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Noel Gallagher’s High Flying Birds – Chasing Yesterday

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Tras la disolución de Oasis y el anuncio de que los hermanos Gallagher iniciarían carreras musicales por separado, las fichas se pusieron de inmediato sobre Noel Gallagher. El compositor principal de la banda asomaba como el sobreviviente con mayores esperanzas de éxito. Sin embargo, el breve pero notable proyecto musical de su hermano Liam, Beady Eye, demostró que el resto de los integrantes podía arreglárselas de los más bien en base a un rock & roll desinhibido, que funcionó casi como contraparte a la apuesta más sobria del nuevo proyecto del mayor de los hermanos, Noel Gallagher’s High Flying Birds. En esta nueva versión, el compositor inglés se embarcó por primera vez en la creación de un disco que fuera cien por ciento Noel. No hay que olvidar que “Be Here Now” (1997) fue, NOEL GALLAGHER'S HIGH FLYING BIRDS 01en estricto rigor, el último álbum de Oasis que lo tuvo como único compositor. “Noel Gallagher´s High Flying Birds” (2011) terminó siendo una apuesta segura, sin mayores sorpresas, donde la sustancia pesaba más que el estilo.

Cuatro años más tarde, los High Flying Birds se embarcan en un nuevo viaje, continuando la misma senda de su anterior trabajo. “Chasing Yesterday” inicia con una progresión de acordes sumamente similar a la de “Wonderwall”, éxito inconfundible del clásico “(What’s The Story) Morning Glory?” (1995), y es en ese preciso momento donde uno se pregunta si el título del álbum será justamente una declaración de principios. No es necesario esperar mucho para darse cuenta que esta versión de Noel Gallagher tiene mucho más que ver con lo hecho en 2011 que con sus trabajos de mediados de los noventa.  Existen matices, obviamente, como los demostrados en “In The Heat Of The Moment”, canción que es sin lugar a dudas una de las demostraciones más claras que este disco busca sacudirse un poco de la sobriedad y apretar un poco el acelerador.

“Chasing Yesterday” nos recuerda –a diferencia del disco que le precede- que el oriundo de Manchester tiene una facilidad notable para crear momentos de verdadera exaltación. “Lock All The Doors” pareciera tener la energía de “Morning Glory”, mientras que “The Mexican” posee un ritmo atrevido, producto de un simple pero efectivo riff, el cual, junto a un elaborado arreglo musical, no hace más que recordar a “Second Bite Of The Apple” de Beady Eye. Y si bien estas canciones pueden resultar ser experiencias sumamente interesantes, no dejan de ser parte de un disco que posee una identidad clara, que estas dos canciones no reflejan de todo. Y es que en “Chasing Yesterday” dicha identidad tiene que ver más con el decoro que con el arrebato. “The Dying Of The Light” y “The Right Stuff” son claros ejemplos de una apuesta donde las atmósferas pasan a primer plano, y cualquier NOEL GALLAGHER'S HIGH FLYING BIRDS 02intento por transgredir la norma es aplacado de manera precisa, sin transformarse esto en algo necesariamente negativo. “Riverman” y “Ballad Of The Mighty I” demuestran que la precisión puede dar paso a la potencia, en los que deben ser los dos puntos más altos del disco.

Si se le podía hacer una crítica al disco “Noel Gallagher´s High Flying Birds” es que, más allá de toda apreciación técnica o emocional, a ese álbum le faltaba divertirse más. Señalábamos anteriormente que el término que caracterizaba a dicha obra de manera más precisa era sobriedad. “Chasing Yesterday” no hace mucho en sacudirse esa etiqueta, y la verdad es que Noel Gallagher parece transitar de manera cómoda por dicho camino. Veintiún años han pasado desde que el primer disco de Oasis impactó con fuerza al mundo del rock & roll, y ahora, en este año 2015, podemos observar de manera clara cuál es el espacio que el compositor inglés busca ocupar. Perseguir el ayer no es su prioridad, y eso acá queda absolutamente claro.

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El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

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Undertow

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.


Artista: ToolUndertow

Disco: Undertow

Duración: 69:13

Año: 1993

Sello: Zoo Entertainment


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