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Reel Big Fish – Candy Coated Fury

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Los californianos de Reel Big Fish vuelven a las pistas con su séptimo álbum de estudio, tras cinco años sin revelar material original, siendo su último trabajo con temas propios “Monkeys For Nothin’ And The Chimps For Free” (2007). El disco fue grabado en el estudio personal de la banda en el condado de Orange y producido por el propio líder y vocalista, Aaron Barrett. El arte de la portada corre por cuenta del ilustrador Thom Foolery y, según antecedentes entregados en el sitio oficial del grupo, este álbum sería muy parecido a sus dos primeros trabajos, con la misma intensidad, energía frenética en la música y sarcástico sentido del humor.

El disco no podría comenzar de mejor manera, con la pegajosa melodía de “Everyone Else Is An Asshole”, canción que derrocha energía y dinamismo en cada una de sus líneas, lo que complementado en un divertido coro, la convierten en todo un éxito. La intensidad se mantiene de la mano de “Punisher”, que delega mayor protagonismo en la trompeta de John Christianson y que conserva el estilo lúdico, pero sin ser tan potente como su predecesor. “She’s Not The End Of The World” en sus primeros segundos esboza una melodía mucho más suave, lo que de inmediato se transforma en otro tema enérgico, que no escatima en velocidad y que en base a letras simples captura fácilmente la atención. Llega el turno del primer cover del álbum, la canción “Don’t Let Me Down Gently” original de los británicos de The Wonder Stuff. Un tema entretenido, adornado por una base de trompeta que parece salido de un número circense, y que lo convierten en uno de los grandes aciertos del disco. El viaje continúa con “I Know You Too Well To Like You Anymore”, que mantiene las revoluciones en lo más alto, sacando provecho de la rapidez de su melodía. “Hiding In My Headphones” despliega matices diferentes, disminuyendo el tempo de la canción, centrando la atención en la letra y las múltiples voces. El cierre de la primera parte del álbum queda a cargo de “I Dare You To Break My Heart”, que comienza con unos potentes acordes de guitarra, para proseguir con una melodía alegre, llena de energía y vitalidad.

El disco se llena de sarcasmo con “Your Girlfriend Sucks”, que mantiene la tendencia a las melodías rápidas, con gran participación de la siempre valiosa trompeta, tan propia de los sonidos ska. “Don’t Stop Skankin” muestra una nueva faceta de Reel Big Fish, con una melodía instrumentalmente mucho más elaborada, que a ratos deslumbra con matices muy cercanos al jazz. Los sonidos acústicos de una guitarra son la introducción de “Famous Last Words”, que baja la intensidad, pero que sorprende por su agradable estribillo. El potente inicio de “Lost Cause” es un indicador inequívoco de la vuelta de los sonidos mucho más enérgicos y lúdicos, pero que a ratos coquetea con una base más armónica. “I Love/You Suck” desde un principio muestra sus credenciales ska-punk, con una melodía que puede sonar un poco saturada, pero que, a medida que transcurre, gana en fuerza y velocidad. El álbum mantiene el tono ligero y bromista de la mano de “P.S. I Hate You”, que destaca por un ritmo pegajoso y una base que invita a saltar y disfrutar cada línea. La última canción de la placa es también el segundo cover del disco. La importancia de “The Promise”, que aparece en el álbum debut de los ingleses de When In Rome, radica en que es lo más cercano a una balada que encontraremos en todo este trabajo, y en base a una melodía sensible y agradable, constituye el cierre perfecto para el disco.

“Candy Coated Fury” tiene su principal atributo en la capacidad para mezclar múltiples estilos y sonidos sin perder la identidad de la banda. Se cumple a cabalidad lo reseñado por los californianos en su sitio oficial: canciones muy rápidas, llenas de energía y vitalidad, con un estilo entretenido y sarcástico. En cada uno de los cortes que componen esta placa, se denota el entusiasmo de la banda por volver a sus sonidos más clásicos, que esbozaron en sus primeros trabajos: “Everything Sucks” (1995) y “Turn The Radio Off” (1996). Fiel a su estilo, Reel Big Fish nos entrega una colección de 14 éxitos que se dejen escuchar fácilmente de principio a fin, dejando una agradable sensación en los sentidos.

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El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

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Undertow

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.


Artista: ToolUndertow

Disco: Undertow

Duración: 69:13

Año: 1993

Sello: Zoo Entertainment


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