Contáctanos

Discos

The Raconteurs – Consolers of the Lonely

Publicado

en

Si bien Jack White tiene un indiscutible talento, que deslumbró, junto a su inseparable compañera Meg White a todo el orbe, su imparable aporte continúa más allá de The White Stripes. Su alter ego The Raconteurs sin duda que viene a saciar esa necesidad de ser parte de una “clásica” banda (guitarras, bajo, batería y voz), completando ese talentoso circulo. Pero The Raconteurs no sólo se centraliza en Jack White, Brendan Benson entrega un importante y llamativo aporte sonoro, siendo un atractivo dúo que comienza a generar ruido y en un futuro no muy lejano llegaría hacer comparado a lo Lennon y McCartney.

Además The Raconteurs tuvo la eventualidad y originalidad de anunciar su segundo álbum Consolers of the Lonely a una semana de su salida a las tiendas, esta estrategia se logro que los críticos no tuvieran el tiempo suficiente para analizar el disco, dejando necesariamente esta tarea a sus seguidores. Su trabajo debut Broken Boys Soldiers (2006), caminó en paralelo a The White Stripes, pese a tener un llamativo gancho llamado Jack White, su inicio fue desde cero.

Consolers of the Lonely rompe esa siempre difícil brecha de superar al disco debut. La experiencia de los miembros de la banda sintetizada en este álbum, genera un sonido equilibrado y sólido. Al oír los catorce temas se respira el aporte de cada integrante, descentralizando la fuerza creativa de Jack White.

El primer track es el tema homónimo que anuncia que el arranque es netamente enganchador y directo, no titubea en experimentación o arreglos complejos. “Salute Your Solution” es el primer single y como tal tiene que seducir, con las guitarras que toman parte protagónica. “You Don’t Understand Me” y “Pull This Blanket Off” cumplen como las baladas del álbum con un piano melancólico en ambas.

El éxito de Icky Thump sigue penando en White y “Old Enough” y “Top Yourself” tienen mucho de ese tinte folk, muy sureño que rescató dicho trabajo de los Stripes. “The Switch and the Spur” es la primera joyita de esta segunda producción. Un tema heroico que se incrementa aun más con los bronces, aquí si que hay trabajo instrumental, totalmente catalogable como opera rock.

“Hold Up” es todo lo opuesto, un tema rápido menos cerebral que el anterior, al igual que “Five on the Five” y Attention” son lo más “bajo” de un álbum entretenido e interesante en su textura sonora.

Y para finalizar, un cierre de lujo, “Rich Kid Blues” un cover de Terry Reid, aunque el tema no es de The Raconteurs, la atmósfera creada es sorprendente, la fusión de guitarra acústica con eléctrica le da un sello provocador. Otra pista deslumbrante es “Many Shades of Black” que saca la voz melancólica de Brendan Benson que juega con el dramatismo y hace recordar el rock de los 50 con aires de pop. Y las sorpresas no paran “These Stones Will Shout” ese de esos temas que matizan con varios quiebres, el inicio es muy acústico y luego se metamorfosea en un potente hard rock.

Sella Consolers of the Lonely, “Carolina Drama” que muy al estilo de White, narra una historia que al igual que la melodía, tiene inicio desarrollo, climax y desenlace, una bella canción que pone culmine a un disco que tiene personalidad y se agradece que pese a lo contemporáneo suene a clásico. The Raconteurs es la banda que estaba haciendo falta para ponerle pilas nueva al rock del nuevo milenio.

  1. Consoler of the Lonely
  2. Salute Your Solution
  3. You Don’t Understand Me
  4. Old Enough
  5. The Switch and the Spur
  6. Hold Up
  7. Top Yourself
  8. Many Shades of Black
  9. Five on the Five
  10. Attention
  11. Pull This Blanket Off
  12. Rich Kid Blues
  13. These Stones Will Shout
  14. Carolina Drama

Publicidad
5 Comentarios

5 Comentarios

  1. flacokpo

    11-Abr-2008 en 6:07 pm

    Algún enlace pa’ bajarlo?

    Gracias.-

  2. Sebastián

    25-May-2008 en 6:11 am

    ¿Jack White – Brendan Benson Un atractivo dúo que comienza a generar ruido y en un futuro no muy lejano llegaría hacer comparado a lo Lennon y McCartney?

    Son buenos, pero… por favor!

  3. carola

    10-Jun-2008 en 2:57 pm

    tuve la oportunidad de verlos en vivo en mayo… y la verdad es que no decepcionaron para nada… por el contrario!!! ahora soy toda una fan!

  4. Rodwin

    02-Ene-2009 en 3:06 am

    Señores y Señoras niños y niñas el rock and roll tiene un nuevo rey y se llama:
    Jack White

  5. josefa

    11-Feb-2009 en 12:11 pm

    son buenisimos ellos, me encantan sus 2 discos. junto con rodwin el rock and roll tiene un nuevo rey y se llama: Jack White

Responder

Discos

El Álbum Esencial: “A Night At The Opera” de Queen

Publicado

en

A Night At The Opera

Al abrir la versión en vinilo de “A Night At The Opera” (1975) uno se encuentra con una imagen reveladora en su funda interior: una foto de Queen en vivo, adueñados totalmente de su hábitat natural, el escenario. Ciertamente es una sentencia, es el retrato de una agrupación que nació para ser grande y con este disco lo logró con creces, se ganó la inmortalidad. Además, como si fuera poco, tuvo el doble mérito de ser el gran salvavidas de las arcas de la banda en momentos en que su relación con el sello Trident llegó a su punto más bajo. Era muy difícil imaginar que podían facturar un verdadero testamento sónico mientras atravesaban una situación tan turbulenta con su casa grabadora, sin embargo, la placa fue la coronación definitiva para cuatro compositores que lograron confluir canciones muy distintas, aunque siempre dentro de su estética clásica, pese a los tormentosos tiempos que enfrentaban.

Gracias al arrollador éxito obtenido por el tercer disco, “Sheer Heart Attack” (1974), y especialmente por el single “Killer Queen”, Freddie Mercury, John Deacon, Roger Taylor y Brian May llegaron a lo más alto en los rankings musicales de todo el orbe y eran recibidos por hordas de fanáticos en países como Japón o Estados Unidos, no obstante, el dinero seguía siendo esquivo para la banda. Cuando firmaron el contrato con Trident Studios en 1972, el acuerdo consistía en que iban a grabar el disco para la compañía productora y luego esta se lo vendería a la casa discográfica, hecho que provocó que Queen no recibiera las regalías de los trabajos que vendían y, obviamente, provocó una crisis económica mayúscula entre sus integrantes.

Toda la rabia causada por esa situación se vio reflejada en una de las canciones más belicosas jamás creadas por Mercury: “Death On Two Legs (Dedicated To…)”, una verdadera declaración de odio cuya progresión de piano se tiñe con un tono siniestro gracias al tritono de la guitarra de Brian May, un riff que el herido Freddie creo en el piano y que el ondulado guitarrista va marcando con su Red Special. La música logra reflejar el hastío, la falta de respeto y lo vulnerado que se sentía el frontman en ese período, pero también la presión a la que estaban sometidos debido a las deudas que contrajeron con todo su equipo de iluminadores, tramoyas, entre otros, a causa del inconveniente con Trident. Así las cosas, terminaron su trato y recurrieron al mánager John Reid para que pudiera salvarlos de todo ese infierno que estaban viviendo. Las palabras de Reid simplemente fueron: “entren al estudio y hagan el mejor disco de sus vidas”.

Para Queen esto era de vida o muerte; si el disco no era exitoso, no tendrían otra opción que separarse. Este fue un factor determinante que los llevó a usar el estudio como un laboratorio para sacarle el mayor provecho posible, tal y como había hecho Jimi Hendrix y The Beatles antes que ellos, influencias directas para crear canciones tan eclécticas como “Lazy On A Sunday Afternoon”, en la que el ingeniero Gary Lyons y el productor Roy Thomas Baker utilizaron el efecto “megáfono”, que consistía en que las voces cantadas en el estudio se reproducían en unos audífonos metidos en una lata de metal y luego un micrófono recogía ese sonido desde la lata. El increíble crisol de voces y el perfeccionismo de la agrupación consiguió que el proceso fuera un período de gran aprendizaje, además de propiciar que todos los integrantes se sintieran a sus anchas para incluir sus aportes.

Precisamente, el hecho de que cada miembro era un compositor en sí mismo ayudó a que el disco tuviera distintas caras y, a su vez, reflejara las personalidades de cada uno. Acostumbrado a dejar su estampa en cada publicación, el aporte de Roger Taylor en “A Night At The Opera” –nombre que sacaron de una película de los Hermanos Marx– es ciertamente uno de sus puntos cúlmines. Cuando el baterista de voz rasposa le presentó el demo de “I’m In Love With My Car” a Brian May, este pensó que era una broma, pero nada hacía presagiar que una canción dedicada a Jonathan Harris (roadie de la banda que compartía el fanatismo automovilístico con Taylor) llegaría a ser tan importante como para ocupar la cara B del single de “Bohemian Rhapsody”, y con esto el baterista terminaría ganando la mitad de los beneficios económicos de la ventas del single. Esta no es la típica canción de Taylor, que siempre defendió un estilo encajado en los cánones del rock más convencional, tanto en canciones lentas como en otras más aceleradas, es una composición excesiva y abultada con una exquisita mezcla de voces que agregan dramatismo y que termina con el rugido furioso de su auto, el Alpha Romeo.

La poderosa intromisión de Roger contrasta con la delicadeza de “You’re My Best Friend”, compuesta por John Deacon. El bajista emergió desde las sombras y creó lo que sería el primero de varios éxitos para el conjunto, entre los que más tarde se incluirían “Another One Bite The Dust” o “I Want To Break Free”, además facturó quizá una de las composiciones de amor más bellas de la historia de la banda, y eso que pueden regodearse de tener varias. Este es un ejemplo de cómo las armonías constituyen una de las mejores armas secretas de la agrupación, ya que pareciera que van contando historias paralelas que se suman al fino teclado Fender Rhodes al estilo Motown tocado por el mismo Deacon, quién batalló con los demás para sacarla como single, en una jugada que terminó siendo acertada. No cabe ninguna duda de que, con esta cara más amable, la banda quería apostar a la masividad y tuvieron razón: hasta el día de hoy es una de las favoritas de las radios estadounidenses.

En la otra cara de la moneda, “‘39” no corrió la misma suerte, a pesar de que Brian apostó todas sus fichas para que la sencilla canción de folk espacial llegara al gran público, pero solo logró que quedara como cara B del single compuesto por Deacon. Es impresionante como May logró poner la ciencia al servicio de una canción que trata sobre un astronauta que viaja por el universo para descubrir nuevos mundos, pero que, traicionado por la teoría de la relatividad y la velocidad de la luz, regresa al cabo de cien años de una travesía que para él solo duró uno, formulando así una gran alegoría sobre los sentimientos de un artista que tiene que abandonar a sus seres queridos para salir de gira y encontrar que todo ha cambiado a su regreso.

Otras canciones como “Sweet Lady”, una descarga total de adrenalina rockera en la que May desborda riffs afilados y solos monumentales, “Good Company”, una reposada tonada compuesta con un ukelele-banjo que intenta emular el jazz de los años veinte, o la descomunal “The Prophet’s Song”, obra grandilocuente llena de recovecos instrumentales, que Brian toca con la guitarra afinada de manera distinta para darle más profundidad al instrumento y en la que se vierten todas sus fantasías musicales cercanas al rock progresivo, nos hablan de un guitarrista que siempre buscaba colores distintos, sin que esto necesariamente abrumara a los oyentes con complejidades que no pudieran entender, sino que aportaba detalles sorprendentes que transformaban cada canción en un viaje.

En ese sentido, May contaba con una tripulación que podía conducir ese periplo a los parajes sonoros más impresionantes que la música popular haya conocido, y para esto, nadie podría haber tomado mejor el timón –o el control del transbordador espacial para estar más a tono con Brian– que Freddie Mercury, un personaje totalmente teatral y dueño de una adaptabilidad melódica y lúdica como podemos apreciar en “Seaside Rendezvous”, o que puede lucir desgarrado, desnudo y sensible en una de sus baladas más conocidas, “Love Of My Life”, dedicada a Mary Austin, a quienes muchos señalan como el verdadero amor de la vida de Freddie,  en la que hace gala de un registro que proyecta emoción y romanticismo con una precisión inconmensurable. La forma de ser extrovertida y desinhibida de su actuación en vivo le aseguran su lugar en la historia como uno de los mejores showman de la historia, pero Freddie era mucho más que eso.

Sólo un músico de una calidad tan extraordinaria podría haber dado vida a una pieza tan trascendental como “Bohemian Rhapsody”, un verdadero monumento artístico que muchos han intentado interpretar, pero cuyo real significado se fue a la tumba con Mercury. La canción rompió todos los moldes posibles en una época en que los singles tenían que durar tres minutos; demasiado críptica para ser un éxito, decían algunos. Además, no sigue ningún esquema convencional de composición, está plagada de flashbacks y flashforwards, conectando ideas que a simple vista carecen de todo sentido. Aun así, su principio a capella, la secuencia de guitarra, piano, bajo y batería, el interludio operático, el final al más puro estilo del hard rock más afilado y sus referencias a personajes clásicos como Scaramouche, el payaso de la commedia dell’ arte; Galileo, el astrónomo, y Belcebú, entre otros, se unen en un hechizo mágico que todavía logra encantar a generaciones.

“A Night At The Opera” no solo marcó un punto de inflexión en el desarrollo artístico de la agrupación británica, sino que logró salvarlos de la quiebra total gracias a sus tres millones de copias vendidas, lo que les abrió la puerta para tocar ante cien mil personas en el Hyde Park de Londres y los catapultó para siempre como el mejor acto de rock en el planeta. De hecho, ese fuego espiritual que sale de los parlantes cuando el álbum cierra con “God Save The Queen” nos hace sentir en un estadio, logra que veamos a Mercury con su capa de rey recorriendo el escenario con la corona en la mano. Cuando un disco sigue impresionando de forma constante y se mantiene fresco sin que su pomposidad lo vuelva anticuado, es porque supera el paso del tiempo y se transforma en un verdadero golpe a la cátedra, efecto que Queen logra con una capacidad casi tan grandilocuente como su sonido.


Artista: QueenA Night At The Opera

Disco: A Night At The Opera

Duración: 43:10

Año: 1975

Sello: EMI / Elektra


Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

A Night At The Opera A Night At The Opera
DiscosHace 3 días

El Álbum Esencial: “A Night At The Opera” de Queen

Al abrir la versión en vinilo de “A Night At The Opera” (1975) uno se encuentra con una imagen reveladora...

The Sin And The Sentence The Sin And The Sentence
DiscosHace 5 días

Trivium – “The Sin And The Sentence”

Beethoven señaló que el genio se compone de un dos por ciento de talento y de un noventa y ocho...

The Desaturating Seven The Desaturating Seven
DiscosHace 5 días

Primus – “The Desaturating Seven”

Cuando alguien decide adentrarse en el extraño mundo de Primus, acepta el riesgo de visitar un terreno en el que...

Hiss Spun Hiss Spun
DiscosHace 7 días

Chelsea Wolfe – “Hiss Spun”

La carrera artística de Chelsea Wolfe ha sido un recorrido gradual por las múltiples variantes que orbitan alrededor de lo...

Cendrars Cendrars
DiscosHace 2 semanas

Cendrars – “Cendrars”

El álbum debut siempre es un fenómeno interesante. Suele combinar en distintas medidas la imagen que el artista quiere proyectar...

Visions Of A Life Visions Of A Life
DiscosHace 2 semanas

Wolf Alice – “Visions Of A Life”

Cuando Wolf Alice lanzó su primer disco, “My Love Is Cool” en 2015, la prensa especializada los catalogó como la...

Colors Colors
DiscosHace 2 semanas

Beck – “Colors”

“Beck tiene que respetar el arte y debería haber dado su premio a Beyoncé”. Ya han pasado casi tres años...

Painted Ruins Painted Ruins
DiscosHace 2 semanas

Grizzly Bear – “Painted Ruins”

Luego de varios años tras su boom mediático a partir de principios de la década de 2000, hoy en día...

Mëkanïk Dëstruktïẁ Kömmandöh Mëkanïk Dëstruktïẁ Kömmandöh
DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Mëkanïk Dëstruktïẁ Kömmandöh” de Magma

Antes de hacer nuestra parte y agradecer la herencia de “Mëkanïk Dëstruktïẁ Kömmandöh”, un álbum fundamentalmente esencial por la atípica...

Strange Peace Strange Peace
DiscosHace 3 semanas

METZ – “Strange Peace”

Cuando revisamos los anales del rock, cada cierto tiempo podemos divisar pequeños focos provenientes desde el país más septentrional de...

Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: