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Mark Lanegan – Imitations

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Desde “Scraps At Midnight” (1998), “Field Songs” (2001) y “Bubblegum” (2004), se ha identificado en la música de Mark Lanegan incuestionables influencias en el folk y el blues americano. A ello se suma una conmovedora murria lírica y la conciencia que ha tomado de su excepcional voz. Aún campaneando entre la distorsión y la acústica, le han llovido las comparaciones con Tom Waits, Neil Young, Nick Cave, Lou Reed y Johnny Cash. Tras esos tres álbumes, vino un sinnúmero de colaboraciones que puso una extensa pausa en su discografía. Volvió con el cuestionado “Blues Funeral” (2012), en el que incorporó la electrónica y nos dejó con incertidumbre para lo que vendría. Pues bien, ha llegado “Imitations” (2013) y, nuevamente, nos ha sorprendido: covers, maravillosos covers. En él, si bien “imita” a algunos músicos contemporáneos, la esencia está en las versiones a solistas clásicos que durante su niñez acostumbraba escuchar en los discos de sus padres, mientras ellos jugaban a las cartas con sus amigos.

MARK LANEGAN 02El álbum abre con la serena “Flatlands” de Chelsea Wolf, lanzada este mismo año y en la que homologa su versión original a través del arpegio análogo constante. Le siguen la balada country “She’s Gone” de Vern Gosdin y la desgarradora “Deepest Shade” de The Twilight Singers, un molde perfecto para entronizar la voz de Lanegan y embellecerla con piano y violines. Seguido, un bloque de elocuente inspiración jazzística parte con dos canciones popularizadas por el clan Sinatra. Primero es “You Only Live Once” de Nancy Sinatra, de cuerdas acústicas y con una melodía vocal in crescendo; y luego “Pretty Colors,” de Frank, que habla sobre el despecho de un amor no correspondido. En ella el timbre del ex Screaming Trees se asemeja sorprendentemente al de “La Voz”, ornamentada con suaves rasgueos reverberantes, cepillos en la percusión y pausas donde el vibráfono encabeza la instrumentación. A ellas les sucede “Brompton Oratory” de Nick Cave, en la que la base original hecha con teclado esta vez es ejecutada con trompetas y efectos de guitarra; las baquetas nuevamente son reemplazadas por cepillos. Sin duda un acierto, convirtiendo un tema cogitabundo y constante, en una balada inspiradora y llena de capas.

Tres veces interpreta Lanegan al baladista ganador de dieciocho discos de oro, Andy Williams, uno de los más escuchados en casa durante su infancia. Primero es la escrita por Neil Sedaka, “Solitaire”, sobre un hombre que con indiferencia quedó abandonado por su amada. En ella, la batería y el slide guitar de la versión de 1973 son sustituidos por un pandero que marca los tiempos, y violines con aún mayor protagonismo. Nuevamente el trabajo vocal es emocionante. Las dos restantes son “Lonely Street”, sin mayores innovaciones, y “Autumn Leaves”, uno de los puntos más altos de “Imitations”, donde el ingreso de la percusión y la intensificación de todos los bloques sonoros la ensalzan hacia una suspensión cautivante.

MARK LANEGAN 01El álbum lo completan “Mack The Kinife” de Bobby Darin, un brioso éxito del jazz de fines de los cincuenta escrito por Kurt Will, ahora adaptada en una sencilla y enternecedora melodía acústica; la mejor del disco “I’m Not The Loving Kind” de John Cale, sobre un tipo consiente del inmerecido amor que desea de regreso junto a su mujer, donde Lanegan mantiene su escritura musical hecha para el gran “Slow Dazzle” (1975) y mayor provecho saca de su voz gracias a las cadencias y matices que la sustentan; y “Elégue Funèbre” de Gerard Manset, compuesta en los setenta y en la que tanto el idioma francés como los efectos de cuerda son conservados.

Mark Lanegan es hombre de rock, de punk, de un blues rudo, pero también es hombre oscuro, melancólico y emotivo. A través de las canciones escogidas para este álbum lo externaliza con autenticidad y pureza, sin dar motivos para impugnar este nuevo giro en su trayectoria. “Imitations” es como compartir y leer en voz alta una carta de amor guardada desde la infancia. Sólo queda dar las gracias por tan noble apertura, apagar la luz y escuchar.

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7 Comentarios

7 Comments

  1. kt

    12-Sep-2013 en 2:49 pm

    podrían
    poner un link dnd bajarlo, o estoy pidiendo mucho??

    • el Álvaro (@grunsho)

      12-Sep-2013 en 5:32 pm

      Si no lo vas a comprar, al menos date la paja de buscarlo pirateao en google, poh barsa.

    • G1

      12-Sep-2013 en 7:48 pm

      Hay que ser muy careraja no más

  2. Andrea Rivera Rodríguez

    12-Sep-2013 en 11:13 pm

    Me encanta Lanegan, todas sus facetas..
    Creo que escucharé este disco todo el mes [:
    Ojalá vuelva a Chile..

  3. Mausoler

    13-Sep-2013 en 3:25 am

    Faltó indicar en el review que ya había sacado un disco de covers llamado I’ll take care of you, y que su anterior disco no es el Blues Funeral, sino el Black Pudding también editado este año.
    Lo que he escuchado de Imitations está maravilloso.
    Saludos

    • Claudio Tapia

      13-Sep-2013 en 11:44 am

      “Black Pudding” es una colaboración con Duke Garwood, no es de su carrera solista.

      • mauricio soler lópez

        10-Oct-2013 en 1:05 pm

        Es un disco con Garwood, canta en casi todas las canciones, por ende cae dentro de su discografía.
        SAludos

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DIIV – “Deceiver”

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Deceiver

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada a los estereotipos de los iconos del rock noventero, con una estética grunge que, para felicidad de Smith, les valieron numerosas comparaciones con su ahora ex modelo a seguir, Kurt Cobain. Sin embargo, la música de la banda nunca sonó similar a Nirvana o a sus coetáneos. En “Oshin” (2012) la melódica voz de Smith era acompañada de dulces instrumentaciones, asegurándoles un espacio como rostros del dream pop y el shoegaze. Este sonido se profundizo en “Is The Is Are” (2016), sin embargo, su contenido se aleja de la luminosidad de su predecesor y ofrece relatos más personales. Es en “Deceiver” donde el grupo toma las guitarras y abandona las dulces melodías para su trabajo más oscuro e introspectivo, escribiendo sus propias narrativas.

Resulta irónico que sea “Deceiver” el disco que por primera vez se asemeja a las influencias grunge que la banda ha presentado de forma estilística. Poco antes de su lanzamiento, Zachary Cole aseguró ya no ver a Cobain como un modelo a seguir y decidió separar al hombre de su trabajo. El primer sencillo, “Skin Game”, continúa con el tema de las adicciones de su predecesor, pero con fuertes guitarras que contrarrestan la dulce voz de Smith. A diferencia del disco anterior, el sencillo no lidia con la recuperación, sino que con la aceptación de una enfermedad y el cómo vivir con ella. La canción es un perfecto adelanto del disco, manteniendo un sonido dream pop, pero abandonando los meros guiños al rock; esta vez las guitarras son protagonistas.

El primer corte del disco, “Horsehead”, es una antítesis a las introducciones de las placas anteriores de DIIV, con una oscura instrumentación a cargo de poderosas guitarras que adelantan la gama sonora del disco. La voz de Smith no pierde su dulzura, pero su tuno sugiere una honestidad y fragilidad más presente que en trabajos anteriores. Canciones como “Like Before You Were Born” y “Between Tides” muestran que la banda no ha desestimado sus composiciones características, sólo ha expandido su gama sonora para maximizar toda la experiencia. “Blankenship”, por ejemplo, es un clásico de DIIV desde su inicio, con una suave melodía que fluye a través del liderazgo vocal de Smith, pero este espacio común es rápidamente corrompido por la inclusión de guitarras que recuerdan la intencionalidad del disco y expresan la diversidad de la banda.

Si bien su duración es menor que la de su antecesor, “Deceiver” suena mucho más grande. Las vocales y líricas son mucho más claras y la instrumentación nos acerca a un maximalismo no visto antes en su discografía. Y es que en este esfuerzo no hay espacios para sutilezas; después del lanzamiento de “Is The Is Are” el cantante se refirió a sus composiciones como unas “mentiras”, lamentando la forma en que representó las adicciones, enfocándose sólo en la recuperación y no en la vida con estas. Por esto, todos los elementos del disco se maximizan, como una contraparte más oscura y profunda que la anterior. “Taker” se presenta como una pieza central, tomando las responsabilidades de las mentiras cometidas y aceptando las consecuencias de un viaje lejos de terminar. Las guitarras son mucho más pesadas en este punto, adelantando la forma en que esta oscuridad se profundizará en la segunda mitad.

Es la segunda parte del disco la que presenta su mayor vulnerabilidad y sinceridad, donde el problema ha sido aceptado y comienza la búsqueda por la redención. “For The Guilty” presenta los efectos que las adicciones han causado en su círculo y en sí mismo, con un instrumental que prueba que el álbum triunfa en sus momentos sonoros más oscuros, sin opacar el desempeño vocal, sino que resaltándolo. “The Spark”, tal como lo índica su título, presenta un inusual momento de luz en el disco, con una brillante melodía que acompaña la catarsis de su narración. Sin embargo, culmina con “Acheron”, quizás uno de los momentos más oscuros de “Deceiver”, con sombrías guitarras y líricas: “Odio al Dios en el que no creo. El paraíso es sólo una parte del infierno”. La pieza es lo más cercano a rock noventero que alude su imagen, y sus siete minutos de duración dejan en un punto alto el cierre del disco.

La escena de rock en la que DIIV ha participado durante esta década ha sido asociada a las adicciones por casi tanto tiempo como existe. Asimismo, la figura de Zachary Cole Smith, quien había gozado de las comparaciones con quien veía como un modelo a seguir, pero su distanciamiento de estas figuras no viene desde un lugar juzgador, sino de reconocerse y querer narrar su propia historia. El protagonismo de las guitarras no es coincidencia, es parte del viaje a emprender y un reconocimiento a las influencias que esas bandas que lo formaron estilísticamente tuvieron a la hora de hablar sin tapujos de las adicciones. “Deceiver” puede no ser el sonido más característico de DIIV, pero es el más sincero y pertinente para reflejar el presente de la banda.


Artista: DIIV

Disco: Deceiver

Duración: 42:28

Año: 2019

Sello: Captured Tracks


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