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Soulsavers – The Light The Dead See

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El dúo inglés, compuesto por Ian Glover y Rich Machin, pudo desde sus inicios sorprendernos con sus apuestas referentes a los artistas que figurarían como voces principales de sus producciones, de los cuales acarrea mayor relevancia el ex líder de Screaming Trees y voz invitada en Queens Of The Stone Age , Mark Lanegan, quien fue partícipe y encabezó dos de los primeros discos de esta banda de sonidos electrónicos, sin dejar de mencionar al vocalista de Faith No More, Mike Patton, a Jason Pierce (Spiritualized) y a Gibby Haynes (Butthole Surfers) como voces invitadas a plasmar el sello que los caracteriza en algunos de los discos previos al que nos convoca ahora.

En “The Light The Dead See”, última entrega de estos británicos, nos encontramos con la colaboración de David Gahan, frontman de Depeche Mode, quien se encargó de reemplazar a Lanegan, participando como letrista y voz de todas las canciones a lo largo de este nuevo álbum.

Así aparece ante nosotros una docena de temas, que sigue con la misma tónica atmosférica que caracteriza a esta dupla, cargados de una oscuridad tan armoniosa que genera un ambiente único. Comenzando con la instrumental “La Ribera”, pieza que a modo de bienvenida nos muestra una melancólica armónica, y que se puede considerar antesala de una totalidad homogénea de canciones que parecieran ir ligadas unas a otras. La carencia de voz en este track, cumple con la creación de expectativa, ya que pareciera ser una intro para presentar una obra de gran calidad.

En “In The Morning” escuchamos sonidos tan envolventes como misteriosos. “¿Por qué no me oyes? ¿Por qué no puedes salvarme? Estoy perdido”, dice David Gahan, junto con alaridos que complementan este lamento, que nos hace entender desde el primer momento la razón por la que eligieron a este artista como colaborador principal. “Longest Days”, single promocional de este trabajo, incorpora voces femeninas, y desde aquí es más habitual el downtempo que genera aquella marca tan característica en las creaciones de Soulsavers.

En “Presence Of God” es protagonista una guitarra tan melodiosa como la voz del cantante. Aunque carente de complejidad, la reiteración de los acordes logra una excelente mezcla con Gahan. El disco avanza, y nos encontramos con coros góspel en “Just Try”, seguido por el enigmático “Gone Too Far”, que hasta justo los dos minutos de reproducción nos hace pensar en una obra plana y sin mayor trascendencia, como ocurre en la mencionada anteriormente “Presence Of God”, pero que, con un golpe de batería y tonos más acordes a los que alcanza el artista, proporciona fuerza y carácter a lo que parece corresponder a la mitad de esta producción.

“Point Sur (Pt. 1)”, segundo fragmento instrumental, cumple como arreglo previo a “Take Me Back Home” composición cargada de melodías muy similares a las utilizadas en el soul, con el plus que le dan las voces negras al más puro estilo góspel. En “Bitterman” se produce esa sensación que hace que a lo largo de la canción se necesite escuchar el coro, que además de pegajoso, logra conmover con los altos que salen de la garganta del hombre de Depeche Mode. “I Can’t Stay”, otra pieza muy melosa y simple, continúa haciéndonos pensar en que no pudieron elegir mejor invitado para este corte.

Previo al final aparece “Take”, tema suave, oscuro y tan melancólico como redentor, seguido por el último track, “Tonight”, el cual se encarga de darle un cierre a este disco utilizando la implementación de la armónica que dio lugar al inicio de la misma placa, pero ahora dispuesta sólo para dar paso al protagonismo del personaje estrella que es David Gahan.

El dúo de Manchester no para de jugar con las influencias que tanto y tan bien han sabido utilizar. Sus buenas elecciones respecto a los artistas que eligen han dado tan buenos dividendos, que ya sólo resta esperar y disfrutar de sus creaciones. Como ocurre con “The Light The Dead See”, producción cargada de intensidad que consigue crear un ambiente de meditación y sosiego, tal vez producto de la gran similitud que existe entre estos artistas que, por obra divina, decidieron trabajar juntos y darnos este pequeño relajo auditivo.

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Zombie

    08-Jun-2012 en 1:18 am

    Que genial review! la verdad es que no los conocía..suenan muy bien con el compadre de Depeche Mode. En este rato cachare el disco con el que trabajaron con el maestro Lanegan, debe ser la rajaaa! Saludos!

  2. hernan

    08-Jun-2012 en 1:37 am

    Muy buen review, Gahan le brinda su estilo épico, excelente elección de single, suave pero poderoso tema… Saludos.

  3. memo

    08-Jun-2012 en 12:58 pm

    que buena critica al disco, creo que lo escuchare me intereso el review

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El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

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La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.

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