Melvins – “A Walk With Love & Death”

domingo, 13 de agosto de 2017 | 11:20 pm | No hay comentarios
Melvins – “A Walk With Love & Death”

Artista:

Melvins

Álbum:

A Walk With Love & Death

Año:

2017

Sello:

Ipecac Recordings

Longevos, prolíficos e imparables. Para nadie es un secreto que la lista de adjetivos para describir a Melvins es tan extensa como sus 34 años de carrera, pero ciertamente el epíteto que los describe mejor es “rebeldes”. En un mundo en el que es fácil dejarse seducir por las modas actuales para llegar a la tan ansiada masividad o hacer giras recordando aniversarios de discos pasados, Buzz Osborne y compañía prefieren seguir engrosando una lista que ya suma 25 publicaciones. Es más, no sólo asombra la frecuencia con la que editan nuevos trabajos, sino que la calidad de lo entregado los mantiene siempre en el interés de la crítica especializada y de sus seguidores. En ese contexto, “A Walk With Love & Death” se erige como un monstruo de dos cabezas en el que tenemos Death, un disco de estudio que continúa la fórmula que la banda se sabe de memoria: riffs catatónicos a base de paisajes esquizofrénicos, y, por otro lado, encontramos Love, compuesto en su mayoría por cortes instrumentales que sirven de telón musical para el próximo cortometraje de Jesse Nieminen. Como es de esperarse, la primera entrega doble de la agrupación de Montesano está lejos de encajar en los cánones de lo común y corriente.

La hipnótica “Black Heath” y la serpenteante “Sober-Delic (Acid Only)” inician el viaje en Death con un ambiente frío, reptante y desolado, con la tensión como protagonista gracias al contundente trabajo de la base rítmica conformada por Steven McDonald y el mítico Dale Crover, logrando pasar de melodías lánguidas y acuosas a verdaderas moles sonoras, como “Euthanasia”, una muestra de doom en su máximo esplendor que libera la energía contenida en los primeros minutos del registro.

Las pulsaciones se aceleran con “What’s Wrong With You?”, una canción con una declarada veta de punk psicótico en la que Steven comparte el micrófono con Anna Waronker de That Dog, y que claramente se encuentra entre lo más revitalizante de la placa. “Edgard The Elephant”, “Flaming Creature” y “Christ Hammer” –esta última lanzada como primer single y con el inigualable Joey Santiago de Pixies entre sus filas– suman kilometraje al recorrido más sludge con un halo cargado de peso, además de ofrecer la cuota de locura siempre necesaria en el mundo de Melvins. La voz de apoyo de Teri Gender Bender de Le Butcherettes en “Cactus Party” aporta un matiz interesante en una canción corpulenta, llena de groove sesentero. Finalmente, “Cardboa Negro” vuelve al sonido aplastante y lánguido, lo que le otorga un cierre apropiado a esta porción del viaje.

Hasta acá, la pesadez y contundencia de “Death” revelan una banda con engranajes totalmente aceitados que ocupa la extravagancia para validar sus credenciales como uno de los actos más trascendentes dentro del rock y la vanguardia. Sin embargo, y a pesar del buen sabor que deja la primera parte, Love pone a prueba la paciencia del oyente, ya que la falta del formato y su dirección caótica nos hace cruzar abruptamente desde un trabajo macizo hacia un cóctel de ruidos y diálogos hablados e inconexos, acompañados de guitarras convulsionantes. “Scooba” es quizá el único oasis que podemos encontrar en este difuso mar sónico al que sería muy pretensioso catalogar de avant-garde. A juzgar por lo expuesto en Love, asumimos que el corto de Nieminen será un espectáculo igual de delirante y probablemente aportará el contexto que le falta a este disco, si es que tiene alguno.

Los discos dobles siempre tienen de dulce y de agraz. Hay veces en que lo óptimo es dosificar para quedarnos con un resumen de lo mejor, antes que desangrarse en un binomio extenso con resultados tan dispares. Eso sería lo lógico, lo seguro y lo convencional, pero se entiende que la rebeldía consiste precisamente en desafiar lo establecido, en incomodar.  Pasar por alto las modas y los avatares de la industria es algo que tiene aún más mérito y en eso Melvins son los reyes indiscutidos, por eso se agradece que no tomen el camino fácil y se mantengan estoicos durante tantos años bajo una moral atípica que no se maneja por concesiones. Al final, es mejor “quemarse a lo buzzo” que apagarse lentamente.

Por Pablo Cerda

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