugando con el tempo, con los arreglos vocales y con distorsiones sonoras, una buena amalgama de sonidos que, lejos de asustar, se transforma en una buena forma de acercarse al término de esta lista de tracks. Acá estamos ante un desenlace por partida doble. Por un lado, “Wollensak Walk” se presenta en una pieza instrumental de blues que logra evocar parajes desérticos tipo western. Simple, pero muy efectivo; al menos ese es el final lógico. Sin embargo, 20 segundos después emerge el remate oficial disfrazado de pista oculta en una apología a la música campirana del sur de EE.UU, curiosa elección viniendo de una banda europea. Es tan hermosamente inesperado como “Das Schützenfest” de Faith No More.

Este último lanzamiento mantiene la esencia que Triggerfinger ha venido cultivando desde su debut en 2004 con su producción homónima, no obstante, aquellas experimentaciones que plasman casi al final de esta placa sugieren que existe un deseo que los empuja a salir de su zona de confort. Deseo que podría impulsar o sepultar su carrera. Sin embargo, estamos ante un disco fresco y versátil, cualidades que están lejos de ser tan solo muestra de su potencial. Han demostrado que saben cómo construir atmósferas, pues la gama de estilos presentes se logra cocinar bien en esta obra, donde lo stoner, lo ochentero, lo psicodélico y la sensualidad de la voz de Block se entrelazan, dando como resultado a este gigante, este coloso.


Artista: TriggerfingerColossus

Disco: Colossus

Duración: 36:23

Año: 2017

Sello: Mascot Records


Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Colossus Colossus
DiscosHace 22 horas

Triggerfinger – “Colossus”

Están por cumplir 20 años de carrera. Dos décadas que parecen mucho y poco al mismo tiempo. Triggerfinger es una...

Undertow Undertow
DiscosHace 5 días

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa...

DiscosHace 6 días

Lee Ranaldo – “Electric Trim”

La reinvención siempre estará acompañada de un proceso de búsqueda, un viaje donde se pueda llegar al centro del asunto...

DiscosHace 2 semanas

Paradise Lost – “Medusa”

En 2015 el oscuro y lúgubre universo del doom fue remecido por una de las bandas referentes en su género....

DiscosHace 2 semanas

Living Colour – “Shade”

Si el alma pudiera traducirse musicalmente, no cabe duda que sonaría como el blues; una voz auténtica, actual y poderosa,...

The National The National
DiscosHace 2 semanas

The National – “Sleep Well Beast”

El motor de The National es la rabia y la desorientación causada por la falta de respuestas. No hay un...

Sex Pistols Sex Pistols
DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols” de Sex Pistols

A mediados de los años 70, dos de los mayores polos del rock no vivían una situación alentadora. Nueva York...

DiscosHace 3 semanas

Prophets Of Rage – “Prophets Of Rage”

Hace aproximadamente un año, millones de fanáticos se llenaban de ilusiones ante la aparición de misteriosos carteles en EE.UU. que...

DiscosHace 3 semanas

Franja de Gaza – “Despegue”

Un comienzo impactante. Esta frase describe bien lo que provoca el disco “Despegue” de la banda nacional Franja de Gaza,...

DiscosHace 3 semanas

Royal Blood – “How Did We Get So Dark?”

La última joya del rock inglés se llama Royal Blood, y la prensa internacional se rindió ante su irrupción, ganándose...

Publicidad

Más vistas