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My Bloody Valentine – m b v

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22 años es toda una vida. Hace 22 años, Nirvana estaba con “Nevermind”. Hace 22 años Michael Jackson estaba en el apogeo de su carrera. Hace 22 años muchos ni existían y, en ese 1991, salía la última novedad de My Bloody Valentine, el inolvidable “Loveless”.

Mucho se ha escrito, planteado y elucubrado acerca de esta, la piedra angular del shoegaze, y mucho más sobre el destino incierto que siempre tuvo MBV con una separación nunca oficializada y un regreso hace algunos años que parecía ser más un llamado a la nostalgia que otra cosa. Nadie se esperanzaba, pero Kevin Shields iluminó el camino con cándidos dichos de que habría nuevo álbum. Meses después, esto se concretó. “m b v” (en minúsculas deliberadamente) se lanzó de improviso, y la sorpresa se empapó de ansiedad con el colapso de la web de MBV. Así, la mayoría se lanzó ávida de ese sonido tan propio de una banda a estas alturas legendaria.

MY BLOODY VALENTINE 01Lo más destacable de “m b v” es que pareciera estar dividido en tercios. El primero de ellos mucho más acorde al sonido lleno de capas que se podría esperar del sucesor de “Loveless”, con poco riesgo pero mucha identidad propia. El segundo tercio es el más experimental, con sonidos limpios, órganos y pocas percusiones, o con una vibra un poco más pop. Mientras, la tercera parte de “m b v” es la más brutal y desconcertante, pero también la que denota que la actitud del cuarteto, lejos de apagarse, está muy viva.

“she found now” es una oda a “Loveless”, en la que sus aparentemente relajantes y oníricas voces no dejan de hacer que se sienta esa incomodidad de lo desconocido, inexplicable o sobrecogedor que resulta el aura de las guitarras que suenan como sólo MBV lo puede hacer. Es que este disco logra tener composiciones aún más complejas que “Loveless”, sin perder de vista la necesidad de que las canciones y sus melodías deben ser memorables, más allá de que el estilo y el “ruido” logren dominar la escena muchas veces.

Por eso no es extraña la presencia de “new you”, una canción que suena nueva, limpia, con la voz de Bilinda Butcher como ente claro y dominante, y no una capa más en el entramado inescrutable de MBV. “is this and yes” tiene sólo órganos que suenan, empujando a los oyentes a descubrir los detalles, esas capas que se esconden pero que están ahí, casi como un desafío de Shields a la gente. “in another way” con su frenesí recuerda a los parajes más desquiciantes de “Soon”, con unas armonías muy bien llevadas, mientras que el dúo de “nothing is” y “wonder 2” traen la locura con ritmos más al límite y con un final lleno de drum ‘n bass, mezclado con rock de una forma que nadie había logrado con tal nivel de armonía.

MY BLOODY VALENTINE 02De todas formas, cabe destacar que hemos escuchado este disco en mp3, lo que, a la luz de la calidad de sonido, debe ser un sacrilegio. El álbum debe ser una tromba en CD o en vinilo. Porque “m b v” es más que una continuación de “Loveless”. Es una declaración de principios, una declaración que indica el compromiso por la propia obra y el respeto a la propia creación. En vez de hacer un pastiche de sí mismos, que habría redituado mucho y con pocos riesgos, con su tercer disco lograron llevar sus ideas varios pasos más allá, haciendo propios sonidos ajenos como el DNB o el pop sin perder el halo de misterio o inexplicabilidad de su obra.

Sí, pasaron 22 años, o un poco menos que eso, y es toda una vida, pero un regreso de esta forma mereció la espera. Pese a la teleserie en la que se convirtió todo el anuncio y a la furia que a muchos les produjo que el tiempo corriera sin nada a cambio, “m b v” es mejor de lo que se podría haber esperado. No es “Loveless”, es algo más, y ya por eso hay que celebrar. La calidad de este disco es un regalo extra, y merece la atención que le quitamos a MBV por más de dos décadas.

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Javier Carrizo

    05-Feb-2013 en 3:22 pm

    disco del año

  2. Claudio

    07-Feb-2013 en 2:54 pm

    Como seguidor de la banda (eso no me da autoridad, ni nada), no puedo estar más de acuerdo con la revisión del disco. Buena.

  3. Javier Æøå

    20-Feb-2013 en 12:28 am

    22 es años es toda una vida. Yo tengo 21. Y valió la pena esperar :3 Por muy románticamente posero que pueda llegar a sonar. Bloody se volvió a coronar como una de las bandas más trascendentales del shoegaze.

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DIIV – “Deceiver”

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Deceiver

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada a los estereotipos de los iconos del rock noventero, con una estética grunge que, para felicidad de Smith, les valieron numerosas comparaciones con su ahora ex modelo a seguir, Kurt Cobain. Sin embargo, la música de la banda nunca sonó similar a Nirvana o a sus coetáneos. En “Oshin” (2012) la melódica voz de Smith era acompañada de dulces instrumentaciones, asegurándoles un espacio como rostros del dream pop y el shoegaze. Este sonido se profundizo en “Is The Is Are” (2016), sin embargo, su contenido se aleja de la luminosidad de su predecesor y ofrece relatos más personales. Es en “Deceiver” donde el grupo toma las guitarras y abandona las dulces melodías para su trabajo más oscuro e introspectivo, escribiendo sus propias narrativas.

Resulta irónico que sea “Deceiver” el disco que por primera vez se asemeja a las influencias grunge que la banda ha presentado de forma estilística. Poco antes de su lanzamiento, Zachary Cole aseguró ya no ver a Cobain como un modelo a seguir y decidió separar al hombre de su trabajo. El primer sencillo, “Skin Game”, continúa con el tema de las adicciones de su predecesor, pero con fuertes guitarras que contrarrestan la dulce voz de Smith. A diferencia del disco anterior, el sencillo no lidia con la recuperación, sino que con la aceptación de una enfermedad y el cómo vivir con ella. La canción es un perfecto adelanto del disco, manteniendo un sonido dream pop, pero abandonando los meros guiños al rock; esta vez las guitarras son protagonistas.

El primer corte del disco, “Horsehead”, es una antítesis a las introducciones de las placas anteriores de DIIV, con una oscura instrumentación a cargo de poderosas guitarras que adelantan la gama sonora del disco. La voz de Smith no pierde su dulzura, pero su tuno sugiere una honestidad y fragilidad más presente que en trabajos anteriores. Canciones como “Like Before You Were Born” y “Between Tides” muestran que la banda no ha desestimado sus composiciones características, sólo ha expandido su gama sonora para maximizar toda la experiencia. “Blankenship”, por ejemplo, es un clásico de DIIV desde su inicio, con una suave melodía que fluye a través del liderazgo vocal de Smith, pero este espacio común es rápidamente corrompido por la inclusión de guitarras que recuerdan la intencionalidad del disco y expresan la diversidad de la banda.

Si bien su duración es menor que la de su antecesor, “Deceiver” suena mucho más grande. Las vocales y líricas son mucho más claras y la instrumentación nos acerca a un maximalismo no visto antes en su discografía. Y es que en este esfuerzo no hay espacios para sutilezas; después del lanzamiento de “Is The Is Are” el cantante se refirió a sus composiciones como unas “mentiras”, lamentando la forma en que representó las adicciones, enfocándose sólo en la recuperación y no en la vida con estas. Por esto, todos los elementos del disco se maximizan, como una contraparte más oscura y profunda que la anterior. “Taker” se presenta como una pieza central, tomando las responsabilidades de las mentiras cometidas y aceptando las consecuencias de un viaje lejos de terminar. Las guitarras son mucho más pesadas en este punto, adelantando la forma en que esta oscuridad se profundizará en la segunda mitad.

Es la segunda parte del disco la que presenta su mayor vulnerabilidad y sinceridad, donde el problema ha sido aceptado y comienza la búsqueda por la redención. “For The Guilty” presenta los efectos que las adicciones han causado en su círculo y en sí mismo, con un instrumental que prueba que el álbum triunfa en sus momentos sonoros más oscuros, sin opacar el desempeño vocal, sino que resaltándolo. “The Spark”, tal como lo índica su título, presenta un inusual momento de luz en el disco, con una brillante melodía que acompaña la catarsis de su narración. Sin embargo, culmina con “Acheron”, quizás uno de los momentos más oscuros de “Deceiver”, con sombrías guitarras y líricas: “Odio al Dios en el que no creo. El paraíso es sólo una parte del infierno”. La pieza es lo más cercano a rock noventero que alude su imagen, y sus siete minutos de duración dejan en un punto alto el cierre del disco.

La escena de rock en la que DIIV ha participado durante esta década ha sido asociada a las adicciones por casi tanto tiempo como existe. Asimismo, la figura de Zachary Cole Smith, quien había gozado de las comparaciones con quien veía como un modelo a seguir, pero su distanciamiento de estas figuras no viene desde un lugar juzgador, sino de reconocerse y querer narrar su propia historia. El protagonismo de las guitarras no es coincidencia, es parte del viaje a emprender y un reconocimiento a las influencias que esas bandas que lo formaron estilísticamente tuvieron a la hora de hablar sin tapujos de las adicciones. “Deceiver” puede no ser el sonido más característico de DIIV, pero es el más sincero y pertinente para reflejar el presente de la banda.


Artista: DIIV

Disco: Deceiver

Duración: 42:28

Año: 2019

Sello: Captured Tracks


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