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Panorama – Panorama

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Quizás el nombre de Panorama no resulte tan familiar en la escena nacional, pero lo cierto es que esta banda valdiviana de pop rock, ya tiene cinco años de trayectoria en el cuerpo, presentándose de forma periódica en festivales locales, y contando siempre con una gran convocatoria. Su principal vitrina la han obtenido a través de la participación en concursos, es así como en el año 2009 con su tema “La Vida Está Loca”, resultan ganadores del evento “La Canción Del Verano” organizado por Capel Record en conjunto con la Radio Rock & Pop, lo que los sitúa de forma permanente en la parrilla programática de la emisora. En 2010, con su canción “No Entiendes Qué Es Sangrar”, ganan el concurso “Rómpela”, patrocinado por Ripley y que les entregó la posibilidad de grabar el sencillo en los estudios Atómica de Santiago, además del video clip en alta definición.

En 2011 deciden dar el gran salto, y viajan a la capital para comenzar la grabación de lo que sería su disco debut. Los 10 temas que componen el álbum fueron grabados y mezclados en los estudios Pulsar, y su producción recayó en la misma banda. El pasado mes de mayo, Panorama realizó el lanzamiento de su disco homónimo en la sala SCD de Plaza Vespucio, el cual será editado de forma independiente.

El álbum comienza con “Intro”, en donde el sonido de la cinta de un cassette marca el inicio de lo que será el viaje a través del disco. “Amor Inconsciente” de inmediato sube las revoluciones, en base a una melodía enérgica y un pegajoso estribillo, marcando la pauta de lo que se puede esperar para el resto de la placa. Llega el turno de “Valdivia”, un claro homenaje a la ciudad de origen de la banda, que presenta sonidos mucho más suaves, rayando a ratos en lo melancólico. Un tema que, sin echar mano a lo más potente de su repertorio, logra llamar positivamente la atención. El single “No Entiendes Qué Es Sangrar” trae de vuelta los sonidos más rápidos, con una versión mucho más rockera que la que le conocimos en 2010, y que explota a la perfección los beneficios de combinar un ritmo intenso con un atractivo coro. “Vives” vuelve a disminuir la intensidad, de la mano de una melodía que no logra despegar, quedándose sólo en secuencias aisladas que no terminan por convencer. El álbum continúa con “Narcótica”, la primera balada de la placa, que destaca por la belleza de su letra y los sonidos más sencillos, que delegan todo el protagonismo en la voz de Fredy Góngora. “Midtro” marca el intermedio necesario para dar vuelta el cassette.

La segunda parte del disco comienza con “Charly”, sin lugar a dudas una de las canciones más potentes de la placa, que destaca por su creciente energía e intensidad, además de una entretenida letra que relata las aventuras y desventuras de un mujeriego. “Llevas El Control”, en contraste con el tema anterior, se presenta mucho más contenida, no destacando en ningún ítem por sobre el resto de las canciones. Llega el turno de “Mañana Estarás Mejor”, que vuelve a inyectar intensidad, sacando excelentes dividendos de un ritmo llamativo y un estribillo que se impregna fácilmente en los sentidos. “Llegaste Tú” constituye el tema más hermoso del álbum, una balada donde sobresale el sonido acústico de la guitarra, que es ejecutada a la perfección por Sebastián Altamirano, y que convive en exacta armonía con una voz llena de sensibilidad. Los primeros acordes del bajo de Matías Sobarzo marcan el comienzo de “La Vida Está Loca”, el mayor éxito de los valdivianos, el cual me atrevería a decir que cuenta con uno de los coros más pegajosos que he escuchado en mi vida, siendo imposible no escucharla más de dos veces y quedarse repitiendo esa llamativa oración. Esta versión se desmarca un poco del corte original de 2007, mediante la incorporación del sonido de la trompeta y el trombón. “Outro” marca el punto final de esta interesante aventura llamada “Panorama”.

Resulta fácil darse cuenta cuando una banda lleva mucho tiempo tocando juntos, quedando en evidencia la maduración de su sonido y lo bien logrado de cada una de sus canciones, este es precisamente el caso de Panorama, que sorprende gratamente con un disco debut que derrocha energía e intensidad, además de ofrecer una batería de éxitos que perfectamente podrían estar codeándose con los mejores exponentes del género. Se agradece que en un país que no se caracteriza por poseer una gran variedad de músicos, surjan bandas que tengan el atrevimiento de mostrar su arte y dar cátedra de lo que significa entretener.

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2 Comentarios

2 Comentarios

  1. Anibal Gonzalez

    13-Ago-2012 en 6:07 pm

    Ke bueno que empiecen a criticar rock nacional. Estos lokos son rebuenos, los escuche el 2010 en la Scd de Bellavista…la vida esta loca la lleva.

  2. valee

    13-Ago-2012 en 8:54 pm

    Esta Banda es muy buena! me encanta, siempre la escucho y espero tener su cd!

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El Álbum Esencial: “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd

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The Dark Side Of The Moon

No hay que ser seguidor de Pink Floyd para reconocer que “The Dark Side Of The Moon” marca uno de los momentos más altos en la historia del rock, metiéndose de lleno en ese selecto puñado de álbumes que todos deberían escuchar por lo menos una vez en la vida. Es tan así, que, si bien podemos estar todos de acuerdo en que los rankings no definen la grandiosidad de un álbum, no es menos cierto que funcionan como indicadores duros a la hora de evaluar un fenómeno musical. En esta línea, es imposible pasar por alto que al hablar de “The Dark Side Of The Moon” lo estamos haciendo de un disco con más de 45 millones de copias vendidas en todo el mundo, que además tiene la particularidad de haberse instalado majaderamente en el top 200 de Billboard desde su lanzamiento en 1973 hasta 1988, para luego (como si no hubiera sido suficiente) volver a meterse el año 2009. Si esto no es un indicador de vigencia y transversalidad, entonces nada lo es.

Sin embargo, los méritos que hacen de “The Dark Side Of The Moon” un álbum único, exceden largamente sus cualidades estadísticas. En lo concerniente a la banda, el disco marcaría sin duda una suerte de renacimiento. Después de debutar en 1967 con un fantástico larga duración bajo el liderazgo de Syd Barret, la inesperada salida del crazy diamond del cuarteto pondría en jaque el futuro de este, obligando al conjunto a entrar en un largo período de reinvención musical que no fue fácil. La experimentación sonora con marcados tintes de psicodelia y folk se tomaron la identidad de los londinenses y, si bien con el tiempo discos como “A Saucerful Of Secrets” (1968), “Ummagumma” (1969) y “Meddle” (1971) probarían ser imperecederos, lo cierto es que a principios de los setenta el conjunto comenzaba a hacerse difícil de seguir.

Por fortuna, una de las características de la banda siempre fue la capacidad de ir constantemente revaluando su propuesta. En esta línea, “The Dark Side Of The Moon” en ningún caso fue un accidente. La idea de aventurarse en un álbum de identidad lírica compacta, donde esto fuera incluso más relevante que la oferta sonora, hace rato se había apoderado de la mente de Waters, al punto que una de las cosas que demoró la salida del álbum tuvo que ver justamente con que Pink Floyd sintiera que el concepto se había logrado. Y dicho concepto era importante, sin duda la banda de sonido tenía que estar a la altura. Asentados durante ocho meses en los estudios Abbey Road y con Alan Parsons como ingeniero en sonido, echaron mano al uso de loops, samples de conversaciones grabadas en el estudio, sintetizadores análogos y la técnica del multi track recording para dar vida al trabajo que definitivamente haría de la banda un fenómeno reconocido a nivel mundial.

Para iniciar el viaje, el diseñador Storm Thorgerson nos regala una portada inmortal. De interpretaciones múltiples, la carátula de “The Dark Side Of The Moon” es el primer signo de que los cuarenta minutos de música que vienen de la mano de esta portada no son cosa trivial. “Speak To Me” funciona como obertura e incluye varios guiños a fragmentos que aparecerán a lo largo del disco. Corre como una sola pieza con “Breathe”, simbolizando el inicio de la vida, que estaría marcado por la batería de Nick Mason (a modo de latido cardiaco). Por su parte, el etéreo y acogedor ambiente de “Breathe” dominado por la guitarra de David Gilmour, abre las líricas del álbum (dejando de lado el pequeño fragmento de conversación de “Speak To Me”) en una imagen que evocaría al padre hablándole a su hijo recién nacido para que respire y lo haga sin miedo, no olvidando disfrutar la vida.

“On The Run” llega a sacudir la calma del corte anterior, destacando desde el inicio por una secuencia de sintetizador repetida de forma reverberante a altísima velocidad, representando de forma sublime el agobiante estrés al que nos vemos enfrentados en la inmisericorde maquinaria del día a día. La canción crece de forma sostenida a lo largo de sus casi cuatro minutos, explotando para dar paso a “Time”, uno de los cortes más celebrados de esta placa. Reconocible desde el primer segundo gracias al coro de relojes que abre el tema y el característico rototom con que Mason acompaña la introducción, “Time” se desarrolla directa y contundente, guiada de manera impecable por la avasalladora guitarra de Gilmour. Tratándose del único track firmado por los cuatro integrantes del conjunto, tiene además el mérito de abordar con elegancia uno de los tópicos más inquietantes de la existencia humana, la mortalidad y el sentido de trascendencia.

Y si de mortalidad se trata, el cierre de la primera cara de la placa termina graduando al registro en estos menesteres. Haciendo gala de una capacidad de improvisación vocal francamente excepcional, Clare Torry hace de “The Great Gig In The Sky” uno de esos cortes imposibles de ignorar. Único e irrenunciable (originalmente titulado “The Mortality Sequence”), logra expresar sin inconvenientes el dolor y paz que acompañan el proceso de la muerte. Sin embargo, no hay descansos en este viaje, ya que rápidamente la segunda cara del larga duración nos golpea con otra canción inmortal. Es el turno de “Money”, tema que, compuesto por Waters con el objeto de abordar el flagelo del dinero y la avaricia, no sólo incluye una de las líneas de bajo más reconocibles de los setenta, sino que además se da el lujo de completar la base rítmica del track con un loop de cajas registradoras, monedas y papel roto, para luego cerrar distorsionado y catártico. Brillante, sin duda alguna.

“Us And Them” baja las revoluciones, dejando al saxofón de Dick Parry como guía y protagonista de este maravilloso corte acerca del sinsentido de la guerra, donde el eco en la voz de Gilmour funciona tan bien a la hora de dar identidad a este track, que debería tener una mención adicional en los créditos. A continuación, “Any Colour You Like” repite casi sin cambios la estructura armónica de “Breathe”, sin embargo, a diferencia del primero, evita por completo las voces, entregándose del todo a generar atmósferas, haciendo uso y abuso del teclado sintetizado. Ya para ir tomando la recta final, “Brain Damage” habla del lado oscuro de la luna por primera vez en todo el trabajo, apuntando directamente a la figura de Syd Barret. Se trata de un tema de evidentes tintes psicodélicos, amablemente acompañado por guitarras, sintetizador y arreglos vocales, a través del cual Waters intenta reivindicar el derecho a ser distintos.

Hacia el final, “Eclipse” nos confronta con lo banal de la existencia. El órgano Hammond y los acompañamientos vocales funcionan de manera perfecta para enrostrarnos que nada de lo que hacemos o somos es finalmente tan importante. Al cierre, sólo nos queda el latido (último signo de vida al terminar esta travesía) y la paradoja con que la banda decide dejarnos, que dice “There is no dark side in the moon really / Matter of fact it’s all dark”. Sobrecogedor y liberador en igual medida.

“The Dark Side Of The Moon” se instalaría finalmente como un fantástico viaje a través de las problemáticas más universales que enfrenta un individuo a lo largo de su vida, logrando transcurrir de forma seductora y fluida desde la primera señal de vida de “Speak To Me” hasta el último latido que cierra el álbum. De hecho, la principal virtud de este trabajo terminaría siendo precisamente la excelente manera en que logra fluir a lo largo de sus cuarenta minutos. Se trata de un disco que, abordando temáticas tremendamente complejas, logra hacerlo de forma muchísimo más amigable, directa y efectiva que lo que venía haciendo la banda en sus trabajos anteriores. Este es el momento en que el conjunto terminaría de explotar, adquiriendo esa capacidad única de crecer en simpleza, sin sacrificar en nada la profundidad de su propuesta. El tiempo (y los siguientes discos) confirmaría que el giro había sido el correcto. Hoy, tal como hace décadas, la vida sigue siendo un camino difícil de recorrer, pero por fortuna siempre tendremos esta inmortal banda sonora para recordarnos que no hacemos el recorrido solos.


Artista: Pink Floyd

Disco: The Dark Side Of The Moon

Duración: 42:59 minutos

Año: 1973

Sello: Harvest Records / Capitol Records


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