Contáctanos

Discos

Suede – Bloodsports

Publicado

en

Hay bandas cuya separación significa, a veces, algo bueno para su propio legado. Otros muchos se encargan de estirar el chicle hasta que ya no da más, arruinando la propia imagen y la propia obra. Suede por poco lo hace. Cada cierto tiempo era un  hecho que alguien saldría de la banda, que nunca dejó de estar en la palestra por su atribulada interna y por polemizar más de lo conveniente. Esto, siempre con el bálsamo de la grandiosa obra que lo erigió como los precursores del brit-pop, momento cultural más importante de Inglaterra en un montón de tiempo. Pero tras tres primeros álbumes llenos de gracia, chispa y estilo propio, Suede tuvo un bajón, y pese a las buenas intenciones de “Head Music” (1999) y “A New Morning” (2002), el declive fue mayúsculo y la imagen con la que nos quedamos de Brett Anderson y los suyos, fue la de una banda cuyas dificultades fueron más fuerte que los talentos.

SUEDE 01Por eso era interesante ver qué tramaban con su retorno a los escenarios en 2010. Tras un show más que nada por cumplir en el Teatro Caupolicán, la promesa de un nuevo disco sin dudas generaba más morbo que un interés más puro en la música. La pregunta era si Suede lograría armar algo que estuviera a la altura de su leyenda, y parece que sí, es posible. “Bloodsports” es el sexto álbum de la carrera de los británicos y llega más de una década después del aburrido y enredado “A New Morning”, y está lejos de repetir ese bache en el camino de los londinenses. De hecho, consigue instalarse, desde un presente en un punto del pasado muy claro, pareciendo ser un registro que opera en paralelo a los tres primeros discos, tanto en sonoridad como en espíritu.

El primer adelanto fue “Barriers”, que si bien no era single, servía para constatar los pálpitos de quienes esperaban un disco clásico de Suede, con letras descriptoras del amor que todo lo puede si se enfrenta acompañado, pero también teniendo en claro que es difícil y no es para todos. Pero la verdadera prueba fue la irrupción del video de “It Starts And Ends With You”, canción que refleja esa esencia del Suede más exitoso y más digerible, con una batería explosiva, una melodía ondulante y una letra, cómo no, romántica y con sangre de Brett Anderson, además de ser la canción más cercana al formato de “Coming Up” (1996), haciéndose inevitable pensar en “Trash” o “Starcrazy”.

Las otras canciones de “Bloodsports” tampoco lo hacen nada mal. “For The Strangers” es prácticamente una segunda parte de “By The Sea” y esa tendencia a pensar composiciones cinemáticas que evocan a caminos por recorrer. “Sabotage” es una canción más madura, ciertamente emparejada a los intentos solistas de Brett Anderson, pero pasadas por el filtro del sonido de Suede, lo que resulta en una composición sorprendente y en crecimiento constante con una guitarra energizante en el primer coro. Por su parte, “Snowblind” es absolutamente referencial al sonido lleno de ecos de “Dog Man Star” (1994) o a los riffs más crudos y ágiles del álbum homónimo (1993), pero presenta un empuje propio de esta época, basado en la sonoridad más bruta que está imprimida en la primera mitad del disco. Esto porque pareciera que la primera parte del disco fuera una vorágine semicontrolada, mientras que al acercarnos al final en la segunda mitad, nos encontramos con un sonido más reflexivo, sin abandonar la intensidad en la interpretación de los londinenses.

Con “Hit Me” el beat es más pop y su dinámica está ligada al quiebre de compases y tiempos de los rasgueos de grupos tradicionales como The Kinks. Inmediatamente la calma de “Sometimes I Feel I’ll Float Away” nos hace creer, por un momento, que estamos en 1994 escuchando algún track perdido de “Dog Man Star”. La voz de Brett Anderson en este track, específicamente, denota que no ha perdido el timbre de antaño. Es una balada de belleza abrumadora que juega eficientemente con los instrumentos, no gastando los recursos a disposición.

El tridente final es aún más calmo y evocativo. El de la madurez de una banda que decidió dejar las rencillas atrás (y también, por qué no decirlo, el sonido que salió desde esas peleas), pero que no teme volver sobre sus pasos, revisar qué sirve y notar que lo que se hizo fue lo suficientemente bueno como para dejarlo botado. “What Are You Not Telling Me?” es una prédica intensa y bella; “Always” una balada que recuerda a pasajes de “Dog Man Star” en su sonoridad y al disco homónimo en el sentido absolutista y fatal de la letra. En tanto, “Faultlines” es íntima, pero al mismo tiempo la canción con aires más gigantes. No es difícil imaginar a Brett Anderson solo (como cuando tocan en vivo, que todo contacto con la audiencia lo hace él y nada más que él) al medio de un escenario oscuro y vacío cantando este cierre de “Bloodsports” a capella, y no hay mejor forma de terminar un disco cuyo título refiere a la visión de Brett Anderson respecto al amor como una lucha y como una búsqueda donde si no hay daños, es porque no fue suficiente.

“Bloodsports” sangra por la herida y por ello suena genuino, con una transparencia que pocos logran tras tantos años de inactividad, que trae de vuelta a una banda ícono de un movimiento que se acabó, pero cuya influencia sigue hasta el día de hoy con una fuerza avasalladora, como varios tracks de este, un disco que es digno del legado de una de las agrupaciones más importantes de la historia de la música reciente. Y eso ya es mucho decir.

Publicidad
5 Comentarios

5 Comments

  1. Alejandra

    18-Mar-2013 en 11:15 am

    “Bloodsports” con los años pasara a engrosar la lista de los mejores lanzamientos del 2013, es un disco tan elegante que sobrecoge.
    Sin duda un regreso por sobre las expectativas de una de las bandas mas extravagantes del sonido brit pop de los 90

  2. Dalila

    18-Mar-2013 en 2:38 pm

    “Tras un show más que nada por cumplir en el Teatro Caupolicán”.
    ………………..cueck………………….

  3. Ignacio

    18-Mar-2013 en 11:36 pm

    Pero exactamente igual se me vino a mi mente cuando escuche “For The Strangers” que era como la segunda parte de “By the Sea”… tema a todo
    esto que me dejo en otra dimension en el concierto asi como cuando lo
    escuchaba en los 90’s esperando verlos y su show aca estuvo increible
    digan lo que digan. Igual buena critica , que Suede vuelva a Chile
    y se toque Bloodsports!

  4. Priscilla

    22-Mar-2013 en 5:21 pm

    El que hizo esta nota cometió un error inexplicable: ¿Cómo que Bernard toca en este disco? ¿Cuando él abandonó Suede en 1994??? El guitarrista de Suede es Richard Oakes, grandioso y sensible, no tan parafernálico como Bernard, pero ambos igual de buenos.
    Bloodsports es precioso, como Suede en sus mejores tiempos. Brett está cantando mejor que nunca. Me encanta como suenan, aunque yo considero que “For the Strangers” es más parecido a Wild Ones… apreciación personal

  5. Javier Æøå

    23-Mar-2013 en 1:30 pm

    “Tras un show más que nada por cumplir en el Teatro Caupolicán” Notése la autoreferencia a ese bullado incidente del año pasado. Igual me dio demasiada risa cuando lo leí Manuel! xd

Responder

Discos

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

Publicado

en

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.

Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

DiscosHace 8 horas

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa...

DiscosHace 1 día

Lee Ranaldo – “Electric Trim”

La reinvención siempre estará acompañada de un proceso de búsqueda, un viaje donde se pueda llegar al centro del asunto...

DiscosHace 1 semana

Paradise Lost – “Medusa”

En 2015 el oscuro y lúgubre universo del doom fue remecido por una de las bandas referentes en su género....

DiscosHace 1 semana

Living Colour – “Shade”

Si el alma pudiera traducirse musicalmente, no cabe duda que sonaría como el blues; una voz auténtica, actual y poderosa,...

DiscosHace 1 semana

The National – “Sleep Well Beast”

El motor de The National es la rabia y la desorientación causada por la falta de respuestas. No hay un...

DiscosHace 2 semanas

El Álbum Esencial: “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols” de Sex Pistols

A mediados de los años 70, dos de los mayores polos del rock no vivían una situación alentadora. Nueva York...

DiscosHace 2 semanas

Prophets Of Rage – “Prophets Of Rage”

Hace aproximadamente un año, millones de fanáticos se llenaban de ilusiones ante la aparición de misteriosos carteles en EE.UU. que...

DiscosHace 2 semanas

Franja de Gaza – “Despegue”

Un comienzo impactante. Esta frase describe bien lo que provoca el disco “Despegue” de la banda nacional Franja de Gaza,...

DiscosHace 2 semanas

Royal Blood – “How Did We Get So Dark?”

La última joya del rock inglés se llama Royal Blood, y la prensa internacional se rindió ante su irrupción, ganándose...

DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Tubular Bells” de Mike Oldfield

“Tubular Bells” fue y sigue siendo una rareza. Hasta el día de hoy parece llamativo que un sello discográfico haya...

Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: