Rancid – “Trouble Maker”

miércoles, 16 de agosto de 2017 | 10:18 am | No hay comentarios
Rancid – “Trouble Maker”

Artista:

Rancid

Álbum:

Trouble Maker

Año:

2017

Sello:

Epitaph

Cuando hablamos de punk rock, la actitud, la intransigencia y la honestidad son valores intrazables que no pueden faltar en la conversación, y da gusto cuando una banda que ya lleva más de un cuarto de siglo de circo los sabe utilizar tan bien. En ese sentido, Rancid les saca mucha ventaja a sus contemporáneos, ya que no se pierde en tratar de hacer malabares y trucos que no sabe ejecutar; por el contrario, su trabajo más reciente pone en alto la bandera de la música que ha defendido toda la vida y constituye una colección de 17 canciones que no bajan la calidad de lo mostrado hace ya tres años en “…Honor Is All We Know” (2014).

Y es que la consistencia ha sido una constante en la discografía de los de Berkeley. Tanto es así, que el único atisbo de experimentación se vio en “Life Won’t Wait” de 1998, en el que las influencias reggae, ska y rockabilly se tomaron la mayor parte de ese disco, pero se sabe que en el caso de Rancid esos ritmos siempre son acompañamientos y no el plato principal. Es así como la novena entrega de la banda, con la producción del ilustre Brett Gurewitz de Bad Religion, es una verdadera descarga de 36 minutos de punk sin concesiones, ni aderezos, salvo por la contribución del eterno colaborador de Amstrong, Kevin Bivona de The Interrupters, en el órgano y el piano, misión que ha estado a su cargo en otros discos de la banda.

El arranque furioso y certero con “Track Fast” es una de esas delicias que solo el punk rock bien afinado puede entregar. 58 segundos de pura rapidez que bastan y sobran para dar el pase a “Ghost Of A Chance”, uno de los singles que pudimos disfrutar como adelanto en mayo de este año, con un gancho insuperable y un coro directo, uno de los códigos más usados y efectivos de Rancid.  El aroma a The Clash se siente a kilómetros en canciones como “Telegraph Avenue” o “Where I’m Going”, con fraseos que parecen cantados por el mismo Joe Strummer, por lo que nadie puede negar que Tim, Lars, Matt y Branden son quizá los alumnos más aventajados de la escuela propuesta por el combo inglés a fines de los 70. Otro de los elementos que unen a los londinenses con los de Amstrong es la contundencia de sus bajistas. Matt Freeman se luce en canciones que aprietan el acelerador a fondo, como es el caso de “All American Neighborhood” y “I Got Them Blues Again”, o en las más reposadas como “Beauty Of The Pool Hall”, en la que nos regala un pequeño solo, y la saltarina “Bovver Rock And Roll”.

Las referencias a los clásicos no paran, ya que “I Kept A Promise” o “Molly Make Up Your Mind” muestran cambios de acordes muy ramonescos, en los que la guitarra de Frederiksen irrumpe con líneas muy simples, pero efectivas. La misma fórmula se repite en “An Intimate Close Up Of A Street Punk Trouble Maker”, que incita instantáneamente al pogo gracias a su riff galopante y al sólido ladrido de Tim Amstrong con el apoyo de Lars, Matt y Braden en las segundas voces, recurso que también sostiene a la motivadora “This Is Not The End”.  Dicha sincronía no sólo se hace carne en lo vocal, sino que también en lo instrumental, con una tripleta exquisita del bajo y las dos guitarras en la más psychobilly “Cold Cold Blood”.  Aparte del simpático acordeón que inicia “Buddy”, no encontramos mucha más diversificación en lo que respecta al uso de otros instrumentos dentro del disco, ya que este descansa mucho más en la formulación de himnos, como es el caso de “Farewell Lola Blue” o “Say Goodbye To Our Heroes”, ambas con letras que encapsulan una nostalgia muy rica y líricas interesantes, esta última con una dedicatoria explícita a todos sus héroes del punk rock.

“Trouble Maker” es el reflejo del momento de madurez y buena salud que vive Rancid, en el que se sienten cómodos con un legado que ellos nunca buscaron, pero que les sienta muy bien. No es casual que hayan recurrido al mismo logo de su disco debut para ilustrar la portada de esta nueva placa, esa es una forma de hacerse cargo de su legado y también nos recuerda que los valores del punk no se compran en ningún lado, se viven. La historia parece ser más una aliada que una bomba de tiempo para Rancid.

Por Pablo Cerda

Enlace corto:

Comentar

Responder