Contáctanos

Discos

Lifehouse – Almería

Publicado

en

Consolidados en la escena desde hace más de diez años y con siete placas bajo el brazo –considerando su primer disco como Blyss–, se nos presenta Lifehouse, la banda californiana de rock alternativo que destaca por sus arreglos melosos, suaves y para nada estruendosos. Esta agrupación, acostumbrada a posicionarse en los primeros puestos de los rankings y radios norteamericanas, con canciones que eventualmente son adoptadas –hasta casi predispuestas- para ser utilizadas en series tipo “Smallville”, entró a los estudios de grabación a mediados del año pasado para entregarnos “Almería”, último trabajo en donde se tomaron y plasmaron sutilmente sonidos del llamado lejano oeste, y que significó de alguna manera un primer intento para experimentar, evolucionar y, en general, distinguirse de sus anteriores producciones.

LIFEHOUSE 01Este álbum fue producido por Jude Cole y grabado en los estudios de Box Canyon, California. El lugar no fue elegido al azar, y es que Almería es una ciudad española en la que, dada la geografía desértica del lugar, se rodaron muchas de las películas llamadas spaghetti western, en su mayoría italianas y españolas que abrazaban aquel género popular de antaño, donde nos narraban las hazañas de vaqueros, pistoleros y forajidos. Y para registrar su material, buscaron un ambiente que estuviera ah doc con esta tónica tan específica. Así es como llegaron a lo más cercano que pudieron encontrar y que presentaba un panorama tan árido como el de aquellas producciones cinematográficas. “Almería” consta de diez canciones, además de la existencia de una edición especial que integra tres temas adicionales y un bonus track.

“Gotta Be Tonight” marca la apertura de esta placa, y desde el primer momento se hacen notar las influencias que la moldearon. No se aleja de la línea estilística general de la banda, pero sí perfila un excelente inicio que cumple con el acometido de dar nuevos aires a esta reciente creación. “Between The Raindrops” es el primer sencillo de este álbum, con la colaboración de la cantante británica de pop Natasha Bedingfield. Este aporte crea una atmósfera –dada la delicadeza que posee la voz de la intérprete- que coquetea con el country contemporáneo. Sigue “Nobody Listen”, track que se acerca tal vez demasiado al pop utilizando recursos propios de este estilo.

En “Moveonday” la voz de Wade aparece más robusta, el bajo de Bryce Soderberg delinea firmemente cada melodía e incluso adquiere el mismo protagonismo que los potentes arreglos salidos de la guitarra de Ben Carey. A la mitad de la reproducción está “Slow Motion”, que inicia con unos prometedores y repetitivos arpegios; continúa lenta y pacífica, y realmente podría transformarse en el soundtrack de alguna película americana con temática country/moderna/romántica. Continuando, aparece “Only You’re The One”, pieza que encuentra su clímax en los coros, donde lo que destaca por sobre todo es Wade, quien alcanza sus registros más altos en toda la placa. “Where I Come From” sigue en esta lista, apegándose a la estructura que posee todo lo que ya va procesado a lo largo de los casi cuarenta minutos de reproducción. La inclusión de violines le da un toque aún más melodioso y dulce a esta composición.

LIFEHOUSE 02Otra colaboración se presenta en “Right Back Home”, y es con Peter Frampton que esta obra adquiere más dinamismo. Además de la incorporación de este genio de la guitarra, aparecen elementos más característicos del blues, y se convierte inmediatamente en el track más poderoso de este repertorio. “Barricade” y “Aftermath” configuran el final de este registro, y lo hacen con toda la emotividad posible. Acá se aprecian componentes muy parecidos a lo que podría pertenecer al gospel, pero nunca demasiado distanciado de la corriente que fluye por cada canción de este “Almería”.

Desde hace mucho que se esperaba algún cambio aunque fuera mínimo en las creaciones de esta banda norteamericana. Y es que después de seis discos, cada uno de los integrantes de Lifehouse fue adquiriendo influencias y enfoques creativos que les permitieron dar el primer paso que todo artista debe dar y que es inevitable: las experimentaciones y reinvenciones. Según Jason Wade, era el momento de que sus sonidos evolucionaran y fueran capaces de trabajar sin reglas ni directrices, lo que significó más libertad creativa. Ahora, si bien no es algo exorbitante, sí se agradece y aprecia esta pequeña renovación. Siguen, y seguro seguirán siendo parte de esta corriente de bandas dulzonas y por qué no, de rock romántico.

Publicidad
¡Comenta Ahora!

Responder

Discos

El Álbum Esencial: “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd

Publicado

en

The Dark Side Of The Moon

No hay que ser seguidor de Pink Floyd para reconocer que “The Dark Side Of The Moon” marca uno de los momentos más altos en la historia del rock, metiéndose de lleno en ese selecto puñado de álbumes que todos deberían escuchar por lo menos una vez en la vida. Es tan así, que, si bien podemos estar todos de acuerdo en que los rankings no definen la grandiosidad de un álbum, no es menos cierto que funcionan como indicadores duros a la hora de evaluar un fenómeno musical. En esta línea, es imposible pasar por alto que al hablar de “The Dark Side Of The Moon” lo estamos haciendo de un disco con más de 45 millones de copias vendidas en todo el mundo, que además tiene la particularidad de haberse instalado majaderamente en el top 200 de Billboard desde su lanzamiento en 1973 hasta 1988, para luego (como si no hubiera sido suficiente) volver a meterse el año 2009. Si esto no es un indicador de vigencia y transversalidad, entonces nada lo es.

Sin embargo, los méritos que hacen de “The Dark Side Of The Moon” un álbum único, exceden largamente sus cualidades estadísticas. En lo concerniente a la banda, el disco marcaría sin duda una suerte de renacimiento. Después de debutar en 1967 con un fantástico larga duración bajo el liderazgo de Syd Barret, la inesperada salida del crazy diamond del cuarteto pondría en jaque el futuro de este, obligando al conjunto a entrar en un largo período de reinvención musical que no fue fácil. La experimentación sonora con marcados tintes de psicodelia y folk se tomaron la identidad de los londinenses y, si bien con el tiempo discos como “A Saucerful Of Secrets” (1968), “Ummagumma” (1969) y “Meddle” (1971) probarían ser imperecederos, lo cierto es que a principios de los setenta el conjunto comenzaba a hacerse difícil de seguir.

Por fortuna, una de las características de la banda siempre fue la capacidad de ir constantemente revaluando su propuesta. En esta línea, “The Dark Side Of The Moon” en ningún caso fue un accidente. La idea de aventurarse en un álbum de identidad lírica compacta, donde esto fuera incluso más relevante que la oferta sonora, hace rato se había apoderado de la mente de Waters, al punto que una de las cosas que demoró la salida del álbum tuvo que ver justamente con que Pink Floyd sintiera que el concepto se había logrado. Y dicho concepto era importante, sin duda la banda de sonido tenía que estar a la altura. Asentados durante ocho meses en los estudios Abbey Road y con Alan Parsons como ingeniero en sonido, echaron mano al uso de loops, samples de conversaciones grabadas en el estudio, sintetizadores análogos y la técnica del multi track recording para dar vida al trabajo que definitivamente haría de la banda un fenómeno reconocido a nivel mundial.

Para iniciar el viaje, el diseñador Storm Thorgerson nos regala una portada inmortal. De interpretaciones múltiples, la carátula de “The Dark Side Of The Moon” es el primer signo de que los cuarenta minutos de música que vienen de la mano de esta portada no son cosa trivial. “Speak To Me” funciona como obertura e incluye varios guiños a fragmentos que aparecerán a lo largo del disco. Corre como una sola pieza con “Breathe”, simbolizando el inicio de la vida, que estaría marcado por la batería de Nick Mason (a modo de latido cardiaco). Por su parte, el etéreo y acogedor ambiente de “Breathe” dominado por la guitarra de David Gilmour, abre las líricas del álbum (dejando de lado el pequeño fragmento de conversación de “Speak To Me”) en una imagen que evocaría al padre hablándole a su hijo recién nacido para que respire y lo haga sin miedo, no olvidando disfrutar la vida.

“On The Run” llega a sacudir la calma del corte anterior, destacando desde el inicio por una secuencia de sintetizador repetida de forma reverberante a altísima velocidad, representando de forma sublime el agobiante estrés al que nos vemos enfrentados en la inmisericorde maquinaria del día a día. La canción crece de forma sostenida a lo largo de sus casi cuatro minutos, explotando para dar paso a “Time”, uno de los cortes más celebrados de esta placa. Reconocible desde el primer segundo gracias al coro de relojes que abre el tema y el característico rototom con que Mason acompaña la introducción, “Time” se desarrolla directa y contundente, guiada de manera impecable por la avasalladora guitarra de Gilmour. Tratándose del único track firmado por los cuatro integrantes del conjunto, tiene además el mérito de abordar con elegancia uno de los tópicos más inquietantes de la existencia humana, la mortalidad y el sentido de trascendencia.

Y si de mortalidad se trata, el cierre de la primera cara de la placa termina graduando al registro en estos menesteres. Haciendo gala de una capacidad de improvisación vocal francamente excepcional, Clare Torry hace de “The Great Gig In The Sky” uno de esos cortes imposibles de ignorar. Único e irrenunciable (originalmente titulado “The Mortality Sequence”), logra expresar sin inconvenientes el dolor y paz que acompañan el proceso de la muerte. Sin embargo, no hay descansos en este viaje, ya que rápidamente la segunda cara del larga duración nos golpea con otra canción inmortal. Es el turno de “Money”, tema que, compuesto por Waters con el objeto de abordar el flagelo del dinero y la avaricia, no sólo incluye una de las líneas de bajo más reconocibles de los setenta, sino que además se da el lujo de completar la base rítmica del track con un loop de cajas registradoras, monedas y papel roto, para luego cerrar distorsionado y catártico. Brillante, sin duda alguna.

“Us And Them” baja las revoluciones, dejando al saxofón de Dick Parry como guía y protagonista de este maravilloso corte acerca del sinsentido de la guerra, donde el eco en la voz de Gilmour funciona tan bien a la hora de dar identidad a este track, que debería tener una mención adicional en los créditos. A continuación, “Any Colour You Like” repite casi sin cambios la estructura armónica de “Breathe”, sin embargo, a diferencia del primero, evita por completo las voces, entregándose del todo a generar atmósferas, haciendo uso y abuso del teclado sintetizado. Ya para ir tomando la recta final, “Brain Damage” habla del lado oscuro de la luna por primera vez en todo el trabajo, apuntando directamente a la figura de Syd Barret. Se trata de un tema de evidentes tintes psicodélicos, amablemente acompañado por guitarras, sintetizador y arreglos vocales, a través del cual Waters intenta reivindicar el derecho a ser distintos.

Hacia el final, “Eclipse” nos confronta con lo banal de la existencia. El órgano Hammond y los acompañamientos vocales funcionan de manera perfecta para enrostrarnos que nada de lo que hacemos o somos es finalmente tan importante. Al cierre, sólo nos queda el latido (último signo de vida al terminar esta travesía) y la paradoja con que la banda decide dejarnos, que dice “There is no dark side in the moon really / Matter of fact it’s all dark”. Sobrecogedor y liberador en igual medida.

“The Dark Side Of The Moon” se instalaría finalmente como un fantástico viaje a través de las problemáticas más universales que enfrenta un individuo a lo largo de su vida, logrando transcurrir de forma seductora y fluida desde la primera señal de vida de “Speak To Me” hasta el último latido que cierra el álbum. De hecho, la principal virtud de este trabajo terminaría siendo precisamente la excelente manera en que logra fluir a lo largo de sus cuarenta minutos. Se trata de un disco que, abordando temáticas tremendamente complejas, logra hacerlo de forma muchísimo más amigable, directa y efectiva que lo que venía haciendo la banda en sus trabajos anteriores. Este es el momento en que el conjunto terminaría de explotar, adquiriendo esa capacidad única de crecer en simpleza, sin sacrificar en nada la profundidad de su propuesta. El tiempo (y los siguientes discos) confirmaría que el giro había sido el correcto. Hoy, tal como hace décadas, la vida sigue siendo un camino difícil de recorrer, pero por fortuna siempre tendremos esta inmortal banda sonora para recordarnos que no hacemos el recorrido solos.


Artista: Pink Floyd

Disco: The Dark Side Of The Moon

Duración: 42:59 minutos

Año: 1973

Sello: Harvest Records / Capitol Records


Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

The Dark Side Of The Moon The Dark Side Of The Moon
DiscosHace 1 mes

El Álbum Esencial: “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd

No hay que ser seguidor de Pink Floyd para reconocer que “The Dark Side Of The Moon” marca uno de...

Low In High School Low In High School
DiscosHace 1 mes

Morrissey – “Low In High School”

Hubo una época en que no teníamos el poder de juzgar instantáneamente a las personas en la plaza pública virtual...

Utopia Utopia
DiscosHace 1 mes

Björk – “Utopia”

El espejo es inclemente. El paso del tiempo es implacable. Los cambios forzosos desgastan, y eso se nota en las...

Who Built The Moon? Who Built The Moon?
DiscosHace 1 mes

Noel Gallagher’s High Flying Birds – “Who Built The Moon?”

Luego de haber recorrido todo el mundo presentando su “Chasing Yesterday” (2015), Noel Gallagher comenzó a cuajar el tercer larga...

Ununiform Ununiform
DiscosHace 1 mes

Tricky – “Ununiform”

Inglaterra ha sido tierra fértil para las reinvenciones musicales, las nuevas escenas e incluso nuevos estilos. Tal es el caso...

Pacific Daydream Pacific Daydream
DiscosHace 1 mes

Weezer – “Pacific Daydream”

Musicalmente los años noventa se presentaron como una década estruendosa, agitada, combativa y cambiante. De aquellos años, en la mayoría...

The Dusk In Us The Dusk In Us
DiscosHace 1 mes

Converge – “The Dusk In Us”

Este ha sido un año grandioso para los fanáticos de Converge. En marzo sorprendieron con “Jane Live”, registro en vivo...

Ex La Humanidad Ex La Humanidad
DiscosHace 2 meses

Electrodomésticos – “Ex La Humanidad”

El pavimento quema las retinas y el reflejo de un sol inclemente se potencia por el efecto de las fachadas...

Unknown Pleasures Unknown Pleasures
DiscosHace 2 meses

El Álbum Esencial: “Unknown Pleasures” de Joy Division

Hacia finales de la década del 70, el mundo del rock parecía transformarse con mayor premura de lo que lo...

Luciferian Towers Luciferian Towers
DiscosHace 2 meses

Godspeed You! Black Emperor – “Luciferian Towers”

Godspeed You! Black Emperor es de esas bandas que ha logrado construir una identidad reconocida. Cuando suenan, se sabe que...

Publicidad

Más vistas