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Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism

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Napalm Death – “Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism”

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Leyendas vivientes. Un título que para los “padres del grindcore” no es algo exagerado. Y es que esta legendaria formación de Napalm Death, consistente desde “Utopia Banished” (1992), se ha transformado en un referente de ferocidad y, sobre todo, consciencia social. A punto de cumplir cuatro décadas de existencia y tras cinco años desde “Apex Predator – Easy Meat” (2015), los ingleses lanzan su decimosexto larga duración. “Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism” es una reafirmación de la ética de trabajo de Napalm Death, donde la consistencia no va de la mano con dormir en laureles, sino que se forja en consciencia, ensamblando una maquinaria que arrasa con todo a su paso con maestría e inspirada con mensajes que exponen una brutal realidad.

La rabia es algo que no dura eternamente y puede servir como un conductor enérgico, y Mark “Barney” Greenway emplea este recurso de una forma realmente abrumadora. La tripleta inicial compuesta por “Fuck The Factoid”, el llamado a alzarse “Backlash Just Because” y “That Curse Of Being In Thrall” es una atronadora muestra visceral e incendiaria, donde el gutural de Greenway encarna una furia efervescente. Danny Herrera se luce con redobles de impacto y patrones arraigados al hardcore punk de antaño, que sirven como mecanismos para que los momentos más extremos a nivel de percusión sean apabullantes. La transición de “Zero Gravitas Chamber” –que muta a un corrosivo death metal– hacia la severa crítica sobre el sometimiento de seres sintientes dentro de un esquema con “Fluxing Of The Muscle”, sólo transmite inclemencia absoluta.

La inmersión en “Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism” es profunda debido al ciclón que arremete y, una vez dentro, la esencia experimental de Napalm Death no es algo de lo que haya escapatoria. “Joie De Ne Pas Vivre” crea una densa atmósfera gracias a la voz de Greenway, quien varía su registro a una forma espeluznante de narrativa, y los arreglos industriales que se encuentran en la capa que sostiene la rítmica con un Shane Embury muy presente. Así, conecta con “Invigorating Clutch”, un track concebido en deterioro y con matices más orientados hacia el post punk, que en “Amoral” explota con dureza una dimensión en la que podemos operar individualmente: “Las capas de culpa nunca pueden sanar. El trauma busca un corazón vengativo para arrancar la verdad de la oscuridad. Todos nos turnamos para esconder el engaño, pero lo que sembramos es lo que cosechamos”. El corte es una gélida confrontación con la desconexión con la que podemos actuar.

“Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism” puede involucrar físicamente por lo robusto que suenan los momentos más letales, y también por la desoladora forma en que la atmósfera se ve intervenida. La canción homónima que irrumpe durante el último tercio lo hace salvajemente, dejando claro que Napalm Death se inclina a impedir que algo se pueda dar por sentado. Esta catarsis con abrupto final lleva directamente a los riffs vertiginosos de Mitch Harris, quien apoya con sus característicos gritos implacables en “Acting In Gouged Faith”, y ejecuta quiebres que provocan perplejidad después de armonías con palpable sentido de urgencia.

Considerando los dos covers que van cerrando el largo, respectivamente las de “White Kross” (Sonic Youth) y “Blissful Myth” (Rudimentary Peni), que muestran la versatilidad de Napalm Death sin abandonar su sello, es en “A Bellyful Of Salt And Spleen” donde algunos elementos presentes en “The Code Is Red… Long Live The Code” (2005) resurgen de esta portentosa agrupación para inquietar en lo que se asemeja a un atisbo de esperanza, convirtiéndose en una devastadora muestra contenida con una claustrofóbica sensación. Ásperas líneas de bajo desfilan y soportan la muralla industrial que vibra con la agónica voz de Greenway, manifestando la horrenda realidad de la indiferencia frente a las personas que arriesgan sus vidas cruzando el mar, buscando una mejor calidad de vida.

Napalm Death se ha mantenido firme sin llevar un estandarte por el grindcore, pero ejecutando un sonido letal, no exento de innovación. Y es que, a estas alturas de su carrera, la longeva agrupación aún tiene un mensaje que transmitir, alentando a no caer en las fauces de la derrota y, pese a las trabas sociales con las que la humanidad debe lidiar, los ingleses con “Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism” continúan dando una necesaria cátedra de cómo incomodar e impactar.


Artista: Napalm Death

Disco: Throes Of Joy In The Jaws Of Defeatism

Duración: 51:13

Año: 2020

Sello: Century Media Records


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Jack White – “Entering Heaven Alive”

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Entering Heaven Alive

Como si el estreno de “Fear Of The Dawn” no fuera suficiente, Jack White hizo lo impensable al publicar dos trabajos solistas en un mismo año, los que, pese a claras diferencias en lo sonoro, presentan una línea que los une como dos obras hermanas, o bien, como un solo gran disco, dependiendo desde el punto de vista que se le escuche. “Entering Heaven Alive” es el nombre de la segunda placa que presenta el hombre a cargo de múltiples proyectos, como The White Stripes, The Raconteurs o The Dead Weather, entregando una versión suya mucho más calmada y reflexiva que la alocada sonoridad que reina en su trabajo anterior, dándole un especial protagonismo a la guitarra acústica sobre una base rítmica que bailotea entre el teclado y la batería, elementos esenciales cada vez que el autor de “Seven Nation Army” ha querido estructurar canciones más robustas, musicalmente hablando.

Las diferencias no se hacen esperar apenas inicia la primera canción del disco, donde se evidencia una orientación mucho más calma en comparación a la ruidosa experimentación de su álbum hermano. “A Tip From You To Me” es el track responsable de ejecutar esa primera impresión, con un White que se escucha mucho más cercano a The White Stripes que en sus últimas aventuras solistas. A pesar de que la amplia instrumentación siempre ha sido ley en el trabajo del guitarrista, es en el tipo de canciones como esta –o las siguientes “All Along The Way” y “Help Me Along”– donde se aprecia mejor la capacidad que tiene de verter elementos acústicos al son de un teclado y batería para generar canciones cálidas, cercanas y con una introspección necesaria entre los furiosos guitarrazos que predominan en su música.

Esos elementos en esta aventura quedan fuera, de ahí su naturaleza de disco hermano con “Fear Of The Dawn” y un lado mucho más salvaje del guitarrista, optando por momentos mucho más convencionales en lo que conlleva al uso del instrumento de seis cuerdas, siempre con una intimidad directa desde el alma y voz de White, quien logra dar finalmente con ese ansiado disco de corte acústico que había entregado en cierta forma con el recopilatorio “Acoustic Recordings 1998–2016” (2016), donde echó mano a algunas composiciones de The White Stripes y The Raconteurs, junto con parte de su catálogo solista. Es así como una canción del tipo “Love Is Selfish” perfectamente puede ser parte de “Icky Thump” (2007) o incluso “Elephant” (2003), para acompañarse posteriormente de experimentos como “I’ve Got You Surrounded (With My Love)” y la primera presencia de guitarras eléctricas, o “Queen Of The Bees” y su juguetona base concentrada en distintos modelos de teclados y sintetizadores.

Hacia la segunda mitad de “Entering Heaven Alive”, White ejecuta claramente una postura más cómoda y jugando a la segura, donde se pueden escuchar algunas de las canciones más impregnadas de su fórmula en todo su catálogo, tales como “A Tree On Fire From Within”, “If I Die Tomorrow” o “Please God, Don’t Tell Anyone”, paseándose por un sinfín de estructuras melódicas sacadas de prácticamente cada etapa de The White Stripes en lo que respecta a su sonido. Si hay algo que más caracteriza a este disco como la segunda parte de una obra más grande, es lo presentado hacia el final, donde, luego de “A Madman From Manhattan”, Jack decide cerrar con “Taking Me Back (Gently)”, versión en clave country de la canción que abre el álbum “Fear Of The Dawn” y que le entrega un cierre completo a todas las variantes de experimentación y uso de fórmulas ya probadas que utilizó el artista durante estos dos larga duración. ¿Por qué esto último? Porque el artista cierra inteligentemente con el mismo sonido de la guitarra que abre “Taking Me Back”, haciendo que estas 11 canciones formen un bucle junto con las 12 del LP anterior.

Es difícil hacer un análisis de un disco que tenga su antecesor con tan poco tiempo de diferencia, pero se entiende cuando la propuesta que White ofrece no es algo tan diferente, sino más bien un complemento. El único “pero” que está quedando todavía pendiente en la música del hombre detrás de Third Man Records es de ver cómo sonaría con un productor externo, que sepa explotar sus cualidades o lo guíe en la exploración de terrenos diferentes, más allá de seguir transitando los mismos caminos, pero con distintos métodos de transporte. Tanto este disco como el anterior fueron fruto de un prolifero período creativo durante la pandemia, donde se nota que Jack mantuvo sus esfuerzos en desarrollar y afinar su propuesta, ejecutando fórmulas un poco más accesibles y sacando del nicho a su carrera solista para situarla en un terreno más parecido a lo que hacía con su proyecto principal. Dejando todo esto sobre la mesa, donde más se nota la evolución de White como artista es en el sentido de comprender y estar consciente de sus capacidades y el sello que imprime en sus composiciones, permitiendo que la ejecución de estos factores consiga un claro beneficio más que un intento de autoplagio.


Entering Heaven AliveArtista: Jack White

Disco: Entering Heaven Alive

Duración: 40:06

Año: 2022

Sello: Third Man Records


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