Conéctate a nuestras redes

Discos

Spiritualized – Sweet Heart Sweet Light

Publicado

en

Partamos del resumen más claro: este es el mejor registro de Spiritualized desde el mítico “Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space” (1997), y punto. Si alguien le dice lo contrario, miente o no entiende el trabajo realizado por el atribulado talento de Jason Pierce.

Ahora, hay que argumentar esto, y la verdad, no es muy complicado. Desde la hermosura de la intro (“Huh?”) hasta el épico y tierno final de “So Long You Pretty Thing”, el séptimo disco de la banda, “Sweet Heart, Sweet Light”, es una muestra de belleza, emoción, arrojo y vida en múltiples dimensiones.

Y esto sorprende cuando pensamos que Jason Pierce –también conocido como J Spaceman-, compositor y productor del álbum, estaba medicado con un cóctel de pastillas para controlar sus adicciones a las drogas y el alcohol. Por eso el Huh? de la intro y la portada del disco, casi como un cartel de advertencia del estado anímico de quién armó la placa.

No hay que desconocer que Spiritualized cae en los mismos clichés de siempre: religión, redención, dolor, espiritualidad. La diferencia, es que suenan más iluminados y creíbles que nunca en los 2000.

La influencia de sonidos armónicos se nota. En entrevistas, Pierce atribuyó a los Beach Boys gran parte de la frescura del álbum y eso sí que es cierto. Pero también hay referencias a la psicodelia Beatles (el inicio de “Get What You Deserve” es “Within Without You” cien por ciento), o al blues R&B (“I Am What I Am”) o hasta tristes canciones de cuentos de hadas (“Too Late”).

Claro que hay tantos experimentos en “Sweet Heart, Sweet Light”, que escucharlo de una vez resulta desgastante, dada la montaña rusa de emociones a la que se somete al oyente.

Desde la aplanadora tosca al estilo Velvet Underground de “Headin’ For The Top Now” hasta el fallido country emo de “Freedom”, y volviendo al groove de “I Am What I Am”, para llegar al lamento de “Mary”, la maravillosa belleza de la tristeza de “Life Is A Problem”, para cerrar con la épica construcción de “So Long You Pretty Thing”. Y eso que nos saltamos los 5 primeros tracks. Todo un viaje emocional, ¿no?

El adelanto del disco fue con una canción tosca, ágil y llena de armonías como “Hey Jane”, que además tiene un video de antología. Y fue un buen aperitivo porque denota que, pese a los clichés de Jason Pierce, el producto tiene un momentum digno de las grandes composiciones.

Más que la coherencia del álbum completo, aquí hay 3 años de trabajo que se nota que fueron tortuosos y donde se refleja cuán genuino es Pierce, lo que permea al trabajo de Spiritualized. Porque al final de todo, “Sweet Heart, Sweet Light” es un puñado de música puesta al servicio de la emoción, en todas sus extensiones, y eso hace que de inmediato esa frescura del “Ladies And Gentleman We Are Floating In Space” vuelva y nos haga flotar, otra vez. De lo mejor del año, sin dudas.

Publicidad
Clic para comentar

Responder

Discos

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Publicado

en

Tranquility Base Hotel & Casino

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”, el sexto álbum de Arctic Monkeys, esperado ansiosamente por quienes anhelaban saber el siguiente paso que el cuarteto de Sheffield iba a tomar. Ante esto, el conjunto dio vida a uno de los trabajos más extraños y desorientados de su discografía, incluso más que su antecesor “AM” (2013), polémico punto de inflexión en el camino de Alex Turner y los suyos. Sí, Turner y los suyos, porque este nuevo LP no hace más que reflejar un deseo casi intrínseco del frontman por tomar el control de todos los aspectos creativos de la banda, asumiendo poco a poco más protagonismo sobre sus compañeros, al punto de llegar a un disco en que los otros tres talentosísimos miembros quedan relegados a ser la banda de compañía de su figura principal.

Desde el comienzo se aprecia un trabajo claramente influenciado por las decisiones artísticas de Turner, entregando un constante tempo de ambiente lounge, con la banda completa sirviendo de acompañamiento rítmico para el desolado Alex y sus reflexiones sobre la vida, como cual rockstar en el ocaso, sólo que con varios años y vivencias menos que de costumbre. Esa caricaturización del artista introspectivo y melancólico no ayuda mucho a la hora de sentar sobre la mesa lo que debía ser un regreso en gloria y majestad, pero que va perdiendo fuerzas por ripios que su misma naturaleza pretenciosa va dejando en el camino. Canciones como “Star Treatment” o “American Sports” dejan en evidencia el sentido principal de la obra, que se sostiene bajo una calidad sonora sólida y mucho más elaborada que en trabajos anteriores, pero que a la larga no posee un trasfondo más potente para su desarrollo general.

Continuando con lo que se siente como un loop eterno, el bajista Nick O’Malley igual logra lucirse junto a la batería de Matt Helders, pese a lo reducida de su participación en términos creativos, igual que lo ocurrido con el guitarrista Jamie Cook que, independiente de unos cuantos solos genéricos en algunas canciones, no es mayor el trabajo que realiza. Muchos de los defensores de este trabajo han criticado el hecho de que la gente pide que Arctic Monkeys vuelva a ser lo de antes, aludiendo a una ausencia del estilo que la banda profesaba en sus primeros años. Lo cierto es que eso está lejos de ser así, ya que lo que se pide no es un regreso en términos de sonido, sino que de calidad. No se trata de volver a los guitarrazos de antaño o a las potentes canciones de tiempos rebeldes, como “Favourite Worst Nightmare” (2007), en vez de eso, se siente la necesidad de que la banda encuentre su norte en términos de creatividad, dejando de lado una pomposidad forzada y repetitiva, que no le hace un gran favor a su verdadera calidad como músicos.

Un giro artístico siempre será un riesgo considerable, y Arctic Monkeys lo supo manejar de cierta forma con su anterior álbum, pero en el caso de “Tranquility Base Hotel & Casino” no existe un deseo de reforzar la línea sonora que proliferó en aquella placa, optando por adornar composiciones donde se huele a millas de distancia el trabajo casi solitario de Alex Turner. Ese sonido ya conocido en proyectos del músico –como The Last Shadow Puppets– que se toma cada segundo de este álbum, estableciéndolo más como un capricho personal del frontman en vez de un disco que tenga un sentido claro de su forma y fondo, así como del concepto que pretende englobar entre sus canciones. No hay que confundir todos los argumentos expuestos con que la calidad sonora del trabajo es precaria, ya que sin duda existe una ampliación en el espectro de la banda, solidificando así su interpretación. El principal problema es lo forzado con que Turner intenta vender una supuesta obra maestra, recurriendo a clichés que derivan en un producto insípido y falto de ideas.

Muchos coinciden en que este álbum representa un gran paso para la banda, algo que es completamente cierto. Ahora, el destino que ese paso le entregue al cuarteto será la gran interrogante, ya que podría poner en jaque los egos de una agrupación que se empieza a ver consumida por el protagonismo de su vocalista. El propio Jamie Cook afirmó haberle sugerido a Turner lanzar este trabajo como un álbum solista, pero finalmente accedieron a etiquetar la obra como el sexto LP de la banda. Todas las cosas tienen un significado diferente, dependiendo el punto de vista en que se mire, y claramente este disco habría tenido una recepción abismalmente diferente si no se presentaba como el nuevo trabajo de una de las bandas más importantes de los últimos años.

El amor al recuerdo siempre estará latente, pero sólo el tiempo dirá cuál es el destino de Arctic Monkeys. Por ahora, existen dos caminos claros: abrazar esta etapa como la nueva obsesión del principal titiritero del conjunto, o reflexionar sobre una banda que podría dar mucho más, pero que prefiere dejarse llevar por ideas que se imponen en pos de un beneficio no igualitario para todos sus integrantes. En manos de todos queda la elección sobre el camino que se tomará.


Artista: Arctic MonkeysTranquility Base Hotel & Casino

Disco: Tranquility Base Hotel & Casino

Duración: 40:51

Año: 2018

Sello: Domino


Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 4 días

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 5 días

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 2 semanas

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 3 semanas

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Eat The Elephant Eat The Elephant
DiscosHace 3 semanas

A Perfect Circle – “Eat The Elephant”

La espera no es algo a lo que estemos acostumbrados en la modernidad, a estas alturas parece un concepto extraño...

Mindfucker Mindfucker
DiscosHace 1 mes

Monster Magnet – “Mindfucker”

Dave Wyndorf dejó claro desde el principio que no iba a pasar desapercibido por este mundo como un rockero del...

Boarding House Reach Boarding House Reach
DiscosHace 1 mes

Jack White – “Boarding House Reach”

Pasaron casi cuatro años para que Jack White volviera a entregar un nuevo álbum de estudio, el que mantenía a...

Stone Temple Pilots Stone Temple Pilots
DiscosHace 1 mes

Stone Temple Pilots – “Stone Temple Pilots”

Stone Temple Pilots no es la primera banda que se enfrenta a la muerte de su figura más icónica y,...

All Nerve All Nerve
DiscosHace 2 meses

The Breeders – “All Nerve”

The Breeders es uno de esos conjuntos que tiene mística. Su existencia se encuentra en un tipo de “historia subterránea”...

Time & Space Time & Space
DiscosHace 2 meses

Turnstile – “Time & Space”

Por más que insistan, hay quienes no se cansan de responder: ¡el punk no ha muerto! En esta ocasión, es...

Publicidad
Publicidad

Más vistas